Portada :: Europa :: Europa lucha contra la revolucin neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2016

Organizaciones sociales del estado espaol y la UE se manifestaron el 4 y 5 de noviembre contra el CETA
Las personas y el planeta, por encima de las corporaciones!

Enric Llopis
Rebelin


Movimientos sociales del estado espaol y la Unin Europea salieron a la calle los das 4 y 5 de noviembre para mostrar su rechazo al CETA (Tratado de Libre Comercio entre la UE y Canad) y otros acuerdos comerciales como el TTIP y el TiSa, a los que calificaron de enemigos de las personas y del planeta. La campaa estatal contra los tratados inform de concentraciones, manifestaciones y mesas redondas en Zaragoza, Palma de Mallorca, Castelln, Valencia, Pamplona, Bilbao, San Sebastin y Vitoria, entre otras ciudades. En capitales italianas como Roma, Miln, Turn, Udine, Verona y Npoles tambin se convocaron actos reivindicativos. Entre el 3 y el 5 de noviembre se celebr en Bruselas la Segunda Ronda del TTIP Game Over, que consisti en acciones creativas y de desobediencia civil contra los tratados comerciales. Al otro lado del charco, ALBA Movimientos y otras articulaciones celebraron el 4 de noviembre la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo, que recuerda la derrota del proyecto del rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA) en la Cumbre de las Amricas celebrada en Mar del Plata (2005). Definieron esta victoria como la mayor contra el neoliberalismo en el mundo.

La Campaa estatal contra el TTIP, el CETA y el TiSA denunci los feroces chantajes de la Unin Europea -que surtieron efecto-, tras el veto del Parlamento de Valonia (Blgica) al acuerdo comercial con Canad. Finalmente, el pasado 30 de octubre la UE y el gobierno canadiense rubricaron el CETA, durante una Cumbre celebrada en Bruselas en la que se anunci un incremento de los intercambios bilaterales por valor de 12.000 millones de euros anuales (cifras oficiales). Varios activistas lograron entrar en el vestbulo de la sede del Consejo Europeo, donde se escenificaba el acuerdo, para denunciar que el Tratado no son ms que derechos otorgados a las multinacionales, inform la Agencia Efe. Portavoces de la Campaa destacaron en un comunicado que la rbrica de las partes no implica el final del proceso de ratificacin del CETA: el acuerdo del 30 de octubre slo es una pequea y aparente victoria del chantaje antidemocrtico de la Comisin Europea. El acuerdo entre la UE y Canad requiere ahora de la aprobacin del Parlamento europeo y de los 38 parlamentos nacionales y regionales de la Unin.

En la concentracin celebrada el 4 de noviembre frente a la Delegacin del Gobierno en Valencia, el activista de las campaas estatal, europea y valenciana, Alberto Martnez, destac que el CETA, con sus 42 captulos y 1.634 pginas, se ha propuesto para su aceptacin o rechazo sin que nadie, excepto los grupos de presin empresariales, haya podido expresar su opinin. Martnez denuncia asimismo la opacidad, ya que el Parlamento europeo no supo lo que se coca entre bastidores hasta que terminaron las negociaciones. Conoce la opinin pblica los efectos del CETA? No responde el activista de ATTAC-Pas Valenci-, sobre todo porque hay un boicot de las cabeceras periodsticas ms importantes, que no dan cuenta del contenido del tratado ni de las movilizaciones en contra; y cuando informan lo hacen en defensa del acuerdo. Alberto Martnez pone el ejemplo del peridico El Pas, que el pasado 18 de octubre titulaba as uno de sus editoriales: Un acuerdo necesario. El Tratado de Libre Comercio con Canad debe salir adelante. El texto del diario de PRISA aada que el tratado supone un importante beneficio tangible para las sociedades de ambos lados del Atlntico; en cuanto a la oposicin al CETA, El Pas interpretaba que no obedeca a argumentos de peso, sino a motivos puramente ideolgicos.

Los actos en la calle del cuatro y cinco de noviembre prolongaron la jornada de movilizaciones del pasado 15 de octubre, en la que participaron decenas de miles de personas en el estado espaol -75.000 segn los organizadores- a partir de la siguiente consigna: Las personas y el planeta por encima de las multinacionales: No a la pobreza, no a la desigualdad, no al TTIP, no al CETA. En Europa tambin se produjeron centenares de acciones reivindicativas, dentro de la campaa Otoo en Resistencia. A las protestas autoorganizadas en ms de 50 ciudades espaolas se sumaron 1.500 organizaciones polticas, sociales, sindicales y ecologistas. El da anterior a las manifestaciones, concentraciones, cadenas humanas y conferencias, el gobierno en funciones de Rajoy autoriz la firma del CETA. La Campaa contra el TTIP y el CETA denunci esta autorizacin, hecha pblica tras el Consejo de Ministros, ya que no se produjo un debate previo en las Cortes Generales a pesar de la obligacin constitucional de hacerlo.

