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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2016

Las estatuas de la impunidad siguen en pie: la tortura como evidencia

Jordi Mir Garcia
Rebelin


La estatua de Franco, decapitada y bajada de su pilar, ya no est delante de El Born en Barcelona; tampoco la de la Victoria franquista despojada de su columna. Estas estatuas ya haca unos aos, tampoco muchos, que se haban retirado del espacio pblico, y precisamente sobre esta pervivencia en democracia nos proponan pensar en la exposicin que las devolvi a la calle. Estas estatuas ya no estn, la de Franco fue tirada al suelo por un grupo de personas y se acabaron retirando las dos, pero las estatuas de la impunidad siguen de pie. Las estatuas de la impunidad nadie las ha tumbado. Y convendra que lo pensara quien entendi que el objetivo era tumbar aquella que formaba parte de una exposicin.

El pasado que no conocemos, que no cuestionamos, que no sometemos a debate tico, que no juzgamos, que queda impune, corremos el riesgo de que se naturalice en nuestro presente. No deberamos aceptar que lo intolerable del ayer acabe siendo tolerado hoy porque no hemos pensando crticamente sobre lo que supuso ayer y lo que significa hoy. La tolerancia habita en el desconocimiento, el olvido, la impunidad, la negacin, la indiferencia...

Escribo desde la posicin de quien no entendi las crticas al uso de las estatuas en el marco de la exposicin "Franco, Victoria, Repblica" que se puede visitar en El Born, aunque no s ni si habra imaginado ponerlas. Tampoco comparto las crticas de posiciones contrarias a que El Born pueda incorporar otras memorias de represin, como la de la Guerra Civil y el franquismo, a la de la Guerra de Sucesin. Son debates, dilogos, que deberamos tener y dira que no hemos querido o sabido desarrollar. Dilogos en los que estoy dispuesto a cambiar de posicin, por eso dialogamos. Escribo, tambin, desde la posicin de quien ha colaborado en la otra exposicin que forma parte del ciclo "Evocaciones de la ruina" de El Born y est dedicada a las torturas del franquismo y a su impunidad en democracia: "Esto me pas. De torturas y de impunidades 1960-1978". Me parece honesto hacerlo presente para evitar malentendidos, aunque pensara lo mismo si Javier Tebar, el comisario de la exposicin, no me hubiera propuesto colaborar con l y Csar Lorenzo.

La impunidad de la tortura franquista en una sociedad que se quiere democrtica me parece que ilustra bien el trabajo que tenemos por hacer. La impunidad afecta a muchos otros mbitos de nuestra historia y nuestro presente, pero fijmonos ahora en las torturas para pensar en como hemos derribado estatuas que ya otros haban hecho caer antes y no estamos atendiendo las que quedan en pie y nos alejan de la democracia que anhelamos.

El Comit contra la Tortura de la ONU, en 2015, en el sexto informe peridico dedicado a Espaa, present sus observaciones reconociendo el buen trabajo realizado por el Estado, pero tambin sealando preocupaciones y recomendaciones. Relativas, por ejemplo, a la definicin y tipificacin como delito de la tortura; a que la tortura no debera prescribir; a la detencin en rgimen de incomunicacin; a la necesidad de cmaras para grabaciones en espacios de detencin; a las conocidas "devoluciones en caliente"; a las solicitudes de extradicin de presuntos responsables de torturas durante el franquismo que han sido denegadas por el Estado; a la amnista que afecta a los casos de violaciones de derechos humanos ocurridos durante la Guerra Civil y el franquismo; a los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes; al uso que se puede dar al rgimen de aislamiento; el uso excesivo de la fuerza por parte de agentes del orden; a la ausencia de investigaciones exhaustivas y eficaces; a las dificultades para la reparacin y rehabilitacin de las vctimas de tortura; a la violencia contra las mujeres ... La lista de preocupaciones y recomendaciones es larga y comienza, histricamente hablando, con la impunidad que evita que conozcamos, juzgamos y reparamos lo que ocurri durante la Guerra Civil y el franquismo.

Verdad, justicia, reparacin y no repeticin, estos son los pilares de quien trabaja contra la impunidad en nuestro pas y en otros pases. Hoy no estamos trabajando bastante en ninguno de estos mbitos, y todo el que est preocupado por esta realidad debera pensar que est en sus manos poder hacer. Para hacer emerger la verdad de los hechos que sucedieron, para buscar hacer justicia, para conseguir reparaciones para las personas que sufrieron las torturas, para eliminar las torturas de nuestra sociedad.

La Coordinadora para la Prevencin de la Tortura ha recopilado ms de 6.600 denuncias por malos tratos o torturas policiales en los ltimos diez aos. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo acaba de condenar Espaa, y lo ha hecho en ocasiones anteriores, por no investigar torturas denunciadas ante la justicia. Amnista Internacional, en su ltimo informe, sealaba, adems, la preocupacin por casos como el de Ester Quintana. La prctica de la tortura de manera sistmica, estructural, que se sufri durante el franquismo, hoy ya no existe. Esto no significa que no pueda haber episodios y malas prcticas que hay que erradicar.

"El fascismo est aqu: en nosotros, en nuestras casas, por la calle. Convertido en sexismo, racismo, clasismo". Esto lo escribi ya hace aos, porque hace muchos aos que nos falta, Montserrat Roig. Nos puede ayudar a pensar sobre la pervivencia de lo que la impunidad impide que sometamos a la verdad, a la justicia, a la reparacin y a la no repeticin. Todo lo que vulnera los derechos de las personas y que no podemos hacer pblico, que no podemos pensar, que no podemos reflexionar desde la tica... difcilmente lo haremos desaparecer.

@llamborde

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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