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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2016

Atizar el fuego: el escudo antimisiles

Higinio Polo
El Viejo Topo


En la reunin de la OTAN en Lisboa, celebrada en 2010, los pases miembros de la alianza militar decidieron dar su aprobacin al proyecto de un sistema balstico de misiles de defensa, o escudo antimisiles norteamericano que se desplegara progresivamente en Europa. Pases como Espaa, Polonia, Rumania y Turqua, aceptaron que componentes del escudo fueran desplegados en su territorio. La retirada norteamericana del Tratado sobre Misiles antibalsticos, ABM, en 2002, para empezar a construir el escudo, supuso el peligroso inicio de la voladura por parte de Washington de los acuerdos sobre armamento nuclear y el abandono del concepto de la disuasin entre las potencias atmicas.

As, por ejemplo, en 2011, el presidente del gobierno espaol Rodrguez Zapatero anunciaba que Espaa formara parte del escudo antimisiles norteamericano. A finales de 2012, el ministro de Defensa Morens firmaba con Leon Panetta, secretario de Defensa norteamericano, el convenio para iniciar el despliegue. A principios de 2014, llegaba a Rota el USS Donald Cook, el primero de los cuatro destructores norteamericanos del sistema antimisiles. Despus, lo hizo el USS Ross, y, en abril de 2015, lo haca el destructor USS Porter, de la marina de guerra norteamericana, segn informaba el propio mando de la Sexta Flota (U.S. Naval Forces Europe-Africa/U.S. 6th Fleet). Los destructores, que cuentan con el sistema Aegis, completaban finalmente el despliegue en la base naval de Rota, como una parte del escudo antimisiles, con el USS Carney. Elaine Bunn, consejera para la poltica de defensa nuclear y de misiles del secretario de Defensa norteamericano, viaj a Espaa para la ocasin, y supervis la puesta en marcha del sistema.

La justificacin norteamericana para instalar en Europa el escudo antimisiles haba sido la necesidad de protegerse contra un hipottico ataque iran: esa fue la excusa esgrimida durante aos ante las cancilleras y en los organismos internacionales. A efectos de la argumentacin diplomtica de Washington, no era relevante que Irn no dispusiese de armamento atmico (ni entonces, ni ahora), puesto que, peridicamente, se lanzaban alarmas sobre su supuesta capacidad para conseguir fabricar bombas nucleares, que, a veces, situaban en un plazo inminente de un ao, y, en los crculos ms alarmistas, habitualmente ligados a la industria armamentstica y al Pentgono y el Tsahal, de seis meses. Ante las constantes protestas de Mosc, que argumentaba que el escudo antimisiles norteamericano estara, en realidad, orientado hacia sus fuerzas nucleares, haciendo notar la incongruencia de que si el enemigo a vigilar era Irn, el escudo se desplegase en Europa y no en Turqua, Estados Unidos ofreca seguridades verbales, sin comprometerse a asumir sus garantas en un tratado diplomtico. Las reticencias mostradas por algunos aliados en la OTAN, como Alemania, eran soslayadas, simplemente. La otra excusa norteamericana para desplegar el escudo era Corea del Norte, aunque su lejana del teatro europeo, y su evidente debilidad nuclear, pese a algunos operativos propagandsticos organizados por Pyongyang, la convertan en un argumento endeble e ineficaz.

