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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2016

Hacia un socialismo viable

Samuel Farber
Jacobinmag


En julio de este ao, el ministro de Economa de Cuba, Marino Murillo, anunci que debido a un 20 por ciento de reduccin en los envos de petrleo de Venezuela, el gobierno proyectaba un recorte en el suministro de electricidad en un 6 por ciento, y de combustible en un 28 por ciento. Mientras tanto orden la reduccin inmediata de consumo de energa en el sector pblico y la consecuente reduccin de la empleo en ese sector, y advirti la posibilidad de apagones, haciendo resurgir as el espectro de los terribles das del Perodo Especial de los 90.

Esto ha sido otro golpe ms contra los esfuerzos del gobierno de Ral Castro para establecer la versin cubana del modelo sino-vietnamita basado en un estado de partido nico y la apertura de la economa al sector privado y al mercado.

En la esfera poltica esos esfuerzos se han centrado en relajar el control del estado sobre su ciudadana. Pero eso no ha implicado ningn grado de democratizacin. As por ejemplo, las reformas de emigracin del 2012, que facilitaron el movimiento de los cubanos para salir y volver a la Isla, nunca reconocieron viajar al exterior como un derecho de los ciudadanos cubanos.

En la esfera de la Economa, el gobierno ha implementado una estrategia muy modesta y contradictoria. Por ejemplo, las reformas estructurales en el sector de la Agricultura permiten contratos de arrendamiento de la tierra por un mximo de 20 aos, en contraste con los gobiernos chino y vietnamita que autorizan contratos mucho ms largos y hasta permanentes.

Actualmente se permite el trabajo por cuenta propia en unas cuantas (poco ms de 200) ocupaciones. De haberlo permitido a travs de toda la economasalvo en aquellos sectores que considera como prioridades sociales, como la Saludla reforma poda haber aumentado significativamente la disponibilidad de productos y servicios en la Isla.

Los cambios complementarios que el gobierno introdujotales como el establecimiento de mercados mayoristas y la banca de crdito comercial para reforzar las reformas estructurales fueron insuficientes y acabaron por impactar negativamente en las propias reformas. Adems, la burocracia y la ineficiencia de Acopiola agencia estatal que monopoliza el poder de compra de la mayor parte de los productos agrcolas a precios establecidos por el gobiernoha desacelerado la produccin agrcola. Y muchos productos se han echado a perder por las demoras para ser procesados en las plantas del mismo gobierno.

Sin recuperacin

Antes de la crisis actual, la economa cubana haba logrado recuperarse parcialmente de los terribles aos del Perodo Especial que la devast tras el colapso del bloque Sovitico a fines de los ochenta y principios de los noventa. La economa de la isla toc fondo entre 1992 y 1994, cuando la escasez de alimentos provoc una epidemia de neuropata ptica que afect cerca de cincuenta mil personas.

Actualmente la nacin ha sobrepasado el PIB al que lleg en 1989. Pero hay otros indicadorestales como el salario real y las pensiones, que en el 2014 llegaron solo al 27 y el 50 por ciento, respectivamente, de los niveles a los que estaban en 1989que nunca se recuperaron. Mientras tanto, el gasto social ha estado en declive y se espera que el consumo familiar baje un 2.8 por ciento en 2016 y un 7.5 en 2017.

Si bien es cierto que la hambruna de principio de los noventa qued atrs, los cubanos siguen teniendo que luchar muy duro para conseguir sus alimentos. El muy celebrado desarrollo de la agricultura orgnica urbana representa una proporcin relativamente baja de la produccin agrcola. Segn lo seal el economista cubano C. Juan Triana Cordov, la disminucin de la produccin domstica ha forzado a los hoteles a importar verduras, incluyendo la yuca, un tubrculo bsico de la dieta nacional. Los escasos avances logrados en la agricultura sostenible no compensan el hecho que la produccin de comestibles no ha llegado al nivel de 1989, y que Cuba ha tenido que importar ms de la mitad de sus vveres a un costo anual de dos mil millones de dlares.

Tambin se han perdido muchos de los logros en los campos de la Educacin y la Salud. An no se han reemplazado a todos los maestros que abandonaron el sector debido a los bajos salarios; el nmero de repasadores privadosfrecuentemente maestros de escuela pblica que trabajan en sus horas libresha crecido exponencialmente. Se estn derrumbando numerosos edificios escolares, bibliotecas y laboratorios. Antes del inicio del presente ao escolar se cerraron 350 escuelas por las deplorables condiciones fsicas en las que se encontraban.

Lo mismo ocurre con muchos de los hospitales y otras instalaciones mdicas que actualmente funcionan solo con el personal mnimo indispensable; el gobierno ha estado enviando un gran nmero de mdicos de familia y especialistas a Venezuela y a otros pases a cambio de petrleo y moneda extranjera.

Es muy probable que las reformas timoratas y contradictorias del rgimen actual desaparezcan junto con la salida de la escena de la generacin histrica de lderes revolucionarios. Sus descendientes, la segunda generacin de la burocracia estatal, muy probablemente adoptarn de lleno el modelo sino-vietnamita, con una cierta inclinacin hacia un capitalismo ruso que combina el establecimiento de una oligarqua surgida del saqueo de la propiedad del Estado con una democracia nominal que le proporcione al Congreso estadounidense la excusa necesaria para abrogar la Ley Helms-Burton de 1996 y as revocar el bloqueo econmico de la Isla.

Adems de ganarse la simpata de los EU, la nueva generacin de lderes se ganar el apoyo del capital extranjero y de, por lo menos, un sector del capital cubano-americano con la promesa de un gobierno totalmente en control del estado, los medios masivos de comunicacin y de las organizaciones de masaincluyendo los sindicatos controlados por el Estadopara as garantizarle a sus nuevos inversionistas capitalistas, tanto cubanos como extranjeros, la paz, la ley y el orden.

Sin embargo, tanto fuera como dentro del gobierno se estn hablando de otros modelos econmicos, aunque muy discretamente debido en gran parte a un sistema poltico que no permite una discusin cabal, libre y honesta de las ideas.

Una economa libre y racional los crticos del sistema

Desde hace un buen rato, los crticos del rgimen que pertenecen al mainstream cubano han estado abogando por el establecimiento de una economa de libre mercado como la nica alternativa racional a la administracin burocrtica de la economa bajo el control del Partido Comunista.

Este grupo abarca un amplio espectro de opinin que va desde una posicin dura de libre mercado hasta una perspectiva social demcrata de estado de beneficencia. En este ltimo grupo, crticos moderados se traslapan con sectores de economistas acadmicos en la Isla, incluyendo a miembros del Centro de Estudios de la Economa Cubana de la Universidad de La Habana.

Pero casi ninguno de estos crticos ha siquiera mencionado la cuestin de qu hacer con la parte ms importante de la economa cubana: las grandes empresas del Estado. En cambio, se enfocan en el establecimiento de PYMEs (Pequeas y Medianas Empresas) aunque nunca han aclarado qu es lo que la mediana empresa significa especficamente.

Mientras tanto, apoyan las medidas del gobierno para reemplazar el sistema universal de racionamiento con otro que, en lugar de subsidiar productos, lo haga a personas de bajos recursos. Hoy por hoy, todos los cubanos, independientemente de sus ingresos, reciben una serie de productos a precios bajos subsidiados por el gobierno. Bajo el nuevo sistema, solo los ms pobres y desprotegidos recibiran esos beneficios, racionalizando as los mercados agrcolas y reduciendo el presupuesto gubernamental. La reciente reduccin de los productos que son distribuidos por esa va marca el primer paso hacia el sistema basado en el nivel de ingresos.

Finalmente, tambin insinan su apoyo a que se elimine el monopolio estatal del comercio extranjero y se permita que los cubanos importen del extranjero sin lmite alguno.

Como parte de la oposicin al rgimen, la izquierda crtica nacientemayormente constituida por corrientes anarquistas y social demcratas ha tenido que funcionar bajo la vigilancia y represin del Estado. Estas corrientes estn opuestas a cualquier reduccin de beneficios del estado ypor primera vez en la historia de la izquierda en Cubaabogan por una economa de autogestin obrera.

