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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2016

SOS

David Brooks
La Jornada


Algunos dicen que es el fin de un Estados Unidos semicivilizado, otros dicen que aqu tron el viejo sistema poltico bipartidista, otros creen que acaba de aparecer el diablo gusto en conocerte, espero que hayas adivinado mi nombre, lo que te est confundiendo es la naturaleza de mi juego y otros creen que no pasar nada con esta cosa fea resultado de la contienda ms asquerosa en la historia moderna (dixit la gran mayora del electorado), ya que todos incluso el peligroso bufn anaranjado acabarn siendo sujetados por el gobierno permanente y obligados a portarse ms o menos bien.

Todos estn sorprendidos. No funcionaron sus modelos, ni sus programas ni los infinitos datos con que alimentaban sus computadoras. Los expertos politilgos, veteranos de campaas, los que entienden matemticas y estadsticas, viejos lobos de la poltica y casi todo periodista ofrecan sus esplndidos anlisis de cmo era esa extraa cosa llamada pueblo o electorado, de cmo se comportaba y cmo reaccionaba ante los gritos, engaos y manipulaciones de diversos irritantes llamados candidatos. Los cientficos entendan casi todo hasta que el pasado martes se mostr que no entendan casi nada.

Ahora los expertos profesionales argumentan que este es un pas muy dividido, y muestran ese mapa tramposo donde ilustran dnde estn los de azul (demcratas) y los de rojo (republicanos). Esa es ahora la narrativa oficial que se desea imponer por los maestros del juego poltico y mediatico.

Pero la divisin no es entre colores, de un lado y del otro, horizontal a lo largo de un mapa, sino vertical: lo que caracteriz esta contienda desde un inicio hace casi dos aos es que la divisin es entre los de arriba y los de abajo. Esta fue una contienda de insurgencias contra las cpulas azul y roja. La opinin pblica reprob a ambos partidos, casi todos los candidatos, y cuando pudieron votaron contra la lite poltica y econmica tanto en las primarias como ahora en la eleccin general.

Al anular la opcin progresista para la expresin de esa insurgencia, con Clinton y sus aliados haciendo todo lo posible para descarrilar la amenaza del socialista democrtico Bernie Sanders (quien durante su campaa, y posiblemente aun ahora, es el poltico con el mayor ndice de popularidad en este pas), slo dejaron la opcin de un demagogo derechista y los infinitos adjetivos que se merece. Siempre ha existido una corriente racista y hasta fascista en este, como en casi todo pas, y la campaa y ahora eleccin de Trump ha desatado estas corrientes como veneno por todo el pas, y esto apenas empieza. Pero an ms importante es entender que no todos, y tal vez slo una minora de los 60 millones de los que votaron por l, forman parte de esa corriente. De hecho, muchos de ellos eran sindicalistas y demcratas y haban votado dos veces por un presidente afroestadunidense.

Por lo que s votaron todos estos fue para derrocar lo que ambos candidatos insurgentes llamaron un sistema amaado al servicio de una oligarqua.

El problema, obviamente, es que el resultado expresado por Trump y su gente pone a todo el planeta en riesgo, y a los ms vulnerables dentro de este pas en peligro inmediato.

Los polticos y los expertos incluidos los encargados de la campaa demcrata aparentemente nunca apagaron sus computadoras y sus modelos para tomarse una cerveza o un whisky en una cantina y platicar con los que estaban por sacudir al mundo al expresar su hartazgo, su ira y su temor.

Matt Taibbi escribe en Rolling Stone que la eleccin de Trump fue una verdadera rebelin dirigida a todos los que eran percibidos como parte del establishment incluyendo dirigentes polticos, banqueros, industriales, acadmicos, actores de Hollywood, y, por supuesto, los medios. Y todos cerramos los ojos a lo que no desebamos ver El casi universal fracaso entre los profesionales polticos en pronosticar la victoria de Trump revel una ceguera cultural asombrosa. Ahora, dice, ya es demasiado tarde, y en parte esto es consecuencia de que para los periodistas, igual que los polticos, nuestra chamba era escuchar, pero nos la pasamos hablando El mundo tal vez nunca nos perdone por no ver lo que se vena.

Ahora ese resentimiento, la ira y desesperacin que hay abajo, sobre todo de la clase trabajadora blanca urbana y rural, gente que senta que haba perdido todo, incluso a su propio pas, ha llevado a una crisis, y la cpula est buscando cmo manejarla. Es la cosecha en gran parte de tres dcadas de un consenso cupular bipartidista de polticas neoliberales que se aplicaron al pas ms rico del mundo.

Las advertencias sobre las consecuencias de esto aqu se expresaron desde el gran debate trinacional sobre el libre comercio a finales de los 80, en el movimiento altermundista a finales de los 90, recientemente con Ocupa Wall Street y despus en la gran insurgencia progresista sin precedente de Sanders.

Pero lo ms trgico es que en lugar de una vuelta progresista, por lo menos liberal, esto ahora ha llevado en gran parte por la arrogancia de los liberales y la falta incomprensible de una respuesta masiva de no pasar durante el ultimo ao a esta amenaza venenosa a una expresin de tintes fascistas. De hecho, algunas de las pancartas en las protestas en las calles llaman a una resistencia al fascismo en Estados Unidos.

Adis, America se titula el artculo del autor y acadmico liberal Neal Gabler en el portal de Moyers & Company. Estados Unidos muri el 8 de noviembre del 2016 por su propia mano, va el suicidio electoral. El pueblo opt por un hombre que ha deshecho nuestros valores, nuestra moralidad, nuestra compasin, tolerancia, decencia, sentido de propsito comn Ya no podemos simular que somos excepcionales o buenos o progresistas o unidos. No somos nada de esas cosas.

Tal vez es hora de que los pueblos del mundo que han expresado su horror ante lo ocurrido aqu empiecen a preparar brigadas internacionales de solidaridad para apoyar la resistencia que ahora nace en estas calles contra la sombra que oscurece a este pas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/11/14/opinion/033o1mun


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