En un artculo publicado el pasado uno de noviembre en la revista digital CTXT. Contexto y Accin (Todo lo que esconde el CETA firmado por la UE y Canad), Adoracin Guamn, Alexandre Mato y Pablo Snchez Centellas subrayan las presiones sobre la regin de Valonia, que durante quince das bloque el acuerdo entre la UE y Canad. El lder de los socialistas belgas y exprimer ministro, Elio di Rupo, lleg a asegurar que tanto l como el ministro-presidente de Valonia, Paul Magnette, haban sufrido coacciones directas de los dirigentes europeos. En cuanto al camino que le resta al CETA, los investigadores apuntan que la aprobacin por mayora simple en el Parlamento europeo el primero de los desafos- no debera de dar problemas a las partes firmantes debido a la mayora favorable al tratado. Tras este refrendo parlamentario, la UE y Canad procederan a la aplicacin provisional del CETA. Precisamente, ste es el as en la manga de la Comisin Europea, destaca el artculo de CTXT, pues har posible la aplicacin del tratado sin el tercer paso necesario para su ratificacin: la aprobacin por cada Estado de la Unin Europea.

A continuacin el CETA librara su ltima batalla con casi 40 escenarios, pues en algunos Estados miembros, como Blgica, el Tratado requerir la aprobacin en los parlamentos regionales; por esta razn, Bruselas tiembla ante otros valones en cualquier rincn del continente, explica el artculo. Qu ocurrir si algn pas de la Unin Europea no ratifica el CETA, o si algn Tribunal Constitucional lo declara incompatible con la constitucin del pas? Terminara la aplicacin provisional del acuerdo, apuntan los autores; lo importante si se diera esta circunstancia- sera determinar si el cese de la aplicacin se produce de inmediato o si se establece un periodo mnimo para la defuncin del tratado.

Con un llamativo en ttulo, La democracia en venta, organizaciones como Corporate Europe Observatory (CEO), Transnational Institute, Amigos de la Tierra Europa, Foro Alemn de ONG sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Global Justice Now, Ecologistas en Accin Y ATTAC (Austria y Francia) publicaron en septiembre de 2016 un documento sobre uno de los elementos capitales del acuerdo: cmo la proteccin de las inversiones en el CETA podra generar un aumento de las demandas (por parte de los inversores) contra Canad y la UE. A partir de la experiencia de Canad con el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN), el Estado canadiense ha sido demandado en 37 ocasiones, ha perdido o llegado a un acuerdo sobre ocho demandas y ha pagado ms de 171,5 millones de dlares a inversores extranjeros por supuestos daos. Esto ilustra los peligros que entraa el arbitraje de inversiones, advierten los autores del estudio. Las demandas en curso afectan a iniciativas que afectan a inversiones de las multinacionales, como una moratoria sobre el fracking o la invalidacin, por parte de tribunales canadienses, de patentes farmacuticas no suficientemente innovadoras.

Respecto a los estados de la UE, el estudio advierte que aumentar el riesgo de que sean objeto de demandas por parte de inversores canadienses, especialmente en la minera, la extraccin de petrleo y el gas. En estos sectores, los intereses de las multinacionales de Canad en la Unin Europea ya son muy relevantes. Uno de los ejemplos del mecanismo es la demanda que la empresa canadiense Gabriel Resources interpuso contra el Gobierno de Rumana, que no aprob por su impacto ambiental y el desplazamiento de poblaciones que generara- un proyecto de explotacin aurfera en Rosia Montana. Tras advertir de la gran influencia de las compaas estadounidense sobre la economa de Canad, el documento seala que las filiales canadienses de transnacionales con sede en Estados Unidos tambin podrn acogerse al CETA para demandar a los gobiernos europeos (las filiales de empresas extranjeras con sede en la UE podrn actuar del mismo modo en Canad). Otro motivo de preocupacin para los investigadores es el uso que las empresas de Canad, Estados Unidos y la UE hacen del arbitraje de inversiones, con el fin de dirimir las controversias inversor-estado. De las 696 demandas presentadas a escala global, 602 corresponden a los tres actores citados.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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