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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2016

La candidatura de una mujer indgena y el racismo en Mxico

Alicia Castellanos Guerrero y Gilberto Lpez y Rivas
Rebelin


La gran noticia de que el Congreso Nacional Indgena (CNI) y el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) buscarn una candidatura independiente de una mujer indgena para las elecciones presidenciales del 2018, antes que ser reconocida por su valor histrico, ha despertado un racismo velado y abierto entre sectores sociales diversos y algunas voces de la izquierda institucionalizada, lo que no debiera sorprender en una sociedad como la mexicana.

En caricaturas, artculos y opiniones en las redes sociales, se personifica en el Subcomandante Marcos-Galeano, toda idea o decisin que surja del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional, y en este caso, del V Congreso Nacional Indgena, negando la participacin de cientos de hombres y mujeres que con esfuerzos y penurias llegaron de sus comunidades prximas y lejanas a deliberar en la Universidad de la Tierra, San Cristbal de Las Casas, Chiapas. No se toman en cuenta los debates previos de los y las zapatistas y de los y las delegadas, as como de los pueblos representados en el Congreso Nacional Indgena. A estos sujetos polticos le son negadas la capacidad de decisin, de hacer poltica y de pensar un proyecto incluyente; para estas mentalidades que operan con una lgica de menosprecio, el subcomandante Marcos-Galeano es el autor y actor de toda iniciativa que surge de estas organizaciones.

Desde el inicio de la rebelin de los mayas zapatistas, los indgenas han sido clasificados como cobayas manipuladas por el mestizo visible del grupo insurgente. Esa fue la perspectiva sostenida por Mario Vargas Llosa y la derecha ilustrada, y, lamentablemente, incluso, por quienes, en el dilogo de San Andrs, y a lo largo de estos 20 aos de reuniones con los rebeldes, prevean que stas seran un fracaso si el Sub Marcos no asistiera.

Este pensamiento no registra que actualmente la vocera del grupo zapatista radica en el Sub Comandante Insurgente Moiss y que existe una Comandancia General integrada totalmente por indgenas y jerrquicamente superior a los dos Subcomandantes. Se pretende ignorar, asimismo, el proceso de consulta en asambleas de todo paso poltico importante dado por el EZLN, del extraordinario proceso de votacin para iniciar la guerra en 1994, y para aceptar o no, los acuerdos de San Andrs. En otras palabras, habituados a los montonos discursos de mtines en los que el papel de los ciudadanos se reduce al de ser escuchas, no se alcanza a imaginar que es posible una democracia directa y asamblesta de los pueblos indgenas.

Despus de siglos, se sigue pensando que los indgenas pueden ser controlados polticamente, y que de los pueblos slo puede haber sometimiento y obediencia a las ideas y rdenes que provengan de los no indgenas. As, por ejemplo, al inicio del levantamiento, en la propia academia se lleg a afirmar que los indgenas no eran capaces de sostener perspectivas nacionales, por lo que habra que descartar que la rebelin de 1994 tuviera una matriz indgena.

Otra forma de visibilizar estas perspectivas prejuiciadas es considerar que los indgenas no deben ni pueden irrumpir en los espacios considerados exclusivos de una clase poltica organizada en la partidocracia y la mestizocracia dominantes. Al hacerlo, se tornan enviados de Salinas, peligros para el cambio real, aliados de la derecha, causantes del fracaso de AMLO, divisionistas del voto de izquierda, cmplices del fraude, entre otras descalificaciones. El irrespeto a los acuerdos tomados colectivamente por dos formas organizativas que agrupan a numerosos pueblos indgenas, muestra ese temor a perder una supuesta representatividad nica de la izquierda y de la oposicin al gobierno. Segn esta visin, la unidad de las izquierdas slo se puede lograr sumndose acrtica y subalternamente a un partido poltico, y excluye la posibilidad de una unidad en torno a proyectos de nuevos sujetos polticos.

Mientras tanto, paralelamente, las opiniones que saludan la iniciativa de candidatura de una mujer indgena se hicieron pblicas: Neil Harvey destac que este proyecto tiene el mrito de poner en el centro de atencin la defensa de la tierra, bosques, agua, y todo lo que es amenazado por los megaproyectos de desarrollo y el despojo de los bienes comunales. (La Jornada, 17 de octubre de 2016)

Luis Hernndez Navarro piensa que la iniciativa es: una nueva forma de accin, que tiene como eje central la participacin directa en la coyuntura electoral, como una forma de resistencia, organizacin y lucha. De colocar a los indgenas y a su problemtica en el centro de la agenda poltica nacional. De hacer visibles las agresiones contra los pueblos originarios. De construir el poder de los de abajo (La Jornada, 19 de octubre de 2016).

En una carta suscrita entre otros, por Pablo Gonzlez Casanova y publicada en la seccin de Correo Ilustrado de La Jornada, se considera que la propuesta deriva de un pensamiento colectivo; de una prctica histrica de los pueblos que han utilizado distintas estrategias de lucha para asegurar su continuidad y autonoma; de construccin de alternativas que den un sentido distinto al sistema de representacin hegemnico, hoy deslegitimado y en grave crisis; surge de quienes mandan obedeciendo, cimientan poder desde abajo, y desean erigir una nueva nacin por y para todos y todas; abre un camino de paz en el contexto de violencias de Estado, impunidad, desvo de poder y recolonizacin de los territorios que est sufriendo nuestro patria. Esta posible candidatura cuestiona, asimismo, el monopolio de la poltica y de la representacin de la sociedad y la nacin, supuesta prerrogativa de la partidocracia; descubre la preocupacin de fuerzas polticas que menosprecian las luchas seculares de los pueblos indgenas, y no indgenas, y hacen pblica su preocupacin por la eventual prdida de la exclusividad de espacios de la accin poltica.

La propuesta de la candidatura de una mujer indgena abri un debate que no puede ser reducido a los intereses de un grupo, o de un determinado sector social; esta discusin debe hacerse responsablemente a partir de lo que conviene a la nacin, los trabajadores, los explotados y oprimidos, al mundo de los de abajo y sus luchas emancipadoras y anticapitalistas. Una discusin que debe llevarse al cabo con respeto a la pluralidad y en la perspectiva de construir una nacin donde quepamos todos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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