Es interesante que nunca mencionan la cuestin de planeacin democrtica o de coordinacin entre sectores econmicos. Su versin de la autogestin obrera presenta una economa de empresas autosuficientes que compiten entre s. Se asemeja al sistema que implement Tito en Yugoslavia desde los 1950 hasta los 1970.

Este fue un socialismo de mercado autogestionado al nivel local, pero controlado a nivel regional y nacional por la Liga Comunista. Aument la participacin de los trabajadores, incluso en la toma de decisiones a nivel local, pero debido a la competencia y a la falta de planeacin, tambin cre desempleo, una gran volatilidad en los ciclos econmicos, desigualdad salarial y discrepancias regionales que favorecieron a las repblicas del norte de ese pas.

La falta de poder de los obreros para decidir cualquier cosa mas all de lo que pasaba en su lugar de trabajo gener en ellos una perspectiva localista, provinciana, y aislada de las decisiones econmicas a nivel nacional. Los trabajadores no vean razn alguna por la cual apoyar la inversin en otras empresas, sobre todo, las que quedaban lejos de ellos y sus lugares de trabajo.

A fin de cuentas, como lo seal Catherine Samary en su libro Yugoslavia Dismembered, el modelo yugoslavo de autogestin no pudo hacerle frente ni al plan de la burocracia ni al mercado. La dcada de los 70 fue la ltima en la que logr obtener cierto grado de crecimiento. Acab acumulando una deuda de 20 mil millones de dlares que conllev a la intervencin del Fondo Monetario Internacional.

Por lo tanto, el modelo yugoslavo, desde el punto de vista de la gestin obrera presenta demasiados problemas como para ser emulado en Cuba. Por aadidura, nadie en esta oposicin de izquierda cuestiona cmo sera posible el modelo de autogestin en la ausencia de un movimiento obrero o cmo podra funcionar si los trabajadores no estn motivados para luchar por su autogestin. Obviamente, nada de sto propicia la posibilidad de la autogestin.

Hay otra corriente dentro de esa izquierda crtica que rechaza cualquier concesin al capital y a la empresa privada, esgrimiendo el argumento de que la empresa capitalista por definicin contradice al socialismo. Pero no consideran la cuestin crtica de cmo puede emerger una Cuba socialista y democrtica del estancamiento econmico y la pobreza en la que se encuentra sin hacer ningn tipo de concesin al capital.

Lo que s es posible

Para un nmero creciente de cubanos dentro y fuera del pas, el socialismosea en su versin autoritaria o democrticaes una utopa irrealizable. Cada vez menos cubanos lo consideran probable o deseable. Para aquellos que todava apoyan esa idea, la situacin econmica actualen combinacin con la existencia de un capital extranjero extremadamente poderosoles impide siquiera imaginarse la posibilidad eventual de un socialismo pleno.

La viabilidad de un socialismo pleno est relacionada con la teora marxista que rechaza la posibilidad del socialismo en un solo pas, especialmente cuando se trata de una patria econmicamente subdesarrollada que existe en un mundo capitalista libre de la amenaza inmediata de un movimiento revolucionario socialista.

Adems de tenerse que enfrentar a las hostilidades de su vecino imperial, Cuba no podra adoptar un socialismo autrquico como va para su desarrollo econmico, porque depende de la importacin del petrleo. Su dependencia al turismo, a la exportacin de servicios mdicos, nquel y, a menor grado, de productos farmacuticos y de la muy reducida industria del azcar caracterizan a su economa basada en el comercio con el exterior. Su integracin al mercado capitalista mundial impide el establecimiento en su seno de una democracia socialista plena.

Pero esto no quiere decir que Cuba debe abandonar la idea del socialismo, pero s que se puede pensar en trminos de una economa de transicin, de un baluarte provisional que realmente se puede implementar hasta que la situacin internacional cambie en una direccin ms favorable al socialismo.

La economa poltica del marxismo clsico ofrece un modelo de lo que ese baluarte podra ser. Reconoce, para comenzar, que en economas menos desarrolladas como la de Cuba, los individuos, la familia y la produccin a pequea escala desempean un papel ms importante que en las economas desarrolladas.

En su Socialismo: Utpico y Cientfico, Federico Engels distingue entre el capitalismo modernoen el que la produccin est socializada, pero el producto es controlado y apropiado por los capitalistasy el socialismoen el que tanto la produccin como la propiedad estn socializadas. De esta distincin deriva la nocin que la propiedad productiva basada en el trabajo colectivo es el objeto apropiado de la socializacin y no la propiedad productiva individual o de familia, y mucho menos la propiedad de objetos para uso personal como la ropa, autos y muebles.

Por lo tanto, una economa de transicin en Cuba permitira la pequea propiedad productiva privada. Esta es una posicin que deriva de un anlisis marxista del capitalismo y no de una adaptacin oportunista a la poltica liberal del libre mercado.

Esa economa de transicin subordinara el sector privado de la pequea empresa, regida por los mecanismos del mercado, al sector pblico a cargo de administrar la gran industria del pasproductos farmacuticos, turismo, minerales y la bancabajo el control obrero, coordinada y planificada democrticamente. El gobierno tratara de armonizarbasado en los recursos a su alcance para investigar las condiciones del mercado y desarrollar los pronsticos econmicos ms idneosla economa estatal con la economa de la pequea empresa conforme a un plan definido.

Obstculos econmicos

Pero primero es necesario hacer un reconocimiento honesto de la economa, la que ha estado en franco deterioro aun antes de la crisis actual provocada por la reduccin de los envos de petrleo de Venezuela.

Para empezar, el extenso sector pblico que abarca tres cuartas partes de la economa se est tambaleando. El economista cubano Pedro Monreal ha sealado que el gobierno mismo ha admitido pblicamente que el 58 por ciento de las empresas estatales estn funcionando mal o deficientemente.

El crecimiento econmico ha sido bajo y empeorar con la crisis actual. Segn los clculos del tambin economista cubano Pvel Vidal Alejandro, el PIB de Cuba no crecer en el 2016 y muy probablemente se contraer en un 3 por ciento en el 2017. Sera el primer ao de crecimiento negativo registrado en los ltimos 25 aos de la economa cubana.

Hay voces importantes en la oposicin de izquierda que se oponen al crecimiento econmico por razones ecolgicas, entre otras. Sin embargo, una de las condiciones necesarias para la democratizacin es la mejora de las condiciones materiales en las que viven sus ciudadanos. La alternativa el continuo estancamiento econmico y deterioro del nivel de vida fomentar la emigracin masiva, que adems de ser una tragedia en s, resta el potencial de cualquier movimiento de oposicin democrtica y progresiva ya no se diga socialistaen Cuba.

An ms alarmante es el hecho que la taza de la nueva inversin, requerida para reponer el capital existente, es una de las ms bajas de Latinoamrica, con menos del 12 por ciento de su PIB. Los pronsticos del gobierno indican una disminucin en la inversin del 17 por ciento en el 2016, y 20 por ciento en el 2017. Eso conllevara a la formacin bruta del capital un poco por arriba del 10 por ciento, casi la mitad de la taza de inversin necesaria para el desarrollo econmico.

El deterioro del capital no solo impide expandir, sino mantener los niveles actuales de la ya deteriorada produccin econmica y nivel de vida. Es por eso que Cuba ha llegado al lmite de sus recursos para lidiar con el aumento significativo del turismo de 3 millones de turistas en el 2014, a 3.5 millones en el 2015, y a 3.7 millones calculados para fines del 2016 que se desat con la reanudacin de las relaciones entre Cuba y los EEUU en diciembre del 2014. La eliminacin de restricciones en las remesas a la isla, que Obama orden, ha empeorado significativamente la escasez de alimentos y bebida. La oferta no puede dar abasto con el aumento de la demanda.