En junio de 2015, Ashton Carter, secretario de Defensa norteamericano, visitaba Alemania durante un viaje por diversos pases europeos, mientras el Pentgono haca llegar al gobierno alemn la posibilidad de instalar nuevo armamento nuclear en Europa. El gobierno de Merkel (que tena entre sus objetivos, en ese momento, desactivar la crisis ucraniana, a travs del proceso de Minsk, y conseguir que Washington retirase el armamento nuclear que todava mantiene desde la guerra fra en la regin de Renania-Palatinado) asista impotente a la utilizacin por Estados Unidos de la guerra en Ucrania, en el Donbs, como argumento para reforzar el dispositivo norteamericano y de la OTAN en todo el este de Europa, pese a la evidencia de que la tensin afectaba exclusivamente a Ucrania, que no es miembro de la OTAN, y no a los pases blticos, ni a Polonia, como filtraba el Pentgono en la construccin propagandstica del nuevo peligro ruso. Por su parte, John A. Heffern, subsecretario de Estado norteamericano para Europa, pese a reconocer que, tras el acuerdo con Tehern, los misiles iranes no podran llevar cargas nucleares (que, adems, Irn no posee), anunci que Estados Unidos empezara a construir en Polonia, en 2016, una rampa de lanzamiento del escudo antimisiles. El repetido esquema de las reticencias europeas ante los propsitos norteamericanos, y, tras obviar las diferencias entre bastidores, que, finalmente, Estados Unidos impusiese sus decisiones en la OTAN, se cumpla de nuevo. La evidencia de que ese escudo antimisiles viola los acuerdos suscritos entre Washington y Mosc sobre la limitacin de la defensa antimisiles de los dos pases, se ocultaba bajo el manto de los nuevos peligros, las guerras abiertas (aunque las hubiese iniciado Estados Unidos!), y una apabullante desinformacin en los grandes medios periodsticos y en televisin.

Sin embargo, cuando, en julio de 2015, se alcanz un acuerdo entre Irn y el llamado Grupo 5+1 (las potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Rusia, China, Francia, y Gran Bretaa; ms Alemania), que super el inicial bloqueo del senado norteamericano en septiembre, y entr en vigor en enero de 2016, las justificaciones norteamericanas perdieron entidad. Pese a ello, los portavoces de la OTAN insistieron en que el acuerdo con Irn no cambiaba la situacin. Putin, en octubre de 2015, se interrogaba pblicamente en Sochi por las razones de Washington para seguir desarrollando su sistema antimisiles, afirmando que si la amenaza iran se haba desactivado gracias al acuerdo sobre su programa nuclear, y el escudo antimisiles estaba, segn Estados Unidos, dirigido contra Irn, entonces, las piezas no encajaban.

La maquinaria atlantista se puso a trabajar frenticamente. Oana Lungescu, portavoz de la OTAN, insista en que el escudo no estaba dirigido contra Rusia, y aseguraba, sin ofrecer pruebas, que estaba aumentando en el mundo la proliferacin de misiles balsticos, jugando al equvoco equiparndolos, sin decirlo, a las armas nucleares, y, tambin, aumentado las amenazas para los pases de la OTAN; declaraciones que fueron contestadas por Sergui Lavrov y el gobierno ruso, y, de forma contundente, por Alexi Pushkov, presidente de la Comisin de Asuntos Internacionales del parlamento ruso, la Duma, asegurando que las explicaciones norteamericanas sobre amenazas de Irn y Corea del norte son cuentos para idiotas. Por su parte, el vice primer ministro ruso, Dmitri Rogozin, consideraba que el acuerdo con Tehern no hara abandonar a Estados Unidos el proyecto de creacin en Europa del sistema de escudo antimisiles por la sencilla razn de que no se despliega por la amenaza de Irn. Era evidente que, descartada la hipottica amenaza iran, caa la excusa norteamericana, pero, en un mundo de mentiras y ficciones aceptadas por la mayora de los aliados europeos, la argumentacin del Pentgono y la OTAN segua recorriendo las cancilleras del mundo y los medios de comunicacin. Al mismo tiempo, los ms agresivos miembros europeos de la OTAN (Polonia, los pases blticos), estimulados por el Pentgono y por el cuartel general de Bruselas, exigan pblicamente duras medidas contra la agresividad rusa y la poltica expansionista de Putin. Por su parte, Israel, que haba criticado con dureza el acuerdo nuclear firmado por el grupo 5+1 con Irn, considerando que es un error histrico, se adaptaba al nuevo escenario, preparndose para la nueva fase de reforzamiento militar norteamericano: as, en febrero de 2016, desarroll, junto con fuerzas norteamericanas, ejercicios militares conjuntos sobre defensa de misiles balsticos. Para culminar la campaa, Estados Unidos levant algunas sanciones a Irn tras la firma del acuerdo sobre el programa nuclear, pero volvi a imponer otras sanciones relacionadas ahora con el programa iran de misiles balsticos.

En diciembre de 2015, Estados Unidos completaba el despliegue del sistema antimisiles Aegis Ashore en Rumania, en la base de Deveselu (creada por el ejrcito norteamericano cerca de Caracal, a doscientos kilmetros de Bucarest), tras ms de dos aos de trabajos: un dispositivo compuesto por un avanzado radar y sistemas de comunicaciones, adems de los equipos Standard-3 para interceptar misiles balsticos. A inicios de 2016, estaba probndose para hacerlo plenamente operativo a mediados de ao. El sistema haba sido probado ya en noviembre de 2014 y consigui interceptar un misil de corto alcance y dos misiles de crucero. Era otra evidente violacin del Tratado sobre Misiles de alcance medio (INF, en las siglas inglesas; Intermediate-Range Nuclear Forces). En febrero de 2016, en la Conferencia de Seguridad de Mnich, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, anunci que la alianza militar occidental no iba a renunciar al escudo antimisiles en Europa, al tiempo que la alianza militar aumentara sus tropas en las cercanas de las fronteras rusas, que alcanzan un nivel sin precedentes desde los aos de la guerra fra. Sin temor a la evidente contradiccin, Stoltenberg mantuvo, de nuevo, que el escudo no est dirigido contra Rusia y que el acuerdo sobre el programa nuclear de Irn tampoco es una razn para detener su despliegue.

Mientras eso ocurra en el teatro europeo y en los aledaos de Oriente Medio, otras piezas del nuevo dispositivo militar global norteamericano se movan en Asia. En mayo de 2015, el viceministro de Defensa ruso, Anatoli Antnov, denunci que Estados Unidos estaba desplegando barcos con sistemas antimisiles en la cercana de las costas rusas del ocano Pacfico, con las consecuencias que ello poda tener sobre la seguridad en la zona y sobre las defensas rusas. Los barcos norteamericanos desplazados a la zona, equipados con el sistema Aegis , pueden interceptar misiles balsticos, cambiando de esa forma el equilibrio establecido en los tratados nucleares. Estados Unidos tena previsto tambin destinar dos buques a la zona: en 2015, el USS Benfold y, en 2017, el USS Milius, que forman parte del dispositivo del escudo antimisiles, a la base naval de Yokosuka (en la prefectura japonesa de Kanagawa, justo en la entrada de la gran baha de Tokio). En la misma base, Estados Unidos dispondr del portaaviones nuclear USS George Washington, adems de las fuerzas acantonadas en Corea del Sur. No es ajeno a todo ello que la Flota del Pacfico rusa incorporara, a principios de 2016, el sistema de misiles costeros Bastin , que puede proteger tramos de costa de seiscientos kilmetros, y que est equipado con 36 misiles Yajont, destinado al territorio de Primorie (regin cuya capital es Vladivostok), ante las costas de Japn. El Pentgono haba anunciado anteriormente su intencin de destinar al Pacfico y al ndico el sesenta por ciento de sus fuerzas navales, con barcos dotados del sistema Aegis para configurar el escudo, cuya excusa para desplegarlo, de forma paralela al pretexto iran para el escudo en Europa, era el peligro de Corea del Norte. A ninguna cancillera se le escapaba que el propsito del escudo asitico no era Corea del Norte sino China y la Siberia rusa. Ante la protesta oficial de Pekn, que considera que ese despliegue afecta a sus fuerzas de disuasin estratgicas, Estados Unidos sigui insistiendo en que el escudo est dirigido a Corea del Norte y a Irn.

De esa forma, en febrero de 2016, Estados Unidos y Corea del Sur anunciaron el propsito de desplegar en la pennsula coreana el escudo antimisiles THAAD (acrnimo del ingls Terminal High Altitude Area Defense), dotado del radar tierra-aire ms grande del mundo, que ya est operativo en la isla de Guam, al este de Filipinas, orientado a las costas chinas. El sistema es similar al Aegis desplegado en barcos norteamericanos, y puede controlar los cielos no slo de Corea del Norte sino tambin de China y de una parte de la Siberia rusa. La excusa para su instalacin fue el lanzamiento de cohetes por parte de Corea del Norte. En Asia, Washington se ve obligado a tejer un complicado equilibrio entre el rechazo chino y ruso a sus propsitos, la aceptacin del gobierno japons de Abe, lanzado al reforzamiento militar y la retrica nacionalista que levanta suspicacias en Pekn pero tambin en Sel; y las diferencias entre sus aliados coreano y japons.

