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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2016

40 aos de CCOO del CSIC
Algunas ideas sobre ciencia y organizacin

Alicia Durn
Rebelin


El 17 y 18 de octubre hemos celebrado la I Conferencia de la Seccin Sindical Estatal de CC.OO. del CSIC durante la cual hemos repasado los ms de 40 aos de historia de CC.OO. en esta casa, y nuestras ideas sobre ciencia y organizacin.

Para repasar estas ideas y aunque sea una forma dura de comenzar creo que podemos decir sin equivocarnos que estamos inmersos en el perodo ms negro para la ciencia espaola desde el inicio de la democracia. El enorme esfuerzo hecho por los cientficos y las instituciones para elevar nuestro pas al nivel investigador que le corresponde por su nivel socio-econmico y cultural ha sido revertido por una batera de contrarreformas basadas en la premisa de que la ciencia es un lujo que los espaoles no podemos permitirnos en tiempos de crisis.

En la dcada anterior a la crisis Espaa haba aproximado lentamente su inversin en I+D a la media europea. Desde entonces, el gobierno desanduvo este camino , pasando del 1,39% del PIB en 2010 al 1,23% en 2014, frente al 2,03 de la media de los 28.

Entre 2010 y 2016, Espaa redujo su inversin en I+D en 2845 millones (casi 900 M en captulo 7) y permiti que perdiramos ms de 10.000 investigadores (5000 personas en el CSIC en solo 4 aos). El esfuerzo ingente para formar a este capital humano se ha dilapidado o simplemente regalado a nuestros pases vecinos, que garantizan la continuidad de sus sistemas e instituciones; en Espaa, en cambio, parecemos incapaces de retener a una generacin que haba alcanzado niveles internacionales en su formacin y experiencia profesional.

Estos recortes se produjeron a pesar de la elevada eficiencia de nuestra I+D. Los bajos salarios, la elevadsima precariedad, la escasez de la financiacin, la asfixiante burocracia o el escaso o nulo inters empresarial, no impidieron que la produccin cientfica y tecnolgica espaola alcanzara niveles de eficiencia (productividad/euro) iguales o superiores a las de los pases del G8.

Estos recortes (2845 M) representan cantidades ridculas si se comparan con los 3.400 M que se perdonaron a las elctricas, o los 5.500 M que habr que pagar por el rescate de las autopistas. Lo ms grave es que han supuesto una grave descapitalizacin (humana, logstica y de infraestructuras) de nuestro sistema de I+D. Se han cerrado para siempre laboratorios e infraestructuras cientficas que haban costado millones de euros y que volver a costar millones de euros levantar, si algn da vuelven a estar disponibles.

Esta poltica no es casual, no puede desligarse de las estrategias de los ncleos de poder econmico. La apuesta por la innovacin estuvo siempre ausente en todos los procesos de reconversin industrial desde 1984 en adelante. Las polticas del IBEX son funcionales a la marginacin del desarrollo tecnolgico autctono. El IBEX no necesita I+D aunque los sistemas informticos del BSCH sean los ms avanzados de toda la banca internacional. Y si ganan dinero as, para qu apostar por proyectos de riesgo? La desindustrializacin imparable y la burbuja financiera suponen la marginacin de las polticas en las cuales se debera basar el tan difundido cambio de modelo productivo.

Es necesario decir en voz alta que la I+D espaola est herida de gravedad y que costar mucho reparar el dao hecho. Si se mantienen estas polticas, si no se cambia radicalmente el rumbo, nuestros investigadores seguirn dejando el pas, y la investigacin estar condenada a la irrelevancia.

Esta situacin, denunciada por todos los partidos polticos excepto el PP, se concret en las movilizaciones del colectivo Carta por la Ciencia en 2013 y en la propuesta de un Pacto por la Investigacin. Un pacto que abrira la oportunidad de discutir un cambio normativo de la poltica cientfica a travs de la elaboracin de una ley que sancione este pacto por la ciencia, cimentado en la idea de la responsabilidad social. Una Ley que haga de la poltica cientfica una herramienta para gestionar el futuro, que reconozca a la ciencia como un elemento fundamental de las relaciones entre la sociedad civil y los poderes pblicos. Una ley que contribuya a la generacin de ciencia bsica y de conocimiento crtico, y a la difusin del conocimiento para resolver los problemas esenciales de la sociedad espaola.