La productividad econmica en el pas tambin se ha quedado atrs. Salvo por la papa, la produccin agrcola en Cuba est muy por debajo del resto de Latinoamrica. En el sector industrial, la biotecnologa ha sido el nico que goza de una productividad relativamente alta en comparacin con la que reina en las otras economas de la regin.

El aumento de la productividad no es un asunto que solo atae al capitalismo en su sed de lucro, sino tambin a una economa interesada en reducir el trabajo arduo, mejorar los niveles de vida, y maximizar el tiempo de ocio tratando de producir ms con la fuerza de trabajo disponible.

El Che Guevara abog por lo que, de hecho, acab siendo una manera de exprimir an ms al trabajador. La organizacin del trabajo, la tecnologa, y lo ms importante: el control obrero, ofrecen una alternativa real para obtener una economa ms productiva.La autogestin es en s una motivacin poderosa. La baja productividad actual deriva de un sistema burocrtico que sistemticamente desorganiza y genera caos, y que no lofrece a los trabajadores ni incentivos polticosque le permiten a los trabajadores voz y voto con respecto a su trabajoni incentivos materialestpicos del mundo capitalista desarrolladopara motivarlos. Los incentivos morales de Guevara fracasaron: fueron un mtodo de responsabilizar a los trabajadores sin darles poder alguno, y para hacerlos trabajar ms duro sin ofrecerles ningn control ni remuneracin.

Obstculos ecolgicos

La oposicin de la izquierda al crecimiento econmico se basa, sobre todo, en consideraciones ecolgicas. Cuba est confrontando muchos problemas graves del medio ambiente, entre ellos un aumento en la cantidad de roturas y filtraciones del viejo y mal mantenido sistema de agua. Esto ha causado una prdida considerable del lquido, que muchas veces se acumula en las calles y en los terrenos vacos, y el uso de recursos insalubres para almacenarla como respuesta a su escasez. Esta situacin ha conllevado a la proliferacin del mosquito Aedes Aegypti, el trasmisor de la temible enfermedad del dengue.

El nmero creciente de cerdos, aves y de cultivos caseros parte del muy celebrado, pero muy problemtico movimiento agrcola urbano combinado con el muy deteriorado servicio de recoleccin de basura ha aumentado considerablemente la posibilidad de brotes epidmicos en las reas urbanas. Las recientes declaraciones del gobierno afirmando que ha logrado contener la epidemia de zika y que casi ha eliminado el dengue deben verse con escepticismo, en tanto que persistan las condiciones que propician la propagacin de estas enfermedades.

La posicin contra el crecimiento entre los cubanos de la izquierda oposicionista gan fuerza a raz de la reciente visita a la isla del economista Jeffrey Sachs, quien durante su estada en La Habana inst al pueblo cubano que no avance hacia el siglo veinte. Segn explic el reportero Fernando Ravsberg, Sachs insisti que los cubanos deban enfocarse en crear un sistema econmico sostenible y concentrarse en el desarrollo de la agricultura orgnica, sembrada sin tractores y cultivada sin el uso de fertilizantes qumicos o pesticidas.

Si el reporte de Ravsberg es correcto, Sachs no sopes los costos y beneficios que cada medida para proteger el medio ambiente implica tanto para el medio ambiente, como para la sociedad en general. Es cierto que los tractores pequeos y eficientes, que el gobierno cubano est proyectando producir en asociacin con capital estadounidense, consumen petrleo. Pero los efectos negativos que el petrleo tiene en el medio ambiente no se comparan con el costo mucho mayor de una agricultura basada en energa animal o energa humana. Estas producen menos alimento y requieren cantidades masivas de energa de seres humanos y de bestias.

La historia misma de Cuba lo ha demostrado: el abandono de vehculos motorizados en la agricultura que tuvo lugar a principios del Perodo Especial represent, en trminos netos, un gran retroceso para los cubanos.

Fue tambin en los noventa que el transporte urbano se desmotoriz. Los residentes urbanos recurrieron a las bicicletas, que ms tarde fueron abandonadasno porque los cubanos preferan las guaguas abarrotadas e infrecuentes o los taxis colectivos caros (solo una proporcin muy pequea de los nacionales tiene su propio carro), sino porque con la bicicleta no les era posible llegar a tiempo al trabajo desde los lejanos suburbios donde vive la clase trabajadora ni la bicicleta los protega de la lluvia y vientos tropicales que arrasan al pas de junio a noviembre.