El gobierno de Sel, dirigido por la presidenta Park Geun-hye, que mantiene buenas relaciones con Pekn e importantes proyectos de cooperacin econmica, se haba resistido hasta el momento a dar nuevos pasos en la construccin del escudo antimisiles, pero no ha podido resistir la presin norteamericana que utiliza el hipottico peligro de Pyongyang para forzar su despliegue. Park Geun-hye (hija del dictador Park Chung-hee, quien fue asesinado por el NIS, la CIA surcoreana) mantiene una poltica pragmtica, que busca un equilibrio entre sus dos grandes vecinos, China y Japn, y desconfa de Tokio por razones histricas, y est inmersa en los problemas de la relacin con el norte de Corea (para quien pide ms sanciones internacionales por su programa nuclear) y de las paralizadas negociaciones sobre la hipottica desnuclearizacin de la pennsula coreana. Como era previsible, Park Geun-hye no se ha atrevido a resistir las presiones del general Thomas S. Vandal, un veterano de Iraq, hoy comandante de las tropas norteamericanas destacadas en Corea del sur, para instalar el escudo. Tanto Pekn como Mosc consideran que su despliegue aumenta la tensin en la zona, y puede desencadenar una nueva carrera de armamentos. La respuesta del gobierno chino no se hizo esperar: el ministro de asuntos exteriores, Wang Yi, que destac el gran alcance del sistema norteamericano, capaz de monitorizar gran parte de Asia, declar que el escudo antimisiles en Corea del Sur, supuestamente destinado a proteger el sur de la pennsula, era en realidad una amenaza para China. La cautelosa actitud de Pekn, que quiere desactivar los motivos de enfrentamiento con Estados Unidos, aunque es consciente de la gravedad de la decisin norteamericana, le ha llevado a votar las sanciones en la ONU contra Corea del Norte por el lanzamiento de un misil, y pretende as inutilizar el argumento del peligro norcoreano para forzar a Estados Unidos a revisar sus planes de despliegue del escudo. Al mismo tiempo, Pekn mantiene el principio de avanzar hacia la completa desnuclearizacin de la pennsula coreana, aunque las negociaciones estn paralizadas. La prueba de la relevancia que Pekn otorga a este asunto es que Wang Yi traslad la posicin de su pas en el curso de su viaje a Estados Unidos, a finales de febrero de 2016, donde se reuni con Obama y con Susan Rice, consejera de Seguridad Nacional.

Como haban previsto los analistas, los propsitos norteamericanos iban a desatar una nueva carrera de armamentos: Rusia no iba a aceptar pasivamente los riesgos que supone el escudo para sus fuerzas de disuasin nuclear, y est preparando su respuesta. El plan ruso al despliegue del escudo antimisiles norteamericano, contempla el establecimiento de misiles Iskander-M (que pueden llevar cabezas nucleares tcticas) en la regin de Kaliningrado, que podran inutilizar el despliegue del escudo previsto por Estados Unidos en Polonia para 2018. A finales de febrero de 2016, los militares rusos realizaron los primeros ejercicios con los sistemas de misiles tcticos Iskander-M en la regin de Buriatia, en Siberia. Adems, Rusia podra cubrir hasta dos mil kilmetros en Europa con sus misiles de crucero. Mosc est modernizando tambin su arsenal de misiles balsticos intercontinentales: los Topol-M y los Yars , cada uno de los cuales podra llevar tres ojivas nucleares. Tambin desarrolla el Sarmar que sustituir al R-36M (Satans, en la jerga de la OTAN).

Adems, Mosc trabaja en el desarrollo de nuevos trenes Barguzn capaces de transportar cada uno seis misiles balsticos intercontinentales RS-24 Yars y de recorrer diariamente mil kilmetros, convertidos de hecho en plataformas mviles de lanzamiento, capacidad que les otorga una gran ductilidad. Mosc destruy su sistema anterior de misiles balsticos en trenes Molodets en aplicacin del tratado START II, que suscribieron Bush y Yeltsin en 1993. El tratado START III, firmado por Obama y Medvded en 2010, y que limita el arsenal nuclear de ambas potencias a 1.550 cabezas nucleares, permite desarrollar nuevos trenes dotados de misiles balsticos, por lo que Mosc no rompe ningn acuerdo. Las Fuerzas de Misiles Estratgicos rusas tienen previsto completar el nuevo sistema Barguzn en 2018. En cuanto a los misiles de alcance medio, Mosc cuenta con el misil balstico intercontinental Rubezh, capaz de llegar hasta 5.500 kilmetros. Tambin ha desarrollado una versin del misil Sarmat que puede ponerse en rbita sobre la Tierra, con lo que Rusia podra alcanzar objetivos desde cualquier direccin. Los acuerdos suscritos entre Washington y Mosc prohben desplegar armas nucleares en el espacio, pero la agresividad norteamericana en el despliegue de su escudo y la ruptura de los acuerdos que permitan el equilibrio estratgico abren la inquietante posibilidad de una carrera armamentista en el espacio. El vice primer ministro, Dmitri Rogozin, encargado de la industria de defensa, advirti de que Rusia, en 2020, habr modernizado por completo sus Fuerzas Nucleares Estratgicas. Por su parte, China, pretende reforzar sus fuerzas navales, cuenta con el misil balstico DF-21D, de alcance medio, para atacar barcos en movimiento, y moderniza sus fuerzas nucleares y su arsenal de misiles balsticos de alcance medio, e intercontinentales.

Obama lleg a la presidencia de Estados Unidos con la promesa de dejar atrs los esquemas de enfrentamiento de la guerra fra, pero lo cierto es que tanto su pas como la OTAN han seguido aproximando su dispositivo militar a las fronteras rusas, han reforzado la beligerancia polaca y de otros antiguos aliados de Mosc, han creado nuevos cuarteles generales en el Bltico, en Polonia, y en Rumania y Bulgaria, y el Pentgono ha orientado buena parte de sus fuerzas hacia el ocano Pacfico, con China como objetivo. Esos pasos slo pueden despertar la inquietud en Mosc y en Pekn, y, persiguiendo el predominio planetario, Washington slo consigue desatar una nueva carrera de armamentos: a la vista de la respuesta de Rusia y China, a principios de febrero de 2016, el secretario de Defensa norteamericano, Ashton Carter, reclam que para 2017 Estados Unidos deba cuadruplicar el presupuesto de las tropas norteamericanas en Europa para responder a la agresin rusa.

Angela Merkel ya haba advertido, en 2007, sobre los peligros que supondra desplegar en Polonia sistemas antimisiles norteamericanos, y sugera recabar la opinin de Mosc. No fue escuchada en Washington. El gobierno de Estados Unidos no analiz con rigor ni previ la respuesta de Mosc y Pekn a su peligrosa decisin de desarrollar los escudos antimisiles: prisionero de la soberbia imperial que dirigi su poltica, con Clinton y Bush, en la ltima dcada del siglo XX y los primeros aos del siglo XXI, crey que, aun a regaadientes, China y Rusia terminaran aceptando el despliegue de los escudos. No ha sido as, y, como advirtieron los expertos y pases contrarios a su desarrollo, su creacin ha trado como consecuencia la modernizacin de los arsenales y de los sistemas de defensa ruso y chino.

Hoy, los riesgos ms graves para la paz y la estabilidad internacional son la posibilidad de un enfrentamiento en Europa oriental, despus del golpe de Estado impulsado por Estados Unidos en Ucrania, que dio paso a una guerra civil, y del reforzamiento de la OTAN cerca de las fronteras rusas; la situacin en el Mar de la China meridional, donde Estados Unidos y China se vigilan mutuamente; la evolucin en la pennsula de Corea, y la hipottica prdida del control de la situacin en Oriente Medio, donde las guerras norteamericanas y la actuacin de Israel, a menudo imprevisible, han creado una situacin que puede degenerar en un enfrentamiento entre las grandes potencias. Adems, la altivez imperial enturbia la mirada de Washington y atiza el fuego de la desconfianza y los enfrentamientos, porque no hay duda de que los escudos antimisiles y el riesgo de una nueva carrera armamentista, si Estados Unidos sigue empeado en conseguir ventajas nucleares estratgicas sobre China y Rusia, son uno de los peligros ms graves que el mundo debe afrontar.

Anlisis norteamericano:

http://www.defense.gov/News/Special-Reports/BMDR

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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