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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2016

Dilogo en lugar de golpe, derrocamiento y tragedia

Aram Aharonian
Rebelin


El dilogo entre gobierno y oposicin comenzado en Venezuela posterga sine die el referendo revocatorio y el juicio poltico al presidente Nicols Maduro y abre un arcoiris de esperanza tendiente a encaminar polticamente la situacin del pas, garantizar el abastecimiento de alimentos y medicinas a la poblacin, y consensuar una agenda electoral, eliminando la posibilidad del apocalipsis anunciado.

Si uno se remite a la informacin meditica, pareciera que se trata de un dilogo obligado pero sin compromiso con el presente y futuro del pas. Pero, de fracasar, los pronsticos no son para nada halageos, y la confrontacin puede transformarse en formas ms complejas, violentas y peligrosas, las que son estimuladas y desestimuladas a la vez y contradictoriamente- desde el exterior.

Hoy se lo presenta como un proceso ms complejo que las negociaciones en Colombia, El Salvador y Guatemala, donde hubo guerras con miles de muertos, pero tambin existi el convencimiento de que para recibir hay que hacer concesiones. Y por eso, el xito de este proceso de dilogo depender de la voluntad de encontrar puntos comunes y tambin del uso del lenguaje y el abandono de la persistente guerra de micrfonos, acicateada desde el exterior.

Un sector de la oposicin venezolana sustenta su estrategia poltica en el supuesto de que en el pas gobierna una dictadura o un rgimen, que se ha tratado de imponer como imaginario colectivo a travs de la prensa hegemnica continental e internacional. Maniqueo el argumento, ya que se trata de un gobierno surgido bajo los mismos mecanismos que le permiten a la oposicin elegir gobernantes de municipios y estados y obtener una representacin mayoritaria en la unicameral Asamblea Nacional.

No hay posibilidad de dilogo sin el reconocimiento del otro. Hay varios sectores de la oposicin que no reconocen al bolivarianismo como un adversario poltico sino como un enemigo a aniquilar. Hoy se ven en la necesidad de re-convertirse en actor poltico, ms all de su obstinacin en derrocar a un gobierno.

Para el catedrtico chileno Fernando Mires, el objetivo del supuesto dilogo es para el gobierno dividir a la oposicin entre dialoguistas y radicales destruyendo as el centro poltico que hasta ahora mantiene su hegemona gracias al liderazgo ejercido dentro y fuera de la Mesa de Unidad Democrtica por Jess Torrealba desde la MUD, Henry Ramos Allup desde la AN, Leopoldo Lpez desde la prisin, y Henrique Capriles en comunicacin con la mayora ciudadana.

Mires seala que dilogo es la palabra mgica que permite a los gobiernos latinoamericanos escurrir el bulto del problema. Al haberse imbricado el propio Vaticano el rgimen ha logrado neutralizar en parte la abierta oposicin ejercida por la Iglesia Catlica venezolana y con ello ha obligado a la MUD a participar en el simulacro de dilogo, aade. Argumentos desde el exterior para quienes dilogo es una mala palabra.

El Vaticano y los mediadores coinciden en que Venezuela no puede celebrar elecciones en medio de los desastrosos resultados de su economa, porque supondra, de ganar la oposicin, el inicio de un perodo incierto y de alta probabilidad de violencia. Esa lectura cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Sobre todo, ante la negativa de la oposicin de garantizar de ganar las elecciones- que no se tocarn los beneficios sociales logrados por el chavismo en los ltimos tres lustros.

Obviamente, la salida poltica no depender del Vaticano, que quiere darle un voto de confianza a Maduro para que se logre primero la estabilidad de Venezuela, estrategia a la que se suman dos de los mediadores de Unasur: el expresidente del gobierno espaol Jos Luis Rodrguez Zapatero y el expresidente de Panam, Martn Torrijos, quienes intentan un acuerdo para lograr que las instituciones recuperen su credibilidad e independencia.

