Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2016

Amianto medioambiental: 5 poderosas razones para hablar

Francisco Bez Baquet
Rebelin


Nota preliminar: El presente artculo est basado en las notas de ayuda a memoria, de la conferencia que con el mismo ttulo, y patrocinada por la Universidad de Granada, se celebr el 25 de Octubre de 2016, en el Palacio de la Madraza, organizada por el Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida/Ctedra Jos Saramago, del Centro de Cultura Contempornea. Las cuestiones suscitadas durante el correspondiente debate, enriquecen asimismo el contenido del presente trabajo.

Agradecimientos: El autor desea expresar su ms sincero agradecimiento al presentador y promotor del evento, el catedrtico del Departamento de Historia de la Ciencia, de la citada Universidad, el Doctor D. Alfredo Menndez Navarro. Asimismo expresa su agradecimiento a todos los gestores e intervinientes en el acto y, finalmente, a ngel Crcoba Alonso, por su ayuda en la elaboracin del presente trabajo.

 

El amianto, peligro medioambiental

Pudiera pensarse que la problemtica del amianto en Espaa, a ms de una dcada desde su prohibicin, fuera ya una cuestin del pasado, ya superada. Sin embargo, nada ms lejos de la realidad. Como evidencia destacada de todo ello, presentaremos seguidamente cinco poderosas razones que avalan esa actitud de alerta que demanda la permanente vigencia de sus efectos, de sus riesgos, y de las precauciones necesarias para evitarlo o, al menos, minimizarlo. Efectos, ciertamente mortales, como lo avalan las escuetas cifras que, a modo de introduccin, seguidamente vamos a ir desgranando. Segn estimacin de la Organizacin Mundial de la Salud, en el mundo mueren cada ao, a causa del amianto, 107.000 personas.

A esa estimacin del nmero anual de fallecimientos, le corresponde una cifra de 1.523.000 DALYs (Disability-Ajusted Life Years), es decir: nmero de aos perdidos, debido a la mala salud, a la discapacidad o a la muerte prematura, ltima circunstancia sta, que es la que es procedente considerar en esta ocasin: 1423 aos per capita. Nada que ver, por lo tanto, con los alegatos aducidos por los abogados de las empresas demandadas en los litigios por amianto, cuando manifiestan que las vctimas del asbesto vienen a fallecer, aproximadamente, a las mismas edades que las que estadsticamente corresponden a todo el conjunto de la poblacin.

Varios miles de muertes anuales ms, corresponden, adems, a las exposiciones que no son laborales, incluyndose en ello todas las generadas en razn de vecindad al foco industrial de polucin, o por convivencia en el mismo hogar, con el trabajador del amianto.

Unos 125 millones de personas de todo el mundo, se encuentran actualmente expuestas al amianto, en su lugar de trabajo (ms, por tanto, que toda la poblacin de muchos de los pases existentes en la actualidad). Otras muchas ms, lo estn en razn de su vecindad respecto de los centros de trabajo en los que se maneja o ha estado instalado el asbesto, por contaminacin domstica, o por contaminacin medioambiental, a travs de los residuos, el transporte, etc. Por lo que respecta, exclusivamente, al mesotelioma originado por la exposicin al amianto, las cifras anuales correspondientes, han sido estimadas, en 43.000 muertes y 564.000 DALYs.

El Dr. James Leigh, ex director del Centro de Salud Ocupacional y Ambiental en la Escuela de Salud Pblica de Sidney, en Australia, ha pronosticado un total de 5 millones a 10 millones de muertes por cnceres relacionados con el amianto, en cuenta cerrada al ao 2030, en una estimacin que considera conservadora. Con ello vendra a confluir con la estimacin del experto, de acreditado reconocimiento a nivel mundial, el doctor Joseph LaDou, para quien el uso industrial del amianto podra saldarse con un total de diez millones de muertos.

La produccin mundial de amianto, durante la totalidad del pasado siglo XX, est estimada en 174 millones de toneladas, y su extraccin y uso prosigue, durante el presente siglo XXI.

Segn la estimacin formulada por Tossavainen y colaboradores, por cada 140 toneladas de consumo de amianto, ha de corresponderle estadsticamente un fallecimiento a causa de ese uso industrial del amianto. Con arreglo a esa estimacin, para la totalidad del pasado siglo, y a nivel de todo el mundo, eso supondra un total de unas 1.243.000 muertes, en una estimacin que debemos de considerar como igualmente conservadora.

En Europa occidental, aproximadamente medio milln de personas podran morir a causa del amianto, en una epidemia que durar al menos hasta el ao 2035, y que algunos estiman que incluso lo har hasta ms all. Por consiguiente, no se trata de ningn problema ya resuelto y encauzado adecuadamente, segn tendremos ocasin de ver con posterioridad.

Actualmente, los escuetos datos globales son los siguientes: un muerto cada cinco minutos; el equivalente a un ataque terrorista a las torres gemelas neoyorquinas del World Trade Center, cada diez das.

Este panorama es el punto de referencia para poder calibrar la valoracin tica que pueda merecernos el hecho de que el consumo de amianto, a nivel mundial, se sostenga o incluso se incremente, como consecuencia de las crecientes cifras de consumo de diversos pases, principalmente por lo que respecta a las grandes naciones euroasiticas Rusia, China, India, Indonesia-, y otras, integrantes del sureste asitico. Vase: Christiansen (2004), Lin et al. (2007), Pandita (2006), Takahashi (2004) & (2010), Takahashi & Karjalainen (2003).

 

En Espaa. Las cinco razones

Analizamos seguidamente las cinco poderosas razones que existen para seguir hablando de la problemtica del amianto. Algunas, especficas de nuestra concreta situacin, a ms de una dcada desde que aqu se prohibi el uso industrial del asbesto, y otras, que evidentemente se corresponden con caractersticas generalizadas del problema, y que por consiguiente tambin inciden en la situacin, en nuestro pas, como en los dems.

 

Razn n 1 - Dilatado tiempo de latencia, en vctimas medioambientales tambin.

Eso determina que, pese a los aos transcurridos desde la prohibicin en Espaa, el continuo afloramiento de nuevos casos, mantengan "vivo" el inters por el asunto, en sus mltiples facetas.

En el caso del mesotelioma, ese tiempo de latencia corresponde habitualmente a un desfase temporal, entre la exposicin y el afloramiento de la patologa maligna, del orden de los 40 a los 60 aos, pero sin que quepa descartar por completo casos excepcionales en los que ese lapso habitual se acorta o se alarga, dado que se trata, como tantas veces ocurre en Biologa, de una distribucin gaussiana, representable mediante una curva en forma de campana. Es as como pueden presentarse, por ejemplo, casos con un tiempo de latencia tan corto como son diez, doce o catorce aos, etc.

Por consiguiente, yerran clamorosamente aquellas sentencias judiciales en las que la etiologa queda rechazada, en base a considerar una fecha frontera, definida y tajante, ms all de la cual, bruscamente, quepa colegir que los datos ya no se corresponden con la realidad de esa cuestionada etiologa, agarrndose a la literalidad de lo manifestado en la literatura mdica, que slo ha tenido, con toda probabilidad, en el nimo de sus autores, ms que un valor meramente indicativo y aproximado.

De todo lo antedicho se deduce, que todava habrn de transcurrir en nuestro pas muchos aos, durante los cuales sigan surgiendo casos de mesoteliomas, generados con anterioridad a la fecha en la que se hizo efectiva en Espaa la prohibicin del asbesto. A ello se unirn, obviamente, todos aquellos otros casos en los que, a pesar de dicha prohibicin, se haya seguido produciendo la contaminacin: desamiantado, vertidos incontrolados, contaminacin natural, de origen geolgico, etc.

 

Razn n 2 - Persistencia del amianto instalado: riesgo medioambiental.

La ley espaola solamente tiene previsto la retirada "al final de la vida til", la cual, para el amianto-cemento (el uso ms extendido, aunque no el ms peligroso), viene a ser del orden de los 40 aos desde la fecha de instalacin. Muchas instalaciones estn ya a las puertas de esa situacin, a la que se llega gradualmente. Para evitar la friabilidad, hay que hacer la retirada antes.

Si el desamiantado progresivo no comienza a realizarse ya, al final nos encontraremos con una situacin inmanejable, en la que la magnitud de la tarea a realizar, con la necesaria diligencia, desbordar las capacidades de ejecucin, y, sobre todo, de control por parte de las autoridades.

Para acometer todo ese proceso, habr de comenzarse, evidentemente, por realizar un inventario de todas las instalaciones con contenido de amianto, comenzando por las edificaciones de uso pblico (crceles, cuarteles, hospitales, centros docentes, oficinas pblicas, etc.).

En el caso de las escuelas, el problema asume especial gravedad, por estar los nios ms expuestos al riesgo de contraer un mesotelioma, patologa maligna que es la que representa el riesgo ms evidente. En efecto, al disponer ellos de mayor esperanza de vida, eso presupone que el dilatado tiempo de latencia de la susodicha patologa maligna asbesto-relacionada, disponga de ocasin de poder transcurrir, dando lugar a que el mesotelioma aflore.

Actualmente asistimos en nuestro pas a una intensa campaa de movilizaciones, en favor de que el amianto instalado en las escuelas, sea retirado en adecuadas condiciones de seguridad. De todo ello son testimonio diversas informaciones publicadas, algunas de las cuales, a ttulo de ejemplo, citamos seguidamente:

Antonio Bernardo y Paco Puche El Acuerdo de la Junta de Andaluca sobre el desamiantado de todos los colegios de la Comunidad, a examen Rebelin, 29-07-2016 https://www.rebelion.org/noticia.php?id=214969

Paco Puche Liberar del amianto a los Colegios Sinpermiso, abril de 2016, y Rebelin, 21/04/2016 http://www.sinpermiso.info/sites/default/files/textos/articulo_liberar_del_amianto_los_colegios.pdf

Paco Puche La lucha de los Colegios de Andaluca contra el amianto. El caso del Colegio Reggio de Puerto Real. Rebelin, 10 de julio de 2016 http://www.rebelion.org/docs/214434.pdf

Paco Puche Las dos campaas: "Amianto Cero en Europa. Justicia para las Vctimas" y "Por la Liberacin del Amianto en las Aulas" Rebelin, 18/07/2016 https://www.rebelion.org/noticia.php?id=214622

Paco Puche Colegio Reggio de Puerto Real. Anlisis de los Informes Tcnicos emitidos y planes propuestos en relacin a la presencia de amianto-cemento en el Centro. Rebelin, 22/07/2016 http://www.rebelion.org/docs/214770.pdf

