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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2016

El exguerrillero Francisco Martnez Quico, de 91 aos, participa en las jornadas sobre el maquis de los Premis Octubre
No haca falta ser muy revolucionario para que los falangistas te mandaran a la cuneta

Enric Llopis
Rebelin


Batall en la Segunda Agrupacin del Ejrcito Guerrillero de Galicia Len entre 1947 y 1952, ao en el que se exili a Francia -despus de ser condenado a muerte por el franquismo-, donde permaneci ms de 25 aos. Antes, entre 1942 y 1946, actu como enlace de la Federacin de Guerrillas Len Galicia. Hoy nonagenario, con slo once aos Francisco Martnez Lpez (Quico) ya era activista en los Servicios de Informacin Republicana (SIR). Y ha sido siempre comunista, militante del PCE. En su autobiografa Guerrillero contra Franco. Guerrillero contra el olvido, publicada por primera vez en Pars en 2000, seala como hito el dos de mayo de 1951: muere asesinado ese da el guerrillero leons Manuel Girn Bazn, y sus compaeros en la resistencia -Manolo, Jalisco, Atravesado y Quico- huyen al exilio. Se liquid, as, un periodo de lucha armada en la comarca leonesa de El Bierzo. Natural de una zona minera de Len, Francisco Martnez Lpez recibe las primeras sacudidas de la rebelda durante la Revolucin de Asturias (octubre de 1934). En la casa de mis padres -un hogar de campesinos- se apoy al movimiento, recuerda en la 45 edicin de los Premis Octubre celebrados en Valencia, que ha dedicado una jornada al maquis. El levantamiento se produjo tambin en una parte de Len. Tena nueve aos, y en su casa acogan a algunos de los primeros huidos de la represin contra los mineros. Ya con el tiempo, pudo ir asimilando aquellos impactos.

Uno de los recuerdos que destaca Quico es la inspiracin ideolgica plural, pero sobre todo republicana, de la guerrilla; se combata por la defensa de unos valores, en unos territorios golpeados por la represin ya durante los aos 1933 y 1934 (bienio negro). Los trabajadores queran derechos y libertad, por eso hicieron una huelga revolucionaria en 1934, contra un gobierno de derechas que paralizaba todas las reformas de la Repblica. Se contabilizaron vctimas en masa: entre 1.500 y 2.000 en todo el estado (algunos historiadores afirman que 4.000), adems de los presos (entre 30.000 y 40.000). Su madre no estuvo en las barricadas, pero s en los comits de solidaridad con los mineros. Sacar a los prisioneros a la calle (tras las elecciones de febrero del 36) y la victoria del Frente Popular, eran las consignas. Con otros jvenes escolares, Quico permaneca movilizado. As, cuando pasaban los camiones del carbn obligaban al chfer a alzar el puo y, si no acceda, le arrojaban piedras. Distribuan tambin propaganda electoral, y pegaban consignas en las paredes.

La experiencia (poltica) inicitica de Francisco Martnez Lopez, uno de los ltimos guerrilleros vivos, se produjo el Primero de Mayo de 1936, cuando particip en la manifestacin obrera de Ponferrada. Pidi a su madre una de aquellas zamarras rojas con las que los obreros desfilaban; y la consigui, pero tuvo que esconderla despus del 18 de julio, igual que los libros sobre la reforma agraria que lea su padre. Recuerda que nada ms iniciarse la guerra, empez tambin la huida de los mayores para ocultarse de las bandas falangistas, que venan a robar y asesinar. Y no haca falta tener mucha 'etiqueta' de revolucionario, todo el mundo era bueno para 'pasarlo' al camin y a la cuneta. Con once aos, l y otros menores ayudaban a ocultar a los perseguidos por la guardia civil o la Falange. Con la perspectiva que aportan los aos, el exguerrillero rebate lugares comunes, como el de echarse al monte. Nosotros formbamos parte de una guerrilla rural, y tambin urbana, pero no luchbamos en el monte. Asimismo resalta la semilla de las ideas frentepopulistas y republicanas, sin las cuales no se entiende el movimiento y se habla por ejemplo de bandolerismo. Tambin se ha ninguneado el rol de las mujeres y los nios en la resistencia. La mayor parte de los guerrilleros que Quico conoci en las comarcas leonesas eran autctonos, aunque algunos haban escapado de los batallones que laboraban en las minas de carbn o de wolframio.

