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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2016

El laberinto de la escasez

Armando B. Gins
Rebelin


La escasez es un axioma muy querido para los adeptos al sistema capitalista neoliberal. Les gusta decir (la definicin viene de muy lejos y es mayoritaria su difusin en las enseanzas universitarias y en las escuelas empresariales y de negocios) que la economa es la ciencia autnoma de la escasez.

Teoras contrarias a esta tesis defienden que la economa, si algo es, no puede ser otra cosa que la poltica que asigna y distribuye la riqueza de modo equitativo.

Unos toman como dios supremo a los mercados y otros a la accin consciente y colectiva del ser humano.

Lo que resulta obvio y evidente es que la escasez provocada se configura como un instrumento poderoso y decisivo de control de las masas, hacindolas dependientes de ideologas conservadoras, solidaridades verticales transformadas en mera caridad por los pudientes y en ideas esotricas (religiosas, mticas o paranormales) para compensar sus infortunios cotidianos. La lucha de todos contra todos es la consecuencia ltima de llevar hasta el lmite la escasez tutelada y dirigida por las elites y las multinacionales corporativas.

Otro asunto de especial relevancia es que la escasez suele producir mayor escasez, que es tanto como decir que la pobreza extrema conduce a la pobreza crnica y por analoga que la violencia genera ms violencia como respuesta inmediata.

Algunos psiclogos explican est situacin de espiral de retorno como visin de tnel, esto es, que la escasez obliga a centrarse en el aqu y ahora, dejando poco espacio al cerebro para tejer otras estrategias inteligentes de salida. Lo urgente cercena de cuajo el futuro: hay que comer ya, que pagar la deuda ahora mismo, que salvar como se pueda de la inanicin o de una enfermedad grave al hijo o al familiar ms prximo.

Lgicamente, el concepto de escasez es amplio y contextual, siendo sus resortes principales de percepcin la necesidad y el deseo. No sufre la escasez de igual manera un mileurista en Espaa que un individuo sin techo en Asia o una persona al borde de la muerte por hambre severa en frica.

Sin embargo, la escasez percute en la mente de todos de una forma similar: crea insatisfaccin puntual o permanente que, en ocasiones, suele volverse contra uno mismo culpndose de su miserable situacin, sea esta relativa o absoluta.

Salir de la escasez no es asunto balad ni fcil de conseguir porque la cultura dominante de la globalizacin neoliberal busca que mientras sintamos la escasez y una necesidad imperiosa de huir de ella no ser factible que pensemos ms all de la resolucin de un problema propio y crucial.

Y ese problema puede resolverse ipso facto si solicitamos un prstamo bancario (aunque lo ms probable ser que la pescadilla de los intereses de la deuda contrada puedan mordernos de nuevo la cola de la escasez), si rebajamos nuestras expectativas salariales, si nos acostumbramos a la indigencia o si nos doblegamos adaptndonos a la pobreza como una maldicin natural irresoluble de carcter, por ende, inevitable.

As pues, a pesar de que en Occidente los escaparates estn repletos de abundancia de mercancas y las mentes de deseos insaciables, la escasez es un dispositivo intangible que dirige sibilinamente nuestros pensamientos inconscientes.

Grosso modo podan establecerse cinco grandes campos donde la escasez opera en silencio marcando pautas sociales y conductas privadas sin apenas dejar rastro de su presencia. Dinero, tiempo, salud, educacin y felicidad son los ttulos estelares de lo reflejado hasta aqu.

Escasez de dinero

El trabajo humano es la principal fuente de ingresos a escala mundial. El beneficio empresarial y las rentas financieras tambin aportan recursos econmicos a una nfima parte de afortunados. Otro grupo importante a considerar seran los pensionistas, sea cual fuere la causa de su devengo (cotizaciones laborales, discapacidades).

Alimentacin y un techo donde vivir podran ser las necesidades bsicas desde cualquier punto de vista. Son factores que construyen el presente inmediato, desde donde pueden atisbarse estilos de vida ms sofisticados. No existe futuro real sin un presente estable.