Lo que no han logrado los mediadores es bajar los decibeles de la guerra de micrfonos. Para sectores de la oposicin, el 11 de noviembre deviene en fecha decisiva en torno al xito o fracaso del dilogo, y afirma que no son momentos para ceder, no estn dadas las condiciones y el que se haya abierto este dilogo no quiere decir ni de lejos que se va a paralizar la lucha.

Mientras, desde el oficialismo se seala que no se puede pretender darle un ultimtum a las conversaciones, a los dilogos y a la paz y no se aceptan amenazas ni condicionamientos.

Cul es la finalidad del dilogo?

Muchos son los que apuestan, desde antes de iniciarlo, a su fracaso. No es difcil hacer aflorar las dudas y las vulnerabilidades, en detrimento de la construccin de consensos perdurables. La paz y la violencia no se instauran ni terminan por decreto: hay que construir un camino, un proceso, del que participen no solo los dirigentes sino la sociedad.

El dilogo pareciera una suerte de comodn que toma distintos valores y cumple diversas funciones segn convenga polticamente (ya que) la debilidad estructural y coyuntural, con la que el dilogo comienza, afecta los acuerdos y concesiones iniciales, que se desdibujan con la reactivacin del sistema de amenazas de parte y parte, seala la sociloga Marycln Stelling.

Hay frentes de batalla que se deben ir desmontando: el conflicto de poderes entre Ejecutivo y Legislativo, las acciones de calle, el tema el electoral (suspendido hasta nuevo aviso); y el poderoso transmeditico.

Los facilitadores

Llaman la atencin algunas frases de los facilitadores del dilogo: Si fracasa el dilogo nacional entre el gobierno venezolano y la oposicin, no es el Papa sino el pueblo de Venezuela el que va a perder, porque el camino podra ser el de la sangre, seal monseor Claudio Maria Celli, el enviado del Papa.

Mientras, el subsecretario del Estado de EE-UU., Thomas Shannon, seal que es impredecible lo que pueda ocurrir en la negociacin entre el gobierno y la oposicin venezolana. "Al final de cuentas son los venezolanos los que determinarn el xito o fracaso de todo esto", tras indicar que el proceso est todava en una fase crtica y delicada

Pero tambin toma partido: En muchos aspectos el gobierno tiene la llave del xito de este dilogo porque es quien tiene a los presos, controla las organizaciones electorales que toman decisiones sobre las elecciones y es el que tiene que acceder a sentarse con los miembros de la sociedad civil y la oposicin para determinar los prximos pasos que Venezuela puede tomar, condicion

Samper, por su parte, alert a las partes a no crear falsas expectativas sobre los resultados en el plazo inicial de valoracin de lo acordado hasta el 11 de noviembre y dej en claro que el dilogo debe ser entendido como fruto del compromiso y voluntad real del gobierno y de la oposicin por encontrar caminos de una convivencia democrtica.

El dilogo, insisti, est basado en el respeto y reconocimiento mutuo, bajo las premisas de a) confianza en la neutralidad de la tarea y propuestas de los acompaantes, b) Nadie se levanta de la mesa, c) El proceso no ser utilizado con fines partidistas., d) Nada est acordado hasta que todo est acordado, e) Respeto, reconocimiento y convivencia entre las partes, e) La comunicacin de los resultados es responsabilidad de los acompaantes, f) Respeto a la soberana de Venezuela.

Avances reales

Las partes acordaron organizar el trabajo en las siguientes mesas temticas: 1) Paz, Respeto al Estado de Derecho y a la Soberana Nacional, coordinada por Jos Luis Rodrguez Zapatero; 2) Verdad, Justicia, Derechos Humanos, Reparacin de Vctimas y Reconciliacin, coordinada por el representante del Vaticano; 3) Econmico-Social, coordinada por el ex presidente dominicano Leonel Fernndez, y 4). Generacin de Confianza y Cronograma Electoral, coordinada por el ex mandatario panameo Martn Torrijos.

