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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2016

Trump: el otro fin de ciclo

Atilio A. Boron
Rebelin


En el ltimo ao hablar del fin del ciclo progresista se haba convertido en una moda en Amrica Latina. Uno de los supuestos de tan temeraria como infundada tesis, cuyos contenidos hemos discutido en otra parte, era la continuidad de las polticas de libre cambio y de globalizacin comercial impulsadas por Washington desde los tiempos de Bill Clinton y que sus cultores pensaban seran continuadas por su esposa Hillary para otorgar sustento a las tentativas de recomposicin neoliberal en curso en Argentina y Brasil1. Pero enfrentados al tsunami Donald Trump se miran desconcertados y muy pocos, tanto aqu como en Estados Unidos, logran comprender lo sucedido. Cayeron en las trampas de las encuestas que fracasaron en Inglaterra con el Brexit, en Colombia con el No, en Espaa con Podemos y ahora en Estados Unidos al pronosticar unnimemente el triunfo de la candidata del partido Demcrata. Tambin fueron vctimas del microclima que suele acompaar a ciertos polticos, y confundieron las opiniones prevalecientes entre los asesores y consejeros de campaa con el sentimiento y la opinin pblica del conjunto de la poblacin estadounidense, esa sin educacin universitaria, con altas tasas de desempleo, econmicamente arruinada y frustrada por el lento pero inexorable desvanecimiento del sueo americano, convertido en una interminable pesadilla. Por eso hablan de la sorpresa de ayer a la madrugada, pero como observara con astucia Omar Torrijos, en poltica no hay sorpresas sino sorprendidos. Veamos algunas de las razones por las que Trump se impuso en las elecciones.

Primero, porque Hillary Clinton hizo su campaa proclamando el orgullo que hencha su espritu por haber colaborado con la Administracin Barack Obama, sin detenerse un minuto a pensar que la gestin de su mentor fue un verdadero fiasco. Sus promesas del S, nosotros podemos fueron inclementemente sepultadas por las intrigas y presiones de lo que los ms agudos observadores de la vida poltica estadounidense -esos que nunca llegan a los grandes medios de aquel pas- denominan el gobierno invisible o el estado profundo. Las mdicas tentativas reformistas de Obama en el plano domstico naufragaron sistemticamente, y no siempre por culpa de la mayora republicana en el Congreso. Su intencin de cerrar la crcel de Guantnamo se diluy sin dejar mayores rastros y Obama, galardonado con un inmerecido Premio Nobel, careci de las agallas necesarias para defender su proyecto y se entreg sin luchar ante los halcones. Otro tanto ocurri con el Obamacare, la malograda reforma del absurdo, por lo carsimo e ineficiente, sistema de salud de Estados Unidos, fuente de encendidas crticas sobre todo entre los votantes de la tercera edad pero no slo entre ellos. No mejor suerte corri la reforma financiera, luego del estallido de la crisis del 2008 que sumi a a la economa mundial en una onda recesiva que no da seales de menguar y que, pese a la hojarasca producida por la Casa Blanca y distintas comisiones del Congreso, mantuvo inclume la impunidad del capital financiero para hacer y deshacer a su antojo, con las consabidas consecuencias. Mientras, los ingresos de la mayora de la poblacin econmicamente activa registraban -no en trminos nominales sino reales- un estancamiento casi medio siglo, las ganancias del uno por ciento ms rico de la sociedad norteamericana crecieron astronmicamente. Tan es as que un autor como Zbigniew Brzezinski, tan poco afecto al empleo de las categoras del anlisis marxista, vena hace un tiempo expresando su preocupacin porque los fracasos de la poltica econmica de Obama encendiese la hoguera de la lucha de clases en Estados Unidos. En realidad esta vena desplegndose con creciente fuerza desde comienzos de los noventas sin que l, y la gran mayora de los expertos, se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo bajo sus narices. Slo que la lucha de clases en el corazn del sistema imperialista no puede tener las mismas formas que ese enfrentamiento asume en la periferia. Es menos visible y ruidoso, pero no por ello inexistente. De ah la tarda preocupacin del aristcrata polaco-americano. En materia de reforma migratoria Obama tiene el dudoso honor de haber sido el presidente que ms migrantes indocumentados deport, incluyendo un exorbitante nmero de nios que queran reunirse con sus familias. En resumen, Clinton se ufanaba de ser la heredera del legado de Obama, y aqul haba sido un desastre.

Pero, segundo, la herencia de Obama no pudo ser peor en materia de poltica internacional. Se pas ocho aos guerreando en los cinco continentes, y sin cosechar ninguna victoria. Al contrario, la posicin relativa de Estados Unidos en el tablero geopoltico mundial se debilit significativamente a lo largo de estos aos. Por eso fue un acierto propagandstico de Trump cuando utiliz para su campaa el slogan de Hagamos que Estados Unidos sea grande otra vez! Obama y la Clinton propiciaron golpes de estado en Amrica Latina (en Honduras, Ecuador, Paraguay) y envi al Brasil a Liliana Ayalde, la embajadora que haba urdido la conspiracin que derrib a Fernando Lugo para hacer lo mismo contra Dilma. Atac a Venezuela con una estpida orden presidencial declarando que el gobierno bolivariano constitua una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la poltica exterior de Estados Unidos. Reanud las relaciones diplomticas con Cuba pero hizo poco y nada para acabar con el bloqueo. Orquest el golpe contra Gadaffi inventando unos combatientes por la libertad que resultaron ser mercenarios del imperio. Y Hillary merece la humillacin de haber sido derrotada por Trump aunque noms sea por su repugnante risotada cuando le susurraron al odo, mientras estaba en una audiencia, que Gadaffi haba sido capturado y linchado. Toda su degradacin moral qued reflejada para la historia en esa carcajada. Luego de eso, Obama y su Secretaria de Estado repitieron la operacin contra Basher al Assad y destruyeron Siria al paso que, como confes la Clinton, nos equivocamos al elegir a los amigos a quienes dieron cobertura diplomtica y meditica, armas y grandes cantidades de dinero- y del huevo de la serpiente naci, finalmente, el tenebroso y criminal Estado Islmico. Obama declar una guerra econmica no slo contra Venezuela sino tambin contra Rusia e Irn, aprovechndose del derrumbe del precio del petrleo originado en el robo de ese hidrocarburo por los jijadistas que ocupaban Siria e Irak. Envi a Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiticos , a ofrecer apoyo logstico y militar a las bandas neonazis que queran acabar con el gobierno legtimo de Ucrania, y lo consiguieron al precio de colocar al mundo, como lo recuerda Francisco, al borde de una Tercera Guerra Mundial. Y para contener a China desplaz gran parte de su flota de mar al Asia Pacfico, oblig al gobierno de Japn a cambiar su constitucin para permitir que sus tropas salieran del territorio nipn (con la evidente intencin de amenazar a China) e instal dos bases militares en Australia para, desde el Sur, cerrar el crculo sobre China. En resumen, una cadena interminable de tropelas y fracasos internacionales que provocaron indecibles sufrimientos a millones de personas.

Dicho lo anterior, no poda sorprender a nadie que Trump derrotara a la candidata de la continuidad oficial. Con la llegada de este a la Casa Blanca la globalizacin neoliberal y el libre comercio pierden su promotor mundial. El magnate neoyorquino se manifest en contra del TTP, habl de poner fin al NAFTA (el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Mxico y Canad) y se declar a favor de una poltica proteccionista que recupere para su pas los empleos perdidos a manos de sus competidores asiticos. Por otra parte, y en contraposicin a la suicida beligerancia de Obama contra Rusia, propone hacer un acuerdo con este pas para estabilizar la situacin en Siria y el Medio Oriente porque es evidente que tanto Estados Unidos como la Unin Europea han sido incapaces de hacerlo. Hay, por lo tanto, un muy significativo cambio en el clima de opinin que campea en las alturas del imperio. Los gobiernos de Argentina y Brasil, que se ilusionaban pensando que el futuro de estos pases pasara por insertarse en el mundo va libre comercio (TTP, Alianza del Pacfico, Acuerdo Unin Europea-Mercosur) ms les vale vayan aggiornando su discurso y comenzar a leer a Alexander Hamilton, primer Secretario del Tesoro de Estados Unidos, y padre fundador del proteccionismo econmico. S, se acab un ciclo: el del neoliberalismo, cuya malignidad convirti a la Unin Europea en una potencia de segundo orden e hizo que Estados Unidos se internara por el sendero de una lenta pero irreversible decadencia imperial. Paradojalmente, la eleccin de un xenfobo y misgino millonario norteamericano podra abrir, para Amrica Latina, insospechadas oportunidades para romper la camisa de fuerza del neoliberalismo y ensayar otras polticas econmicas una vez que las que hasta ahora prohijara Washington cayeron en desgracia. Como dira Eric Hobsbawm, se vienen tiempos interesantes porque, para salvar al imperio, Trump abandonar el credo econmico-poltico que tanto dao hizo al mundo desde finales de los aos setentas del siglo pasado. Habr que saber aprovechar esta indita oportunidad.

Notas:

1 Ver Atilio A. Boron y Paula Klachko, Sobre el post-progresismo en Amrica Latina: aportes para un debate, 24 Septiembre 2016, disponible en varios diarios digitales

2 Cf. Drew Desilver, For most workers, real wages have barely budged for decades donde demuestra que los salarios reales tenan en el ao 2014 el mismo poder de compra que en 1974! Ver http://www.pewresearch.org/fact-tank/2014/10/09/for-most-workers-real-wages-have-barely-budged-for-decades/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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