Pero estamos aqu para discutir el presente y futuro del CSIC, el mayor centro de investigacin de nuestro pas y nuestra casa. Y para ello hay que hablar de crisis econmica y recortes presupuestarios, de prdida de recursos humanos y polticas de personal, de recorte de derechos y de modos de gestin autoritarios en una creciente involucin ideolgica, y por supuesto de nuestras ideas sobre ciencia y modelos organizativos.

Este balance comienza de forma obligada por la drstica reduccin presupuestaria que el CSIC soporta desde los PGE2010, cuando la subvencin del ministerio se reduce en ms del 16% (100 M) respecto a 2009, el ao con el mayor presupuesto de su historia, 615 M de subvencin y 843 M contando los recursos propios. Eran aos de bonanza donde se pusieron en funcionamiento los programas JAE de formacin de personal investigador, tcnico y de gestin, y el programa EQUIPA, que permiti renovar el equipamiento de la mayora de institutos. A pesar del fuerte recorte de los PGE 2010, la direccin anterior sigui publicando convocatorias de estos programas siguiendo el programa del Plan de Actuacin 2010-2013; de hecho, los JAE-doc de la ltima convocatoria tomaron posesin ya con el gobierno del PP.

Esta situacin y la continuidad de los recortes en los PGE de 2011, 2012 y 2013 llevan a una disminucin del 33% de la subvencin en 2013 respecto a 2009, con una prdida acumulada de casi 600 M y un dficit de 150 M. Para superarlo se propona un plan de ahorro y se solicitaban 100 M de inyeccin presupuestaria adicional. En junio se hacen efectivos solo 25M; la situacin de tesorera se agrava y desencadena la Resolucin del Presidente de 2 de julio limitando el acceso y disponibilidad de los ingresos de los institutos obtenidos antes del 1 de enero de 2012 y estableciendo los criterios de gasto durante el segundo semestre de 2013. Dicha Resolucin (conocida como el corralito) gener un enorme nivel de alarma, que se intensific tras la rueda de prensa del 8 de julio, donde el Presidente calific la situacin del CSIC como catastrfica y emplaz al ministerio a hacer efectivos los 75 M restantes para normalizar la gestin econmica del organismo. La magnitud del problema y su reflejo meditico en la prensa nacional e internacional obligaron al MINECO a inyectar 70 M en octubre y a aumentar la subvencin al CSIC en 50 M en los PGE 2014, un 12,1% ms que en 2013. As, a pesar de la reduccin de los ingresos propios, sobre todo en contratos con empresas, se consegua mantener el gasto y no seguir generando dficit. Los PGE 2015 congelaron el gasto y en 2016 hay un aumento del 2,8% de la subvencin del MINECO (4,8% con los recursos propios).

La recuperacin del equilibrio financiero se ha conseguido gracias a la reduccin drstica del gasto impuesta en el programa de ahorro. Las inversiones han descendido hasta niveles que impiden el funcionamiento normal y el mantenimiento de las instalaciones, y el gasto corriente se ha reducido el 24% respecto a 2010. Los PGE 2016 suponen un alivio de la situacin pero seguimos a ms de 100 M del presupuesto 2010 y funcionaremos con el 25% menos que en 2009.

En 2013 desde CC.OO. calificamos la actitud del Presidente como valiente por poner sobre la mesa la situacin del CSIC. Pero tras el rescate el equipo de Gobierno eligi seguir al pie de la letra las directrices del MINECO y Hacienda, sin tener en cuenta las consecuencias derivadas para la institucin y para su personal. En este contexto, cabe preguntarse si era posible gestionar de otra manera. En un modelo alternativo los gestores recopilan, estudian, ordenan e impulsan las propuestas de la propia institucin y de su personal e intentan conseguir los medios para implementarlas. El personal se convierte en co-responsable de las decisiones. Se poda hacer as en 2013 pero la direccin del CSIC eligi otro camino.

Pero el problema esencial del CSIC y de todo el sistema de I+D, es la continua sangra de recursos humanos, jvenes investigadores y tcnicos que abandonan los centros por finalizacin de contrato. Los grupos de investigacin envejecen, lejos de aquellas pocas de bonanza (y tambin de despilfarro) donde sobraban becas y los contratos se multiplicaban.

De los 15849 trabajadores del CSIC en 2011 hemos pasado a los 10462 a finales de 2015. Ms de 4500 jvenes investigadores y tcnicos han abandonado el organismo. Pero este xodo fue calificado como un topicazo en sede parlamentaria, luego se convirti en movilidad exterior segn Ftima Baez, o deseo de aventura, terminando en la leyenda urbana exagerada a la que aluda nuestro presidente en el 75 aniversario del CSIC. Ha sido el jefe de Estado el que ha tenido que alertar sobre el peligro de un lapsus generacional en el sistema cientfico declarando que Espaa no puede permitirse el lujo de preparar a jvenes cientficos "para que salgan al extranjero sin retorno posible" porque lleva a "un retraso difcil de remontar". Amargos tiempos nos toca vivir donde hay que esperar a que el rey nos saque los colores alertando sobre la prdida de lo mejor de nuestra juventud.

Podemos intentar negarlo, no ver nuestros laboratorios medio desiertos; podemos negar la prdida da a da de la gente a la que hemos formado sin esperanzas de recuperarla. Pero recordando a Augusto Monterroso, cuando despertemos, el dinosaurio todava estar all.

Esta situacin es el resultado de una poltica de sustitucin de empleo estable por empleo precario que comienza en la dcada de 1990 y se agudiza en los 2000. En 2001 el personal temporal supera por primera vez al fijo y en 2009 se alcanza el mximo diferencial de 12 puntos (56% temporales frente al 44% de fijos). Mientras que los trabajadores que causan baja, principalmente por jubilacin, son en su inmensa mayora trabajadores con estabilidad laboral (funcionarios o laborales fijos), las sucesivas OEP resultan totalmente insuficientes, contribuyendo a la formacin de una inmensa bolsa de precariedad en el CSIC. Este dficit de personal deriv en que los contratos por obra o servicio perdiesen en parte su objeto y se usaran para contratar a personal para la realizacin de labores puramente estructurales, dando paso a las reclamaciones judiciales por fraude de ley. La introduccin del artculo 15.5 ET en 2006, o Ley Caldera, dio arranque al proceso de demandas laborales de los trabajadores temporales del CSIC que acaban con un proceso de consolidacin en 2011 junto a otro previsto en el EBEP. La incorporacin de 400 personas en este proceso suaviza en parte la actual sangra, permitiendo la supervivencia de muchos de grupos de investigacin del CSIC.

El crecimiento acelerado de esta bolsa de precariedad debera haber sido un indicador claro de que los instrumentos de contratacin laboral con los que se cuenta en el CSIC no son los correctos y que su modificacin merece una revisin detallada con todos los actores implicados, como CC.OO. reclama desde hace mucho tiempo.

En septiembre de 2014 presentamos un estudio de los RRHH del CSIC desde 1986. Un estudio que pona en evidencia los rasgos estructurales y los desequilibrios de la plantilla del CSIC. Identificamos problemas urgentes como la desaparicin acelerada de los tcnicos de laboratorio y el envejecimiento creciente de la plantilla. Y hacamos propuestas especficas. Entre ellas un modelo de contrato con cargo a lneas de investigacin o grupos, para sustituir a los contratos ligados a proyectos. Hace ms de un ao y medio que presentamos esta propuesta en el CSIC y en la Secretara de Estado de I+D+i con la nica respuesta de que no convence a Funcin Pblica.

As, en marzo de 2016, 1466 trabajadores (451 con contratos fuera de convenio), un tercio de la plantilla temporal del Organismo, llevaban contratados ms de 4 aos. Un colectivo en condiciones de acceder a puestos indefinidos en virtud del artculo 15.5 del ET. A 16 de septiembre de 2016 hay 324 trabajadores indefinidos no fijos y 87 demandas pendientes.

La respuesta del CSIC es la resolucin del 6 de abril de 2016 que establece actuaciones con el fin de reducir los desequilibrios generados por el ingreso de personal indefinido en cumplimiento de sentencia en los Institutos, Centros y unidades del CSIC. Se proponen, entre otras medidas, aplazar autorizaciones de contratacin de personal, limitar las plazas de nuevo ingreso y promocin interna, limitar la percepcin de la productividad 18.2 y redistribuir las productividades PC2 y PC3, a aquellos investigadores, grupos de investigacin y/o Institutos que presenten una alta litigiosidad, un concepto nuevo en la mtrica evaluadora. Al final de la legislatura y en tiempo de descuento, tratan de culpar del fracaso de su gestin al personal que ha defendido sus derechos laborales en sede judicial y al que los jueces han dado la razn en su inmensa mayora.

Todava ms grave, estas Resoluciones, publicadas slo un da despus de la Resolucin de convocatoria de la nueva Bolsa de Trabajo, no fueron negociadas ni informadas a los Sindicatos en ninguna de las reuniones de negociacin de esa nueva bolsa. Esta actitud de la Secretara General es el ejemplo ms claro de una actuacin de mala fe, por ocultacin de actuaciones y resoluciones directamente relacionadas con la contratacin mediante bolsa, en el proceso de negociacin y aprobacin de la misma.

Merece destacar que en estas listas se incluyen la gran mayora de los centros ms activos, con mayor nivel de contratacin y mayor productividad. Unas listas que constituyen una contradiccin flagrante entre la exaltacin de la excelencia como objetivo fundamental del CSIC mientras se pone en evidencia y se castiga a esos mismos centros. En particular, figuran las joyas de la corona del rea de Biologa y Biomedicina, aquellos que abanderaron la apuesta por los contratos temporales para aumentar la eficiencia del sistema, y donde precariedad y excelencia llegaron a ser sinnimos. Un modelo que ha demostrado su extrema fragilidad en la dura crisis que afronta el CSIC y cuyas consecuencias afrontamos ahora.

Calificar estas sentencias como grave perjuicio para el desarrollo de una adecuada poltica de RR.HH es afirmar que el cumplimiento de la ley constituye un dao para el Organismo. Imponer la serie de castigos y amenazas a los centros que alberguen personal INF persigue situar a los futuros demandantes como culpables de perjudicar a sus grupos y a su centro, e intenta predisponer a los investigadores para que no apoyen estas demandas. Un conjunto de medidas arbitrarias e injustas propias de regmenes anteriores pero claramente inadmisibles en el mayor organismo pblico de investigacin del pas.

Estas resoluciones son un ejemplo claro de la deriva autoritaria de la SEGE y la SGARH, donde aquellos que se oponen a esta transformacin involutiva pasan a ser un escollo que hay que sortear y/o neutralizar. Si no se puede eliminar el derecho a la negociacin colectiva, la mejor solucin es vaciarla de contenido, limitarla y reducirla a lo anecdtico. O desprestigiar a los representantes de los trabajadores. La seccin Sindical de CC.OO. del CSIC est sufriendo este tipo de estrategia de desprestigio y marginacin. Tanto en los canales de negociacin, donde se ha llegado a sugerir la sustitucin de nuestros representantes, como sobre la persona de su propio Secretario General. Una ofensiva que no se corresponde ni con las formas de relacin ni con el desarrollo de una actividad de representacin de los trabajadores.

Una involucin confirmada por otros hechos relevantes como la celebracin en 2014 del 75 aniversario del Decreto Fundacional del CSIC, construido en 1939 sobre los escombros de la Junta de Ampliacin de Estudios. El director de la Revista Arbor, la revista de pensamiento del CSIC, exaltaba en los medios al nacional-catolicismo que, en nombre de la fe, expuls a la generacin ms brillante de cientficos que haba tenido este pas. El mismo oscuro personaje, nombrado por el presidente en la CMyC, que acaba de editar un nmero monogrfico de Arbor titulado Hay mujeres ms all del feminismo?, dedicado a refutar las estadsticas y estudios de organismos internacionales, que llevan dcadas haciendo un seguimiento de la discriminacin que sufren las mujeres en todas las profesiones y en especial en ciencia. Y objetando en la prctica el trabajo de 14 aos de la Comisin Mujer y Ciencia y de la Comisin de Igualdad del CSIC.

El presidente se escuda en la libertad de ctedra para no retirar este nmero de Arbor. Pero hay verdades que no se pueden poner en tela de juicio sin chocar con la evidencia de los experimentos y con la unanimidad de la comunidad cientfica. Hoy nadie se atreve a negar el cambio climtico tras de los informes del IPCC. Como tampoco se pueden negar las barreras explcitas e implcitas que dificultan el acceso, la permanencia y la promocin de las mujeres en el mundo cientfico. Por eso seguiremos pidiendo la retirada de este nmero de Arbor.

Despus de describir este triste panorama queda pendiente responder a la pregunta que todos los militantes de CC.OO. nos hemos hecho ms de una vez: qu hacemos aqu y por qu nos gastamos la vida personal y nos jugamos la vida profesional en este empeo? Porque est claro que nuestra militancia lo hace todo ms difcil. Somos quienes somos a pesar de ser de CC.OO.

Nuestra pertenencia a CC.OO. y nuestra obstinacin en transformar esta casa, surge desde nuestra concepcin de la ciencia como proceso colectivo, como un trabajo hecho por personas que construyen en comn desde distintas especialidades. Personal cientfico, tcnicos y gestores tienen su misin y su espacio en la compleja arquitectura del hecho cientfico. Un modelo en las antpodas de aqul en el que slo cabe la excelencia. El rbol de la ciencia debe ser frondoso para cobijar a todas sus criaturas. Si talamos las ramas en donde no somos lderes, en las que no somos excelentes, el rbol dejar de crecer; sin la savia del resto del follaje el rbol acabar muriendo.

Por eso nos empeamos en defender y proponer la carrera profesional de todo el personal: investigadores, tcnicos y personal de gestin. Lo defendimos en el 90, lo defendimos en la discusin y negociacin del EBEP, en todas y cada una de las mesas de negociacin y en cada sesin del Consejo Rector. Porque es el modelo ms exitoso en los centros europeos de investigacin, porque la implicacin de todo el personal garantiza un trabajo ms eficiente. Porque incluir y no marginar es un deber de la administracin y un derecho de los trabajadores.

Trabajamos juntos defendiendo a los trabajadores y tambin en repensar la ciencia, compartimos la pasin por el conocimiento y por la poltica, coincidimos en la necesidad de introducir el pensamiento crtico en el mundo cientfico, para abrir la mente, para interrogarnos sobre el protagonismo social que dirige la generacin de conocimiento; pensar, mirar ms all del microscopio para construir ciencia con conciencia.

Y, por pura coherencia, intentamos convertir estas ideas en hechos, integrar las prioridades de bienestar social, cohesin y calidad de vida en las polticas de I+D+i, respondiendo a las demandas de los ciudadanos, donde cultura cientfica sea sinnimo de cultura democrtica.

Porque estamos convencidos de que se puede hacer ciencia de otro modo. Que es posible y eficiente trabajar de forma colectiva, donde la colaboracin sea ms importante que la competencia, donde ciencia, tecnologa e industria puedan avanzar a la par.

Queremos que en esta casa se haga ciencia para el desarrollo sostenible, un problema que requiere la consideracin conjunta del sistema socio-ecolgico en su totalidad, con sus dimensiones sociales, econmicas, institucionales y ecolgicas, y, ms importante y complejo, el diseo y aplicacin de polticas integradas basadas en el nuevo conocimiento cientfico.

Queremos hacer ciencia para la paz, igual que aquel lejano 1986 en medio del debate de la OTAN, cuando llenbamos el saln de actos del CSIC bajo el lema: "Nosotros, cientficos, no queremos trabajar para la guerra". Por ello proponemos transferir todos los recursos dedicados a investigacin militar hacia investigacin civil y adherirnos al compromiso de las trece universidades espaolas que hoy incluyen en sus estatutos el compromiso por la paz y la renuncia a la investigacin militar.

Queremos y promovemos una ciencia con las mujeres, porque sabemos que los lmites a la participacin de las mujeres en la ciencia no son lmites profesionales, sino lmites sociales. Por eso proponemos construir otro saber a partir de las mujeres mismas, otra forma de abordar el trabajo cientfico.

Intentamos construir esa Tercera Cultura de la que hablaba Paco Fernndez Buey, con lo que implica de dilogo necesario, obligatorio, entre las ciencias experimentales, las ciencias sociales y las humanidades como distintas perspectivas de los saberes humanos y el conocimiento universal.

Hemos trabajado mucho y discutimos mucho, y nos peleamos a menudo, como todos los que creen de verdad en lo que hacen. Si hay que hacer balance recurro de nuevo al Coronel Aureliano Buenda. Como l peleamos en 1000 batallas, y las perdimos casi todas. Duro es el fracaso porque no tiene padres; y en la derrota siempre estamos solos. Pero resistir es levantarse, una y otra vez, aunque la razn nos diga que volveremos a fracasar. Cada vez recordamos a Becket: Nada ms jams. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor; porque tal vez esta vez podamos abrir brechas que los que vienen detrs conviertan en caminos.

Por defender estas ideas perdimos tantas batallas. Perdimos por pensar, por analizar las cosas antes de contestar, por no dar nunca las respuestas previstas. Perdimos por opinar y significarnos, por no dejar que nos modelaran, guiaran, limitaran; como dira Marcelino, perdimos por no dejar que nos domesticaran.

Pero alguna vez ganamos. Fue Emilio Criado el que en 1974 propuso por primera vez la conversin de las becas de investigacin en contratos laborales. Hemos tardado 40 aos en conseguirlo y el xito s que tiene muchos padres (y madres, y tos y sobrinos). Pero nosotros sabemos que durante ms de 30 aos desde CC.OO. fuimos los nicos en reivindicarlo, en el parlamento, en la calle, en todas y cada una de las negociaciones que hacan a la ciencia. Y eso nos basta: desde 2013 ya no hay becas de investigacin en este pas.

Y trabajamos en la consolidacin de 400 nuevos funcionarios y laborales en 2011, y apoyamos a la mayora de esos 374 nuevos contratados indefinidos que ejerciendo sus derechos atenan la terrible sangra de jvenes investigadores y tcnicos que envejecen nuestra casa. Carlos Cullar, Julio, Rosa, Maribel, Charo, Ricardo o Manolo no esperan que nadie les agradezca el odo atento a cada trabajador que confiesa sus miedos, que pregunta como acudir a los juzgados; nos basta con saber que lo hemos hecho nosotros. Y estamos enormemente orgullosos de ello.

Hemos trabajado en los laboratorios y en el sindicato y tambin en los rganos de gobierno. Reflexionamos conociendo la complejidad de las relaciones institucionales, pero con los pies siempre firmes en nuestra realidad. Estamos convencidos de que es necesario y urgente - construir pensamiento crtico en las escuelas, en la universidad, en los centros de investigacin, en la sociedad. Ante el ominoso avance de la derecha y su voluntad de imponer valores, de anular toda oposicin, de desertizar el pensamiento, se impone seguir construyendo alternativas. Aunque por ello nunca salgamos en la foto! Como Manolo Sacristn, seguimos intentando escribir en tiza muy blanca sobre la negra pizarra del presente. Renovando el compromiso, la necesidad imperiosa de seguir pensando, escribiendo, construyendo un CSIC diferente. Porque defender hoy al CSIC es defender la ciencia en Espaa, es defender su capacidad para actuar como motor de cambio de un modelo de desarrollo que se base en el conocimiento y en la innovacin, con trabajo estable, trabajo digno, trabajo decente. Hicimos, hacemos y seguiremos haciendo historia con la mejor herramienta que conocemos: ms democracia.

* Alicia Durn es Profesora de Investigacin del CSIC, y consejera de CC.OO. en el Consejo Rector del CSIC y en el Consejo Rector de la Agencia Estatal de Investigacin

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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