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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2016

Dos fallos histricos en el periodismo

Claudia Espinoza I.
Rebelin


En la dura batalla de las ideas, algunos medios de comunicacin y periodistas hacen uso y abuso de la libre expresin para mentir, desinformar y difamar. En la ltima dcada, acelerada por las nuevas tecnologas, esa prctica ha sido una constante, que slo ahora encuentra un freno legal y moral: dos fallos, uno de la justicia ordinaria y otro del Tribunal Nacional de tica Periodstica, obligaron a tres periodistas a retractarse de sus infundadas aseveraciones.

Autoregulacin

Sin duda, fueron dos fallos inditos en la historia del periodismo boliviano. Si bien ambos siguieron caminos distintos, la luz al fondo del tnel alumbr la autoregulacin de quienes se dieron el arbitrario derecho de acusar al Presidente Evo Morales de participar en la muerte de dos personas, cuando ejerca el sindicalismo, y de inventar un supuesto embarazo de una Ministra de Estado.

En diferentes momentos, los autores de tales infamias tuvieron que retractarse de cara a sus audiencias. Un poco a regaadientes admitieron las faltas cometidas en la realizacin de un tipo de periodismo que hoy en da permite ese grado de superficialidad y falsedad, en el que no existen pruebas, documentos ni fuentes verificables. En suma, carecen de toda credibilidad.

Si la credibilidad constituye el bien mayor, el capital simblico del o la periodista y de un medio de comunicacin, pues a partir de estos fallos el pblico en general puede respirar aliviado al saber que la impunidad no campea libre en los micrfonos. Habr de saber el periodista o el medio que para alzar la voz con oscuras intenciones de daar la dignidad de las personas, as sean o no autoridad, cuentan con tribunos que vigilan la tica en el hacer periodstico.

Opinin sin tica?

Queda por reflexionar y/o revisar el lmite entre la informacin y la opinin que se emiten desde un soporte comunicacional. Est claro que la informacin vaca de verdad fundamentada no es vlida en la construccin del sentido social, de la noticia, pero en qu queda la columna de opinin admitida y hecha pblica con la venia del medio? Qu filtros se aplican en expresiones solapadas de comentario o anlisis?

Das despus de la histrica retractacin, uno de los periodistas involucrados public este tipo de afirmaciones en un diario de amplia circulacin nacional: Los cocaleros movilizados no llegan a ser una guerrilla. Son solo comandos de ajusticiamiento, pero que operan con la tctica de los guerrilleros, de golpear y replegarse. Es plausible dejar pasar una opinin con esa intencionalidad discursiva?

Si la autoregulacin aplica a la informacin, por qu no a la opinin, si ambas parten de la misma base subjetiva. Algunos analistas plantean que la autoregulacin incluida en la Constitucin Poltica del Estado tendr vida en la medida que los actores involucrados la ejerzan. El precedente est echado, los fallos histricos cumplieron su doble objetivo: restituir la verdad y la fe en otro tipo de periodismo.

Claudia Espinoza I. es comunicadora

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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