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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2005

Polmica con Celia Hart sobre el trotskismo
La mquina de crear mentiras

Dante Castro
Rebelin


Celia Hart parece que goza del tiempo en internet del que no gozamos ni los latinoamericanos ni los mismos cubanos fieles a la Revolucin. Las revistas web que albergan sus artculos, censuran aquellos que ms la contradicen y publican unos cuantos botones de muestra "estalinistas". Con esa ventaja y otras, contando con la recepcin de sus artculos en cuanta web "pluralista" se conozca, se dedica a tergiversar la historia de la Revolucin Cubana y en especial el pensamiento de Ernesto Che Guevara. As es como nos responde: "En cuanto al Che: l sigui el pensamiento de Trotsky (o lo mejor del pensamiento de Trotsky), tan slo porque de verdad quiso hacer la revolucin".

Bravo chica!... O sea que quien de verdad quiera hacer la revolucin, se erige automticamente en seguidor del pensamiento de Trotski. No hay revolucionario que escape de esta sentencia. Hasta ahora nadie nos haba ilustrado acerca de nuestro trotskismo inconsciente. Una operacin desafortunada y sin sentido que nicamente revela ignorancia.

Ninguno de los bigrafos serios del Che ha llegado a tan infeliz conclusin. Cualquiera que lea las obras del Che se puede dar cuenta que Celia Hart miente. El hecho de demostrarse como defensora de la Revolucin cubana en diversos artculos y al mismo tiempo trotskizar al Che, no la pone a salvo de calificativos que bien se merece.

EL SARAMPIN PASAJERO

Est dems esforzarse en demostrar que Celia Hart no domina el arte de la polmica. Tampoco tiene conocimientos suficientes de marxismo y saldra, con seguridad, desaprobada en materialismo dialctico, historia de la revolucin rusa e historia de la revolucin cubana. Ha descubierto los "aciertos" de Len Trotski con espritu de colegiala, inflamada por los crmenes de Stalin, por los millones de muertos en el gulag sovitico, por la represin de la GPU, etc. Para los aejos conocedores de la polmica entre trotskistas y marxistas-leninistas, su candor resulta harto conocido como enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Es un sarampin pasajero que tiene corta duracin hasta que la colegiala "descubra" los crmenes del comisario Trotski, los errores y desaciertos de Trotski, la polmica entre Lenin y Trotski, etc. Ya sabemos lo que sigue y nunca ser favorable a la Revolucin. Mxime si quien padece tardamente rubores de bachillerato, est en edad madura.

Los "millones" de muertos por la represin estalinista en la URSS pueden ser cotejados en los archivos de la KGB hoy abiertos al pblico. Por supuesto, Celia Hart no ha ledo los informes desde Rusia del argentino Rafael Poch y numerosos escritores rusos que desmienten las cifras infladas por el trotskismo en alianza con el imperialismo. Ninguno de ellos es estalinista, tampoco comunista. Los miles de muertos en treinta aos -que s los hubo- se convirtieron en millones y millones por arte de la imaginacin multiplicadora del trotskismo y la CIA.

Si la madura colegiala de marras est inflamada de humanismo fariseo, debemos invitarla a ver las crticas de anarquistas y anarco-sindicalistas acerca de la represin sangrienta del comisario Trotski contra la sublevacin de Kronstand. Mejor an, las crticas que le hace a Trotski el POUM (partido trotskista espaol) sealndolo como "oportunista" durante la guerra civil espaola.

Celia Hart no polemizar en trminos alturados porque su impericia en la materia es ms que manifiesta. Se refugiar tras la impunidad que le otorgan las web que censuran artculos en su contra. Responder a artculos nuestros que esos mismos medios se niegan a reproducir. Slo le queda el pataleo infantil y tararear una cancin del buen Silvio Rodrguez para salvar responsabilidades.

LOS TROSKISTAS YA DIERON SU VEREDICTO

Confiesa Ricardo Napur, conocido trotskista peruano, quien dialog con el Che: "yo postul a Silvio Frondizi, pero el Che lo cuestion porque lo caracterizaba como trotskista". Lneas ms abajo confirma que despus de haber ledo La revolucin permanente de Trotski "me dijo que para l era tarde para la posicin trotskista".

Asimismo, el trotskista Gary Tennant afirma en su artculo "El Che Guevara y los trotskystas cubanos":

"En lnea con su creencia en un Estado de partido nico stalinista, el Che apoy inicialmente en forma acrtica la fusin de los cuadros y el aparato del viejo PSP y del Movimiento 26 de Julio en una nueva organizacin, las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) en 1961, y apoy los ataques y la represin de otros grupos y tendencias revolucionarias, incluyendo las que sufri el trotskista Partido Obrero Revolucionario (POR), que criticaba al stalinismo desde la izquierda".

