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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2016

El canon en las Facultades de Filosofia y la oposicion al franquismo

Antonio Garca Santesmases
Rebelin


La obra de Jose Luis Moreno Pestaa LA NORMA DE LA FILOSOFIA * se inscribe en un proyecto de investigacin de largo alcance acerca de la Filosofa espaola tras la guerra civil. Me he ocupado en otra ocasin la obra de Francisco Vazquez que abarca desde 1.962 hasta 1.990(1) En la obra de Moreno Pestaa se estudia la poca posterior a la guerra civil y llega hasta los debates de final de los aos sesenta; aos que quedan marcados por el cuestionamiento del lugar de la filosofa dentro de los estudios superiores, un debate alimentado por el folleto de Manuel Sacristn que tendr una amplia respuesta por Gustavo Bueno.

El mtodo utilizado por Moreno Pestaa es parejo al utilizado por Vzquez; se tienen en cuenta los datos histrico-polticos para reconstruir las biografas intelectuales, a la par que se aporta un estudio de los contextos sociales y biogrficos para enmarcar las trayectorias acadmicas e intelectuales.

I- Ortega y su legado.

Termina la guerra civil y hay que reconstruir la Facultad de Filosofa de la universidad central. Reconstruirla fsicamente porque hasta all haban llegado los fragores de la guerra y reconstruirla en su orientacin y en el personal que tena que ocupar las ctedras. El decano de aquella facultad de los aos treinta se ha convertido al catolicismo, se ha hecho sacerdote y es el encargado de poner en marcha la nueva Facultad. Nos referimos a Manuel Garca Morente. Profesores como Jos Gaos se han tenido que exiliar y otros como Xavier Zubiri tienen que trasladarse a Barcelona porque no pueden ejercer su docencia en Madrid ya que el obispado no lo permite una vez que se ha producido su secularizacin como sacerdote.

Los discpulos de Ortega son objeto de todo tipo de ensaamiento por las nuevas autoridades acadmicas. Julin Maras es suspendido en la defensa de su tesis doctoral.

Exiliados en el exterior o condenados a un exilio interior aquella generacin sufrir toda clase de penalidades como simboliza la peripecia ejemplar de Antonio Rodrguez Huescar.

En estos ltimos aos a travs de los testimonios de Gaos y de Maras y a travs de los estudios acerca de Xavier Zubiri o de Antonio Rodrguez Huescar hemos ido reconstruyendo lo ocurrido en aquellos tiempos sombros. Nos faltaba, sin embargo, conocer lo ocurrido desde el lado de los que ocuparon las ctedras. Moreno Pestaa ha conseguido suplir esta carencia investigando documentos, archivos, y expedientes administrativos. Ha logrado as poner luz sobre algo que permaneca oscuro, olvidado, relegado al desvn de lo innombrable. Por ello su trabajo nos permite conocer los objetivos, las prioridades, las estrategias del bando vencedor en el mundo de la filosofa acadmica.

En primer lugar es de gran inters conocer el esfuerzo del rgimen por intentar que el padre Santiago Ramirez fuera convencido para ocupar la ctedra de Ortega. Se trataba de dar a la Iglesia el control de las actividades filosficas. Ramirez no accedi pero s ocup un puesto decisivo en el Instituto Lus Vives de Filosofa del CSIC. Su influjo fue muy relevante en el estilo de los nuevos catedrticos, singularmente en ngel Gonzlez lvarez, el catedrtico de metafsica que sustituy a Ortega, frente a la posibilidad que no lleg a cuajar de Julin Maras. No se haba ganado una guerra para permitir que el discpulo del filsofo liberal reprodujera en las aulas doctrina tan perniciosa. Ya estbamos en los aos cincuenta y as seguan las cosas.

Todo el mundo de los aos cuarenta y cincuenta en el que compiten los catlicos vinculados a la ACNP con los pertenecientes al OPUS DEI tiene como fondo definir la identidad del rgimen; esta competencia por hacerse con la hegemona intelectual se intensificar en los aos cincuenta con la pelea entre aperturistas y excluyentes con motivo de la llegada de Ruiz Gimnez al ministerio de Educacin.

En aquel mundo de los aos cuarenta se van a formar Carlos Pars y Gustavo Bueno; entre sus profesores sobresale la personalidad del Padre Mindn que conecta con la generacin de Ortega al haber sido discpulo de Gaos. Mindn ser un referente para aquellos jvenes dentro de la Facultad a la vez que el padre Llanos lo ser fuera de ella; estamos en un mundo dominado por el catolicismo en sus distintas variantes. Tambin sobrevive un profesor que marcar a toda aquella generacin; un nacional-sindicalista de la primera hora, seguidor de Ramiro Ledesma Ramos; nos referimos a Santiago Montero Daz, que con los aos ser expedientado por apoyar a los estudiantes en las manifestaciones de 1.965.

Moreno Pestaa analiza con mucho acierto el tipo de filosofa que va a imperar a partir de aquel momento. Estamos ante las distintas variantes de la filosofa escolstica. Aquella filosofa que segn Ortega se defina por articular un perfecto conjunto de respuestas para responder a ninguna pregunta. Moreno Pestaa muestra que, sin embargo, si respondan a un objetivo ambicioso: erradicar de la sociedad espaola los efectos perniciosos del laicismo. Un laicismo de Estado que haba propiciado la segunda repblica y que haba tenido su responsable ltimo, a juicio de los vencedores en la guerra civil, en la filosofa relativista, historicista y agnstica de Ortega. Ese liberalismo en lo poltico y ese laicismo en lo religioso es el que haba que erradicar. Erradicar y superar con una filosofa estricta, rigurosa, sistemtica que los nuevos catedrticos, secundados por Ramrez, pensaban que se poda obtener volviendo a Santo Toms en unos casos (Santiago Ramirez) o pasando por la neoescolstica de Lovaina en otros (Juan Zaragueta)

Para ello era imprescindible establecer un nuevo canon basado en la apuesta por la llamada filosofa perenne y, superada esta etapa por la lectura de los clsicos. Si atendemos a ese canon, seala Moreno Pestaa, la obra de Gonzlez Alvarez es consistente ya que est al da de lo ocurrido en el campo filosfico tras la segunda guerra mundial y conecta con algunas de las redes del pensamiento catlico europeo.

Es interesante subrayar que los dos elementos: el papel del sistema perenne como elemento central del pensamiento filosfico y la lectura de los autores clsicos marcan un canon en la trayectoria de aquella facultad durante aos y aos; una trayectoria que se inicia con Gonzlez lvarez, continua con Sergio Rbade y llega a Juan Manuel Navarro Cordn. Prohibida cualquier excursin ensaystica, vedada cualquier intervencin en la prensa, negada cualquier veleidad intelectual. Se trataba ya que no era posible seguir manteniendo la vigencia de la filosofa perenne, de ser slo y nicamente profesores de filosofa.

Esto no quiere decir que algunos de aquellos profesores trataran de compatibilizar la fidelidad al canon con su implicacin en la vida poltica. Algunos como promotores culturales (Calvo Serer), otros como hombres fuertes de la organizacin sindical franquista (Muoz Alonso) o de la editorial catlica (Sanchez de Muiain) Siendo todos ellos muy relevantes fuera de la facultad el que marca el estilo de la casa durante muchos aos es Sergio Rabade que controla el acceso a las ctedras de instituto y a las becas de universidad. Rbade se ajustaba al mximo al canon que analiza Moreno Pestaa. Filosofa es estudio directo de los clsicos de la filosofa. Filosofa de alguna manera es filologa ya que no se trata de defender una posicin propia sino de exponer objetivamente lo que han escrito los clsicos.

Precisamente porque creo que Moreno Pestaa capta muy bien el canon al que se sometieron unos y otros en la pugna por triunfar en las oposiciones y acceder a las ctedras es por lo que pienso que se le escapa lo ocurrido fuera del canon acadmico en el mundo de las editoriales y de la batalla poltica. Un mundo donde Gonzalez Alvarez, Rbade y Navarro Cordn tuvieron muy poca influencia pero donde batieron sus armas Aranguren y Lain, Ridruejo y Maras frente a Calvo Serer. En ese mundo intelectual el canon acadmico contaba muy poco. Aunque quizs por esa carencia, los seguidores del canon, nunca dejaran de insistir en que ellos no eran intelectuales, no eran ensayistas, no frecuentaban los medios de comunicacin, no eran como Ortega, que, a su juicio, no era filosofo; ellos eran profesores de filosofa.

Leyendo a Moreno Pestaa es cuando uno se da cuenta de hasta que punto el dichoso canon marc nuestras vidas. No hay generacin que haya pasado por las facultades de filosofa que no haya tenido que hacerse cargo de una advertencia taxativa: cuidado que eso no es filosofa. Le ha afectado a Ortega, a Aranguren y a Savater. Todos ellos descritos y estigmatizados como ensayistas, intelectuales, periodistas; siempre sujetos a la circunstancia y a la coyuntura, incapaces por ello de ir ms all de la ancdota y alcanzar la categora.

Quizs Moreno Pestaa en su esfuerzo por ser objetivo, por comprender las razones del otro, ha sintonizado tanto con sus entrevistados, fueran stos Manuel Garrido o Sergio Rabade, que ha acabado asumiendo en parte su relato. Los dos aparecen embelleciendo su biografa. Es probable que todos lo hemos hecho en alguna poca de nuestra vida pero debo confesar que a m me sorprende mucho la conversacin con Rabade; mostrando admiracin por Aranguren y afirmando que quizs un profesor de tica se ve obligado a hablar de ciertas cosas que no son imprescindibles para un profesor de Teora del conocimiento.