El gobierno chino ha fomentado la propiedad individual de carros, lo que ha contribuido a la enorme contaminacin urbana de ese pas. Es una advertencia que debera llevar a cualquier gobierno cubano a considerar un sistema efectivo de transporte pblico como una poltica a favor del medio ambiente.

Por ltimo, Cuba necesita mejorar la proporcin de la electricidad que produce basada en recursos renovables. Actualmente es solo un 5 por ciento, lo que representa la cuarta parte de lo que se ha logrado en toda Latinoamrica.

La poltica hacia una alternativa socialista

El camino hacia el socialismo requiere tanto de un programa como de una poltica a seguir, basada en consideraciones estratgicas y tcticas regidas por ciertos principios, para participar, intervenir y responder a las propuestas del gobierno y de las varias corrientes de oposicin.

Guiados por esa poltica principista orientada a intervenir en los problemas concretos que afectan a la sociedad, los cubanos socialistas podran identificar ciertas reas de inters comn con los catlicos liberales y los crticos socialdemcratas en la Isla. Estas incluyen propuestas para promover la produccin y la productividad agrcola, tales como la codificacin de los derechos de usufructo de los pequeos productores agrcolas, la eliminacin de la venta forzada del producto a precios establecidos por Acopio, y el establecimiento de mercados mayoristas para la pequea empresa y los productores individuales.

En la esfera del empleo urbano, se deben apoyar propuestas para formar cooperativas basadas en la iniciativa de los trabajadores y no por rdenes del gobierno para deshacerse de sus empresas que se estn yendo a pique por bajo rendimiento,o de negocios que no puede administrar centralmente, como los pequeos restaurantes.

Igualmente importante sera oponerse a otras propuestas de esos mismos grupos, como la propuesta para legalizar el empleo en todas las ocupaciones, aun en aquellas que deben funcionar en el inters pblico, como la educacin y la medicina.

La izquierda tambin debera responder a la propuesta de la libre importacin sealando que un estado democrtico debe decidir el uso de las divisas del pas basado en una serie de prioridades que incluyen criterios sociales para favorecer a los sectores ms empobrecidos de la poblacin y la compra de bienes de produccin que ms beneficien el desarrollo econmico. Porque de otro modo, los cubanos pudientes pueden malgastar las de por s escasas divisas en la importacin de bienes frvolos tales como carros y muebles de lujo.

Y podra presentar su oposicin a la opinin dominante actualentre los crticos y de un nmero creciente de economistas en el gobiernoque el Estado debe subsidiar a personas en lugar de subsidiar productos y que debe reemplazar el subsidio universal con un sistema que nicamente le proporciona ayuda a los ciudadanos ms necesitados.

Es claro que los subsidios universales proveen beneficios innecesarios para los cubanos ms pudientes. Pero los crticos de ese sistema nunca mencionan el lado negativo de su propuesta que consiste en que socava la solidaridad social. La experiencia internacional ha demostrado que programas basados en el bajo ingreso conllevan a la estigmatizacin de la gente pobre y que como resultado pierden su legitimidad a travs del tiempo socavando as la asignacin de fondos para sus operaciones y su viabilidad.

Una posible respuesta a ese problema podra consistir en la introduccin de una escala conforme a la que los beneficios obtenidos varan en relacin inversa al ingreso. Esto permitira reconocer la existencia del diferencial de necesidades y al mismo tiempo maximizar el apoyo poltico a la existencia y continuacin del programa.

Los socialistas que vienen de la tradicin marxista saben que los subsidios tienen que ser selectivos: cualquier economa se derrumbara si el estado proporcionara todo gratis o a precios por debajo del costo de produccin. Ms an una economa relativamente subdesarrollada como Cuba, que cuenta con un excedente demasiado pequeo como para poder sostener muchos productos subsidiados o gratis.

