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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2016

Paro Nacional de Mujeres 19 Octubre & Reflexiones
Qu dej la marea negra

Mariana Carbajal
Rebelin

Testimonios de algunas mujeres que asistieron a la Marcha del Mircoles Negro, la convocatoria del Paro Nacional de Mujeres del pasado 19 de Octubre. Sus anlisis y reflexiones de lo acontecido.


Maris Devoto

Recuerda cuando hace casi tres dcadas empezaba a trabajar con grupos de ayuda mutua de vctimas de violencia machista en una salita que les prestaban en la parroquia Nuestra Seora de la Piedad, en Temperley. Por entonces, a esas mujeres que abran la puerta con timidez y pedan ayuda, se las nombraba como golpeadas, mujeres golpeadas, sin conocer en aquel tiempo que la violencia machista asuma otras formas, ms all del cachetazo o la trompada. Ni las propias vctimas las nombraban aunque las sufran. Las empezamos a visualizar con la escucha en el trabajo grupal. En ese espacio y de esas mujeres aprendimos mucho y comprobamos que solo veamos la punta del iceberg, cuenta Maris, psicloga social, cofundadora de la Fundacin Propuesta a fines de los ochenta, pionera en el sur del conurbano en la atencin de esta problemtica desde la sociedad civil.

Maris tiene el llanto fcil desde el mircoles. Mira los diarios, los noticieros, y se quiebra. Hace das que no paro de lagrimear, confiesa. Dice que tiene emocin por la respuesta masiva a la convocatoria y dolor, a la vez, por ms femicidios, por la discriminacin histrica que sufren las mujeres en la sociedad y genera ese caldo de cultivo que habilita las violencias machistas, que muchos no ven o no quieren ver.

Qu dej la histrica jornada de paro nacional de mujeres? Se puede hacer balance a pocos das de semejante grito revolucionario?

Pgina/12 consult a voces de distintos mbitos para seguir pensando, en mosaico, las imgenes que trascienden los reclamos de #NiUnaMenos y #VivasNosQueremos, que se replicaron esta semana en tantsimas ciudades de todas las provincias y ms all de las fronteras, en pases latinoamericanos, de EEUU y Europa. Desde que empezaron a ofrecer los grupos de ayuda mutua a vctimas de violencia de gnero, en la Fundacin Propuesta recibieron, escucharon y brindaron atencin a ms de 5.000 mujeres. Todava sigue abierto el grupo en la parroquia de Temperley, y desde mediados de los noventa abrieron otros ms en un espacio cedido por el Club Atltico Lans.

Algunos aos tuvieron sede propia en Remedios de Escalada pero la tuvieron que cerrar por falta de fondos. Siempre Maris y otras voluntarias, con larga trayectoria en la cuestin, trabajando a pulmn, con escaso o nulo apoyo del Estado provincial, a pesar de las numerosas promesas, y que desde los mismos municipios cercanos y a veces incluso, los tribunales les derivan mujeres, y ms mujeres, para que en la ONG se hagan cargo de su atencin. Antes se deca violencia familiar, domstica, recuerda Maris.

El lenguaje fue escarbando en las causas profundas, para mostrar que la desigualdad es la otra cara de la violencia machista. El mircoles negro estuvo en la plaza Grigera, la principal de Lomas de Zamora, frente a la Municipalidad, para participar en la movilizacin local. A los setenta y pico de aos, Maris chup fro y lluvia, como miles de mujeres vestidas de negro, de todas las edades, que desafiaron las condiciones climticas en la zona metropolitana, para decir basta. Hemos avanzado en la concientizacin pero falta mucho camino por recorrer. Los femicidios y su crueldad nos interpelan. Y no podemos perder tiempo. Logramos leyes, y tenemos servicios de atencin pero faltan polticas pblicas que garanticen la continuidad de los servicios, y eso significa presupuesto.

Tenemos leyes que penalizan a los femicidas pero falta ms compromiso de quienes deben aplicarlas. La presencia de muchas jvenes en el Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario y en las marchas nos gratifica y nos da esperanzas, porque son futuro, analiza Maris. Todava se acuerda cuando en las reuniones con amigos o familiares, en los noventa, cuando intentaba sacar el tema del trabajo que hacan desde la Fundacin, y compartir las dramticas historias de mujeres golpeadas que reciban, sus interlocutores preferan cambiar de tema, se levantaban, la silenciaban. Y ahora el tema est en la tele, dice, y se vuelve a emocionar. Y es lo que sienten otras veteranas del activismo contra las violencias machistas.

No soy yo, somos muchas

Mirta Iglesias tiene 69 aos. Empez a descubrir el feminismo a los 30. Vive en Puerto Madryn, donde su voz ronca es un sello en marchas y concentraciones, tanto como en las clases de la Ctedra de Sexualidad, Gnero y Derechos Humanos de la Universidad San Juan Bosco y en las de Educacin Sexual integral, que da en el Instituto de Formacin Docente N 803.Recuerdo en los ochenta cuando escondamos a las mujeres en nuestra casa, solas o con sus hijos e hijas. A veces haba compaeros que tampoco entendan qu pasaba. Recuerdo cuando bamos a la ruta a que las victimas subieran al colectivo para escapar nada las protega y evitbamos as al violento que las buscaba por las terminales y todo lugar imaginable, frente a un no te metas de todo el mundo, dice Mirta.

Tambin se acuerda de cuando juntaban firmas en las esquinas para poder tener una ley de proteccin contra la violencia hacia las mujeres. Recuerda cuando todo era secreto, cuando adems del miedo cargbamos las culpas y las dudas de que algo no habamos hecho bien, de que por algo nos pasaba, de que no ambamos lo suficiente, de que no comprendamos lo necesario. Despus empezamos a ver multiplicada por cientos en otras imgenes similares, con iguales miedos, iguales silencios, iguales dudas. Y decir por fin no soy yo; somos muchas, casi todas. Est afuera: es un sistema de opresin, es el patriarcado. Juntas comenzamos a entender y a entendernos, agrega. Forma parte del Comit de Amrica Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM), una articulacin regional, reconocida por su enorme trabajo de litigio internacional, entre otros frentes.

Mirta march el mircoles. Ver tantas mujeres con paraguas, o bajo el sol, caminando, incansablemente, por un basta! Como si mucha gente hoy comenzara a comprender, a necesitar un cambio, a decirle basta al horror. Como si estuvisemos hablando otra lengua, ms poderosa que aquella primitiva, como si las muertes, las investigaciones, las leyes, los tratados internacionales, las calles, los encuentros, las familias, comenzasen a tomar un sentido comn, a hablar un mismo idioma. Como si aquellos sonidos guturales se hubiesen transformado en una cadencia que recorre la columna vertebral de paraguas entrelazados y solidarios. Sent alegra, emocin. Llor, llor y llor, qu terrible y maravilloso proceso estamos viviendo, apunta Mirta, con la emocin, como Maris, a flor de piel.

La visibilidad que en los medios tom la temtica en los ltimos aos, y algunas polticas pblicas, como la Educacin Sexual Integral que se impuls durante la gestin kirchnerista en el pas, favoreci, dice Mirta, que se pueda hablar sobre la problemtica de la violencia de gnero en escuelas, en los barrios. No es que sea fcil realmente, es que se puede hablar. Ya no te niegan la palabra, apunta y diferencia de otros tiempos, cuando no haba ese espacio para sensibilizar y concientizar. Hoy, como dice Rita Segato, creo que no hay feminismos sin acompaar el crecimiento de una masculinidad no patriarcal; tal vez sea otra tarea que el feminismo debemos echarnos al hombro multiplicando caricias de varones hacia otros y otras. Es maravilloso el sendero que habilitan las jvenes cada segundo, esa energa vital ha facilitado el avance rpido de este intento de comprensin de este reclamo de derechos, concluye Mirta.

Subjetividades

El mircoles, Dora Barrancos cumpli con el paro de mujeres en el Conicet, donde ocupa uno de los lugares del directorio en representacin de las Ciencias Sociales y Humanas, cargo en el que fue elegida en 2010 por el voto de la comunidad cientfica. A las 13, la explanada del edificio en el Polo Tecnolgico se llen de mujeres de negro. Aparecieron bastante ms de un centenar con rostros altivos y gesto desafiante, y hubo no pocos varones que sumaron sus palmas y voces. Desde luego, los gremios estuvieron a la altura de los acontecimientos. Una hora de exposicin pblica, en medio de un viento cruzado que horadaba los huesos, pero nadie se movi del gora. All estuvimos, mujeres de muchas condiciones, durante la hora de nuestra huelga, cuenta la historiadora.

Dora habl por un megfono. Es la hora de los gestos y de nuestra consiga, Ni una menos, con vida nos queremos, agit, y el nutrido grupo core la frase un largo tiempo, como en tantos otros sitios del pas. Casi una plegaria. El movimiento #Ni una menos est consiguiendo una repercusin extraordinaria. No slo concita la adhesin masiva de nuestras congneres y de muchos varones como se vio en una jornada de enorme hostilidad meteorolgica pero de excepcional resistencia a la naturaleza y al patriarcado. Fue emocionante lo que ocurri en mi propio entorno laboral, el Conicet, esa institucin que parece tan lejos de la vida real, tan orientada por la presuncin de objetividad, aunque la ciencia est contaminada por valores, ideologas y ratio poltica. No tengo dudas de que las movilizaciones desde el 2015, y especialmente la que coron el mircoles el gran paro nacional femenino, sirven para ir calando las subjetividades, para interrumpir las adecuaciones del sujetamiento, para alterar el orden de las cosas. Estoy segura de que el espejo colectivo del juntarnos, denunciando la violencia patriarcal, acabar minndola. Esa es mi apuesta, analiza.


Vernos

Vernica Lorca es guionista y humorista y hace stand up feminista. Estuvo en el Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario, con su espectculo y su militancia a partir de la irona y el sarcasmo. Se mezcl el mircoles entre las mujeres que marcharon del Obelisco a la Plaza de Mayo. Tambin se emociona por lo vivido esta semana. Leo notas, me mandan audios, fotos, videos, y lloro. Miles y miles de mujeres, unos cuantos hombres, nias y nios, mojados, todos, intentando caminar debajo del techo de paraguas que se formaba en la calle. Nada nos detuvo, seala. Qu nos dej? Creo que lo principal es que se visibiliz toda esta fuerza que estaba tapada por los medios en los Encuentros Nacionales de Mujeres. Y ac se pudieron sumar muchas personas ms. Tambin se visibiliz la resistencia que algunos estn oponiendo. Pero vamos viendo su cara, su nombre; vamossabiendo quin es quin. Y deja un sabor amargo que el Gobierno eluda su responsabilidad para con la sociedad y para con las mujeres de su pas, no slo no queriendo adherir al reclamo, sino presentando el mismo da un proyecto en el que se eliminara la Unidad Fiscal especializada en violencia de gnero, la que investiga femicidios, dice. Reson el tema en todos lados, destaca. Tuvieron que vernos.

Tuvieron que escucharnos. Tuvieron que prestarnos atencin. Y dentro de todo lo doloroso que tiene esta lucha, que se haya visibilizado me parece alucinante. Es un cambio cultural importante. Y no slo para las mujeres. Durante estos das habl con varios amigos varones que queran ir, queran participar. De hecho fui con uno de ellos que deca que estaba no slo para apoyar, sino para pedir perdn, por las veces que haba ejercido violencia de gnero sin saberlo. l, como tantos otros y tantas otras, como muchos, se est repensando, nos estamos repensando, y cada vez somos ms. Todos y todas estamos atravesados por el machismo, y vamos aprendiendo todo el tiempo. Es un trabajo diario. Pero vale la pena, acota.


Se puede hacer humor con la violencia machista?

S, claro, se puede. A veces es difcil, pero se puede. El tema, como siempre, es de qu lado te pars. De qu o de quin te res. Y qu ests diciendo. En el medio de toda esta bronca por tener que salir a pedir que no nos maten, alguien salta con un chiste machista, y no slo no te causa gracia, te parece una falta de respeto. Porque no es slo un chiste. Es un pretender que nada cambie. Es minimizar lo qu est pasando, qu estamos diciendo, qu exigimos. Es invisibilizarnos una vez ms. No es un chiste, es violencia.


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-312471-2016-10-23.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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