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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2016

Editorial Frontal 27
El llanto de los borregos

Roland Denis / Frontal 27
Aporrea


Recuerdas aquella expresin de Spinoza en la que los hombres luchan por su servidumbre como si se tratara de su libertad? (salvacin). El mismo Wilhelm Reich en su obra lo seala: Por qu deseamos al amo? Qu dispositivos operan en nosotros, inconscientes, que nos arrastran a perseguir caminos y procesos autodestructivos y gozarlos? Descifrar ese enigma es hoy prioritario y urgente

Roberto

 

Prosiguen los dilogos, apoteosis del orden colonial-rentista...Se sienten mal,ustedes, grupos chavistas que queran ver a Henry Ramos Allup en prisin, a la Asamblea Nacional disuelta, a los partidos de la oposicin ilegalizados, y as declarar un gobierno revolucionario de emergencia que termine de dar al traste con la democracia burguesa? O se siente mal la mayora opositora a la que, por el contrario, se le trunc la ltima ilusin de salir en millones otra vez hasta Miraflores para que a Maduro no le quedara otra salida que tomar un avin que lo llevara a La Habana o a Mosc, o al menos un referndum inmediato gracias a la presin inconmovible de la valiente MUD?. Se sienten mal en la nubareda declarativa de la izquierda crtica, chavista, democrtica y constitucionalista que en definitiva tom una posicin que ahora se darn cuenta que dependa absolutamente de la disposicin de lucha democrtica de una derecha mas reaccionaria que el papa Po XII, amigo de Mussolini y Hitler? Ser posible que nos demos cuenta, nosotros y nosotras borregos, cmo el inconsciente humano opera bajo una premisa absolutamente destructiva e histrica? Se darn cuenta cmo entregamos nuestra soberana a amos que se ponen las caretas de nuestras caras hasta que, por cualquier nueva eventualidad, se las quitan, delatando su verdadero papel, y hasta que ya no quede ms nada que hacer sino resignarse ante las ilusiones creadas en nuestras propias cabezas? Estar claro como una y otra vez somos jalados como borregos?

Hoy Venezuela est colmada por el llanto de los borregos, pues indistintamente del polo en el que se est, hemos sido absolutamente defraudados por los respectivos liderazgos y, en este momento, viendo cmo en los ltimos das nos encontramos ante una descarada intervencin de los dos principales poderes mundiales al menos en el mundo occidental: el poder religioso de la iglesia catlica, comandada hoy por los jesuitas, y el poder poltico, econmico y militar de los EEUU, que vinieron a poner orden y a recordarle a cada uno de los actores no solo quines mandan en este mundo, sino su deber para con ellos. Tremenda decepcin, no? Mientras tanto Maduro, en esta misma direccin, hay que reconocerle, ha podido lograr el milagro de conservar la unidad bsica del chavismo la del chavismo clientelar, pasivo, desarmado, el nico verdaderamente visible, sostenida en todos los referentes revolucionaristas que hacen parte de un capital simblico construido todos estos aos, a pesar de desplegar una poltica, que cada da que pasa, se hace evidentemente ms promonoplica y cada vez mas apegada a la geopoltica yanqui frente a los grandes conflictos mundiales, particularmente en el Medio Oriente.

Ya hasta las mismas juntas de abastecimiento PAC, beneficiando a los grandes contrabandistas, gobernadores y poderes militares y civiles que controlan el abastecimiento, venden a precio de bachaquero y, peor, mientras los pendejos nos calamos colas de ocho horas para terminar humillados dentro de semejante red mafiosa, comprando el peor arroz colombiano a 3 mil bolvares el kilo. Cmo se llama eso?: un descaro sin vergenza en funcin de beneficiar todo lo que sean pequeos y grandes nudos de acumulacin de capital cercanos a los intereses de esta burocracia, o a ellos mismos directamente. La oposicin, por su parte, logr tambin una gran meta, que fue la de contener la inmensa indignacin, y ahora la furia nacional, que nos ha creado esta calamidad que estamos viviendo, para canalizarla a los fines que solo ataen a sus intereses que son los de volver a ser la clase poltica dominante del pas, y planteando un recambio de poder hacia una opcin netamente derechista tipo Macri, tipo Temer y hasta tipo Uribe, o la paecista de Ramos Allup. Han puesto a millones de odiantes de este gobierno con toda la razn de su odio a fundirse en el deseo de un nuevo amo que solo tenga la careta de cualquiera de los liderzuelos opositores.