En la primera semana se han estado reuniendo tres de las cuatro comisiones de trabajo designadas. Ernesto Samper, secretario general de Unasur, seal que estn construyendo espacios de confianza para avanzar en temas fundamentales. Se trata de un proceso difcil, espinoso, frgil, quebradizo, pero de una trascendencia que en ocasiones parecen olvidar algunos.

El Vaticano salta al ruedo

A mediados de septiembre se hizo pblica una carta en la que monseor Pietro Paroln, secretario de Estado del Vaticano, aceptaba la oferta de Unasur, la organizacin regional que facilita el dilogo, de sumarse a las conversaciones como mediador, tras una peticin especial de la oposicin, sin fuerzas para la recoleccin de las firmas de la segunda etapa del referndum revocatorio.

Henrique Capriles, dos veces derrotado candidato presidencial de la oposicin, denunci el 24 fde octubre un golpe de Estado en Venezuela, anunci que la Asamblea de mayora opositora- iniciara un juicio poltico a Maduro e inst a los venezolanos a acudir, en una marcha, hasta el Palacio de Miraflores, la sede presidencial, la que fracas. Fue el detonante (esperado?) para que el vaticano pusiera manos a la obra.

El 25 de octubre, el nuncio en Caracas, Aldo Giordano, se reuni con el secretario general de la Mesa de la Unidad Democrtica, Cho Torrealba y los representantes de Un Nuevo Tiempo, Accin Democrtica, Primero Justicia y Voluntad Popular. Este ltimo grupo sigue creyendo que la violencia callejera llevar a la negociacin poltica, y no participa del dilogo. El Vaticano dio a conoc er un comunicado para que la oposicin superara sus diferencias y seal que era al menos descorts reclamar la presencia de un enviado del Papa Francisco para luego no acudir a la cita.

El lunes siguiente, el enviado del Papa, monseor Claudio Maria Celli, pidi a la oposicin que suspendiera el proyectado juicio poltico al Presidente Nicols Maduro y que desviaran la anunciada marcha hacia el palacio de Miraflores prevista para el jueves. La oposicin acept a cambio de que el Gobierno excarcelara a seis presos.

Sin embargo, los llamados del Vaticano no encuentran eco en el arzobispado venezolano ni en la jesuita Universidad Catlica Andrs Bello, convertida en punta de lanza de la oposicin.

Las dudas de la oposicin

Sin lugar a duda, hay disidencias polticas al interior del bolivarianismo y sectores que combaten al gobierno con tanta o ms fiereza que a la oposicin: exministros de Chvez, grupos de izquierda radical y trotskista, generales y altos oficiales en retiro (chavistas) que no vacilaron en apoyar al referndum revocatorio de Maduro. No todo el chavismo apoya a Maduro, pero, obviamente, menos an a la MUD

En 18 aos de gobiernos bolivarianos se llevaron a cabo 18 elecciones, pese a lo que el chavismo ha estado bajo permanente sospecha antidemocrtica por parte del poder meditico hegemnico. Adems, en reaccin a las continuas derrotas electorales, la oposicin ha reaccionado organizando acciones desestabilizadoras como el golpe cvico-militar en el 2002, el paro petrolero en 2002-2003 y las ms recientes medidas de desestabilizacin con guarimbas callejeras desde 2014.

Con la prioridad econmica establecida (garantizar el abastecimiento de alimentos y medicinas) el referndum revocatorio o el juicio poltico a Maduro ya lucen un asunto del pasado y hoy la oposicin duda sobre lograr un acuerdo poltico que permita, a travs de una enmienda constitucional, adelantar las elecciones generales para finales de 2017. O sea, un ao ms de gobierno para Maduro.

La oposicin tiene experiencias que ponen en duda su podero real (y no el virtual, que es inmensamente mayor, sobre todo en el exterior) y recuerda que en 2003, tras el golpe de Estado frustrado al presidente Hugo Chvez con el apoyo, entonces, de la OEA- se instal una mesa de dilogo, que allan el camino para un referndum revocatorio de su mandato. En ese ao, Chvez redobl sus exitosos programas sociales y eleccin tras eleccin gobern con altsima popularidad hasta el da de su muerte.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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