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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2016

La obsesin por el libre comercio

Federico Larsen
Nodal


En los ltimos meses la mayora de los pases de Amrica Latina se han sumado a la tendencia global de anunciar, cerrar o sondear por Acuerdos Preferenciales de Comercio con otros pases o regiones. Los mega-tratados como el Acuerdo Estratgico Trans-Pacfico de Asociacin Econmica (TPP), el pacto comercial entre Canad y la Unin Europea conocido como CETA firmado hace pocos das, y el Tratado Transatlntico de Comercio e Inversiones (TTIP entre EEUU y la Unin Europea, a punto de hundirse definitivamente), han dado an mayor impulso y notoriedad a este nuevo avance del libre comercio a nivel mundial. Y nuestro continente, en plena renovacin poltica en sentido conservador, no se ha quedado atrs.

Solamente en los ltimos seis meses, la sigla TLC (Tratado de Libre Comercio) ha aparecido explcita o implcitamente en toda reunin de organismo internacional o encuentro bilateral en que se vieron involucrados los mandatarios latinoamericanos, especialmente los del Mercosur. En primera fila, en ese sentido, estuvo el gobierno uruguayo. En oposicin al perfil que el progresismo sudamericano le otorga al gobierno de Tabar Vzquez, Montevideo cerr en octubre un TLC con Chile -que tiene la particularidad de haber sido negociado va Whatsapp, segn confesaron los asesores de ambos cancilleres-, y anunci su inters de hacer lo mismo con Mxico, Colombia, Per y China. Este ltimo es seguramente el ms polmico. En el Mercosur est vigente la Decisin N 32/2000 del Consejo Mercado Comn (CMC), que obliga a los estados miembros a negociar en forma conjunta acuerdos comerciales con terceros pases o agrupaciones de pases extrazona, en los cuales se otorguen preferencias arancelarias. Argentina y Brasil, en ese sentido, salieron a pedir cautela, sin descartar una posible negociacin del bloque entero con el pas asitico. No obstante, el palo en la rueda es Paraguay, nico pas del bloque que mantiene relaciones diplomticas con Taiwan, y que como respuesta al acercamiento chino-uruguayo, declar su intencin de dialogar por un acuerdo de libre comercio con la isla asitica -posibilidad que ya le haba sido negada en 2004 por Brasil y Argentina-.

Al mismo tiempo, el Mercosur en su conjunto avanz en el ltimo mes en las negociaciones de un TLC con la Unin Europea. En septiembre, tras un nuevo encuentro entre las dos delegaciones en Bruselas, la Comisin Europea se declar confiada en poder cerrar el tratado en 2018, y llam a duplicar los esfuerzos en la nueva ronda de negociaciones prevista para marzo de 2017 en Buenos Aires. Argentina es justamente el otro pas del Mercosur que ms relaciones est tejiendo en ese sentido. Mauricio Macri viaj en junio a la Cumbre de los pases de la Alianza del Pacfico como forma de acercar al Mercosur hacia una convergencia a futuro en el TPP logrado por los EEUU y del que son parte Mxico, Per y Chile. La visita de Pea Nieto a Buenos Aires en Julio vino a reforzar esa idea, adems de anunciar que Mxico aspira a lograr un TLC con Argentina -y no con el Mercosur, donde Brasil representa quizs un competidor directo ms duro para los mexicanos-. Adems de convertirse en un fuerte impulsor de la flexibilizacin del Mercosur, el gobierno argentino anunci hace pocas semanas su intencin de negociar un TLC con EEUU. Si bien la canciller Malcorra debi, una vez ms, salir a matizar el discurso de los funcionarios de su gobierno, la intencin de abrir su economa a las dos principales potencias atlnticas estaba presente en el programa macrista desde el da cero del comienzo de su mandato. Paraguay, adems de Taiwan, ya declar a travs de su viceministro de Relaciones Econmicas e Integracin, la intencin de avanzar en acuerdos similares con Chile.

Y afuera del Mercosur las cosas no son muy distintas. Ecuador ya anunci para el 11 de noviembre la firma del TLC que negoci durante aos con la Unin Europea, y que tambin afecta a Per y Colombia. Los pases centroamericanos cerraron en octubre la VII ronda de negociaciones para un TLC con Corea del Sur, y lo mismo hacen hoy Costa Rica y Guatemala por separado. Es decir, el libre comercio ha tenido en las ltimas semanas un extraordinario crecimiento.

Los lderes del mundo reunidos en Hangzhou, China, en la cumbre del G20 de principios de septiembre ya lo haban anunciado. El proteccionismo, la cerrazn econmica, va a ser el enemigo nmero uno de los pases poderosos a nivel global. En su declaracin final definieron a las barreras al comercio internacional como la principal medida para atrofiar el crecimiento de los pases y la cooperacin econmica, en un momento donde la crisis, segn ellos, obliga los gobiernos a una mayor apertura. Ahora bien, el problema que subyace a este tipo de acuerdos es justamente la falta de libertad a la que someten a los pases perifricos y las duras obligaciones a los que los vinculan. Porque los Tratados de Libre Comercio van muchsimo ms all de la esfera comercial.

Hay acuerdo generalizado en sostener que los TLC deben cumplir con una serie de caractersticas: reduccin o eliminacin de los aranceles (o barreras pararancelarias) a la entrada de productos; libertad de competencia; incentivar prestaciones de servicios a las inversiones extranjeras; proteger la propiedad intelectual y determinar un mecanismo consensuado de resolucin de controversias. Queda claro que semejante nivel de acuerdo traspasa lo econmico para modificar mbitos jurdicos y, especialmente, polticos. No se trata entonces, como el G20 o la Organizacin Mundial del Comercio esgrimen, de negociaciones tcnicas comerciales que slo favorecen a los consumidores de los pases que suscriben el tratado, sino que tambin se ponen en juego las relaciones asimtricas de poder. Se trata de negociaciones que incluyen actores diferentes: los representantes estatales, las transnacionales y, en menor medida, los organismos internacionales. Ese es el verdadero triangulo del poder del libre comercio.

Para que las mercancas entren y salgan necesitan de un marco regulatorio claro, tratados de proteccin de inversiones, seguridad jurdica, es decir modificar la estructura legal de un estado en funcin de los intereses comerciales de otro, o de una empresa con particular peso en determinada rama de produccin. Y si el estado en cuestin tiene menos poder de negociacin que su par o, peor an, que una empresa, es fcil adivinar hacia cuales intereses se abrir ese estado.

Un ejemplo prctico podra encontrarse en lo que est sucediendo hoy en Argentina con su candidatura para integrar la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmicos (OCDE). Se trata de un club muy selecto de 34 pases -entre los cuales se encuentran Chile y Mxico- que promueven la cooperacin econmica entre s y con terceros. Desde agosto de este ao el gobierno Macri puso en marcha 21 proyectos que modifican la actuacin del ejecutivo en materias como la transparencia, la elaboracin de estadsticas, los asuntos fiscales, la agricultora, y la ciencia, para cumplir con lo estndares del poderoso grupo de pases. La intencin de este tipo de organizaciones qued clara hacia finales de los 90, cuando la OCDE debi abandonar la negociacin por el Acuerdo Multilateral de Inversiones, que pretenda anular la capacidad de los gobiernos estatales para limitar las inversiones extranjeras en los pases miembros a partir de la firma de clusulas comprendidas en este tipo de acuerdos.

Los TLC cumplen una funcin muy similar. La de adaptar la estructura econmico-jurdica de los pases en desarrollo a los estndares de pases desarrollados y empresas transnacionales. Su aumento en la regin, y en particular en el Mercosur, marca el camino de un nuevo patrn de integracin, muy similar al de los primeros aos del bloque del sur, basado en los acuerdos comerciales. Tampoco es casualidad que justo en esta etapa de reconfiguracin del proyecto, los pases fundadores hagan un bloque comn contra Venezuela, nico miembro que rechaza de lleno esta forma de integracin comercial al mundo. Ante la falta de un proyecto poltico-social de integracin, y la debilidad de los organismos y espacios existentes, en Amrica Latina avanzamos lentamente hacia la adaptacin a la moda del momento: los tratados binacionales y multilaterales de apertura comercial que nos dictan qu cambiar en nuestras pautas polticas y jurdicas.

Es justamente frente a eso que movimientos sociales, sindicatos, organizaciones ambientalistas, pueblos originarios y defensores de DDHH se organizan en cada pas del continente y a nivel regional, para intentar poner en discusin esta tendencia a la cual los gobiernos latinoamericanos se estn doblegando. El prximo 4 de noviembre se realizar una jornada continental de movilizacin para denunciar este tipo de mecanismos diplomticos y polticos y proponer alternativas a la insercin subordinada de nuestros pases al mercado global. Y al ver los anuncios que se repiten en nuestro continentes de nuevas exploraciones hacia este tipo de acuerdos, las plataformas ciudadanas generadas para su debate y puesta en cuestionamiento, tendrn una largusima agenda en los prximos meses.


Fuente original: http://www.nodal.am/2016/11/la-obsesion-por-el-libre-comercio-por-federico-larsen/



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