El itinerario vital y poltico del guerrillero est recogido en el libro Guerrillero contra Franco, publicado por las editoriales Syllepse (2000), A Nosa Terra (2006) y Latorre Literaria (2011); tambin en su blog Memoria Cautiva y en el audiovisual Memoria Histrica. Guerrillero contra Franco. Natural de Cabaas Raras (El Bierzo), desde pequeo conoci una guerrilla muy vinculada a la sociedad; haba miles de enlaces y casas que acogan a los guerrilleros. Los jvenes nos reunamos con ellos para que nos hablaran y entusiasmaran, destaca Francisco Martnez en el Centre Octubre de Valncia. Los encuentros tambin tenan el objetivo de que, poco a poco, los muchachos se ofrecieran para repartir octavillas y buscaran familias en otros pueblos, que ampliaran la base de apoyo. As fue tejindose la red popular. Otras veces se utilizaba el sabotaje. Quico destaca un punto capital de la resistencia armada: No hubo una cspide poltica que decretara la existencia de la guerrilla, sta surgi de la autodefensa durante la guerra civil. Al finalizar la segunda conflagracin mundial, la resistencia previ un contexto favorable en la lucha contra el dictador (por un supuesto apoyo aliado que nunca lleg) pero, sobrevenida la Guerra Fra y la poltica de bloques, los occidentales entendieron que Franco era el mejor partido para evitar que en Espaa hubiera un cambio 'radical' que escapara a su control, explica Francisco Martnez.

Quico fue un activista entre muchos en los grupos de apoyo, al que descubri la polica y el recurso que utiliz, antes de que le aplicaran la 'ley de fugas, fue alistarse en el movimiento guerrillero. Sucedi el 22 de septiembre de 1947. Se trataba de continuar la lucha por otros medios. Todas estas expresiones, diferentes pero no contradictorias del movimiento popular, no estn hoy suficientemente matizadas, seala Quico. Pero s destaca el trabajo de algunos historiadores, como Ana Cabana, profesora en la Universidad de Santiago de Compostela y autora -entre otros textos- de Entre a resistencia e a adaptacin: a sociedade rural galega no franquismo (1936-1960), que caracteriza a la oposicin antifranquista con todas sus races populares. El activista resalta la importancia del sujeto, de la biografa: La historia personal nos construye una cultura. Considera que detrs de todo militante, sea comunista, anarquista, socialista o republicano, hay una tica y unas cualidades humanas. Y a pesar de las diferencias ideolgicas, subyace una causa comn. En otros trminos, la compatibilidad de las diferencias, un principio que defiende tambin para el presente.

Este sentido de la pluralidad lo vivi en casa de sus padres, donde acudan los compaeros del PCE, la CNT o el PSOE. El padre de Quico se apunt a las ideas socialistas, mientras que el veterano exguerrillero opt por la militancia en el PCE desde 1944, con todo lo que unos y otros me enseaban. A los comunistas como l, afirma, se nos daba la consigna de resistir y nosotros tenamos ese entusiasmo por la resistencia; pero despus se nos introdujo una cultura exterior y partidista, que quera hegemonizar un movimiento que era plural. Y llegaron los choques y las arbitrariedades, se perdi la nocin de quin es el enemigo, que pas a ser el que tienes dentro. Hoy Francisco Martnez Lpez se contina considerando comunista, con aquellos que entregaron su vida contra el fascismo: se es el Partido.

El pasado 11 de septiembre Quico escribi una carta abierta a la direccin del PCE, titulada se pasado que no tiene que caer en el olvido, en la que demanda responsabilidades. Pide al Partido que reconozca pblicamente los repugnantes mtodos utilizados en los aos de la guerrilla antifranquista, y la rehabilitacin de quienes los sufrieron. En el texto se refiere a ejecuciones sumarias impuestas por la direccin. La misiva detalla las circunstancias de Vctor Garca Fernndez, de 63 aos, que en 2009 descubri que su padre, Vctor Garca Garca el brasileo, fue asesinado en enero de 1948 cerca de Laln (Pontevedra), por orden del Comit Central. La respuesta ante tal arbitrariedad ha sido el silencio, critica. Adems, lleva varias dcadas trabajando por el reconocimiento poltico de la guerrilla antifranquista y denunciando los pactos de silencio que fundamentaron la Transicin. En 1996 inici la actividad militante en la asociacin Archivo Guerra y Exilio (AGE), con la que particip desde comienzos de 2000 en las Caravanas por la Memoria. Hoy vive en El Campello (Alicante), imparte conferencias en colegios, universidades y asociaciones, al tiempo que apoya colectas y la recogida de testimonios de antiguos guerrilleros o detenidos en prisiones y campos de concentracin. Actualmente, hay una quiebra de los valores puros defendidos por el pueblo durante el franquismo, lamenta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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