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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2016

La infamia anida en miles de rincones y a menudo sin que sea advertida su presencia
Tres ejemplos de injusticia

Ricardo Rodrguez
Rebelin


En este pas en el que padecemos uno de los volmenes ms colosales de fraude fiscal de la Unin Europea, en los barrios ms humildes de Madrid se requiere a empleadas de hogar para que declaren sus escasos ingresos. A nadie que viva en este mundo se le escapa que la inmensa mayora de estas trabajadoras son mujeres casadas y con cargas familiares que se dedican a una tarea ingrata y agotadora para ayudar en algo a la subsistencia de los suyos. Si no declararon sus pobres ingresos, pensando que no deban hacerlo, o siendo tan ingenuas como para imaginarse que la Agencia Tributaria no se fijara en tan poca cosa, ser lo normal que hayan hecho declaracin de la renta conjunta con sus maridos para beneficiarse de la reduccin de este tipo de tributacin. Si la Agencia Tributaria, sin embargo, obtiene los datos de sus pagadores en la Seguridad Social (un proceso hoy en da por completo informatizado y bien sencillo de hacer), tras el correspondiente requerimiento incluir sus ingresos en la parte ms alta de la tarifa de IRPF segn el total de rentas familiares, puesto que se sumarn a los de su marido y sus hijos en su caso. Si en ese momento la empleada de hogar pide que se le permita hacer la declaracin individual para que eso no le suceda, se le responder que al haber finalizado el plazo voluntario de declaracin no es posible cambiar la opcin de tributacin por prohibirlo el artculo 119.3 de la Ley General Tributaria, lo cual es cierto (la eleccin de declaracin conjunta o individual en IRPF es tcnicamente una opcin).

Todo perfectamente legal. De manera que gracias a un procedimiento administrativo que puede llevarse a cabo con escasos recursos, con rapidez y eficiencia, se puede extraer de las empleadas de hogar de barrios pobres ms dinero del que en justicia les correspondera pagar, y ello puede hacerse sin vulnerar ni un solo artculo de la ley.

La crueldad con frecuencia es muy eficaz.

En varios artculos y charlas he hablado de los llamados bienes Giffen (as denominados por referencia al economista al que atribuy su descubrimiento Alfred Marshall), que seran aquellos en los que, por excepcin a la ley general de la oferta y la demanda, la demanda aumenta cuando se incrementa su precio. Se detect su existencia en la gran hambruna del Reino Unido del siglo XIX. Si se aumenta el precio de las patatas, y a pesar de ello las patatas siguen siendo mucho ms baratas que la carne o el pescado, las familias pobres tendern a comprar ms patatas, aunque hayan aumentado de precio, y a dejar de comprar el poco pescado o la poca carne que antes tenan por costumbre consumir. Y ms: si el aumento de precio de los alimentos ms bsicos se hiciese por la va del incremento de un impuesto al consumo como el IVA, se lograr que las familias ms pobres sufraguen la elevacin impositiva al mismo tiempo que empeoran la calidad y variedad de su dieta alimenticia. Pero es una va eficaz e inmediata de aumento de ingresos, dado que la demanda de los productos de primera necesidad resulta extremadamente inelstica (apenas le afectan las variaciones de precios porque la gente no puede renunciar a ellos). Se ve entonces el sentido de la propuesta varias veces repetida de supresin del tipo ms bajo de IVA?

La injusticia, como la crueldad, puede ser tambin extremadamente eficaz.

Ahora bien, puestos a eliminar beneficios fiscales, por qu no suprimen la exencin de IVA en los servicios sanitarios? Se trata de una exencin que aparenta beneficiar un servicio social pero que ofrece una insospechada ventaja comparativa a la prestacin privada de estos servicios frente a la sanidad pblica. Un hospital pblico ha de soportar la cuota de IVA en multitud de sus gastos, y sin embargo no puede deducrsela porque, al ser gratuita la prestacin de servicio a los usuarios, no repercute el impuesto. Una empresa privada que, como suele suceder en el rea salud, se beneficie de infraestructuras financiadas con dinero pblico, asumir como coste principal el de personal, un coste por el que no se devenga IVA, y el escaso IVA que soporte podr girarlo a sus clientes sin que apenas afecte a la competitividad de sus precios. El sector pblico que financi las infraestructuras, en cambio, s habr soportado grandes cuotas de IVA como un coste no recuperable por no poder deducrselo.

En suma, en un proceso de privatizacin de la sanidad en el que, como en nuestro pas, las infraestructuras se pagan con dinero pblico, la exencin de IVA se convierte en un coste ms que, extrado del bolsillo de todos los contribuyentes, permite incrementar el beneficio de las empresas privadas destinatarias de la privatizacin.

Son tres ejemplos y solo tres de que quienes mandan no son tan tontos ni tan incompetentes. Espero poner bastantes ms en unos meses en un libro para el que mi agente ya busca editor y que titular "Los impuestos en la ciudad democrtica".

Cuando algo es injusto hay que oponerse a ello, aunque est bien pensado. Resulta tan elemental como deprimente el creciente posibilismo que con frecuencia nos oprime.

No hay que abandonar la aspiracin a la eficacia, porque las mejores intenciones pueden convertirse en un infierno conducidas por los necios. No hay que perder de vista la realidad ni la posibilidad.

Pero la primera razn por la que ha de cambiarse la realidad es porque es injusta.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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