Paco Puche Reino de Espaa: Positivo de Amianto en el Colegio Reggio de Puerto Real, Cdiz Sin Parmiso, 05/09/2016 http://www.sinpermiso.info/printpdf/textos/reino-de-espana-positivo-de-amianto-en-el-colegio-reggio-de-puerto-real-cadiz

Paco Puche y Antonio Bernardo Gua para afrontar la liberacin del amianto en los colegios Ecologistas en Accin, Mayo de 2016 Rojo y Negro, CGT, 07/07/2016 http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/guia-amianto-colegios.pdf

Toda esta efervescencia reivindicativa no es bice para que algunas de las administraciones pblicas espaolas concernidas por el problema se tomen el asunto con displicente parsimonia, previendo para la culminacin de todo el proceso de desamiantado de los colegios, un total de nueve aos:

http://www.lacronicadelpajarito.es/region/educacion-no-acabara-retirar-amianto-colegios-hasta-dentro-nueve-anos

Al propio tiempo y en el mismo pas, el nuestro, un equipo de investigadores de la Universidad de Granada, se est viendo en la necesidad de mantener indefinidamente en suspenso sus estudios experimentales acerca de la eficacia e inocuidad de un nuevo y prometedor medicamento contra el cncer denominado Bozepinib-, por falta de financiacin.

Fuente:

https://www.change.org/p/financiaci%C3%B3n-para-este-prometedor-proyecto-de-investigaci%C3%B3n-contra-el-c%C3%A1ncer-ya?utm_source=action_alert&utm_medium=email&utm_campaign=674012&alert_id=MqKFlErGFu_GpM7ATKtlGq5BLI8%2FlzD%2Fxiwsd7lWx2Gn3JgxjGqHLBqS7DG55O1tLARXUAEuVZh

 

Un test de sensibilidad social: los vertidos incontrolados

Los vertidos incontrolados de residuos con contenido de amianto, constituyen otra de las fuentes de contaminacin medioambiental por asbesto. Mencionemos dos casos, que destacan por la gravedad del riesgo asumido por las respectivas poblaciones del entorno circundantes: el de Toledo, y el de Bellavista.

En el caso del primero, se estima entre 86.000 y 90.000 toneladas de residuos de amianto-cemento, incluyendo lodos de fabricacin, depositados, desde hace unos catorce aos, en unos terrenos que quedan a una distancia de unos 300 metros de una barriada en la que habitan 22.000 vecinos. Tales residuos, procedentes del desmantelamiento y cierre de la fbrica de productos de amianto-cemento, propiedad de la desaparecida empresa denominada Ibertubo, en su da se permiti que all quedaran abandonados, y con posterioridad, y hasta el presente, no se ha tomado, por parte de las autoridades concernidas por la responsabilidad de haberlo ya remediado, las pertinentes disposiciones que habran permitido lograrlo. Todo ello, huelga decirlo, pese a las reiteradas peticiones y protestas de las estructuras de intermediacin social, como son las asociaciones de vecinos y de las asociaciones ecologistas, con la adhesin de partidos polticos, sindicatos y asociaciones de vctimas del asbesto. Vase, por ejemplo, esta informacin periodstica, accesible a travs del siguiente enlace:

http://www.eldigitalcastillalamancha.es/unos-vecinos-de-toledo-indignados-con-un-consejero-le-retan-y-le-acusan-de-arrogante-228982.htm

Sobre dicho asunto, vase el trabajo:

Paco Puche TOLEDO: primera retirada de amianto de Ibertubo: un fiasco SINPERMISO, 22/06/2016 http://www.sinpermiso.info/printpdf/textos/operacion-de-retirada-de-amianto-en-toledo-el-fiasco-de-ibertubo y: Rebelin, 04/07/2016 http://www.rebelion.org/docs/214105.pdf

En el caso de la barriada de Bellavista, en Sevilla, y a causa de residuos procedentes de las instalaciones de la clausurada fbrica de productos de amianto-cemento de la empresa Uralita, si bien es cierto que la contaminacin residual remanente es incomparablemente menor que la correspondiente al caso de Toledo, no obstante, en cambio existe un factor agravante, como es el hecho de que los terrenos afectados se integran en la propia barriada edificada sobre los mismos, y denominada Jardines de Hrcules. Por consiguiente, la distancia respecto del foco del problema, es cero: los vecinos lo tienen all mismo donde habitan. En este asunto, el problema que ha ido resurgiendo reiteradamente, es el de que no se logre alcanzar el completo desamiantado de los terrenos, como ha podido constatarse, a travs de las oportunas y respectivas catas y anlisis consiguientes.

En relacin con los terrenos contaminados de Bellavista, vanse nuestros trabajos:

Bellavista, tierra preada de amianto (I) https://www.rebelion.org/noticia.php?id=213420

Idem (II) https://www.rebelion.org/noticia.php?id=213457

Idem (III) https://www.rebelion.org/noticia.php?id=213458

Idem (IV) http://www.rebelion.org/docs/214317.pdf (en colaboracin con Antonio Bernardo Reyes).

Los dos ejemplos aqu presentados, son eso precisamente, ejemplos, porque, desgraciadamente, los casos registrados son innumerables, habindose generado en Espaa todo un mercado clandestino de reutilizacin de placas onduladas de amianto-cemento, popularmente conocidas como uralitas.

 

Razn n 3 - Justicia imperfecta.

