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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2016

Democrisis

David Brooks
La Jornada

El gran misterio de por qu tantos estadunidenses apoyan a un candidato como Donald Trump no se puede reducir a pensar que todos son racistas y antimigrantes. Lo que ha alimentado el apoyo al magnate, al igual que al fenmeno tal vez ms notable e inesperado de Bernie Sanders, es algo que se resumi en el lema de Ocupa Wall Street: el uno por ciento que ha secuestrado al sistema para sus propios intereses y el 99 por ciento que padece las consecuencias.


"El sistema est amaado" no es una frase nueva, aunque en esta eleccin tanto Bernie Sanders como Donald Trump en versiones diferentes la han repetido de manera constante, justo porque tiene eco entre millones de personas; la mayora no confa en los candidatos presidenciales, ni el Congreso ni en gran parte de las instituciones del aparato poltico, y menos en el econmico.

En tiempos recientes esto ha sido en esencia el mensaje de Ocupa Wall Street, del movimiento sobre el cambio climtico, de Black Lives Matter y, de hecho, de ah brot la respuesta electoral que llev a Barack Obama a la presidencia. De diversas maneras la opinin pblica mayoritaria expresa la idea de que este sistema no funciona para las mayoras.

Esto se refleja en que los candidatos presidenciales de los dos partidos que tienen el monopolio sobre la democracia electoral son rechazados por la mayora del pueblo, algo sin precedente. A Trump lo perciben de manera desfavorable 66 por ciento de estadunidenses, y a Clinton, 53 por ciento, segn el sondeo ms reciente de ABC News. Ms an, slo 34 por ciento de votantes empadronados creen que Trump o Clinton son honestos y confiables. La contienda es en verdad un concurso de quin es el menos malo.

Tambin se refleja en que el nivel de alta o suficiente confianza en la institucin del Congreso es slo de 9 por ciento, la institucin ms reprobada del pas, segn la ltima encuesta de Gallup. Dos tercios del pueblo opina que el pas va sobre una va equivocada.

En un sondeo de votantes empadronados este mes, 40 por ciento afirm: "yo he perdido la fe en la democracia estadunidense". En el sondeo realizado por SurveyMonkey y analizado por Nathaniel Persily, profesor de leyes en Stanford, en el Washington Post, slo 31 por ciento estn dispuestos a aceptar definitivamente el resultado de esta eleccin como legtimo si pierde su candidato; 28 por ciento dice que no lo harn.

De que en la democracia ms antigua del mundo y proclamada como la de mayor grandeza en la historia, el debate poltico electoral ahora gira sobre mentiras, engaos y comportamiento sexual de los candidatos demuestra, antes de analizarlo demasiado, una descomposicin alarmante.

Lo ms asombroso no es Donald Trump y su efecto en lo que es tal vez la contienda electoral ms fea de la era moderna, sino que una clase poltica entera permiti que l llegara a la antesala de la Casa Blanca; eso dice ms sobre el deterioro de esa clase poltica que de l.

Sigue como el mejor anlisis, inicialmente hecho por el conservador Robert Kagan de la Brookings Institution, de que el Partido Republicano cre un Frankenstein; surge de aos de promover una agenda antimigrante, xenfoba, antimujer, antigay, antisindical que buscaba anular los avances de los derechos civiles al final creando a un monstruo tan poderoso que est por destruir a sus creadores.

"El primer sntoma de una aristocracia degradada es la falta de candidatos aptos para el trono. Despus de aos de indulgencia, las familias gobernantes se vuelven dbiles, endogmicas y aisladas, con nadie ms que msticos, impotentes y nios para presentar como reyes", escribe Matt Taibbi en Rolling Stone al describir el posible fin del Partido Republicano despus de Trump.

Todo esto se alimenta de un hartazgo popular ante una sistema poltico que pretende representar a un electorado pero que en los hechos ha abandonado a amplios sectores sociales. Vale repetir que la implementacin, por consenso bipartidista, de polticas neoliberales en Estados Unidos desde los 80 hasta ahora ha generado la devastacin de sectores enteros en varios puntos del pas, y ha llevado a una concentracin de riqueza y la peor desigualdad econmica desde 1928, poco antes de la gran depresin.

El gran misterio de por qu tantos estadunidenses apoyan a un candidato tan deplorable como Trump no se puede reducir a algo tan fcil como porque todos son racistas y antimigrantes. Lo que ha alimentado el apoyo a Trump, al igual que al fenmeno tal vez ms notable e inesperado de Bernie Sanders, es algo que se resumi en el lema de Ocupa Wall Street: el uno por ciento que ha secuestrado al sistema para sus propios intereses y el 99 por ciento que padece las consecuencias. Hay sectores masivos de estadunidenses que despus de hacer todo siguiendo las reglas: trabajar, ahorrar, cuidar a sus hijos y pagar sus cuentas, se encuentran en condiciones cada vez ms precarias con la sensacin de que sus gobernantes los han abandonado para dedicarse a proteger a los ms ricos, incluso a aquellos que violaron leyes y no jugaron con las reglas, como los banqueros. O sea, el sistema est "amaado".

Ante ello, no slo no confan en el sistema, sino que no pocos estn dispuestos a que estalle. Por eso, en parte, la ira tan aparente en los actos de Trump con denuncias de la cpula poltica entera, tanto demcratas como republicanos, y la falta de respeto a las grandes instituciones polticas y econmicas del pas. Trump combina eso con su mensaje antimigrante (Fuck off, were full. Chngate, ya no hay cupo, mensaje antimigrante en una camiseta en un mitin de Trump) y xenfobo, en la antigua tradicin fascista.

Sanders ofreci una crtica dirigida a lo mismo, pero con una visin progresista e incluyente que tambin gener una ola de apoyo sin precedente para un candidato insurgente. Ambos tienen un eco extraordinario justo porque tocaron algo fundamental: enormes sectores de votantes y ciudadanos se sienten traicionados por sus gobernantes y por el sistema del cual forman parte.

Pero en lugar de que esa furia popular lograra, a travs de las urnas, generar un cambio democrtico del sistema, todo ha sido desviado por la candidatura de un pequeo salvaje pattico tan extremo que ahora todo ser racional, incluyendo progresistas, se ven obligados, ante la amenaza de Trump, de promover el voto por Clinton, la "reina del establishment".

O sea, de cierta manera, ante esta crisis poltica, tienen que salvar al sistema de s mismo. Eso no regenera la confianza en lo que dicen que se llama democracia.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/10/17/mundo/023o1mun


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