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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2016

Los activistas por la auditora de la deuda Jremie Cravatte y Gilles Gregoire participan en las jornadas de la PACD
La mayor parte de la deuda pblica de Blgica es ilegtima

Enric Llopis
Rebelin


El Reino de Blgica cerr el ao 2015 con una deuda pblica de 436.186 millones de euros (106% del PIB), que se elevaba en el primer trimestre de 2016 a 450.100 millones de euros (109,2% del PIB). Cuando ya se avizoraba la gran recesin en 2007, el endeudamiento pblico de este pas se situaba en el 87% de la riqueza nacional. La relevancia cualitativa de estos porcentajes es que, segn la agencia Eurostat, Blgica forma parte hoy del club de los seis pases que superan el 100% de endeudamiento, junto a Grecia, Italia, Espaa, Portugal y Chipre. La mayora de los movimientos sociales en Blgica consideran centrales las polticas de austeridad, sin embargo, la deuda es casi invisible, no les parece importante abordarla, afirma el activista del Comit para la Anulacin de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) en Blgica, Jremie Cravatte. Nuestro papel es que se tome en cuenta. Observa que una de las razones por las que la deuda no se considera prioritaria es la situacin de los tipos de inters, muy bajos en la actualidad. Se tendran que vincular las luchas particulares a la cuestin de la deuda pblica, afirma el activista en las jornadas #AuditFest organizadas en Barcelona por la Plataforma Auditora Ciudadana de la Deuda (PACD).

El informe del CADTM Las cifras de la deuda 2015 destaca que la ayuda pblica directa a los bancos en Blgica ascendi segn la Unin Europea- a 23.700 millones de euros entre 2008 y 2012 (sin contar fondos concedidos por el BCE ni garantas pblicas). Este volumen de ayudas a la banca, el 6,2% del PIB belga, sita a este pas en el cuarto lugar tras Irlanda, Grecia y Chipre. Pero estas cifras son las aportadas por la Unin Europea, el CADTM estima que las ayudas de las administraciones pblicas a los bancos belgas fueron muy superiores: 32.600 millones de euros (el 8,5% del PIB). Este clculo se basa en la suma de las ayudas acordadas para Dexia, Fortis, KBC y Ethias. La estadstica de la Unin Europea permite asimismo constatar los efectos de la desregulacin financiera en Blgica. Si el valor de los activos de los bancos ascenda a 699.000 millones de euros en 2000 (277% del PIB), esta valoracin se elev hasta algo ms de un billn de euros en 2012 (284% del PIB).

El economista Olivier Bonfond calcul adems los sobrecostes para el estado belga que implicaba financiarse en unos mercados dominados por la banca privada. Si Blgica hubiera podido obtener prstamos del BCE a un inters del 1%, la deuda pblica habra pasado del 135% del PIB en 1992 al 34% en 2012; el estado belga se habra ahorrado 248.000 millones de euros en dos dcadas, concluye Bonfond. Pero con los tipos a los que se tuvo que financiar, la tasa de endeudamiento pblico en 2012 se situ no en el 34% sino en el 100% de la riqueza nacional. Adems, en caso de que Blgica hubiera podido acceder a crditos del BCE al 0% de inters, la reduccin de la deuda pblica habra sido mucho mayor: hasta el 18% del PIB en 2012, lo que implicara un ahorro de 306.000 millones de euros en 20 aos. El informe del CADTM aade para la explicacin del agujero otros factores como los regalos fiscales al 1% ms rico de Blgica y a las grandes empresas, as como el rescate bancario, y de todo ello extrae la siguiente conclusin: la mayor parte de la deuda pblica belga es ilegtima.

Activista en Lieja de la Plataforma por la Auditora Ciudadana de la Deuda belga (ACiDe), Gilles Gregoire resalta el apoyo de los movimientos sociales a la ley contra los fondos buitre aprobada por el Parlamento de Blgica. Dada la experiencia en el litigio contra estos fondos, la prensa argentina se hizo eco de la nueva legislacin belga contra el abuso de los buitres, segn titul el diario Pgina 12 el dos de julio de 2015. Aprobada por amplia mayora, la ley establece que estos fondos llamados eufemsticamente de capital-riesgo podrn nicamente reclamar el valor pagado inicialmente por la compra del ttulo. El diputado del Partido Socialista e impulsor del texto legal, Ahmed Laaouej, destac la aprobacin pese a las fuertes presiones de las finanzas estadounidenses y bufetes de abogados que defienden a los fondos buitre. Con la nueva ley sern los jueces belgas quienes puedan determinar el carcter del fondo, discernir si los demandantes radican en un paraso fiscal y la situacin del pas sobre el que se realiza el reclamo. El principal negocio de los buitres es comprar bonos depreciados y luego reclamar por la totalidad del papel, recuerda el artculo de Pgina 12. El peridico tambin subraya que al tiempo que comenz el debate en la Comisin de Finanzas del Parlamento belga, el Fondo buitre NML capital del millonario Paul Singer consigui embargar algunas cuentas de la embajada argentina en Bruselas. En cuanto a la presin de los movimientos sociales belgas, Gregoire destaca la importancia de la campaa para que otros estados puedan aprobar leyes similares.

En el punto de mira de los activistas por la auditora de la deuda se sita Belfius, denominacin de la filial belga del banco Bexia desde marzo de 2012. Por esas fechas la entidad financiera ya haba sido rescatada por el Estado de Blgica en dos ocasiones. En noviembre Belfius anunci 920 despidos en cuatro aos para reducir costes y ahorrarse un mnimo de 210 millones de euros. Muchos ciudadanos desconocen que Belfius es hoy un banco nacionalizado y tendra que ser propiedad de la ciudadana, de ah la campaa que iniciamos hace una semana, explica Jremie Cravatte. Uno de los principales motivos de la movilizacin es que Belfius se endeuda a tipos de inters que rayan el 0% pero, subraya Cravatte, presta capital a los municipios a tipos entre el 2% y el 7%. En una entrevista realizada por la periodista Elodie Blogie en Le Soir, el portavoz del CADTM Eric Touissant avanzaba en mayo de 2013 algunos de los argumentos: Se dice a menudo que Belfius est al 100% en manos del Estado, pero no se trata en absoluto de una empresa pblica, ya que no se le ha asignado una misin de servicio pblico ni las normas que debera tener una empresa as. Adems, Belfius tiene la intencin de volver al sector privado en cuanto le sea posible.

Jremie Cravatte y Gilles Gregoire sealan las dificultades para encontrarse y trabajar juntos de los grupos locales que en Blgica batallan por la auditora de la deuda. Se renen slo una vez al ao, pero actualmente han abierto un nuevo frente en torno al CRAC. stas son las siglas del Centro Regional de Ayuda a los Municipios, organismo pblico constituido en la regin de Valonia para responder a los dficits de tesorera de los municipios. Estos, segn la definicin oficial, pueden obtener un prstamo de ayuda extraordinaria a largo plazo cuyas cargas son compartidas entre la comuna y la regin. La ayuda est condicionada a un plan de gestin que debe afrontar el municipio, sometido al control y seguimiento del CRAC. Se trata de un FMI a pequea escala, apunta Gilles Gregoire. El grupo de ACiDe en Verviers ha encontrado cartas del CRAC en las que se afirma que este municipio de la provincia de Lieja no ha recortado lo suficiente en el captulo de servicios y rentas mnimas para desempleados, explican los activistas. En el CRAC hay expertos y burcratas que imponen recortes y austeridad a las municipalidades. Critican tambin la falta de transparencia de este organismo pblico: Incluso los municipios sometidos a un plan de gestin slo tienen acceso a las conclusiones de la auditora, nosotros hemos pedido los estudios que justifican estas medidas.

En agosto de 2016 la tasa de paro en Blgica se situ en el 8,2%, pero al cierre de 2015 el indicador de los desempleados menores de 25 aos alcanz el 24%. Cmo es el da a da de los recortes y la austeridad en el pas? Intentan que no duela demasiado, apunta Jremie Cravatte, lo que significa no cortar directamente un captulo de gasto pero s un poco de todas las partidas. Cuentan que la austeridad se percibe por ejemplo en las casas de salud (Maisons Mdicales), y no tanto por la falta de financiacin como por la alta demanda debido a la precariedad. No hay suficientes mdicos, tiempo ni energa para dar cobertura suficiente, lamentan Gregoire y Cravatte. Pero tambin resaltan victorias, como una sentencia reciente de la corte regional de apelaciones de Mons (Valonia) que dio la razn a la SWL (empresa valona de la vivienda pblica) en su litigio con el banco francs Natixis. SWL contrat en 2006 con la entidad financiera un producto derivado (Swap) para cubrir un crdito firmado en 2004 por valor de 20 millones de euros. El clculo del inters acumulado de este producto especulativo podra elevar la suma que debera pagar SWL, al final del contrato, en 2019, a 46 millones de euros. La empresa pblica argument que fue vctima de un engao y no recibi informacin clara. Finalmente, una sentencia del tribunal de apelaciones de Mons anul el contrato y oblig a que Natixis restituyera el capital cobrado indebidamente. El pasado 14 de octubre se produjo otro avance, cuando el Parlamento de Valonia vot contra el CETA, o Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Canad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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