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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2016

La Declaracin de Aiete y el cese de ETA cinco aos despus

Ramn Zallo
Viento Sur


Los cinco puntos de la Declaracin de Aiete de 17 de octubre de 2011, con ser escuetos y chocantemente redactados, y constituir ms un argumento vlido que un guin, ms un itinerario que una hoja de ruta precisa, tienen de bueno que son compartidos por la mayora social e institucional vasca. Sin embargo hoy siguen incumplidos en su mayora. Solo se han hecho reales el punto primero relativo al cese el fuego de ETA -su valor principal-y una parte del tercero en forma de esfuerzos sociales por el entendimiento y la pacificacin.

Tampoco se esperaba ms de una declaracin unilateral no acordada con el Estado. Naci sin apoyo del Gobierno de Espaa el escaldado Rodrguez Zapatero slo toler la reunin de exmandatarios internacionales- y del Gobierno Vasco. A Patxi Lpez el acontecimiento del ao le pill en un tren en USA (con un ya voy, ya voy, esperadme!). Ello viene a indicar la capacidad de la sociedad civil y poltica vasca para generar sin interlocucin acontecimientos de punto de inflexin.

Precedido por la declaracin de Bruselas de 2010, su valor ha sido doble. En primer lugar es el documento que precocinado con ETA -ahogada policialmente y contestada socialmente- sta encontr suficiente para el cese el fuego definitivo tres das despus de Aiete, un 20 de octubre de 2011. En segundo lugar, es referencia colectiva incluso de quienes dan por amortizado el proceso de paz pero entienden que hay que gestionar dolores, herencias y secuelas.

El breve documento tambin nos dice implcitamente otras cosas.

Supuso el reconocimiento de la derrota de ETA (el trmino es aplicable a las organizaciones militares); simbolizaba tambin el fracaso de la estrategia de doble va poltica y poltico-militar de una corriente poltico-social en un contexto democrtico (y ms cuando la violencia se ejerci contra representantes electos de conciudadanos desde mediados de los 90) y testificaba su sustitucin por una estrategia exclusivamente poltica ya desde 2004 pese a la resistencia de ETA en ceder el liderazgo; y contena el aval de una mayora social vasca para la reconversin de la izquierda abertzale que haba llegado a ese momento viva y con el capital humano de un sector significativo ciudadano, o sea nada vencida.

Aiete tambin signific el fracaso de dos vas previamente ensayadas: la va de la negociacin conjunta poltica y de las consecuencias de las acciones armadas y terroristas (propia de las conversaciones de Argel); y la va de la separacin entre negociacin poltica (fuerzas polticas e instituciones) y de las secuelas de la violencia (entre ETA y Estado) que propiciada por la va Ollora/ Gorka Agirre/ Elkarri, y hecha suya en el discurso de Otegi en Anoeta (2004), fue ensayada en Loiola (2006) y Oslo-Ginebra (2005/06). Se hundieron ambas con el atentado de la T-4 (2006). El resultado es que hoy no hay quien se ponga al otro lado del telfono ni siquiera para hablar de presos o de zulos.

Aiete simboliz la ausencia de negociacin pero no dej de tener eficacia. Por ejemplo,sirvi para que el Tribunal Constitucional legalizara Sortu en febrero 2012 por solo un voto de diferencia; el electorado premi a la Izquierda Abertzale en las elecciones de setiembre de 2012 por su esfuerzo en pasar pgina.

Se acab el modelo de grandes negociaciones y se abra el de las auto-transformaciones propias de la posmodernidad. Cmo cambiarse a s mismos ante el espejo social; o renacer con otros discursos y prcticas; o formalizar un monlogo ante la sociedad como testigo. El proceso, el camino, ms que la meta, pasaba a ser importante. Hacer pia social, empoderarse y seducir en favor de los cambios sustituy al gran relato.

Esto que lo entendi Bildu al principio, fue perdiendo fuelle despus, lo que pag con descensos electorales en las municipales-forales de 2015 y en las dos elecciones generales de 2015 y 2016. La campaa reciente de setiembre 2016 indica un cambio de rumbo ya con Otegi en la calle, discursos nuevos y alianzas y caras actualizadas.

En cambio, quienes no han entendido an la nueva etapa son el PP y el PSE-EE con un discurso rancio, empecinado y propio de la etapa de ETA en activo. El discurso antiterrorista y victimizante antes permita disfrazar la ausencia de proyectos para el pas. Ya no vale y han perdido la sintona. Ese 24% de votos recientes (PSE, PP, Cs) estn a aos luz del 40% del voto de significacin espaola de 2001 o de aquella idea de campaa de Basagoiti (PP) en 2012 de somos ms del 51%.

Tambin significa que la paz incompleta como dice el obispo Uriarte- y tan llena de injusticias, se parece a esto que surgi del cese definitivo del 20 de octubre de 2011: sin muertos ni violencia permanente; sin vecinos atemorizados por ETA; sin abertzales especialmente acosados por policas y jueces Pero con vctimas de 1 y de 2; con presos condenados mediante procesos judiciales excepcionales y algunos injustos y sin revisin; con violencia estructural en sordina; con desmemorias.

Eso es la normalizacin, la pacificacin y la coexistencia, aun bastante alejada de la convivencia. Como una cocina a fuego lento que esperemos- en una generacin, se traduzca en intercambio, discursos y relatos cruzados, autocrticas serias, integracin, confianza, convivencias de buen grado, identificacin, educacin y experiencias compartidas. No es solo cosa de partidos. Es sobre todo materia civil.

En el nterin, en esta legislatura y dadas las cifras que la ciudadana defini en las elecciones de setiembre de 2016, se tiene un mandato y una oportunidad excepcionales para encarrilar varios temas centrales sin que estn condicionados unos a otros.

PNV, EH BIldu y Elkarrekin-Podemos tienen la responsabilidad de dar cauce a la entrega o anulacin de las armas con arrope institucional vasco (seguir cerrando el punto 1 de Aiete); el tratamiento equilibrado de vctimas, presos, exiliados y legislacin (punto 2), continuar con procesos de reparacin y reconciliacin (punto 3) y el seguimiento de ambas cuestiones (punto 5);canalizar la cuestin del dilogo poltico y las consultas ciudadanas (punto 4) por la va de redefinir el status desde la filosofa del derecho de decisin, e incluso con acuerdos puntuales sobre lneas de poltica econmica y social pensadas para la ciudadana en su conjunto.Todo ello ya estaba sugerido en la simple y sabia declaracin de Aiete.

Ramn Zallo es Catedrtico de la UPV-EHU

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article11808



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