Prosigue Tennant:

"Usando, sin embargo, el pretexto difamatorio de que los trotskistas estaban vinculados con los Mujalistas, sindicalistas oficialistas durante la dictadura de Batista en los aos 50, y de que estaban actuando como provocadores agitando a favor de un asalto a la base naval norteamericana de Guantnamo, los miembros del POR fueron, con intervalos, arbitrariamente arrestados, removidos de sus lugares de trabajo y transferidos a otros centros ms aislados, mientras su prensa y publicaciones fueron intermitentemente incautadas. La actitud inicial del Che fue en general, de apoyo a este tipo de medidas. Como l deca: No se puede estar con la Revolucin, y en contra del Partido Comunista Cubano. La Revolucin y el Partido Comunista marchan juntos".

Tennant tambin seala que el Che experiment una "evolucin" en su tratamiento a los trotskistas al impedir mayores represiones contra ellos en Cuba, pero deja confirmado que: "la actitud del Che Guevara hacia los trotskistas cubanos no lo convierte de ninguna manera en trotskista".

Podemos seguir citando similares y agregar adems los comentarios zahirientes del trotskismo internacional contra la Revolucin Cubana, calificndola de militarismo, socialismo burocrtico, deformado, antiobrero, etc.

LOS REVOLUCIONARIOS NO COINCIDEN CON MONTANER

Como ya sabemos, Celia Hart no tiene la paciencia suficiente de leer completos los artculos de la web y menos las obras clsicas del marxismo. Quienes la contradecimos, no coincidimos con quien la alaba: Carlos Alberto Montaner, el enemigo jurado de la Revolucin Cubana. Montaner dice: "...me parece interesante que en Cuba haya una vertiente trotskista dentro de la aburrida ortodoxia ideolgica del rgimen. Precisamente, los primeros marxistas que se opusieron a Castro fueron los trotskistas...". Dime quien te elogia, Celia y te dir quien eres.

Coincidimos s con la lnea del Partido Comunista Cubano (PCC), a quien Celia Hart no representa. Los lectores tienen acceso a todos los documentos de los congresos del PCC y en ninguno de ellos se suscribe este partido al trotskismo ni a sus tesis. Esta Revolucin no fue hecha por trotskistas, sino que sufri del acoso de ellos, los puso al margen y camin con paso seguro por los derroteros del marxismo-leninismo. Alguien se qued a salvo el tiempo suficiente para que pusiera en manos de su "desesperada hija" los libros "esclarecedores" de Isaac Deutschter. Alguien que en un prlogo al libro del mismo autor sostiene que la desventaja de Stalin era no haber salido de Rusia y la ventaja de Trotski era haber viajado por los pases ms avanzados. Rindamos honores a este genio por su agudeza de anlisis. Pero, por favor, nos piden que no lo involucremos en este debate, pues se trata de una vaca sagrada a quien no se puede cuestionar. Concluyamos: en la defensa de la lnea de la Revolucin Cubana, no creemos en vacas sagradas ni apoyamos la impunidad de nadie. Como deca el peruano Manuel Gonzlez Prada, hay que romper el pacto infame de hablar a media voz.

MIENTE, MIENTE QUE ALGO QUEDA

Los comentarios, notas y artculos acerca del supuesto troskismo guevarista minan la credibilidad en el proceso revolucionario cubano. Los nefitos e iletrados que concurran a ciertas pginas bien pueden llevarse la falsa impresin de que sea verdad todo lo que dicen. Antes que recurran a la lectura de obras serias, creern en los dislates afiebrados de la autora.

Celia Hart no conspira contra la Revolucin, sino contra la verdad. Cualquier estudiante que lea las obras completas del Che puede verificar cul fue su verdadera filiacin y sus diferencias con el trotskismo.

Hace una semana libramos aguda polmica con un dirigente trotskista, el mismo que quiso demostrar en pleno da de homenaje al Che, que jams se ocup de la clase obrera. Esgrima este infeliz el Manual de la guerra de guerrillas para demostrar que su autor era campesinista, populista, no marxista porque all no nombraba a los obreros. Esta posicin qued en ridculo al citarle otras obras en que el Che confirma que la clase de vanguardia de la revolucin socialista es la clase trabajadora. Por eso reclamamos lecturas completas y no carnavales verbales.

La prdica confusionista del trotskismo coge desprevenidos a numerosos incautos. Parece que su consigna preferida es: miente, miente, que algo queda. La nuestra es debatir en pblico y sin reservas con cualquier desviacin ideolgica que le haga favores al enemigo de la Revolucin.

Como bien dice el Amauta Jos Carlos Maritegui: "el trotskismo sabe de un radicalismo terico que no logra condensarse en frmulas concretas y precisas". Pero agregamos que dispone hoy de los elementos materiales necesarios para difundir sus vahos contaminantes. Hoy tienen una vocera esplndida que causar estragos mientras le dure su primavera ideolgica.

Ella dice: "Y no me quiero dispersar en responder ms ataques sobre mis pensamientos, pues a decir de Silvio Rodrguez: La gente que me odia y que me quiere no me va a perdonar que me distraiga". Nosotros le decimos: ms distrada no puedes estar.



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