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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2016

Liderazgos y sus consecuencias

Jorge A. Giordani C.
diarioprovincia.net.ve


Nadie jams ejerci virtuosamente el poder conseguido de manera torpe.
Cayo Calprnio Pisn

De las varias consideraciones que realiz Gramsci en su anlisis del tipo de liderazgo carismtico, que ya haba conocido en los trabajos de Michels, y ms indirectamente en la elaboracin del mismo Weber, por un lado notamos se encontraba su interpretacin de lo que llam el gran demagogo, Que era la figura del tirano antiguo el cual surge en una situacin de crisis de gobierno democrtico, cuando la libertad se degenera con licencia y el pueblo mismo invoca a un jefe que restablezca autoritariamente las condiciones de una convivencia civilizada(1) Quien crea un desierto entorno a l, que sistemticamente aplasta a cualquier concurrente, quiere entrar en relacin directa con las masas (plebiscito, gran oratoria, golpes de escena, aparato coreogrfico, fantasmagrico)(2)

Ambas figuras son tiles para entender lo que ocurre en la Venezuela de hoy con el agravarse de la crisis de hegemona y el deterioro creciente de la situacin poltico, social, y econmica del pas.

Es qu acaso el liderazgo que mantuvo el Comandante Chvez a lo largo de su presencia pblica, desde el mismo 4 de febrero de 1992 hasta su siembra definitiva el 5 de marzo de 2013, en ese perodo, de unas dos dcadas, tiene algo que ver con las figuras que planteaba Gramsci en cuanto al liderazgo carismtico.

Buena pregunta, sobre todo al contrastarlas con la misma concepcin que tena el mismo Gramsci de lo que llam el demagogo superior, esto es, El jefe revolucionario, que debe condensar toda la fuerza de la clase que representa y si es de origen carismtica debe negar su origen y trabajar para hacer orgnica la funcin de direccin, orgnica con sus caractersticas de permanencia y continuidad(3)

Apreciamos que estas ltimas caractersticas no se han dado en Venezuela a partir de la desaparicin fsica del Comandante Chvez, al no poder suplantar su liderazgo suficientemente demostrado en la prctica, por otro de carcter colectivo, fundamentado en la base del apoyo popular, el cual no ha aparecido ni el manejo del aparato administrativo del Estado, ni tampoco en la direccin de la principal organizacin partidista, el PSUV.

Es acaso la segunda caracterstica que se asom antes, en cuanto a la figura del demagogo deteriore la que ha fundamentado lo que est ocurriendo con el pueblo venezolano, cada da ms ostensiblemente al manifestar la necesidad, como una salida a la crisis de hegemona, de buscar una figura como la del gran demagogo?

Tema candente que no es posible evadir en la Venezuela actual, mxime si se pretende la construccin de una sociedad socialista que supere las contradicciones y limitaciones del sistema capitalista rentista en el que nos encontramos inmersos.

La visin anti carismtica de Gramsci, en relacin a los aportes de Michels y del propio Weber, no lo llev a dejar de considerar el papel de las grandes personalidades en la historia, particularmente en los perodos de crisis, que tanto le interesaron a l y de los cuales l mismo fue un protagonista de primera lnea en cuanto a la destruccin que vena ocurriendo en Italia con la ofensiva fascista y al calificar a Mussolini, no como jefe de un movimiento popular, sino ms bien como un dictador de la burguesa.

Para Gramsci la presencia de grandes lderes era producto de un Lento y fatigoso proceso histrico, de una seleccin que pasaba a travs de la lucha de fracciones, y finalmente concluida en el evento revolucionario que habiendo sido expresado por el jefe que habra interpretado el movimiento de las masas en su maduracin(4)

Figuras excepcionales que aparecen en momentos de crisis en lo que llam Gramsci de perspectiva catastrfica, en situaciones que se caracterizan cuando las partes antagnicas no son capaces de mantener dichos equilibrios, calificados como orgnicos, de all el anlisis que hiciera el sardo universal, de las dicotomas que se expresan tales como: la revolucin pasiva vs el jacobinismo, la guerra de movimiento vs la guerra de posicin, las crisis momentneas vs las crisis orgnicas, como mutaciones en el sistema social y las opciones para salir de las mismas, en la perspectiva de la presencia de esos lderes histricos y de las consecuencias observables durante su accin directa o posterior a su ausencia definitiva.

De los peligros de esas situaciones con perspectivas catastrficas, la ausencia de un liderazgo poltico colectivo, como es el caso venezolano, y el renacer en el mundo y en Venezuela tambin en particular, del significado de un rgimen fascista con su correlato de violencia, prisin, tortura y muerte, la misma que tuvo que sufrir Antonio Gramsci en carne propia y con todo rigor, cuando el Ministerio Pblico sentenci que por veinte aos debemos impedir a este cerebro de funcionar.

Todo ello como elementos que nos ayudan en la bsqueda de un nuevo bloque hegemnico que vaya precisamente en la direccin de ir superando los desafos que presentan los opositores al proceso bolivariano, con todas sus contradicciones en su seno, al igual que las que se dan al interior del mismo proceso en quienes luchan por preservarlo y profundizarlo, al unsono de tratar de alcanzar los retos que plantea la elaboracin y construccin de una hegemona de las masas, de un nuevo bloque histrico que enrumbe la transicin hacia una sociedad socialista de nuevo cuo, esto es, el socialismo bolivariano.



[1] Norberto Bobbio. Saggi su Gramsci. (Milano. Feltrinelli Editori. 1990). p. 92.

[2] Ibidem. p. 92.,

[3] Ibidem. p. 92.

[4] Ibidem. p. 94.


* Jorge A. Giordani C. fue durante varios aos Ministro del Poder Popular para la Planificacin del gobierno venezolano hasta junio de 2014.

Fuente: http://www.diarioprovincia.net.ve/leermas.php?recordId=1256



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