Fundir la potencia rebelde en un nuevo deseo de amo es su gran logro poltico. Sin embargo, a pesar de lo que parecieran diferencias, ambos polos se convirtieron en una sola maquinaria que, entre insultos mutuos, terminaron colaborando en un mismo objetivo que fue desarmar totalmente al pueblo venezolano y garantizar, con la derrota del mismo, que se legitime el proceso de acumulacin del capital ms sucio, mafioso y corrupto que se haya producido en este pas en ms de 100 aos. Se trata nada menos que de la apropiacin directa de ms de 400 mil millones de dlares por parte de estas cpulas de la autocracia blanca o roja, o del color que le queramos poner.

Pero el llanto de sentirse utilizados no vale para nada si logramos vernos ante la verdad ms trgica de toda esta historia: se trata del mayor desfalco hecho sin precedentes a la clase trabajadora y a la nacin entera.

 

El mal fundamental est hecho

Por tanto todo es explicable si entendemos que ya se hizo el mal fundamental que hace 4 aos pareca imposible, aunque las bases subjetivas de la derrota ya estaban puestas. La clase trabajadora est pagando el mayor desfalco, repetimos, generado en la historia republicana de Venezuela por parte de las elites econmicas, polticas y militares, de derecha e izquierda, pitiyanquis, patriticas o bolivarianas hoy cualquiera de estas palabras ante lo real no valen ni un centavo con la reduccin drstica del 2 mil por ciento de su propio salario.

Es decir, todo el bloque dominante usufructu lo que era la renta milmillonaria, y lo que viene ahora, es cmo se ir a administrar lo que podramos llamar la segunda fase del gran defalco. La primera fase fue el camino de absorber el sobreacumulado rentario de los aos 2000, tratando, desde ambos polos polticos, hacer todo lo posible para que la pelea por su apropiacin, donde en cierto momento hasta un poder popular fortalecido y todava con relativa autonoma, trat de entrar a travs de la apropiacin de tierras y empresas, pero inmediatamente bloqueado y en muchos casos asesinado vilmente.

Es la historia oscura de los aos dos mil. La segunda ya est prefigurada a travs de los motores econmicos anunciados por Maduro y a su vez financiados por la entrada de inmensos capitales en gas, petrleo y minera. Un rentismo superior, que guarde los ecos del populismo clientelar, pero donde en el fondo todos estn conscientes que ya es imposible dejar exclusivamente en las manos de oligarquas y plutocracias exclusivas; tienen que compartir, ellas mismas tienen que se incluyentes (esto es lo que llaman ellos una democracia incluyente). Maduro anuncia el proyecto del Arco Minero del Orinoco que, en un primer momento, se presenta como una resolucin inspirada en la propuesta de desarrollo minero debatida desde los aos 1990 y construida desde las bases del trabajador minero, pero que termin siendo, otra vez, una vulgar estafa al movimiento minero, y a todo el pas. A travs de mltiples concesiones se vienen cocinando gigantescas comisiones y negociaciones, en este caso mineras, que comandan los respectivos funcionarios del ministerio de minas, BCV, CAMIMPEG y gobernacin de Bolvar, mientras que al mismo tiempo la marginacin social de la clase trabajadora se expande y expande en medio de un modelo de neoprivatizacin tripartita o de las 3 grandes reas de extraccin en este territorio de gracia petrleo, gas y minas, sustentado en la explotacin del riqusimo subsuelo venezolano.

Las negociaciones no son fciles. Todo buen estafador metido en la poltica sabe perfectamente compartir con las grandes oligarquas y monopolios los frutos de la extraccin del subsuelo, en nuestro caso, de los ltimos cien aos.

 

El poder que siempre dice, pero que realmente no dice lo que hace: Cules son las estrategias?

La figura del dilogo ya se le impuso a la clase trabajadora bajo el silencio de lo que es la oscuridad del poder. Es la historia sabida pero miles de veces no combatida de los poderes burocrticos y de Estado desde la formacin de los imperios. Este, al parecer, nuevo acuerdo nacional, ya se llev a cabo, desde que Maduro y Lorenzo Mendoza se sentaron en una mesa de dilogo y, por lo tanto, el gobierno y los grandes monopolios empresariales, o si se quiere, mucho antes desde que Chvez negoci la tregua y el entendimiento con Cisneros y Carter.