Segn la FAO, actualmente se producen alimentos para dar de comer diariamente a 12.000 millones de personas (la poblacin mundial asciende a 7.000 millones de bocas). Sin embargo, un ejrcito de 800 millones pasan hambre y la mitad de las muertes de nios y nias menores de 5 aos son provocadas directamente por nutriciones ms que deficientes.

Cabe deducir de estas estadsticas, sin grandes alardes analticos, que la escasez de alimentos tiene que ver con decisiones polticas. El alimento se ha transformado en una mercanca ms: quien puede pagar algo, algo tendr para llevarse al estmago. Abundando en la presunta escasez alimentaria, sealar que 2.800 millones de personas sobreviven con 2 dlares al da, en total el 40 por ciento de los pobladores del planeta.

Adems, esa ingente multitud de hambrientos nos recuerda subrepticiamente que todos podemos caer en esa exclusin tan dolorosa, operando en sigilosamente como un factor que convierte el hipottico pensamiento crtico en una acomodacin psicolgica a ver nuestra propia situacin como bastante satisfactoria. Por comparacin, los impulsos polticos se refrenan centrndonos en uno mismo.

Sigamos con datos. La ONU cree que existen entre 100 y 200 millones de personas que viven al raso noche tras noche. En Espaa hay 3,4 millones de pisos vacos, 390.000 nuevos y nunca habitados por nadie. Se estima que hay malviviendo en la calle unas 40.000 personas sin hogar, ergo la vivienda tambin es una mercanca especulativa que se adquiere en muchas ocasiones no para vivir en ella sino para hacer negocio a medio plazo obteniendo beneficios de la necesidad ajena a precio de mercado.

Observamos con rotundidad que comer a diario y contar con un alojamiento digno no debera ser un problema vital para nadie en ningn pas del mundo.

La tesis neoliberal de los mercados con su mano benigna asignando recursos de manera natural y justa es una falacia ideolgica e interesada que se cae por su propio peso.

Tanto los alimentos como las viviendas son mercancas, al igual que un tanque de combate o una chuchera infantil. No se produce para cubrir necesidades, antes al contrario se prefiere tirar por la borda o quemar los alimentos excedentarios y mantener cerrado un piso a cal y canto antes que drselo a un hambriento o a una persona sin hogar.

El capitalismo busca el beneficio econmico o financiero sin excusas solidarias. La escasez creada a propsito incentiva la especulacin y las burbujas virtuales, pero a su favor siempre tiene el tiempo de espera y la necesidad humana.

A veces explotan crisis, sin embargo tras una destruccin controlada sobrevienen horizontes de reconstruccin. Las guerras y las crisis provocan escasez, un motor imprescindible para nuevas iniciativas privadas de expansin, nuevos medios de pago, ms crditos bancarios y ms deudas pblicas.

De momento, por mucho que se teorice al respecto, el colapso del rgimen capitalista no se vislumbra a fecha fija ni cercana en el calendario de las hiptesis ms optimistas.

Escasez de tiempo


El tiempo es oro sentencia el refranero popular, pero ms acertado sera decir que el tiempo es negocio, en su versin laboral y en su faceta de ocio o cesacin del trabajo.

Cada ao, segn la OCDE, los mejicanos pasan aproximadamente 3 meses y 5 das trabajando; los espaoles 2 meses y 10 das y los alemanes 2 meses casi justos. No se contempla aqu el tiempo in itinere para ir a la fbrica u oficina desde casa y la vuelta al hogar.

Eso s, solo referido a Espaa, habra que aadir 126 millones de horas extraordinarias de labor efectiva, la mitad de ellas no abonadas por las empresas.

