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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2016

Elecciones en EE.UU.
La creacin de una democracia tipo Estado de la seguridad nacional o cmo cambi el sistema poltico de Estados Unidos y nadie se dio cuenta

Tom Engelhardt
TomDispath

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


Hago regresar a mis padres de la muerte para las elecciones de 2016.

Decir que esta es una eleccin infernal es insultar al infierno

No ha habido nada parecido desde que Washington pas el Rubicn, o Trump cruz el Delaware o pronunci el discurso de Gettysburg (ya sabis; el que empieza Hace cuatro tantos y once mujeres...). Si prefers, elegid vuestro propio momento seminal en la historia de Estados Unidos.

Billones de palabras, esa cara, esos gestos, los interminables insultos, las mujeres maltratadas y los correos electrnicos, el espectculo que dura las 24 horas de los siete das de cada semana que muestra todo esto... Pase lo que pase el da de las elecciones, admitamos una realidad: en este pas, hemos entrado en una nueva era poltica. Solo que no nos hemos dado cuenta del todo. De verdad que no.

Olvidaos de Donald Trump.

Caramba! Por qu escrib esto? Cmo podra alguien olvidarse del primer candidato presidencial de nuestra historia que anticip que no est dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones? (en 1860, hasta los sureos aceptaron la eleccin de Abraham Lincoln antes de intentar separarse de la Unin). Quin podra olvidar al hombre que denunci que con la ley actual las mujeres podan abortar el mismo da del nacimiento o apenas un da antes? Quin podra olvidar al hombre que asegur ante una audiencia de unos 72 millones de estadounidenses que no conoca a las mujeres que le acusaban de agresin sexual y maltrato, entre ellas la periodista de la revista People que lo entrevistaba? Quin podra olvidar al candidato que se jactaba mes tras mes de los resultados positivos de los sondeos en los mtines polticos y en twits antes de que (cuando esos mismos sondeos se volvieron contra l) se descubriera que todos ellos estaban amaados?

Pinsese lo que se piense de Donald, quin en este mundo y con esto quiero decir todo el mundo, incluyendo a los iranes podra olvidarse de l o de las elecciones por las que apost tan ominosamente? Sin embargo, cuando pensemos en l no lo convirtamos en la causa de la disfuncin poltica de Estados Unidos. l no es ms que el sntoma extravagante, trastornado e inquietante de la transformacin del sistema poltico de Estados Unidos.

Admitmoslo, Donald es un poltico que no tiene igual, incluso entre sus colegas de la emergente derecha nacionalista y movimientos anti-todo del mbito global. l hace que la francesa Marine Le Pen parezca la racionalidad personificada y que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, se asemeje a un experto tctico de nuestra poca. Pero lo que de verdad convierte a Donald Trump y su carrera por la presidencia en algo fascinante y desconcertante es que no estamos hablando solo de la presidencia de un pas: Estados Unidos es el pas. El pas que, en trminos del despliegue de sus fuerzas armadas y su poder econmico y cultural para influir en el funcionamiento de todo en prcticamente cualquier sitio, sigue siendo la gran nacin imperial del planeta Tierra. Aun as, sobre la base de lo acontecido en este inslito ao de campaa electoral, cuesta mucho no pensar que hay algo y no se trata solo de Donald incmodamente equivocado en el contexto estadounidense.

La generacin de la Segunda Guerra Mundial en 2016

Algunas veces, cuando me dejo llevar por mis fantasas (me pas mientras miraba el ltimo debate presidencial), monto un milagro privado y traigo de regreso de la muerte a mis padres para que observen nuestro mundo estadounidense. Con ellos en la sala, trato de imaginar la incredulidad que muchos de la generacin de quienes vivieron la Segunda Guerra Mundial con toda seguridad sentiran ante nuestro tiempo presente. Por supuesto, ellos debieron soportar una devastadora depresin econmica, a aos luz de cuanto hemos experimentado en la gran recesin de 2007-2008, como tambin una conflagracin mundial de una magnitud como nunca se haba experimentado, y aparte de una guerra nuclear es improbable que vuelva a suceder.

A pesar de esto, no dudo que nuestro mundo les dejara boquiabiertos, sobre todo el particular caos con el que convivimos. Para empezar, en el mbito global, tanto mi madre (que muri en 1977) como mi padre (que falleci en 1983) vivieron varias dcadas de la era nuclear, la era de los ms grandes para quienes queran un mundo mejor logros de la humanidad. Despus de todo, por primera vez en la historia, los seres humanos tomamos el Apocalipsis de las manos de dios (o de los dioses) donde haba estado durante miles de aos y nos apropiamos de l. Sin embargo, lo que no llegaron a vivir fue, potencialmente, el segundo rompimiento de contrato el cambio climtico, que ya est trastornando el planeta y amenazndolo con un Apocalipsis en cmara lenta del que no hay precedentes.

Ciertamente, las armas nucleares no fueron utilizadas hasta el 9 de agosto de 1945, aunque se diseminaron por los arsenales de numerosos pases; el cambio climtico ser visto como la versin paso de tortuga de la guerra nuclear; no olvidis que la humanidad contina bombeando gases de efecto invernadero en la atmsfera en volmenes siempre cercanos al rcord. Imagino el asombro de mis padres si supieran que el tema ms peligroso y maldito en la Tierra no mereci una sola pregunta por no hablar de una respuesta en los tres debates presidenciales de 2016; las cuatro horas y media de acusaciones, insultos e interrupciones que acaban de pasar. Ni un moderador, evidentemente, tampoco un votante indeciso (en el segundo debate en el ayuntamiento), ni un candidato presidencial cada uno de ellos preparado para cambiar de tema en un momento de apuro con preguntas sobre agresiones sexuales, correos electrnicos o cualquier otra cosa pens que eso mereciese la menor atencin. En resumen, era un problema demasiado grande para discutirlo, uno cuya existencia Donald Trump (como cualquier otro republicano) niega, o mejor an, en su caso, rotula como un engao y solo atribuye a una conspiracin china para hundir a Estados Unidos.

Otro tanto de locura (y de estupidez) cuando se trata de la cuestin ms vasta de todas. En una algo ms modesta escala, mi madre y mi padre no habran reconocido como estadounidense nuestro mbito poltico de hoy, y no solo debido a Donald Trump. Se hubieran quedado pasmados por el dinero que se vierte en l: por lo menos 6.600 millones de dlares en estas elecciones segn la ltima estimacin; ms del 10 por ciento del cual provino de solo 100 familias. Se habran sorprendido por nuestras elecciones del 1 por ciento; por nuestra nueva Era Dorada; por un famoso multimillonario de la televisin que se presenta como un "populista" y tiene el apoyo de la gente blanca de clase trabajadora que antes era demcrata y que ahora se siente atrada por personas como Trump y su marca de capitalismo de casino, fraudes y espectculo; por todos esos otros multimillonarios que derraman dinero en las arcas del Partido Republicano para crear un Congreso manipulable que responda a sus pujas obstruccionistas; y por las enormes cantidades de dinero que en estos das se puede invertir en muestro sistema poltico de una forma perfectamente legal. Y ni siquiera he mencionado a la Otra Candidata, que dedic todo agosto a la verdadera campaa electoral, codendose no con estadounidenses de a pie sino con millonarios y multimillonarios (y una coleccin de celebridades) para llenar su fenomenal arcn de guerra.

Yo debera haber aspirado profundamente y explicado a mis padres que en el Estados Unidos del siglo XXI, por decisin del Tribunal Supremo, el dinero se ha convertido en el equivalente del discurso, aunque sea cualquier cosa menos libre. Y no olvidemos esa otra atraccin financiera en una eleccin estadounidense de estos das: las noticias televisadas, por no hablar de los dems medios. Cmo podra siquiera empezar a esbozar eso a mis padres para quienes las elecciones presidenciales eran un acotado acontecimiento otoal la naturaleza extravagante de una temporada de elecciones que se inicia con la especulacin meditica justo cuando la temporada anterior est acabando y desde entonces contina ms o menos sin interrupcin? O el espectculo de los comentaristas discutiendo las 24 horas de los siete das de la semana sobre nada que no sean las elecciones en la televisin por cable durante al ao entero, o los miles de millones en anuncios que alimentan esta interminable Sper Copa de campaas, llenando las arcas de los propietarios de los cables y las redes de noticias?

Nosotros hemos crecido extraamente habituados a todo esto, pero mi madre y mi padre sin duda pensaran que estaban en otro pas -y eso hubiera ocurrido incluso antes de conocer el sistema poltico actual, cuyo estrafalario representante es Donald Trump.

De cualquier modo, qu planeta es este?

Me gustara haber conservado un texto de educacin cvica de la escuela secundaria. Si tienes cierta edad, lo recordars: aquel en que un marciano pone pie en Main Street, Estados Unidos, para escuchar una conferencia sobre las glorias de la democracia estadounidense y la cuidadosamente construida, comprobada y equilibrada divisin de poderes de nuestros rganos de gobierno. Estoy seguro de que el conocimiento de este sistema cambi la vida en Marte para mejor, aunque en tiempos de mis padres ya hubiese algo de fantasa en este rincn de la Tierra. Despus de todo, el presidente republicano Dwight D. Eisenhower mis padres votaron al demcrata Adlai Stevenson fue quien, en 1961, en su discurso de despedida llam la atencin de los estadounidenses por primera vez sobre la desastrosa posibilidad de conceder poder a quien no lo merece y sobre el complejo militar-industrial.

Es cierto; todo eso ya estaba cambiando en aquellos das y, aun en tiempos de paz, el pas estaba convirtindose en una maquinaria de guerra de un tamao sin precedentes en la historia. Aun as, 30 extraos aos despus de la muerte de mi padre, observando el panorama estadounidense, es posible que mis padres se creyeran en Marte. Sin duda se preguntaran qu le podra haber pasado al pas que ellos conocan. Despus de todo, gracias a las tcticas de tierra arrasada del Partido Republicano en estos ltimos aos en la bipolar Washington, el Congreso, esa coleccin de supuestos representantes del pueblo (hoy, un grupo de bien pagados y mejor financiados representantes de los intereses especiales del pas en una capital plagada de grupos de presin corporativos), ya rara vez funciona. Carente de relevancia, merodea entre los prticos del Capitolio. Por ejemplo, hace poco tiempo. John McCain (en general considerado un senador republicano relativamente moderado) sugiri (antes de dar un paso atrs en sus comentarios) que si Hillary Clinton fuera elegida para la presidencia, sus compaeros senadores republicanos podran decidir anticipadamente no confirmar cualquier nominacin que ella hiciera para el Tribunal Supremo mientras estuviese en el cargo. Esto, por supuesto, significara que un tribunal, que ahora parece ser un equipo permanente de ocho miembros, encogera en consecuencia. Los comentarios de McCain que alguna vez haban conmocionado profundamente a Estados Unidos, apenas provocaron una marejadilla de incomodidad y protesta.

En mi paseo por este nuevo mundo, yo podra comenzar sealando a mi madre y mi padre que Estados Unidos est hoy en permanente estado de guerra; en este momento est operando en por lo menos seis pases del Gran Oriente Medio y frica. Todos estos conflictos armados son esencialmente presidenciales; el Congreso ya no tiene un papel real en ellos (como no sea para soltar el dinero que haga falta y batir el parche para apoyarlos). Cuando se trata de asuntos de guerra, que alguna vez eran controlados y contrapesados por la Constitucin, el poder ejecutivo est solo.

De ningn modo pretendera que mis padres se limitaran a observar qu sucede en el extranjero. La militarizacin de Estados Unidos se ha realizado a ritmo acelerado y de una forma que no tengo la menor duda los horrorizara. Por ejemplo, podra llevar a mis padres a la Gran Estacin Central, cerca del centro de Manhattan, el barrio donde ellos vivan y sigue siendo el mo; cualquiera que fuese el da de la semana, veran algo inconcebible en otros tiempos: soldados de guardia con armamento de guerra y uniforme de camuflaje. Yo podra comentarles que, en mi estacin de metro, vi varias veces un grupo de agentes de la unidad antiterrorista de la polica de Nueva York que muy bien podra tomarse por un grupo de operaciones especiales del ejrcito, con sus fusiles de asalto, pero ya nadie se detiene para mirarlos con la boca abierta. Podra agregar que los cuerpos policiales de todo el pas se parecen ms cada da a unidades militares y son pertrechados directamente por el Pentgono con armamento y equipo igual al utilizado en los lejanos campos de batalla de Estados Unidos, incluyendo vehculos blindados de distinto tipo. Tambin podra mencionar que los drones militares de vigilancia, los precursores de la futura guerra robtica (salidos, para mis padres, de las novelas infantiles de ciencia ficcin que yo acostumbraba leer), surcan ahora regularmente los cielos de Estados Unidos; que dispositivos de vigilancia de ltima generacin diseados para operar en remotas zonas de guerra, hoy en da son utilizados por la polica en el mbito nacional; y que, a pesar de que el asesinato por razones polticas fue oficialmente prohibido en los aos setenta del pasado siglo, despus del Watergate, en estos tiempos el presidente est al mando de una formidable fuerza area de drones operada por la CIA que se ocupa regularmente de tales asesinatos de los que no se salvan ni los ciudadanos estadounidenses en grandes zonas del planeta, sin que sea necesario el visto bueno de nadie fuera de la Casa Blanca, tampoco de los tribunales. Podra mencionar que quien era presidente en tiempos de mis padres comand un ejrcito secreto de modestas proporciones los paramilitares de la CIA; en estos momentos, el presidente es el jefe de una fuerza armada secreta el Comando de Operaciones Especiales (SOC, por sus siglas en ingls) formada por 70.000 soldados de elite ocultos dentro del mbito mayor de las fuerzas armadas de Estados Unidos. En el SOC hay equipos de elite preparados para ser desplegados y realizar misiones de tipo comando en cualquier sitio del mundo.

Yo podra sealar que en el siglo XXI, el espionaje estadounidense ha erigido un estado de vigilancia de mbito global que habra avergonzado a las potencias totalitarias del siglo precedente. Todos los ciudadanos de Estados Unidos absolutamente todos estn en la mira de este estado de vigilancia; nuestros correos electrnicos (algo desconocido por mis padres) son recogidos por millones, nuestras llamadas telefnicas estn a disposicin de este estado. En resumen, que la intimidad ha sido declarada anti-estadounidense. Tambin podra observar que, sobre la base de un da aciago [el 11-S] y de lo que en ltima instancia es la ms modesta de las amenazas que se ciernen sobre los estadounidenses, un solo temor al terror islamista ha sido el pretexto para la puesta en marcha del estado de la seguridad nacional ya existente hasta transformarse en una construccin de proporciones poco ms o menos increbles a la que se ha dotado de unos poderes que en otros tiempos eran inimaginables y financiada de una manera que dejara atnito a cualquiera (no solo a los visitantes del pasado estadounidense) y hasta llegar a ser el cuarto poder del Gobierno de Estados Unidos sin haber sido debatido ni votado previamente.

Poco de lo que hace y hace mucho est abierto al escrutinio pblico. Por su propia seguridad, el Pueblo, no debe saber nada de su funcionamiento (excepto lo que ese poder quiera que se sepa). Mientras tanto, un claustrofbico secretismo se ha propagado por importantes partes del Estado. En 2011, el gobierno de Estados Unidos declar secretos 92 millones de documentos, y desde entonces las cosas no parecen haber mejorado. Adems, el estado de la seguridad nacional ha estado elaborando un cuerpo de legislacin secreta en la que se incluyen normas, regulaciones e interpretaciones de leyes existentes, todo ello debidamente clasificado que permanece oculto al pblico y, en algunos casos, hasta a las comisiones de control del Congreso.

En otras palabras, los estadounidenses saben cada da menos de lo que sus gobernantes hacen en su nombre, tanto en el mbito nacional como en el internacional.

Yo podra sugerir a mis padres que solo imaginen que en estos aos la Constitucin de Estados Unidos esta en un proceso de permanente reescritura y enmienda realizado con total secretismo y entre bambalinas, con poco ms que un gesto de cabeza a Nosotros, el Pueblo*. De este modo, al mismo tiempo que nuestras elecciones se transforman en un elaborado espectculo, la democracia ha sido vaciada de contenido y desechada en todo salvo el nombre; ese nombre es no cabe ninguna duda Donald Trump.

Considerad esta nota, entonces, una versin abreviada de cmo describira yo a mis asombrados padres este nuevo mundo estadounidense.

Estados Unidos, un estado de la seguridad nacional

De nada de esto es responsable Donald Trump. En los aos en que el nuevo sistema estadounidense se estaba desarrollando, l estaba echando gente en la televisin. Por supuesto, podis verle como el muchacho de un cartel en el que se muestra un Estados Unidos donde el espectculo, los famosos, la clase dorada del 1 por ciento y el estado de la seguridad nacional se combinan en un bebedizo narcisista y autorreferencial de extraordinaria toxicidad.

Ya sea que Hillary Clinton sea electa presidente o que el electo sea Donald Trump, hay una cosa incuestionable: la vasta construccin que es el estado de la seguridad nacional, con su 17 agencias de inteligencia y unas formidables fuerzas armadas imperiales, continuar creciendo y expandiendo su podero en nuestro mundo estadounidense. Ambos candidatos han jurado volcar todava ms dinero en esas fuerzas armadas y el aparato de espionaje y Seguridad Interior que les acompaan. Por supuesto, nada de esto tiene algo que ver con la democracia en Estados Unidos tal como una vez fue imaginada.

Tal vez algn da, al igual que mis padres, yo sea llamado del ms all por alguno de mis hijos para ver con espanto y horror el mundo de esos das. Mucho tiempo despus de que una inimaginable presidencia de Donald Trump o de que un mucho menos imaginable mandato de Hillary Clinton sean un prrafo de un maldito y a medias olvidado captulo de nuestra historia, yo me pregunto si en ese momento eso me sorprendera o me desconcertara. En 2045, con qu pas y con qu planeta me enfrentara?


* We the People son las palabras con que comienza la Constitucin de Estados Unidos, que desde 1789 es la ley suprema de esta nacin. (N. del T.)


Tom Engelhardt es cofundador del American Empire Project, autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Forma parte del cuerpo docente del Nation Institute y es administrador de TomDispatch.com. Su libro ms reciente es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World.


Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176206/tomgram%3A_engelhardt%2C_resurrecting_my_parents_from_the_dead_for_election_2016/#more


Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.


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