Mientras el chavismo juega a un discurso de doble cara, y esa es su estrategia, la oposicin acude a la estrategia de doble piso. Nos explicamos: El chavismo, desde el 2008, ao en que se consolida su proyecto corporativo-burocrtico y donde se terminan de crear los mecanismos de afiliacin de la inmensa mayora del rizoma popular organizado bajo el mando y lgica de Estado, acude por un lado a un discurso desarrollista y de buen entendimiento con los factores del capital, mientras que por el otro sigue, en la escena meditica, la radicalizacin revolucionaria que logr calar, gracias a Chvez, debido a su magnfica elocuencia, en las masas populares encontradas con l pero desarmadas y con menos poder todos los das; las volvieron a lumpenizar, logrando que esperaran las ddivas de gobierno (ah el chavismo logr sustituir tal vez por ahora el populismo adeco).

Pero esta estrategia de doble discurso le funcion al chavismo por aos cuando en sus manos cay una enorme renta que gracias al modelo Giordani y al grupo garibaldi que a travs de los mecanismos tpicos de los mil veces fracasados capitalismos de Estado, trataron de estatizar esa renta hasta lograr el milagro de 400 mil millones de dlares en fuga legal e ilegal, que toda clase de enchufados, banqueros, oligarcas y crculos de gobierno, obtuvieron, desfalcando por entero tanto al trabajador como a la nacin. Entre tanto, desde el ao 2009 (momento en que ya las entradas rentistas del Estado empezaron a ser deficitarias), en adelante el valor del trabajo fue vilmente pisoteado hasta el punto de convertirse con su pobreza material en la clase que paga esa descomunal estafa.

La oposicin, por su parte, nunca jug a doble discurso sino a la estrategia de doble piso (un pie sobre un piso democrtico el otro sobre el conspirativismo derechista de toda la vida), promovida en el mundo entero por los propios norteamericanos en donde el ltimo punto inaceptable de la poltica de Chvez, para ellos, la de un mundo multipolar, fue la de beneficiar bsicamente a las estrategias chinas y rusas, aunque insertas dentro de un sistema mundo absolutamente bajo dominio del orden capitalista.

En ese sentido, los norteamericanos en Venezuela, junto con la oposicin, comenzaron una poltica de agresin y penetracin dentro del Estado, aunque al mismo tiempo, su promocin represente para todo este grupo la vuelta a la institucionalidad democrtica frente a la autocracia chavista. Esta estrategia dedoble piso pareciera conducir a la oposicin, finalmente, en su versin democrtica, a un acuerdo final. Pero para ello haca falta, la prueba fctica que Maduro tiene ms de 3 aos demostrando, y es que estaba dispuesto a cambiar toda esa geopoltica internacionacional, adversa a los intereses de los EEUU.

De all su acercamiento grosero y traidor con Arabia Saudita, Turqua o Catar todo lo que en estos momentos representa el ncleo del conflicto mundial de poder, que lo pone en contra de las revoluciones propias de esas tierras, como es el caso de la lucha de los kurdos y su bandera de resistencia: el confederalismo democrtico. Por lo tanto, ambas estrategias, que han salido en este periodo en sus versiones menos violentas, pueden ahora negociar lo que les de la gana con nuestro pas.

Una vez derrotados por completo tanto el movimiento popular o el que una vez intent ser poder del pueblo y la lucha de resistencia de todas nuestras organizaciones por medio de la criminalizacin, la represin, el aislamiento, la desaparicin o el asesinato del verdadero liderazgo revolucionario en Venezuela que qued subsumido bajo el mecanismo de la cooptacin por parte de la dirigencia gubernamental, los mandos vencedores van construyendo, entre tensiones y acercamientos, su estrategia comn para mantener el aplastamiento. Podran incluso romper sus dilogos actuales e ir de nuevo a simulaciones violentas y hasta acciones que nos pueden acercar a lo que hemos llamado el componente Sirio, pero en definitiva tanto en la guerra como en la paz su objetivo es el mismo: derrotar la verdad y la voluntad libertaria del pueblo en lucha, convirtiendo el por ahora en un nunca ms.

En defensa del plan de desfalco comandado por un grupito, las cpulas que acumularon ms poder se preparan en caso de cualquier insubordinacin social sobre la cual realmente pueden actuar como todo un aparato estatal dispuesto a reprimir de la manera ms descarada, bajo la amenaza y la criminalizacin de quienes se alcen contra sus pautas conjuntas de orden. La represin y el doble discursoson los mecanismos de los dirigentes chavistas para neutralizar a los grupos de base. No estamos muy lejos del espritu del 27 de febrero de 1989 cuando las razones objetivas lo superan, frente a las manifestaciones obreras, campesinas, indgenas, de las mujeres, de los maestros, del sector salud y, asimismo, parece que nos volvimos a acercar a ese viejo espritu represivo de la IV Repblica y pocas anteriores, pero bajo mecanismos mucho mas brbaros como los demostrados por la OLP.

Eliminada la clase trabajadora de las decisiones

Al ganar la oposicin el 6 de diciembre de 2015, al chavismo (o madurismo o cabellismo) se le rompen sus cnones cmodos de dominio, y ahora se invierte la tortilla.

Comienza un desplazamiento en toda la oposicin al gobierno de Maduro de la opcin electoral como va para resolver el conflicto o, en pocas palabras, para cambiar de sistema y de gobierno, no habiendo ya una izquierda con la posibilidad de absorber un descontento generalizado como el que estamos viviendo. Desde el 27 de febrero se rompi el pacto de compartimiento del Estado. La nacin se parti en dos ntidos espacios, uno de insubordinacin, otro de conservacin, cuestin que hoy se intenta acabar para ms nunca, pero en medio de un contexto negociante lleno de pequeos y grandes caudillos, que controlan grupos o redes de intereses, tanto del lado del chavismo como del lado de la oposicin que ya no representan en absoluto lo que signific aquel quiebre histrico.

En la continuacin de esa verdad surgida hace 27 aos, la clase trabajadora hubiese tenido la capacidad de tirar una ofensiva en contra de la clase dominante y la negociacin hubiese tenido que ser con el pueblo. Imaginemos un Consejo Popular de Gobierno Popular, un Consejo Nacional de Trabajadores realmente desapegado del patronato burocrtico, que es lo que ha debido formarse hace muchos aos, no solo denunciando sino procurando las condiciones de una movilizacin general contra un gobierno tan traidor y una oposicin tan reaccionaria. Estaramos sobre una situacin radicalmente distinta, siendo el comportamiento poltico de estas cpulas, otra cosa que nada se parecera a lo de hoy, seran cachorros cobardes buscando cualquier forma de quebrar esa unidad revolucionaria de base. Pero la situacin nada tiene que ver con esto.

Eliminada la clase trabajadora, la autonoma de quien necesita de la revolucin para su propia liberacin, no hay pueblo dentro de las negociaciones que deciden nuestro destino. El movimiento minero, vctima de un genocidio regional en el sur del estado Bolvar, est desconectado, el campesino, obrero y comunitario profundamente clientelizados y hasta corrompidos. Muy pocos pueden resistir o construir a expensas de las amenazas y permanente represin que en todo el territorio se da sobre ellos da tras da, y que valgan los testimonios de los verdaderos luchadores que todava se multiplican en todo el territorio.

As que lo que se est dando en estos das no es un nuevo pacto social sino un intento de pacto para la clase poltica que con ayuda de una serie de los llamados asesores y mediadores intentan tapar el gigantesco hueco del desfalco y la amenaza de ser juzgados o aprisionados, mientras da y noche rezan para que el precio del petrleo vuelva a subir o para que se den los mayores negocios de saqueo al pas como lo seran los de la minera y el gas. A todo el mundo lo dejaron planchao Estamos pagando con el sudor de la angustia todo lo que unos grupos nos han robado y se han apropiado a punta de violencia de manera tan sistemtica por aos y siglos tanto en la IV, y ahora en la V (a una escala macro), al igual que en la poca de la conquista y la colonizacin, y en todas las Repblicas, pues no solo nos han robado dinero, sino tambin, nuestras almas, nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras tierras, nuestras posibilidades de transitar libremente por el territorio sin tener que pagar alcabalas o vacunas; en fin, nos estn robando todo frente a nuestras miradas pasivas.

La poltica como acto y pensamiento transformador la exterminaron y hoy el problema es cmo gerenciar el poder en un momento en el que no hay pacto, manteniendo los hilos mediticos de simulacro y de confusin, pues el no dormir para ellos es cmo hacer para gerenciar las inmensas entradas de algunas de las rentas para tapar los huecos que dej el descomunal desfalco por parte de los ganster nacionales e internacionales.

 

Djennos tranquilos montar el plan en democracia y en paz

Agarremos el ejemplo del grupo Cisneros que hoy se vuelve a dar su vueltica por este pequeo pas al que le chuparon lo ms que pudieron hasta preferir la nacionalidad dominicana, en calidad de inversores y empresarios del sector tal y cual elegantes ttulos y llegar al sector petrolero y minero en la era de Maduro, quien le dice a las masas y al lumpen que con las oligarquas nada, que con el capitalismo ni agua, que con el imperio cero.

Despus de tumbar a Chvez en el ao 2002, Venevisin sigui, y Chvez no la mand a parar, porque en la unin est la fuerza, as que bienvenidos los Cisneros como inversionistas extranjeros!, comentan en los pasillos de las principales instituciones del pas, mientras que los lderes opositores no pueden soportar ya ms a esta serie de malandros administrando todo ese billete sin ellos participar de la fiesta. Entre tanto, los crdulos ni se dan cuenta del wiskisito que se toman sus lderes revolucionarios en los hoteles ms burgueses del pas y el caribe: lobby parejo en secreto, a escondidas, y mientras: cpsulas guevaristas y socialistas para el lumpen mediatizado dentro del sistema pblico de comunicaciones.

El gran vaco de este momento es que no hay un acontecimiento poltico que ponga la marca en la clase trabajadora y en los deseos libertarios. Lo decimos de parte de quienes apoyamos en un momento la revolucin, sobre todo, en los primeros aos de construccin de lo que pensbamos iba a ser otro pas. Por eso no es un acusamiento desde afuera sino desde dentro de esa dinmica vivida que se gener en los primeros aos. Tomemos entonces conciencia del papelito que estamos jugando y retomemos la poltica como acto colectivo, pensante, autnomo, realmente emancipatorio.

Fijmonos como cientos de miles de mujeres protestan en Argentina por la violencia de gnero, o miles se renen en Colombia para intentar un camino de paz desde las bases, como es el caso de los pueblos negros en resistencia. Mientras los kurdos se juegan su existencia cercados por los Estados nacionales modernos y los poderes mundiales, y los zapatistas abren caminos sorpresivos rompiendo su aislamiento y proponiendo una candidatura indgena en manos de una mujer. Son movimientos trazando una estrategia, una verdadera poltica emancipatoria ganen o pierdan.

Mientras nosotros nos estamos negando desde el punto de vista poltico la capacidad de retomar el verdadero combate histrico dejando que dos metalenguajes: uno democrtico y otro revolucionario, sustituyan la realidad que no es otra para ellos que la continuidad del cumplimiento del plan del gran capital con sus mismas lgicas y con sus mismos resultados, y en los mismos espacios, hoteles, restaurantes, pasillos, stanos, unos tomando whisky y haciendo lobby mundial... verdad Diosdado, verdad Jorgito, verdad profesor Istriz, verdad Ramos Allup, verdad Cilita, verdad Tintori?, mientras otros hacemos cola, o no, por un paquetico de harina pan, de arroz, o de lo que haiga. Nuestras condolencias, ha triunfado la diplomacia y el dilogo es su xtasis sin 400 mil millones de dlares que nos robaron.

La pregunta no solo es si vamos a terminar de despertar sino qu vamos a hacer y cmo. Luchar por la vida es saber cmo vamos a luchar por nuestros pueblos en los actuales momentos, cmo vamos a quebrar el cerco de una polarizacin que, a estas alturas, y ahora por completo, para el ms pobre hasta el ms profesional, mucho ms all de disputas rentistas, es cunto nos quita a diario un capitalismo cada vez ms voraz y genocida. Esta es la traba mayor que tenemos por delante, y esto no se responde estableciendo sobrelenguajes declarativos que se asemejen a la justicia, a las democracias bonitas en el tinte declarado de muchos y muchas. No, eso lo vamos a corroborar con organizacin y una palabra que nos devuelva la alegra de la lucha por encima de todo poder En esta ventana comunicacional nuestro humilde aporte.


Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/a237130.html



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