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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2016

Testimonio desde Euskal Herria
Presos vascos: peor que en el franquismo

Jon Fano
Viento Sur


Para visitar a mi hijo preso en Algeciras, yo, mi nuera y mi nieta de tres aos nos vemos obligados a realizar 2 200 Km. entre ida y vuelta, en un autobs que sale de Bilbao el viernes las 18:30h y regresa el domingo a las 9 de la maana. Autobs en el que viajamos los familiares y amigos y amigas de los presos y presas encarceladas en Sevilla, Puerto de Santa Mara y Algeciras. Es solo un pequeo ejemplo de la situacin de los presos vascos y sus familiares.

Despus de cinco aos del abandono definitivo de la violencia por parte de ETA su situacin no ha mejorado ni un pice/1. Los Estados espaol y francs mantienen una poltica de excepcin, represin y castigo que, lejos de ayudar a la resolucin del conflicto vasco, slo expresa una actitud de venganza y de humillacin totalmente injustificada. Quienes conocimos las crceles franquistas en los aos 60 y hoy sufrimos lo que padecen nuestros familiares encarcelados podemos afirmar que sus condiciones carcelarias son ms crueles y duras que las que nosotros vivimos en aquellos aos.

Dispersin

Iniciada hace ms de 25 aos, en agosto del presente ao haba 363 personas presas polticas vascas dispersadas en 70 crceles.

- 279 en 42 crceles del Estado espaol.

- 79 en 24 crceles del Estado francs.

- 3 en dos crceles de Euskal Herria

- 1 en Portugal

- 1 en Suiza

- 3 presos gravemente enfermos en prisin atenuada.

- 3 menores de 3 aos dispersados con sus madres.

La mayora de estas crceles estn muy lejos de Euskal Herria:

- 51 presos/as en crceles a 1100-1000 Km.

- 104 presos/as en crceles a 990-800 Km.

- 140 presos/as en crceles a 790-500 Km.

- 13 presos/as en crceles a 490-400 Km.

Las consecuencias de esta dispersin son: elevado costo econmico, cansancio fsico y riesgo de accidentes, que ya han provocado la muerte de 16 familiares y amigos. A ello hay que aadir la imposibilidad de un amplio nmero de padres y madres de avanzada edad, as como personas con discapacidad, de poder acudir a las visitas de sus familiares y amigos presos polticos vascos.

Presos y presas enfermas

En la actualidad hay diez presos gravemente enfermos, alguno de ellos en situacin terminal, a los que tanto el Estado espaol como el francs les niegan siquiera la libertad atenuada para ser debidamente atendidos. A lo que hay que aadir las graves deficiencias de atencin mdica al conjunto de las personas presas. De este modo los derechos humanos de los presos gravemente enfermos, as como el cumplimiento de la prisin en crceles cercanas de todos los presos y presas, recogidos en las legislaciones de ambos Estados, son totalmente vulnerados.

Visitas

En el Estado espaol los familiares tienen derecho a un vis a vis (contacto directo con el preso o presa) de hora y media al mes, y a un vis a vis ntimo de hora y media si el preso o presa tiene compaero o compaera reconocida legalmente. Tambin existe un vis a vis de convivencia cuando se tiene un hijo e hija de menos de diez aos pero, por lo general, ste slo se reconoce cada tres meses.

Todas las dems visitas son de 40 minutos una vez a la semana, y se dan en un locutorio blindado con un cristal que no permite el contacto fsico con el preso. Recorrer cientos de kilmetros, y en algunos casos miles, para una visita de esas caractersticas es francamente inaceptable.

Tanto las celdas donde se realizan los vis a vis como los locutorios estn intervenidos (se graba todo lo que se habla), limitando as la intimidad y la libertad de poder comunicarse libremente.

Por otra parte, para realizar la visita, se nos somete a controles irritantes y humillantes: cacheos (en algunos casos y hasta hace bien poco con desnudo total) y toma de huellas a la entrada y salida de las visitas. En algunas ocasiones la guardia civil tambin realiza controles en la carretera o en las cercanas de la crcel antes de llegar o al salir de la crcel.

Por supuesto, ni en las visitas ni fuera de ellas se puede pasar ningn tipo de alimento a los presos que pueda paliar las penurias alimentarias que padecen.

Incomunicacin y aislamiento

Unido a la dispersin, los traslados de unas crceles a otras, la incomunicacin y los aislamientos buscan quebrar la dignidad y voluntad de las personas presas polticas vascas.

A las trabas para poder escribir (solo pueden mandar dos cartas a la semana), comunicarse por telfono con la familia o los amigos (tienen derecho a ocho llamadas de 5 minutos a la semana, con un costo de 2 euros por llamada), o poder estudiar (slo pueden hacerlo por la UNED y sin ordenadores con que poder escribir), se le aade el problema del aislamiento. Un problema grave donde los haya.

En la mayora de los casos se les asla en mdulos (pabellones) con dos o tres personas, a pesar de que en la misma crcel haya diez o ms personas presas polticas. Pero hay casos en que estn aisladas individualmente, en aislamiento total.

Uno de los casos ms sangrantes es el de la presa Arantza Zulueta, abogada defensora de presos, que sin estar acusada de ningn acto violento permanece en una situacin de aislamiento total en la crcel de Puerto de Santa Mara desde hace ms de dos aos y medio.

Las presas y los nios y nias principales paganas de la dispersin

Las presas polticas vascas estn en mdulos (pabellones): a veces en compaa de una o dos presas y en otros casos solas.

Esta situacin se agrava an ms cuando tienen hijos o hijas. Hasta los tres aos pueden tenerlos con ellas en la crcel (en la actualidad son tres las presas en esa situacin) pero a partir de esa edad los separan. El problema se convierte an ms lacerante cuando son la madre y el padre quienes estn en la crcel. La legalidad establece que cuando ambos estn en crceles de una misma comunidad pueden estar en el mismo centro penitenciario pero, en algunos casos, instituciones penitenciarias los mantiene separados con argucias sin ninguna justificacin.

Segn Etxerat (asociacin de familiares y amigos/as de los presos y presas polticas vascas) en los ltimos aos unos 800 menores han acudido a visitar a sus padres, madres o familiares a las crceles. En el autobs que vamos hasta Algeciras semanalmente viajan de 3 a 5 menores. Hasta la edad de 7 u 8 aos no son muy conscientes de la dureza de los viajes y de la difcil situacin de sus padres, madres o familiares en las crceles. Pero a partir de esa edad sus problemas se agudizan: difcil reconocimiento en la escuela y en la calle de que su padre, madre o ambos estn en la crcel; en algunos casos, prdidas de horas de clase por la duracin de los viajes; imposibilidad de relacionarse con sus amigos y amigas el fin de semana, etc. Un precio difcil de asumir por la intransigencia y falta de humanidad del Estado espaol.

Recrudecimiento del cumplimiento de las condenas y castigo aadido

El Estado espaol se niega a cumplimentar lo que establece la jurisprudencia europea: el cumplimiento de condenas por una misma causa en Estados diferentes debe ser acumulado a efectos del cumplimiento total de la condena. Pero la judicatura espaola se niega, por ejemplo, a que los aos de crcel en el Estado francs sean deducidos de la condena en el Estado espaol, lo que implica una prolongacin de la condena, en muchos casos de seis, siete o ms aos.

Al igual que sucedi con la doctrina Parot, la jurisprudencia europea acabar imponiendo al Estado espaol el cumplimiento de ese criterio, pero habida cuenta del retraso de varios aos con que se ejecutan esas decisiones, decenas de presos y presas sufrirn condenas aadidas.

La venganza del gobierno espaol se prolonga adems con los expresos polticos vascos. A las multas desorbitadas e inhabilitaciones, hay que sumar su discriminacin con respecto a las personas presas comunes. Mientras a estas se les reconoce un subsidio de insercin de 426 euros mensuales durante 18 meses, a las polticas vascas se les niega ese subsidio desde hace un tiempo. Y ello a pesar de que el Pleno del Tribunal Constitucional declar hace meses la inconstitucionalidad y nulidad de los cambios introducidos por el Ejecutivo espaol en la ley de Presupuestos de 2014, que justificaban esa discriminacin.

La lucha por los derechos humanos de los presos y presas polticas vascas

Desde hace muchos aos las movilizaciones en nuestro pas, Euskal Herria, han sido numerosas, muchas de ellas masivas, en defensa de los derechos de los presos y presas. Exigencia de derechos centrada actualmente en acabar con la dispersin, conseguir la libertad de los presos gravemente enfermos, acabar con la prolongacin de las condenas, lograr el reconocimiento de las redenciones de estas, poner fin al aislamiento de los presos y presas..., y con el objetivo de que todos vuelvan a casa, nico modo de dar una solucin definitiva al conflicto que sufre nuestro pueblo y lograr la paz que tanto deseamos.

La mayora de la sociedad vasca asume y exige el reconocimiento de esos derechos, propios de cualquier estado democrtico. Pero el Estado espaol, al igual que el francs, hacen caso omiso de los mismos. Nuestro pueblo va a seguir movilizndose pero la solidaridad en los estados espaol y francs as como a nivel internacional es imprescindible para que los derechos humanos en Euskal Herria, en el Estado espaol y en esta Europa que se dice democrtica sean reconocidos y garantizados.

Nota:

1/ VIENTO SUR ha publicado numerosos artculos sobre la situacin de los presos y presas vascos. Recomendaremos slo uno, el que comenta las Reglas Mnimas para el Tratamiento de los Reclusos o Reglas Mandela, aprobadas por la Asamblea General de la ONU el 17 de diciembre de 2015: http://vientosur.info/spip.php?article11305

Jon Fano es padre de Unai Fano, preso poltico vasco en la prisin de Algeciras (Cdiz) que lleva ocho aos encarcelado cumpliendo una condena de 20 aos y ocho meses.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article11801



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