Las vctimas medioambientales, contaminadas en razn de su vecindad a los focos industriales de polucin (astilleros, muelles de descarga en zonas portuarias, fbricas de textiles de amianto, fbricas de productos de amianto-cemento, canteras con contenido de asbesto en el mineral explotado, minas de amianto, talleres de reparacin de vehculos a motor, industrias que utilizan procesos en caliente siderometalurgia, vidrieras, azucareras, refineras, petroqumica, etc.-), son las menos protegidas por la justicia. A la dificultad inherente, en estos casos, para poder llegar a establecer las condiciones precisas en las que se produjo la exposicin no ocupacional, estableciendo de forma indudable el nexo causal entre la patologa aflorada y la condicin de vecindad, se une, adems, el hecho de que no existe legislacin especfica alguna, que ampare a ese tipo de vctimas. Vase: Poyatos & Diego Roza (2016).

En cualquier caso, con carcter general, y no especficamente para las vctimas medioambientales, existen problemas con el reconocimiento de la exposicin.

Ejemplo: ni se menciona en las sentencias por amianto, cuando estn referidas a la industria de fabricacin de neumticos, el uso, para el desmoldeo, del talco industrial, habitualmente contaminado con anfboles (tremolita y antofilita). En los casos de afectacin por mesotelioma, esas trazas, presentes en el talco industrial, son ms que suficientes para haberlo podido desencadenar. Sin embargo, en Espaa ni siquiera los abogados de los demandantes lo citan, limitndose la pugna dialctica a sobre si hubo, o no, presencia de amianto en las instalaciones. Como consecuencia de todo ello, cuando la presencia de asbesto en las susodichas instalaciones de la industria de fabricacin de neumticos no ha quedado acreditada -a juicio de los jueces-, eso supone que en esos litigios la demanda resulte invariablemente rechazada.

Estimamos oportuno resaltar, que incluso la contaminacin por anfboles del talco cosmtico (ms estrictamente analizado, para tratar de evitar la comercializacin de las tandas de extraccin y orgenes geolgicos ms involucrados en el problema), puede llegar a ser determinante de casos de mesotelioma:

http://www.newson6.com/story/33501518/los-angeles-jury-awards-record-18m-cosmetic-talc-mesothelioma-verdict

Vase tambin: Blount (1991), Gordon et al. (2014), Blount & Vassiliou (1983), Paoletti et al. (1982) & 1984).

Otro ejemplo de mala praxis judicial: para el mesotelioma, la distincin (que en su da se ide, tomando en consideracin a la asbestosis), entre puestos de trabajo sujetos a riesgo amianto, y puestos no sujetos al susodicho riesgo, cuando la realidad es que, especficamente para el mesotelioma, lo son todos los puestos de trabajo de aquellos centros laborales en los que se manej el asbesto, puesto que la epidemiologa evidencia tasas netamente superiores a la de fondo del pas o zona geogrfica considerados, a extramuros del permetro del centro de trabajo, para exposiciones no ocupacionales (con unos niveles de presencia en atmsfera netamente inferiores a las registradas en el medio laboral, como es lgico), extendindose en un radio de unos 2 kilmetros en torno al foco de contaminacin (astillero, muelle de descarga en zona portuaria, fbrica de textiles de amianto, fbrica de productos de amianto-cemento, mina o cantera de asbesto, etc.), con un gradiente de difusin del nmero de casos no ocupacionales, centrado en el susodicho foco, en concordancia, adems, con la direccin de vientos predominantes (otro elemento de conviccin), y a veces incluso afectado a los animales domsticos residentes en ese entorno, y para los que no cabe imaginar ninguna suerte de exposicin laboral oculta.

Por consiguiente, si se manifiesta, como llevamos dicho, con concentraciones de fibras suspendidas en el aire, netamente inferiores a las habituales en los centros de trabajo en los que se manej el amianto, los puestos de trabajo sujetos al riesgo, en esos centros laborales, y por lo que respecta especficamente al mesotelioma, para el que bastan para desencadenarlo dosis comparativamente dbiles, breves, espordicas, o incluso puntuales o nicas tericamente, incluso de una nica inhalacin-, lo son todos del susodicho centro respectivo.

 

Razn n 4 - No universalidad de la prohibicin.

Esto ha de ser considerado, tambin por una motivacin altruista, pero al propio tiempo, porque all donde impera la prohibicin de uso de todas las variedades del asbesto, se nos "cuelan" productos que incorporan amianto, procedentes de las naciones en las que no rige la prohibicin. Por tanto, riesgo medioambiental, tambin, en los pases importadores, en los que tenemos prohibicin. Un ejemplo arquetpico de tal tipo de situaciones, lo tenemos en el caso de importacin de termos chinos, con contenido de amianto entre sus componentes constitutivos, y exportados a diversos pases de la Unin Europea, entre los que se encuentra Espaa.

Esta situacin tiene dos recprocos, que reequilibran con creces el listn de agravios que pueden reprocharse recprocamente, entre las naciones que mantienen la prohibicin, y aquellas otras que no han procedido a establecerla.

Debemos resaltar, que, desgraciadamente, el proceso de gradual extensin del nmero de naciones que se suman a la prohibicin, permanece estancado desde hace ya mucho tiempo, sin que quepa celebrar, de momento, ninguna nueva incorporacin.

Uno de los sectores industriales involucrados en la exposicin laboral al amianto crisotilo, hasta el punto de que cuenta con una expresa excepcin en la legislacin sobre la prohibicin del asbesto en la Unin Europea, es el de la industria del cloro.

Evidentemente, dicha circunstancia ha sido determinante de la aparicin de casos de mesotelioma, por exposicin laboral en dicho sector industrial. Vase: Bonneterre et al. (2012), Egilman (2005), VanPeenen et al. (1980). Al propio tiempo, la susodicha excepcin legislativa ha sido objeto de crtica -Giannasi (2007)-, incluyendo la propia nuestra, en varios de nuestros escritos, en los que demostramos que se trata de una prctica de dobles estndares, toda vez que implica, necesariamente, para tener sentido, que el uso industrial del crisotilo no est prohibido, en aquellos pases en los que se lo extrae. Si no se lo estuviera extrayendo, en las naciones en las que no est establecida la prohibicin, no se lo podra exportar.

Una accin, relativamente reciente, desde una perspectiva histrica, es la de lobby ver: Giambartolomei (2009)- por parte de las empresas Dow Chemical, Solvay y Zachem, ejercida sobre las autoridades centrales de la Unin Europea, que ha sido determinante para que se revoque el cese de la excepcin que permita, hasta el 1 de enero de 2008, que, limitadamente, no se aplicase la directiva de 1 de enero de 2005, y que pudiera mantenerse el uso y comercio de los diafragmas de amianto crisotilo, utilizados para la fabricacin del cloro o la sosa custica, mediante electrlisis; una actividad industrial que aporta su correspondiente cuota de muertes por mesotelioma: Bonneterre et al. (2012), Egilman (2005). Vase tambin: Giannasi (2007), en relacin con la Directiva 1999/77/EC, sobre dicho asunto, y tambin la nota del European Trade Union Institute, cuya referencia se incluye asimismo en nuestra bibliografa.

Imaginemos el siguiente escenario: el creciente nmero de pases que deciden prohibir el crisotilo, hace que las industrias del amianto-cemento, de los productos de friccin (frenos, embragues, etc.), la de los aislantes ignfugos, la de los textiles de amianto, etc., opten por cambiar de materia prima en sus respectivas fabricaciones, prescindiendo del crisotilo; podran mantenerse activas las minas de amianto, para poder seguir suministrando crisotilo para los diafragmas de la fabricacin del cloro? Evidentemente, no. Seran econmicamente insostenibles.

El mantenimiento de la autorizacin de uso del crisotilo para la extraccin del cloro, conlleva necesariamente implcita una condicin, prcticamente inevitable: que, simultneamente, el crisotilo, para un uso generalizado, y para los pases fuera del mbito europeo, se siga manteniendo vigente. Slo bajo esa premisa tiene sentido el mantenimiento de la excepcin.

Es un ejemplo, de manual, de la implementacin y del mantenimiento de dobles estndares: yo genero un texto legal, que slo tiene sentido, si t pases en vas de desarrollo-, mantienes vigente tu desproteccin generalizada respecto al uso del crisotilo.

As, lo que aparentemente pudiera considerarse como una cuestin marginal, en el contexto de una prohibicin generalizada de los restantes usos del crisotilo, se transforma, una vez analizada correctamente, en una premisa central respecto a las posturas en pugna para la universalizacin de la prohibicin del uso y consumo del crisotilo, porque as queda desenmascarada la hipocresa implcita que supone la creacin, en su momento, y el mantenerla vigente, despus, de la susodicha excepcin.

Permtasenos continuar abordando esta cuestin, con algo ms de detalle. Con arreglo a lo publicado por el USGS, en el ao 2012, los Estados Unidos importaron 1.060 toneladas de crisotilo brasileo, de las cuales, un 57% le correspondi a la industria del cloro, un 41% al amianto-cemento, y el 2% restante, a los dems usos industriales. En dicha nacin, si bien no existe una verdadera prohibicin del amianto, no obstante, lo que s existe, entre sus empresas, es un sacrosanto pnico a ser demandadas por daos personales, a causa del empleo, en la industria, del citado mineral. Esto tiene dos efectos: por una parte, el consumo per capita se ha tornado casi insignificante, en comparacin, tanto con el registrado en pocas anteriores en la propia nacin norteamericana, como con las correspondientes cifras relativas de otros pases que tampoco tienen legislada la prohibicin; pero, adems, por otro lado, ello hace que tambin el reparto sectorial del consumo, en esos otros pases, sea radicalmente diferente. Por ello, el predominio del consumo atribuible a la industria del cloro, no alcanza, ni de lejos, a llegar a ser manifiesto. Ese especfico sector del consumo, y a nivel mundial, aisladamente, por s solo, sera insuficiente para poder seguir manteniendo la rentabilidad de la minera del crisotilo, como manifestbamos anteriormente.

Por lo que respecta especficamente a los Estados Unidos, hay una importante matizacin que hacer, frente a todo lo anteriormente dicho: (Fuente: THE HUFFINGTON POST: American Chemistry Council Pressures EPA to Keep Asbestos Legal. 18 de Octubre de 2016): Hay una diferencia importante entre las circunstancias de la industria cloro-lcali durante el ltimo intento de prohibir el amianto en 1989 frente a hoy. En 1989, el consumo de amianto por la industria del cloro-lcali fue empequeecido por el uso en otros sectores como el techado, la construccin y las industrias automotrices, por el Servicio Geolgico de los Estados Unidos (USGS). De hecho, el uso de cloro-lcali no debut en el grfico del USGS hasta 2011, al igual que las industrias consumidoras de mucho tiempo comenzaron a optar por sustitutos ms seguros. Desde 2013, la industria del cloro-lcali se ha convertido en el usuario ms grande del asbesto; El ao pasado represent un 88% de todo el asbesto importado en Amrica. Fuente de datos: United States Geological Survey (USGS) Informe sobre los productos minerales 2016.

Quede claro, en todo caso, que lo que ha ocurrido con el asbesto importado por los Estados Unidos, no es que haya aumentado el destinado a la industria del cloro, sino que lo que ha sucedido, es que ha disminuido la importacin del amianto destinado a los dems sectores industriales, alterndose as la proporcin. Algo encaminado, en cierto modo, al escenario final en el que la importacin se limite nicamente al mencionado tipo de industria, que es lo que por nuestra parte hemos asumido, a efectos puramente dialcticos, como hiptesis de una imaginaria situacin futura.

Si se nos permite la digresin, diremos que en Espaa, las nueve plantas de produccin de cloro y sus derivados emplean directamente a unas 3.000 personas. Cabe preguntarse, por consiguiente, si estos trabajadores estarn tambin comprendidos en el programa espaol de seguimiento de expuestos, siendo de resaltar la circunstancia, descrita en el trabajo que constituye nuestra primera cita sobre este asunto, de que, sorprendentemente, los casos registrados de mesotelioma en dicho estudio, no correspondieron a los puestos de trabajo ms expuestos al asbesto.

El segundo baldn perpetrado por las naciones prohibicionistas del uso de todas las variedades del asbesto, frente a las que no lo son, viene determinado indudablemente por lo que describimos seguidamente.

Las peores condiciones higinicas en el desamiantado de buques, con gran diferencia, las encontraremos en los pases en desarrollo la India y el sureste asitico- como puede ser documentado en la bibliografa que incluimos. Ver: Martnez Alier (2009, 2 refs.).

Hay una industria de desguace de navos viejos, con su carga de amianto, de metales pesados, aceites industriales, bateras, pinturas txicas, etc., que son desmontados en lugares como Alang, Gujarat, en la India, donde una legin de famlicos descalzos, sin ninguna proteccin, y armados de grandes mazos y de sopletes, realiza su labor en la misma playa, en donde los barcos son varados deliberadamente, aprovechando la pleamar, para situarlos en el lugar sobre el que se depositarn. El trabajo se realiza a toda prisa, aprovechando principalmente el intervalo entre sucesivas mareas. No hay control laboral, ni ambiental. Ni existe una plantilla estable y definida, ni sta se somete a reconocimiento mdico alguno, ni se efectan mediciones de polucin, ni nadie responder ante eventuales accidentes laborales, muy numerosos, o enfermedades ocupacionales, que con seguridad tambin terminarn por aflorar.

Entre siete u ocho barcos espaoles llegan cada ao al continente asitico (India, Bangladesh), para ser tratados de la forma antedicha, de entre ms de 250 de todo el mundo. Se estima que unas 20.000 personas se dedican a esta actividad.

Ana Gabriela Rojas, en un artculo titulado Cementerio de barcos y hombres, publicado el 27 de septiembre de 2009 en el peridico El Pas, manifest: Muchos de estos obreros, a los que la piel se les pega en los huesos, van descalzos y sin mucha ms ropa que una simple tela amarrada a su cintura a modo de falda llamada dhoti. Algunos de ellos son slo nios: en Bangladesh, hasta una quinta parte podran ser menores de 15 aos, segn un informe reciente de varias ONG. Las jornadas son de 16 horas diarias.

Frente a estas realidades, los incidentes como los de los termos chinos exportados a la Unin Europea, resultan ser meramente el chocolate del loro.

 

Razn n 5 Riesgo por vecindad.

A tenor de todo lo indicado respecto de la razn n 3, tendremos que hay, evidentemente, un importante riesgo medioambiental, en razn de vecindad a un foco industrial de polucin por amianto. Ejemplo: las placas pleurales generadas por exposicin no ocupacional, en un radio superior a los 10 kilmetros, en torno a una mina de antofilita, en Finlandia. Para estudios epidemiolgicos referidos a exposiciones padecidas en Espaa, vase: Tarrs et al. (2009) & (2013).

Programada para el 3 de Noviembre de 2016, una Mesa Redonda, a celebrar en la Universidad Autnoma de Barcelona, organizada por su Facultad de Derecho, y por el bufete de abogados Col-lectiu Ronda, la misma llevaba por ttulo: AMIANT les vctimes de la contaminaci ambiental aspectes jurdics, tcnics i mdics.

La convocatoria de la misma, evidencia el inters actual de las cuestiones a abordar en ella, poniendo de manifiesto la realidad del problemtico reconocimiento de los derechos de las vctimas medioambientales por la exposicin no ocupacional al asbesto, en el actual ordenamiento jurdico espaol. Respecto de este tipo de riesgo, vase nuestro trabajo:

VECINDADES PELIGROSAS. Amianto y riesgo residencial ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195186 ).

Hay, ciertamente, otra suerte de inquietante vecindad respecto del amianto, y que no es otra que la profusin con la que el mismo ha sido utilizado como ingrediente integrado en los ms diversos electrodomsticos que conforman nuestro entorno domstico (secadores de pelo, planchas, tostadoras, hornos, frigorficos, lavadoras, bicicletas, motocicletas, calderas de gas, etc.). Vase: Hwang & Park (2016).

