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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2016

Muri Mirta Clara, ex presa poltica, militante de derechos humanos y trabajadora de la salud
"No hay salud mental sin memoria ni derechos humanos"

Silvia Arana
Rebelin


Foto: Paula Souilhe

El mircoles 26 de octubre de 2016 falleci en Buenos Aires Mirta Clara, ex-presa poltica, militante de derechos humanos, psicloga y trabajadora de la salud. Su compaero, Nstor Salas, fue uno de los fusilados en la Masacre de Margarita Beln (Chaco, Argentina). En 2005 fue nominada -junto a un grupo de mujeres activistas- al Premio Nobel de la Paz.

Mirta Clara es ms que estos datos. Y hay mucha gente que la conoci y tendr un aporte valioso para hacer. Igual aqu va este modesto pero sentido homenaje. Aunque ambas pasamos aos en Devoto, crcel de presos polticos, nunca la vi all. Aprend a quererla por el cario que le profesaban compaeras que haban compartido con ella situaciones extremas en la crcel de Resistencia, la infame Alcaida, desde donde haban sacado al esposo de Mirta Clara para asesinarlo en un simulacro de fuga.

Muchos aos despus de Devoto, ya en democracia, conoc a Mirta Clara en la presentacin del libro Nosotras, presas polticas. Ella integr el equipo editorial, que hizo un enorme y valiossimo trabajo de recopilacin, transcripcin y escritura. Sin embargo, al verme elogi nuestro breve prrafo sobre las presas polticas menores de edad y "nuestra lucha contra los ratones" (le gust el sentido del humor). Y esa fue una constante en nuestros intercambios: valoraba todo texto que le enviara. Se tomaba el tiempo para leerlo y comentarlo, siempre dando aliento y compartiendo artculos y poemas, trazando puentes entre la gente. Una generosidad sin lmites.

Si se lee sobre el crimen de su compaero, las condiciones en las que dio a luz a su hijo menor, los ocho aos de crcel y la cruel separacin de sus dos hijos pequeos o sobre su activismo de dcadas por los derechos humanos, se corre el peligro de visualizarla como una herona, que lo es en gran medida, pero no de mrmol. En sus escritos, mensajes y presentaciones emerge su amor al pueblo, no en lo abstracto, ni circunscripto a las grandes ideas, sino en lo cotidiano, en el trabajo solidario con la gente.

Como militante de derechos humanos, no solo fue testigo crucial en el juicio contra los responsables de la Masacre de Margarita Beln, sino que trabaj para mejorar las condiciones de los presos comunes. Dijo: Tras las sentencias tan esperadas y reparadoras para el conjunto de generaciones en el pas. uno quisiera poder olvidar, no sufrir ms con memorizar aquellos aos y mazmorras siniestras. No se puede: en estos 30 aos la situacin en las crceles fue degradndose1.

Trabaj incansablemente por una poltica de salud mental basada en el respeto de los derechos humanos: La reforma estructural y duradera de la poltica en salud y salud mental en nuestro pas y nuestra regin enfrenta grandes dificultades producto de la vigencia de un viejo paradigma que se sostiene en un prejuicio de base: la peligrosidad del loco, lo cual se tradujo en una prctica casi automtica de institucionalizacin, encierro y marginacin... No hay salud mental sin memoria ni derechos humanos".

Para esbozar sucintamente su retrato, se podra decir que fue una luchadora apasionada, que pele toda su vida por un mundo mejor, pero que hizo carne la advertencia del Che: Endurecerse sin perder la ternura. Esa ternura aflora en este relato sobre el encuentro final con su compaero: "La ltima vez que lo vi fue en el locutorio de visita en la Alcaida de Resistencia. Era el 31 de diciembre de 1975. Las seis de la tarde. Habamos insistido tanto al Jefe del Penal con que nos permitiera ver, que cedi. El Flaco apareci empilchado por los otros compaeros. Le haban lustrado los zapatos para que estuviera presentable. Todos los muchachos y muchachas vivieron ese instante de encuentro amoroso con gran pasin. ramos la parejita del penal. Tena un vestido rosa, con florcitas, fresco y precioso que me haba enviado Cristina Garca. Lo luca orgullosa con la panza de tres meses que el Flaco se afan en acariciar. Nos besbamos y l abrazaba a su hijo en esa dimensin de piel inconmensurable.

Quiero imaginarla as, con un vestido rosa con flores caminando al encuentro del Flaco cuando el reloj marca las seis de la tarde...

 

Nota

1 III Jornadas Provinciales de Psicologa y Derechos Humanos: http://comisionporlamemoria.chaco.gov.ar/sitio/?p=308

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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