Pero es importante conservar viva la nocin del subsidio universal, porque mantiene el camino abierto a la posibilidad de su expansin cuando la economa se vuelva ms productiva y ms rica.

Los crticos liberales y el gobierno mismo estn de acuerdo en la necesidad de la inversin extranjera como una manera de resolver la baja capitalizacin de la economa cubana. Muchos en la izquierda estn opuestos a esa idea y la ven como el caballo de Troya del capitalismo y el dominio extranjero. Pero la ausencia de una industria domstica desarrollada de bienes de todo tipo hace necesaria una poltica de inversin capitalista extranjera, aunque eso s: controlada y selectiva. Esta posibilitara la importacin de nueva maquinaria, y la renovacin de la infraestructura de los servicios pblicos y del transporte.

La nueva inversin fornea tambin puede tener un efecto significativo en la empleomana y un impacto multiplicador en la creacin y desarrollo de nuevas industrias que complemente y contribuya al desarrollo de las industrias ya establecidas.

El impacto de dicha inversin sobre los sueldos y condiciones de trabajo sera negociado a travs de sindicatos independientes, los que inmediatamente cancelaran la prctica actual del gobierno de cobrar directamente los salarios que los inversionistas extranjeros le deben a los trabajadores cubanos y de pasarles a estos ltimos solo una fraccin de lo que ganaron. El gobierno sostiene que con el dinero que retiene sufraga el gasto social y otras operaciones gubernamentales. Pudiera lograr lo mismo a travs de un sistema de impuestos transparente y equitativo en lugar de detentar el monopolio de la venta y el control del trabajo.

Es cierto que una produccin basada en la autogestin y la existencia de sindicatos poderosos pueden desalentar la inversin extrajera. Sin embargo, una administracin y un sistema tributario honestos, junto con la existencia de recursos naturales y humanos no reproducibles en otros pases pudieran superar esa desventaja.

Los crticos de derecha de la oposicin minimizan y hasta ignoran el importantsimo problema de la creciente desigualdad. A la izquierda este problema le brinda una oportunidad nica para introducir y propagar el principio de sindicatos independientes, los que aunados a un sistema progresivo de impuestos pueden funcionar ms efectivamente que la poltica actual de reglas burocrticas diseadas para hostigar a la pequea empresa y a los cuentapropistas.

No quiere decir que se debe abrogar todo tipo de regulacin. Esta es necesaria en varias esferas como la seguridad ocupacional, la salud, pensiones y derechos sindicales. Si fuera administrada bajo el control y supervisin de los trabajadorespor organizaciones profesionales en lugar de una burocracia central, acabara beneficiando a los trabajadores y no a los propietarios. Para poder hacerlo, es primero necesario distinguir entre las reglas diseadas para proteger a los trabajadores y las reglas que protegen los intereses de los burcratas.

La intervencin y participacin con respecto a las propuestas presentadas tanto por el gobierno no democrtico como por el sector de la oposicin pro-capitalista le brinda a la izquierda la oportunidad de formular demandas especficas y de mobilizar a la gente para luchar por ellas. Eso es lo que construye un movimientoo por lo menos un polo alrededor del cual organizarsea pesar de la represin gubernamental y el escepticismo popular.

El rgimen actual de Cuba no permite la existencia legal de otros partidos, de sindicatos independientes o de medios de comunicacin libres. Estos son, por supuesto, los elementos que conforman el marco poltico que facilitara el tipo de sistema social y poltico de transicin aqu esbozado. Aun as, la oposicin debe hablar de una alternativa que abiertamente reconoce tanto las posibilidades como las dificultades involucradas en construir una democracia socialista. Eso es lo que le da poder a la gente en lugar de hacerle sentir que no hay nada que se puede hacer para hacer avanzar al pas en una direccin anticapitalista, radicalmente democrtica y encaminada al socialismo. Hay una alternativa.

Samuel Farber naci y se cri en Cuba y ha escrito numerosos artculos y libros sobre dicho pas. Su ltimo libro es The Politics of Che Guevara: Theory and Practice, publicado por Haymarket Press en 2016.

Traduccin de Selma Marks

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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