 

Conclusiones

El amianto sigue constituyendo un formidable problema de salud pblica (y no meramente de afectacin ocupacional, pese a que la mayora de sus vctimas pertenecen a esa condicin), del que por desgracia ser siguiendo pertinente seguir ocupndonos del mismo, durante muchos aos ms. Por lo que respecta a la situacin actual del problema en el mbito europeo, contemplado desde la perspectiva de Espaa, la deliberacin habida durante la fase de debate de nuestra conferencia, permiti precisar los siguientes extremos:

  1. Las ltimas recomendaciones del Parlamento Europeo (rgano meramente consultivo) sobre el tema, potencialmente muy valiosas para tratar de alcanzar soluciones al menos paliativas, desgraciadamente, y hasta el momento, no se han traducido en ninguna suerte de nueva normativa, emanada de la Comisin Europea.

  2. Desde hace ya bastantes aos, y con carcter general, lo que se viene constatando es un progresivo proceso de desregulacin, en el que lo que prevalece es el gradual desmantelamiento, en la prctica, de las normas de proteccin de la salud y de los intereses de los trabajadores, en favor incondicional de la libertad de mercado y de los intereses privados de las empresas. Es, lo que en acertada sntesis ha venido a denominarse la Europa de los mercaderes, proceso que enlaza su continuidad en la adopcin, ya iniciada o en proceso, de los grandes acuerdos comerciales entre bloques econmicos (TTIP, CETA, TISA, etc.).

  3. El crisotilo o amianto blanco sigue ausente del listado REACH, porque, ao tras ao, se conforma un grupo de bloqueo, bsicamente formado por los pases que son grandes exportadores y/o consumidores del mineral, impidiendo, a causa de las normas de funcionamiento del acuerdo REACH, que la voluntad de la inmensa mayora del resto de las naciones miembros, pueda llegar a prevalecer.

  4. Las gestiones personales que en su momento realizaron ante el Parlamento Europeo, por parte de los doctores espaoles, D. Carlos Pieiro Daz y D. Alfredo Menndez Navarro, y de Ricardo Torregrosa Marn, presidente de APENA, asociacin de vctimas del amianto, de Cartagena (Murcia), a fin de demandar en esas instancias atencin especfica a la situacin en nuestro pas, en el que slo un 5% de los mesoteliomas alcanzan un reconocimiento indemnizatorio -vase: Garca Gmez et al. (2015) y Menndez Navarro & Garca Gmez (2014)-, hasta el presente no se han traducido en ninguna suerte de reaccin de respuesta, ni se vislumbra que pueda llegar a haberla.

  5. Las encomiables y voluntariosas iniciativas de las estructuras sociales de intermediacin (asociaciones de vecinos, asociaciones de padres de alumnos, asociaciones ecologistas, asociaciones de vctimas del amianto, sindicatos, etc.), habitualmente caen en saco roto, si bien es cierto que, por lo que respecta al desamiantado de los colegios y a la limpieza de terrenos contaminados con asbesto, ltimamente se estn constatando prometedores signos de renuente receptividad, al menos hacia esta limitada faceta del problema, por parte de las autoridades espaolas concernidas por el mismo, de suerte que, con una cierta dosis de fervoroso optimismo, cabe de esperar que, en un futuro ms o menos prximo, se pueda llegar a alcanzar alguna solucin paliativa.

  6. En general, en Espaa se observa un estancamiento institucional en todo lo relativo a la problemtica del asbesto, a partir del impulso inicial que supuso, primero, las reivindicaciones de los trabajadores de las fbricas de amianto-cemento de la empresa Uralita, la creacin de su Comisin Nacional del Amianto y la celebracin del Primer Simposium Nacional de Asbestosis, seguido de la promulgacin de la primera legislacin especfica sobre amianto, y continuando con la prohibicin de uso del crisotilo. Las reivindicaciones que en esos comienzos se quedaron en el tintero, al no poder prosperar la mayor parte de las propuestas de los sindicatos, siguen desde entonces pendientes de plasmacin en una realidad que lo demanda como necesaria, hoy con tanta vigencia, o ms, que cuando se formularon. De todo ello ofrecemos seguidamente algunos ejemplos:

  1. A diferencia de lo que impera en otras naciones de nuestro entorno occidental, en Espaa, para poder manejar amianto legalmente, no hace falta ninguna clase de acreditacin de capacitacin (y que debera de ser exigible, a semejanza, por ejemplo, del sistema de acreditacin KOMO, vigente en Holanda vase: Viguera (2007)-). Lo que aqu impera, se asemeja a la imaginaria situacin en la que, para poder manejar legalmente un vehculo a motor, bastara con inscribirse en un registro de conductores, sin ninguna suerte de capacitacin previa, ni terica, ni prctica. All donde estn implantados estos sistemas, como ocurre, por ejemplo, en el Reino Unido, sucede que en algunos aos el nmero de desacreditaciones, por mala praxis, llega a superar al nmero de acreditaciones correspondientes al mismo ao. Todo un sistema de inspecciones por sorpresa se encarga de que el nivel de capacitacin pueda seguir siendo garantizado, en trminos generales. Aqu, sea cual sea esa praxis, no existe habilitado procedimiento alguno para retirar del mercado a esas empresas incumplidoras, porque no hay nada que incumplir; no hay norma, a la que poder referirse.

  2. No existe en Espaa un sistema de registro nacional de mesoteliomas, a semejanza, por ejemplo, del ReNaM italiano, y por lo que respecta al reconocimiento para tener derecho a indemnizacin, como ya hemos comentado, el 95% de las vctimas queda en desamparo. En Italia, la creacin y funcionamiento del susodicho registro, ha sido ingrediente fundamental para que se pudieran realizar y publicar diversos importantes estudios: Binazzi et al. (2013), Chellini et al. (2011), Corfiati et al. (2015), Marinaccio (2016), Marinaccio et al. (2003 -2 refs.-), (2006), (2007 -3 refs.-), (2009), (2010), (2012) & (2015), Marinaccio & Gorini (2006), Menegozzo et al. (2006), Mirabelli et al. (2010), Nesti et al. (2003), Nicita et al. (2014).

  3. En general, todo lo que supone legislacin sobre amianto, en nuestro entorno de naciones occidentales, se ha ido progresivamente incrementando, distancindose cada vez ms de nuestra propia situacin, en la que dicha legislacin permanece estancada en lo que qued remanente de ese impulso inicial. Con ocasin de alguna de las sustituciones habidas en esa esculida legislacin espaola sobre amianto, incluso ha podido llegar a haber algn elemento regresivo, respecto de la situacin precedente.

  4. En Espaa se podran realizar estudios epidemiolgicos sectoriales, o por empresas, referidos a los datos de mortalidad registrados, depositados en los archivos del Instituto Nacional de Seguridad Social (I.N.S.S.), quien cuenta asimismo con sobrados medios personales e informticos para poder realizarlos para cualquier tipo de riesgo ya identificado, amianto incluido, o para cualesquiera otros no previstos de antemano, y que pudieran llegar a aflorar. En resumen, es normal, estandarizada, la mortalidad registrada en los diversos sectores industriales y empresas espaoles?... Eso no est ocurriendo, y estimamos que eso es as, por una deliberada tctica de opacidad, que debe de ser contrastada con la actitud que en los litigios por exposicin al asbesto ha estado asumiendo sistemticamente el aludido organismo, siempre en contra de los intereses del trabajador demandante. Esos datos epidemiolgicos, resultaran, en su caso respectivo, valiossimos, a la hora de identificar las vas de contaminacin, las empresas y sectores involucrados en la misma, y, sobre todo, de cara a los seguimientos post-ocupacionales correspondientes, para individuos, empresas y sectores, de los que en principio no se hubiera llegado a sospechar la verdadera situacin, o al menos para los que la misma hubiera resultado dudosa, antes de consumada la indagacin.

  5. Consideremos esta situacin hipottica, perfectamente plausible: en un determinado polgono industrial, los trabajadores de diversas industrias radicadas en el mismo, resultan afectados por mesotelioma, no porque en las mismas se haya manejado amianto en el proceso productivo, o porque en las respectivas estructuras de las edificaciones industriales se hubiera asimismo utilizado el citado mineral fibroso, sino por mera vecindad, en proximidad ms o menos estrecha, respecto de una de las fbricas del susodicho polgono, en la que s se llegaron a dar una u otra, o las dos, de las mencionadas circunstancias. En tal supuesto, la deteccin del cluster, a travs de las inconexas indagaciones basadas en la toma en consideracin de los respectivos sectores industriales concernidos, habra resultado de dificultosa o ms bien de imposible deteccin. En cambio, una ubicacin sobre el mapa del territorio, de los distintos casos aflorados, habran permitido de inmediato, al primer golpe de vista, haberse percatado de la ndole de la situacin, desentrandose as la naturaleza de la exposicin, y al propio tiempo, probndose indiciariamente el origen laboral de la etiologa de todos los casos integrantes del grupo de afectados, as puestos en una relacin causal comn.

    Esta consideracin de un caso en principio meramente hipottico, pero muy plausible, nos permite destacar la importancia de los estudios epidemiolgicos, en la deteccin de este tipo de situaciones. En la medida en la que dicho tipo de estudios estn ausentes en un pas, proporcionalmente resultan perjudicados tanto la bondad de las cifras estadsticas, como la amplitud de la cobertura abarcada por los programas de seguimientos mdicos ocupacionales, y como derivada nada menor, la calidad del reconocimiento en sede judicial del nexo causal habido, y por lo tanto, de la justicia impartida, en base a esas premisas.

    En el caso de Espaa, el programa PIVISTEA vase: Garca Gmez et al. (2012)-, de dichos reconocimientos post-ocupacionales, queda perjudicado en la amplitud de su cobertura, casi irremediablemente, por todas las carencias epidemiolgicas cuya penosa ausencia hemos ido desgranando a travs de nuestros correlativos sealamientos.

    Permtasenos expresar algunas dudas. Quienes, en virtud de sus obligaciones ocupacionales, hayan estado en proximidad del vertedero ilegal de Toledo, han estado incluidos en el susodicho programa?... Lo estarn todos los operarios de las industrias de fabricacin de neumticos, con independencia de que en las respectivas instalaciones de la fbrica est acreditada, o no, la presencia de asbesto?... quedaron incluidos quienes trabajaron a destajo, en la dcada de los aos cincuenta del pasado siglo, en la minera espaola del amianto?... siguen inscritos en PIVISTEA, quienes hayan trabajado en aquellas empresas, dedicadas en algn momento al desamiantado, y que habiendo estado debidamente inscritas en el R.E.R.A., posteriormente se han dado de baja en l, por abandono de dicha actividad?

    Bibliografa: Se facilita link de acceso al listado: https://www.dropbox.com/s/zru922r12rmfx3u/Bibliograf%C3%ADa%20de%20Amianto%20medioambiental.doc?dl=0

     

 Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter