Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2016

Ha reducido la globalizacin la desigualdad entre pases?

Fernando Luengo
CTXT


La idea de que la integracin de los mercados abre un escenario donde el PIB por habitante de las economas rezagadas se acerca al de las ms avanzadas no encuentra suficiente evidencia emprica.

Buena parte de los trabajos en materia de convergencia se centran en el comportamiento que demuestra el Producto Interior Bruto (PIB) por habitante. Sin embargo, no cabe ignorar que una visin ms compleja y de mayor calado necesita tener en cuenta otros indicadores conectados con lo que, en trminos genricos, se suele denominar convergencia estructural, que apunta a aspectos como los salarios, la productividad del trabajo y las especializaciones productivas y su contenido tecnolgico.

El objetivo de este texto es aportar evidencia emprica sobre la existencia de un proceso convergente situando en el eje del anlisis, como se acaba de indicar, el PIB por habitante. Son dos los indicadores que se utilizan al respecto. El primero es la convergencia beta, la cual se verifica cuando las economas que parten de mayores niveles de atraso relativo siempre medido en trminos de PIB por habitante crecen por encima del promedio. La convergencia sigma aade a la beta una exigencia: el avance de las economas ms rezagadas debe ser suficiente como para compensar el gap inicial del que parten. Es claro, por lo tanto, que esta segunda contiene a la primera.

Conviene advertir desde ahora mismo sobre los importantes lmites existentes en cuanto a la cantidad y calidad de la informacin estadstica disponible, as como de las dificultades para hacer comparaciones internacionales. La utilizada en este texto procede del Banco Mundial (World Development Indicators, WDI). El PIB por habitante est expresado en paridad de poder adquisitivo a dlares internacionales constantes. La comparacin entre pases tiene en cuenta, de esta manera, el efecto de la inflacin y la desigual capacidad adquisitiva de las monedas en los respectivos mercados. Para la muestra ms general (146 pases) se ha acotado el periodo que se extiende desde 1990 hasta 2014; para la ms acotada, referida a las economas comunitarias (excluyendo Malta, donde el WDI no ofrece informacin) se analizan los aos comprendidos entre 1995 y 2015.

El primero de los grficos relaciona el PIB por habitante en 1990 y su crecimiento acumulado en el conjunto del periodo, hasta 2007; mientras que el segundo toma como referencia este ao y lo relaciona con la evolucin de esa variable entre 2008 y 2014.

De cumplirse la hiptesis de los que ponen el acento en los efectos beneficiosos de la globalizacin para las economas rezagadas, los pases que partan de un nivel ms desfavorable tendran que haber crecido por encima de los mejor posicionados en trminos de PIB por habitante, por lo que deberamos visualizar una lnea de tendencia con una marcada pendiente negativa. Sin embargo, la lnea que mejor ajusta la nube de puntos del grfico es prcticamente plana, lo que debe interpretarse como que, para la muestra de pases considerada, apenas hay relacin; en otras palabras, no se ha producido convergencia beta.

 

En los aos siguientes, dominados por la crisis econmica, se mantiene con pequeas modificaciones el patrn que acabamos de mostrar. Una suave pendiente negativa, con un coeficiente de determinacin algo ms elevado que en el periodo anterior, pero, en cualquier caso, arrojando un valor reducido. Ello se explica porque, al menos en los primeros aos, cuando se desencaden el crack financiero, las economas con niveles ms altos de PIB por habitante se vieron ms afectadas por la recesin; asimismo, en los aos siguientes, en trminos generales, experimentaron un crecimiento del producto dbil, inferior al obtenido en el mundo perifrico.

 

Antes seal que el indicador de convergencia sigma contiene y ampla la perspectiva mostrada por el beta. En este caso, para que se superen las brechas de PIB por habitante es necesario que el crecimiento de las economas rezagadas sea lo suficientemente intenso como para corregir o cerrar el gap inicial.

La figura III muestra la evolucin de este indicador para el conjunto del periodo analizado. Tal y como est construido desviacin estndar del logaritmo del PIB por habitante-- existir convergencia si la pendiente de la curva es negativa, mientras que, por el contrario, las diferencias aumentarn cuando dicha pendiente sea ascendente.

De nuevo encontramos un panorama que obliga a matizar las previsiones ms optimistas. En efecto, el conjunto del periodo en absoluto ha estado dominado por la convergencia. De hecho, en la primera mitad de los noventa las disparidades se han acentuado. A partir de ese momento, hasta el estallido de la crisis, la situacin se ha mantenido aproximadamente estable, con ligeras oscilaciones. Slo en los ltimos aos, por las razones que acabo de comentar, mayor impacto de la crisis en los pases ricos, se aprecia una clara tendencia convergente.

Lo acontecido en la UE confirma o corrige esta apreciacin? Con el objeto de facilitar las comparaciones, se utiliza la misma fuente de informacin (el WDI ofrece datos de todos los pases comunitarios, con la excepcin de Malta). Los grficos siguientes presentan la evolucin de la convergencia beta en el espacio comunitario (en secuencia temporal, 1995-2007; 2008-2015).

A diferencia de la trayectoria seguida por la convergencia beta para una muestra de 146 pases donde no se apreciaba una tendencia hacia el cierre de la brecha en PIB por habitante-, dentro del espacio comunitario, en el periodo comprendido entre 1995-2007, s se observa un proceso de catching-up, esto es, los pases que acreditaban en 1995 un PIB por habitante menor han crecido ms que los que presentaban estndares ms elevados. La economa espaola es un buen ejemplo, pues registr un crecimiento muy superior al promedio comunitario, pero, quiz, el factor que en mayor medida explica esta evolucin sea el dinamismo experimentado por los nuevos socios comunitarios procedentes del desaparecido bloque comunista.