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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2016

Que cuarenta aos no es nada!

Juan Jos Garca
Rebelin


En los comienzos de la dcada de los 70, un grupo de desconocidos jvenes demcratas, con un -hasta hoy no suficientemente explicado- abundantsimo y millonario apoyo econmico de procedencia alemana, sueca y norteamericana y la torpe complicidad de algunos histricos dirigentes socialistas (Nicols Redondo, Pablo Castellanos,) se hicieron con el control del partido PSOE en el llamado congreso de Surennes (1974); algunos les llamaron el clan de la tortilla.

En realidad fue un secuestro de las siglas histricas del viejo partido fundado por el tipgrafo Pablo Iglesias en 1879; los socialistas del exilio vieron como este clan haca uso de esas siglas y poco despus organizaba 1976, todava bajo la dictadura fascista de Franco, aunque con l ya muerto- un congreso en Madrid, con gran despliegue de medios propios y de la prensa libre occidental, en el que el renovador jefe del clan plante el abandono del marxismo. Los resistentes a este asalto apenas pudieron mantener el viejo partido al que ironas de la historia- tuvieron que aadir la h de histrico. En unos aos haban desaparecido.

Este clan de la tortilla estaba bsicamente integrado por un grupo de sevillanos, que respaldados por fondos econmicos sin fin, se hicieron con la conciencia y la confianza de muchos espaoles de izquierdas.

Muy pronto ao 82- llegaron al poder y desde l realizaron la primera reforma laboral de corte liberal de este pas; una brutal reconversin de las estructuras productivas al servicio de los intereses de la gran industria centroeuropea, con un coste social desmesurado. Lo llamaron modernizacin. Y metieron al pas en la OTAN, la organizacin militarista ms siniestra red gladio- que han conocido los tiempos modernos.

Desde entonces cada vez que los intereses del gran capital necesitaron ajustar a la poblacin, nadie mejor que ellos supo hacerlo; desmantelaron el Estado social y crearon la cultura del pelotazo en nombre del socialismo. Desarbolaron todos los movimientos vecinales y asociativos, conduciendo al pas hacia un bipartidismo engaoso en el parlamento europeo han votado ms del 72% de las cuestiones decisivas para la vida de las gentes siempre al lado del grupo popular- haciendo de poli bueno frente a sus cmplices del PP, ms montaraces en las formas.

El 23 de octubre de 2016 se ha roto definitivamente aquel ya largo- engao. Nadie puede ya ms all del puro fanatismo ciego- creer que esta organizacin de jamndulos (*), parejos en furor neoliberal y oportunismo corrupto a sus supuestos contrincantes polticos, sea un partido de izquierda; son, como acaban de escupirles a la cara a sus militantes, votantes y poblacin despierta, una organizacin de presuntos delincuentes, pareja a la que acaban de aupar al gobierno de la nacin para seguir precarizando la vida de las gentes de los pueblos de este pas.

El jefe en la sombra del clan dio la consigna desde el extranjero y con precisin de mafia se desat el aquelarre para impedir que, cuarenta aos despus del secuestro, el PSOE pudiera volver siquiera a intentar encontrar su sentido e identidad. La sobreactuacin ha acabado por dejar al descubierto que son un grupo peligroso para la vida digna de las gentes de este pas.

Ahora ya todo est ms claro; se acab el letargo.

Para todos los socialistas es tiempo de volver a la lucha.


(*) es el tipo que se dedica a gozar de las alegras de una alimentacin abundante, una vida tranquila y unas mozas en cacera. Gregorio Morn dixit.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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