Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2016

Quin sera ms conveniente para Amrica latina?
Donald o Hillary, Hillary o Donald

Atilio A. Boron
Pgina/12


Estos das, despus de la nominacin de Donald Trump como candidato por el Partido Republicano, varios medios me preguntaron quin sera ms conveniente para Amrica latina, si l o Hillary Clinton. Mi respuesta: ninguno de los dos, porque lo que importan no son tanto las personas como la alianza social a quien ellos representan. Y esta alianza es la burguesa imperial o el complejo militar-industrial-financiero, al cual ambos responden, si bien con caractersticas idiosincrsicas propias. Por eso creo que la pregunta est mal formulada. Ningn presidente de Estados Unidos se ha apartado, desde George Washington hasta aqu, de las premisas fundantes que guan las relaciones hemisfricas y que condenan a nuestros pases a la condicin de inertes satlites del centro imperial: (a) mantener Amrica latina y el Caribe como el patio trasero de Estados Unidos que no admite la intromisin de terceras potencias (Doctrina Monroe, 1823); (b) fomentar la desunin y la discordia entre los pases de la regin y oponerse con total intransigencia a cualquier proceso de integracin o unificacin. Por eso, Washington sabotea a la Unasur, a la Celac, tambin al Mercosur, y ni hablemos del Alba-TCP, Petrocaribe, Banco del Sur o Telesur. Esta poltica arranca en los tiempos del Congreso Anfictinico de Panam en 1826 y contina hasta hoy; (c) el tristemente clebre corolario de (Theodore) Roosevelt, de 1904, en el que Estados Unidos se arroga el derecho a intervenir en los pases del continente cuando sus gobiernos sean incapaces de mantener el orden dentro de sus fronteras y no se comporten con una justa consideracin hacia sus obligaciones con el extranjero. Y ms adelante prosigue diciendo que siempre es posible que las acciones ofensivas hacia esta nacin (Estados Unidos) o hacia los ciudadanos de esta nacin (eufemismo por empresas norteamericanas) de algunos pases incapaces de mantener el orden entre su gente, incapaces de asegurar la justicia hacia los extranjeros que la tratan bien, pudieran llevarnos a adoptar acciones para proteger nuestros derechos; pero tales acciones no se adoptaran con miras a una agresin territorial y seran adoptadas slo con una extrema aversin y cuando se haya hecho evidente que cualquier otro recurso ha sido agotado.

Fieles a estas premisas, no tiene sentido alguno preguntarse si Trump o Clinton seran ms convenientes para Amrica latina. Quiz podramos especular sobre quin sera menos malo. En tal caso creo que entre estas dos malas personas, inmorales y corruptas, tal vez la menos daina podra ser Hillary, pero nada ms que eso. Ella y Trump representan, con ligeros matices, lo mismo: la dictadura legal del gran capital en Estados Unidos. Trump es ms impredecible y esto no necesariamente sera malo. Hasta podra despegarse ocasionalmente del complejo militar-industrial-financiero, pero su compaero de frmula un cristiano evanglico de ultraderecha es un impresentable troglodita. Hillary es muy predecible, pero su record como secretaria de Estado en la administracin Obama es terrible. Recurdese, entre muchas otras cosas, la carcajada con que recibi la noticia del linchamiento de Muammar El Ghadafi, gesto moralmente inmundo si los hay. Como senadora se consagr como una descarada lobbista de Wall Street, del complejo militar-industrial y de Israel. Amrica latina no puede esperar nada bueno de ningn gobierno de Estados Unidos, como lo ha demostrado la historia a lo largo de ms de dos siglos. Puede, ocasionalmente, aparecer algn presidente que marginalmente pueda producir situaciones puntualmente favorables para nuestros pases, como ha sido el caso de James Carter y su poltica de derechos humanos, concebida para hostigar a la Unin Sovitica e Irn pero que, indirectamente, sirvi para debilitar a las dictaduras genocidas de los aos setenta. Pero nada ms que eso. Nosotros tenemos que forjar la unidad de nuestros pueblos, como lo queran Artigas, Bolvar y San Martn en los albores de las luchas por nuestra independencia. No tenemos nada bueno que esperar de los ocupantes de la Casa Blanca cualquiera sea el color de su piel o su procedencia partidaria.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-313893-2016-11-10.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter