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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2016

La fuerza del Rgimen

Jos Luis Romero
Rebelin


La muerte del general Franco el 20 de noviembre de 1975 y la proclamacin de Juan Carlos I como rey de Espaa siguiendo el nombramiento hecho por el dictador en 1969 por el que adems se saltaban los derechos dinsticos que an conservaba el padre del rey, Juan de Borbn, va a suponer el inicio de ese periodo que se ha bautizado como transicin y que desembocar en lo que se ha venido llamando el rgimen del 78.

La proclamacin de Juan Carlos fue posible gracias a la Ley de Sucesin de 1947 y a la designacin de ste a ttulo de rey como sucesor por el mismo Franco. Se trataba de dar continuidad al franquismo y a sus instituciones y en ello estaban todos los jerarcas del rgimen y gran parte de la clase media o franquismo sociolgico que parece ser que fueron fundamentales para la consecucin de la Ley Orgnica del Estado en 1967 y era hasta donde en principio estaban dispuestos a abrir el rgimen franquista y su democracia orgnica los partidos que se formaron para defender las instituciones franquistas que luego crearan Alianza Popular.

Sin embargo, la monarqua de Juan Carlos I que acept la legitimidad procedente del rgimen que naciera tras el levantamiento militar del 17 de julio de 1936 avanzara hasta conseguir una democracia dirigida desde el poder, y que contina, aunque tambalendose hasta nuestros das.

El rgimen de 1978 nacera tres aos despus de la muerte del dictador y con el voto en contra de algunos diputados de Alianza Popular que no queran una Espaa con partidos polticos, menos an la legalizacin del PCE que se haba producido en la Semana Santa de 1977 despus de los atentados de Atocha en los que un grupo de ultraderecha asesinaba a tiros el da 24 de enero del mismo ao en un bufete de abogados laboralistas a cinco personas, dejando a otras cuatro heridas. La nueva monarqua parlamentaria sera posible gracias a los pactos realizados entre el PSOE y UCD y tambin en parte y en contra de sus propias convicciones de Alianza Popular y del PCE. El PSOE ya haba sido desprovisto de parte de su ideologa, incluido el marxismo, en el congreso de Suresnes y Felipe Gonzlez, su nuevo lder tena gran conexin con la socialdemocracia alemana, a la vez que era apoyado internacionalmente por esa opcin poltica.

Con respecto a las Fuerzas Armadas fueron una amenaza constante durante todo el periodo, adems de constituir una ayuda constante al gobierno en el campo de la seguridad pblica. Los militares conspiraban abiertamente contra el proceso aperturista, contra la democracia y contra los partidos de izquierda y nacionalismos perifricos.

La cpula militar y toda su estructura eran ntegramente franquistas y absolutamente reaccionarios, agitados por el creciente terrorismo etarra y del grapo que atentaban abiertamente contra el estamento militar y muy incmodos con la creciente presencia de partidos polticos y la tolerancia con la izquierda poltica. El 21 de septiembre de 1976 Adolfo Surez haba nombrado como vicepresidente primero del Gobierno a un militar, Manuel Gutirrez Mellado que a la postre sera el responsable, no tanto de modernizar y reformar las estructuras de todos los Ejrcitos, sino de mantenerlos disciplinados y a las rdenes del poder civil para poder llevar a cabo el proceso de la Transicin. En realidad, la Unin Militar Democrtica era ms bien anecdtica que una asociacin militar con poder alguno, quienes tenan un poder real y la mayora aplastante eran los que estaban prximos a los crculos ultraderechistas y defensores a toda costa del rgimen franquista. De esta forma, tras haber sido perseguidos, juzgados, condenados y expulsados del ejrcito algunos militares de la UMD, esta asociacin se disolvi al da siguiente de las elecciones de 1977, mientras que un grupo de militares pasaron de la simple conspiracin cuartelara a la accin, llevando a cabo un plan de accin previsto para el 17 de noviembre de 1978 en el que pretendan asaltar el Palacio de la Moncloa con 200 policas nacionales y secuestrar al gobierno. Es lo que se llam Operacin Galaxia que fue desactivada por el gobierno, siendo detenidos Ricardo Senz de Ynestrillas y Antonio Tejero condenados a seis meses de prisin sin suspensin de empleo. En resumen, Gutirrez Mellado fue el hombre llamado a mantener la calma dentro del ejrcito ntegramente franquista, y viendo la posterior evolucin, lo consigui.

Las figuras polticas de primer orden del franquismo, no fueron los responsables de la Transicin pero s que llevaron a cabo una actividad poltica muy importante marcando los lmites y sobre todo defendiendo sus criterios. Una parte importante del franquismo no estaba dispuesta a renunciar a los principios del alzamiento y a la victoria en la Guerra Civil. Ms all de esa mayora que perteneca al franquismo sociolgico y que militaban en AP, UCD e incluso el PSOE, se encontraban esos grupos que pretendan un continuismo del rgimen sin modificacin alguna y de ah estos movimientos golpistas que culminaron en el golpe de Tejero del 23 de febrero de 1981, aunque no sera el ltimo, ni la ltima conspiracin o amenaza.

En los aos 70 se vino a domesticar tambin al PSOE, por parte de Felipe Gonzlez y un grupo llamado el de los sevillanos. El PSOE ya haba sido desprovisto de parte de su ideologa, incluido el marxismo en el congreso de Suresnes, y Felipe Gonzlez, su nuevo lder tena gran conexin con la socialdemocracia alemana, a la vez que era apoyado internacionalmente por esa opcin poltica. Tambin hay que tener en cuenta el poco protagonismo que se dio al exilio espaol, que fueron desplazados, siendo los socialistas del interior los protagonistas de la transicin y el pacto con AP, la monarqua y el resto de instituciones franquistas. De esta forma tan poco sutil, pero muy til como se ha visto en el tiempo, el PSOE ser pilar bsico del rgimen y el partido que ms aos ha estado en el gobierno, a la vez que fue el que llev a cabo las reformas ms dramticas y ms contrarias a la izquierda, como la entrada de Espaa en la OTAN, reconversin industrial, reformas laborales con prdidas de derechos para los trabajadores, financiacin irregular del partido, corrupcin generalizada y hasta el terrorismo de estado.

En la transicin se lleg a un acuerdo tcito entre las lites para silenciar el pasado, un acuerdo de la responsabilidad compartida en la Guerra Civil y sus atrocidades, locura colectiva. Nunca ms un drama semejante y a eso deben contribuir partidos polticos, sindicatos, empresarios y banqueros, reconciliacin nacional. Una herida cerrada en falso ya que todos los investigadores sealan la culpabilidad inequvoca del alzamiento, nicamente a sus responsables, la parte del ejrcito que se sublev contra el rgimen democrtico republicano y sus aliados internos, grandes terratenientes, burguesa, clero, etc., as como sus aliados externos, el fascismo italiano y el nazismo alemn.

Con el paso del tiempo, la sociedad espaola acaba de descubrir, por culpa de la crisis econmica que el proceso de transicin no haba cerrado una herida y que tan slo fue un parche para que el proceso de cambio poltico no fuera violento, con las traiciones de los representantes de la izquierda, tanto en el PSOE del interior de Espaa, como la traicin de Santiago Carrillo al PCE.

Hoy, la izquierda domesticada vuelve a salvar la cara al rgimen, eso s, a costa de desangrarse y llevar a su partido a mnimos histricos. A los lderes del PSOE no parece importarles, saben que tienen el apoyo financiero de las ms importantes empresas del pas, la banca, editoriales y medios de comunicacin y cuentan con una rpida recuperacin, modelando ideologas y fabricando nuevos socialistas gracias a que pronto cesarn las crticas y la lucha con la represin de la ley mordaza y las falacias lanzadas contra Podemos y contra todo aquel que niegue el rgimen del 78 y sus verdades universales.

Jos Luis Romero es militar del ejrcito de Tierra, profesor universitario y de bachillerato y miembro del colectivo Anemoi.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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