Hemos de descontar 121 das al da que pasamos durmiendo. Queda entonces menos de 8 horas al da para realizar otras tareas: asearse, comer, vestirse, comprar, dejarse llevar por los minutos Si, adems, se es mujer cabra agregar las faenas domsticas como cocinar, limpiar, cuidar de los pequeos y los ancianos, etc. Se sabe que el 90 por ciento de las obligaciones hogareas son realizadas por las mujeres, que por cierto representan el 80 por ciento a escala mundial del trabajo domstico asalariado, aunque muchas de esas labores se llevan a cabo sin relacin contractual legalizada.

A pesar de lo expuesto, la realidad es mucho ms compleja. Sobrevivir en los pases pobres acarrea daos colaterales que comprimen el tiempo y no quedan otras alternativas que trabajar hasta la extenuacin y caer rendidos en el catre o remedo de cama de turno. En muchas ocasiones hay que buscar agua a pie varios kilmetros, soportando las inclemencias climatolgicas y el peso de los cntaros rebosantes del precioso y vital lquido, no siempre tan inodoro e inspido como hubiera de desear.

Subsistir es el nico y obsesionante pensamiento diario de cientos de millones de personas. Por tanto, el tiempo absoluto como tal es una quimera o convencin para tratar de entendernos ms o menos.

No obstante, adoptando una perspectiva occidental, cuando el tiempo entra en la categora de ocio da la sensacin que todo a nuestro alrededor se desmercantiliza y el ambiente debiera sabernos a relax completo. No es as de ninguna manera. El ocio ednico es un lujo al alcance de poqusimos bolsillos.

El ocio forma parte tambin del negocio capitalista. Es obligado explotar hasta los instantes ms nimios de cualquier existencia que tenga un solo euro en su cuenta corriente. Incluso comprar compulsivamente se ha convertido por mor de la ideologa consumista del entretenimiento banal en un espacio programado para el ocio: ir de compras es una terapia excelente contra el aburrimiento y la soledad. As lo certifican algunas tendencias psicolgicas new age.

Tan negocio es que el sector del turismo en todo el mundo factura por encima de 1,3 billones de euros al ao. El ftbol, el opio del pueblo por antonomasia, mueve anualmente 20.000 millones de euros.

Todo est dirigido a que el escaso tiempo de ocio cree rentabilidad inmediata. Reduciendo el tiempo a cosas tangibles o no tasadas en un precio, tenemos la sensacin de una riqueza cultural pobre, sin valor intrnseco. Si algo es gratis, su devaluacin es automtica.

Con tanto tiempo dedicado al ocio de serie y programado, poco margen queda para pensar, pasear, dialogar, reflexionar, jugar, mirar, escuchar, imaginar, amar... Todos esos verbos pueden conjugarse de varias formas, solos o acompaados, pero el sistema capitalista intenta por todos los medios anularlos de las expectativas de la inmensa mayora. Esas acciones sencillas no hacen crecer la economa.

Sin embargo, su ausencia se siente como escasez. Vivir por vivir jams puede ser una moda o transformarse en mercanca. De ah el mundo neurtico que nos habita cada da.

Escasez de salud

La industria farmacutica trabaja nuestras mentes con predicciones autorrealizativas. Nos acechan millones de bacterias, virus, amenazas letales y enfermedades de todo tipo que una vez interiorizadas aparecen como sntomas inequvocos o de fantasa de que nuestra salud est maltrecha.

Los medicamentos son la tercera causa de muerte en el mundo despus de los infartos al corazn y el cncer. En concreto, por errores de medicacin y efectos adversos fallecen al ao ms de 200.000 personas.

En palabras del catedrtico en Farmacologa Joan-Ramn Laporte, en una entrevista concedida al rotativo El Mundo, la mitad de los medicamentos son innecesarios.

Laporte considera que La industria farmacutica est medicalizndolo todo. Los laboratorios se inventan enfermedades, convierten la tristeza en depresin, la timidez en fobia social o el colesterol en una enfermedad. Los lobbys farmacuticos promueven ms mentiras que medicamentos. Dicen que son ms eficaces de lo que realmente son. No es el nico cientfico que comparte su opinin, sobre todo en cuestiones psicolgicas o psiquitricas.

Las enfermedades inventadas crean enfermos imaginarios como la obra teatral de Molire. Algunos de esos males salidos casi de la nada mdica podran ser, entre otros, la disfuncin erctil, el dficit de atencin TDAH, la timidez o fobia social, la osteoporosis, el trastorno por atracn, la disfuncin sexual femenina, la alopecia y el sndrome del coln irritable.

El sector farmacutico se juega mucho en el envite, facturando cada ao ms que la industria de armamento o de telecomunicaciones. Ms que curar lo que pretende es engancharnos a una marca o patente exclusiva para ser pacientes de por vida. El top 10 de las multinacionales del sector tiene un volumen de negocio cercano a los 400.000 millones de euros, llevndose la mitad de los ingresos totales del sector.

Las farmacuticas, tan caras ellas para ceder sus patentes a los pases pobres, se vanaglorian de los costes elevados que destinan a investigacin. Sin embargo, la realidad es muy distinta: de 100 euros dedicados a I+D+i en salud, el 85 por ciento procede de las arcas pblicas y el resto de fondos provenientes de los propios laboratorios.

Dentro del captulo de salud, asimismo entrara el sector de la belleza, que genera un volumen de negocio superior los 265.000 millones de euros (unos 150 euros de gasto anual por cada mujer en Espaa). Como con la farmacologa otro tanto sucede con los productos de belleza: la industria crea patrones o modelos a seguir a travs de sustancias con efectos secundarios o nocivos por su uso indiscriminado, ofreciendo otros que reparan las secuelas de los primeros. Un crculo vicioso difcil de sortear.

Fascina tanto la belleza fsica que una mujer que viviera 80 aos podra detenerse hasta 6 aos delante del espejo cual madrastra de Cenicienta. Delante del espejo es solo una metfora que incluye gimnasio, dietas, mejunjes variados, tonificantes, masajes, peluquera y actividades similares. Se calcula que ese mismo hombre de idntica edad octogenaria pasara 1 ao de su vida rasurndose la barba.

Siguiendo los banales mensajes publicitarios acerca de la belleza ideal y las recomendaciones obsesivas sobre salud en general, el tiempo robado no nos deja tiempo, valga la redundancia, para simplemente vivir sin prejuicios ni miedos inquisitivos.

Padecemos escasez de salud porque nunca podemos estar sanos ante tanta alarma provocada por intereses comerciales de dudosa tica o moralidad. Cuantos menos saludables y bellos percibamos nuestros cuerpo y nuestra mente ms necesidades desarrollaremos de echarnos en las manos vidas de los inventores de sntomas y los magos de la esttica clnica a cualquier precio.

Escasez de educacin

Ms de 750 millones de personas no saben leer ni escribir en el mundo maravilloso de la globalizacin posmoderna, las dos terceras partes mujeres y 115 millones de nios, nias y jvenes entre 15 y 24 aos de edad. La mitad viven en el Oeste y el Sur de Asia y en torno al 20 por ciento en el frica subsahariana.

El analfabetismo funcional, es decir, aquellas personas que aun sabiendo los rudimentos de la escritura, la lectura y el clculo bsico de las matemticas no les sirve de modo eficiente para resolver situaciones o conflictos cotidianos, afecta en Espaa a 700.000 individuos y a ms de 70 millones en Amrica Latina.

En el epgrafe educativo es donde es ms verdad que en ningn otro rubro el aserto de que la escasez provoca an ms escasez en las personas que la padecen.

Contrastan estos fros datos objetivos con los pases con ms universitarios de la rbita de la OCDE, por este orden: Rusia, Canad, Japn, Israel, EE.UU., Corea del Sur, Australia, Reino Unido, Nueva Zelanda e Islandia. No obstante lo apuntado, los modelos universitarios con mayor tasa de eficiencia medida en xito laboral son Reino Unido, Alemania y Francia.

No todo es educacin reglada, tambin cuentan, y mucho, las tradiciones seculares de muchos pueblos indgenas y de culturas locales del mbito rural. Sumar las dos experiencias en un solo propsito sera un proyecto integrador de incalculables consecuencias positivas para un desarrollo sostenible de toda la Humanidad y de sus diversas manifestaciones de vida y recursos naturales.

De todas formas, la escasez de educacin ofrece igualmente un cariz poltico. La formacin de directivos o profesionales altamente cualificadas, lo que se denomina en el argot talento, se mima en todos los pases punteros. Otra cosa es la formacin de mano de obra intermedia o poco cualificada: a estas legiones de obreros solo hay que darles lo imprescindible, las habilidades tcnicas precisas para cometidos concretos.

Esta dualidad crea la escasez por motivos ideolgicos y prcticos: un trabajador de la masa que sea excelente en su parcela sin entrar en ms detalles siempre ser ms explotable y dcil que aquellos que adquieran destrezas intelectuales ms abiertas y creativas.

Siempre habr trabajos pesados o peligrosos para los que la escasez de educacin formal pueda ser un requisito inexcusable para ser contratado en la rueda sin freno del capitalismo. Invertir en saber solo lo necesario es una estrategia ganadora para el beneficio empresarial.

Escasez de felicidad

Terreno muy resbaladizo el asunto de la felicidad. Quin es el osado que se atreve a pronunciar su nombre, casi siempre en vano?

Para la ONU en su World Happines Report, los pases con mayor felicidad son Dinamarca, Suiza, Islandia, Noruega y Finlandia. Los menos felices: Burundi, Benin, Afganistn, Togo y Siria. Un resultado casi predecible.

Espaa aparece en el puesto 37 de 157 pases analizados. Un dato singular espaol es que en nuestro suelo 4 millones de personas dicen sentirse solas, la mayora ancianas, y que un 25 por ciento de hogares est compuesto por un individuo nico.

Para efectuar el estudio, se han tenido en cuenta aspectos como la esperanza de vida, la empata social, la generosidad, el grado de corrupcin poltica, el PIB y la libertad para tomar decisiones privadas sin trabas de ninguna clase.

Los datos que arroja el ndice del Planeta Feliz 2015 elaborado por New Economics Foundation nada tienen que ver con los antes mencionados. Han tomado como factores relevantes la expectativa de vida, el respeto ecolgico con el entorno y la percepcin subjetiva de la felicidad.

Los resultados son sorprendentes. Los pases donde la felicidad reina mayoritariamente son Costa Rica, Vietnam, Colombia, Belice, El Salvador, Jamaica, Panam, Nicaragua, Venezuela y Guatemala. En los que la felicidad visita menos a sus moradores se encuentran 6 pases africanos, Mongolia y Catar, Bahrain y Kuwait!

Con los datos ante la vista, la actitud normal sera de confusin total. Resulta claro que la felicidad no puede encerrarse en definiciones unilaterales o cerradas.

Cualquier matiz puede decantar la felicidad o la infelicidad de un lado u otro. A pesar de ello, perseguir la felicidad es una meta del ser humano, quiz una quimera inalcanzable o utopa que jams llegar a materializarse de modo terminante.

Cmo se mide la escasez de felicidad? Cunta felicidad significa la plenitud? La felicidad ms parece una pregunta sin respuesta o un problema sin solucin que un concepto a debatir con argumentos convincentes.

Pero ya desde 1812, en la Constitucin liberal conocida popularmente por La Pepa, Espaa aup al mbito poltico como un fin social la tan veleidosa felicidad. Sucedi por primera vez en la historia universal. En 2008, Ecuador recogi el mismo guante y reconoci la felicidad como una legtima aspiracin humana en su nuevo texto constitucional.

En suma, aquellos que disean la escasez son los verdaderos amos del mundo, si bien no es ms rico el que ms tiene sino aquel que es capaz de renunciar a ms cosas sin sentir mengua alguna en su acervo personal. La pobreza puede ser relativa pero tener hambre no admite interpretaciones ni valoraciones condescendientes o justificativas de tal situacin vital al borde del precipicio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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