Igual me ocurre con Manuel Garrido ocultando el apoyo decisivo de Leopoldo Eulogio Palacios a su promocin como catedrtico. Realmente es difcil cargar con el pasado: en el caso de Rbade aceptar que Aranguren fue expulsado de su ctedra y no encontr el menor apoyo de sus compaeros de claustro; en el de Garrido porque afirmar que solo en algn momento se mencion de pasada el nombre de Besteiro al hablar Leopoldo Eulogio Palacios del antecesor de la ctedra de Lgica. La conclusin es indudable: el pasado de la guerra civil estaba vedado y el presente de la lucha antifranquista relativizado (se era antifranquista en funcin de la asignatura que a uno le tocara).Toda una metfora de aquella poca.

La Facultad de Filosofa de la universidad complutense es digna de un estudio pormenorizado. En ella han sido profesores desde Carlos Daz a Gabriel Albiac, Miguel Garca Bar, Juan Francisco Fuentes, Jacobo Muoz o Fernando Savater; si pensamos en el momento actual florecen desde los discpulos de Bar a los idelogos de Podemos Carlos Fernandez Liria y Luis Alegre, sin olvidar a Germn Cano y Eduardo Maura. Todo un mundo digno de estudio. La obra de Moreno Pestaa invita a profundizar en aquellos recovecos.

Fuera de aquellos muros se daba en los aos cincuenta y sesenta una batalla dentro del catolicismo espaol que tuvo como primeros espadas a Aranguren, a Lain, a Ridruejo, a Calvo Serer y a Marias. Aranguren, Lan y Maras son los tres filsofos que se enfrentan al Padre Ramrez y a su interpretacin de Ortega. Son tambin los que se enfrentaron a Calvo Serer y a su visin menendezpelayista del catolicismo y los que apostaron por la apertura a los exiliados. Son ellos los que van a ser decisivos de cara a la generacin posterior.

Va a ser Aranguren- como vio muy bien Francisco Vazquez- el que logra articular el ncleo de resistencia al franquismo desde el cristianismo renovado en dilogo con el marxismo, mediante la apertura a las ciencias sociales y al inters por los estudios literarios. Sin olvidar la apertura a la filosofa analtica.

Para conocer lo que vivi aquella generacin fuera de los muros acadmicos es imprescindible el libro reciente de Jordi Amat sobre la primavera de Munich, al igual que repasar los abajo firmantes de Santos Juli (2)

Qu tena que ver el canon con aquellas batallas que pasan por Munich, la huelga de los mineros, la expulsin de los catedrticos, la oposicin al franquismo de los antiguos falangistas que se haban hecho liberales, el nuevo diccionario de filosofa o los congresos de filsofos jvenes? Ha hecho la historia posterior justicia a aquellos opositores al franquismo?

En parte s. La estatua de Ortega fuera de la Facultad; la calle dedicada al profesor Aranguren; la presencia de Fernando Savater en los medios de comunicacin y, por citar lo ltimo, la irrupcin de Podemos en el recinto acadmico, con la presentacin de Pablo Iglesias del libro de Fernndez Liria, ante un pblico que desbordaba el saln de actos, marcan un mundo que me temo sera juzgado como sorprendente y deleznable para los que instauraron aquel canon.

Profesores de Filosofa posteriores a mi generacin me han comentado que el canon segua vigente cuando ellos estudiaron. Por ello la vuelta de Aranguren supuso para ellos una decepcin; se encontraron con un profesor que deseaba escuchar, intervenir, dialogar pero no adoctrinar. Era lo ms contrario a ese mundo donde el aspirante a filsofo tiene que enfrentarse directamente con Kant o con Hegel, con Heidegger o con Husserl. Sin ninguna relacin con Ortega o con Marias, con Azaa o con Fernando de los Rios.

Por ello la historia hizo justicia a los ensayistas, a los intelectuales, a los reformadores morales fuera de aquellos muros pero no as dentro. Todo lo cual plantea un problema de calado al que el texto de Moreno Pestaa nos remite: cul es el papel del filsofo?; cul es el papel del intelectual? Problema sobre el que reflexion mucho Aranguren, problema que persigui a Ortega toda su vida y que atraviesa la biografa de un alumno y profesor de aquella casa como Fernando Savater. Aunque solo fuera por este motivo reconstruir aquel canon es imprescindible para pensar nuestro pasado e imaginar como puede ser nuestro futuro. Ah est el mrito mayor, a mi juicio, del libro de Moreno Pestaa.

*J L Moreno Pestaa La norma de la filosofa Madrid, Biblioteca Nueva, 2014.


Notas

1) Antonio Garca Santesmases A vueltas con la transicin filosfica espaola Circunstancia nm 30, enero 2013.

2) Jordi Amat La primavera de Munich Barcelona, Tusquets, 2016 y Santos Juli Nosotros los abajo firmantes Madrid, Galaxia Gutemberg, 2.014.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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