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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2016

Entrevista a Juan Dal Maso, autor de El marxismo de Gramsci. Notas de lectura sobre los Cuadernos de la crcel, libro que inicia la coleccin Debates Marxistas Contemporneos
Recuperar el pensamiento de Gramsci es una batalla terico-poltica urgente

La Izquierda Diario


En la resea del libro que presenta Ediciones IPS se hace un recorrido de los temas abordados en los diferentes captulos. Qu te gustara resaltar?

El libro se puede leer de dos maneras. Para el pblico que se est iniciando en la lectura de Gramsci y busca por as decirlo las principales definiciones que se hacen en los Cuadernos de la crcel, hay una exposicin bastante completa de conceptos como Estado integral, hegemona, revolucin pasiva, crisis orgnica, guerra de posicin y guerra de movimiento, el moderno Prncipe, nacional-popular, las distintas acepciones del trmino Occidente, su concepcin del Estado obrero y el socialismo o algunas cuestiones del itinerario de Gramsci en Amrica Latina.

Para quienes estn ms familiarizados con el pensamiento de Gramsci, el texto propone una lectura metodolgica que se basa en la idea de que los conceptos de traducibilidad de los lenguajes cientficos y filosficos y el nuevo concepto de inmanencia son inherentes a la construccin de los propios argumentos gramscianos. Esto quiere decir que aquellas categoras que Gramsci utiliza para pensar la coherencia interna del marxismo pueden utilizarse para comprender el modo en que l intenta desarrollar conceptos unitarios o integrales a partir de una relacin permanente entre filosofa, poltica, economa e historia. Esto permite a su vez poner lmites a las lecturas excesivamente politicistas de su pensamiento, que separan la poltica de las condiciones y los procesos econmicos y sociales.

Hablando de eso, la obra de Gramsci ha sido muy discutida durante las ltimas dcadas. Contanos sobre sus usos....

Bueno, en primer lugar, deberamos sealar que un uso no necesariamente es algo negativo. O mejor dicho, hay usos ms distorsivos que otros del pensamiento de Gramsci. El uso es necesario porque la incorporacin de los conceptos gramscianos tambin lo es para pensar ciertas situaciones histricas. Por ejemplo, si uno usa la categora de crisis orgnica para analizar la situacin de pases como Estados Unidos (ms ahora con el triunfo de Trump que fue posterior a la redaccin de libro) o la de revolucin pasiva como hace Massimo Modonesi para analizar los gobiernos progresistas latinoamericanos (desde el PTS utilizamos un trmino relacionado que es el de pasivizacin) no tiene nada de cuestionable en s mismo, salvo que se defienda una concepcin de tipo academicista sobre la teora, en la que uno est obligado a hacer una especie de historia de las ideas cada vez que usa un trmino para analizar un proceso de la realidad.

En resumen, lo ms discutible, por as decirlo, son los usos que asimilan a Gramsci a perspectivas polticas que le eran bsicamente ajenas, en algunos casos incluso sin aclarar en qu medida se est distorsionando el sentido de sus ideas, como las instrumentalizaciones de su pensamiento que hizo el Partido Comunista Italiano durante la segunda posguerra o la que hicieron los intelectuales latinoamericanos cuando a principios de los 80 presentaron a Gramsci como punto de partida para pensar la transformacin democrtica de la sociedad. De todos modos, incluso en esos casos hay desarrollos que pueden ser productivos. Fueron los propios intelectuales del PCI en un equipo dirigido por Valentino Gerratana quienes publicaron la edicin crtica de los Cuadernos de la crcel en 1975, superando las ediciones temticas que haban sido publicadas por Togliatti y Felice Platone entre 1948 y 1951 y abriendo nuevas posibilidades para el conocimiento e interpretacin de la obra de Gramsci. En el caso de Amrica Latina, muchas reflexiones, sobre todo de Aric y Portantiero, aunque se hicieran desde una matriz de tipo reformista echaron luz sobre problemas de la realidad latinoamericana, por lo que merecen ser rescatadas, aunque no compartamos las motivaciones polticas de los autores.

En un sentido ms amplio, los desarrollos tericos referenciados en Gramsci son muchsimos, desde los estudios culturales en Inglaterra y EE.UU., hasta la escuela de los estudios subalternos de la India, las distintas apropiaciones de su obra en Amrica Latina entre las que podramos mencionar adems de Jos Aric y Juan Carlos Portantiero a Ren Zavaleta Mercado, Carlos Nelson Coutinho, entre otros autores, obras como las de Giovanni Arrighi, terico del sistema mundial o el referente de la lectura posmarxista y populista de Gramsci, Ernesto Laclau, aunque este ltimo es especialmente distorsivo de las concepciones originales gramscianas, como seala Perry Anderson en su ltimo artculo de New Left Review. Precisamente Anderson ha sido el autor de una obra muy popular, sobre todo fuera de Italia, que es Las antinomias de Antonio Gramsci y sintetiza varias de las crticas que se pueden hacer por izquierda a la interpretacin eurocomunista de Gramsci. Aunque ha recibido varias crticas bien fundadas sobre algunas debilidades filolgicas presentes en sus argumentaciones, que en parte podra distorsionar el sentido de ciertas ideas de Gramsci, a lo que hacemos referencia en el libro.

Despus est todo el trabajo de tipo filolgico que se realiza en los marcos de la International Gramsci Society, que si bien en muchos casos mantiene ciertos ncleos compartidos con aspectos de la lectura togliattiana de Gramsci, contiene muchos aportes, podramos decir, cientficos para la comprensin de su obra. Actualmente hay un equipo de investigadores dirigidos por Gianni Francioni que est preparando una nueva edicin crtica de los Cuadernos de la crcel.

Lgicamente, estos estudios no estn exentos de interpretaciones, pero tienen la ventaja de que reconstruyen el desarrollo de los conceptos de Gramsci de un modo ms ajustado al proceso de escritura, haciendo sinergia entre los textos precarcelarios, el texto de los Cuadernos, las cartas que Gramsci enviaba y reciba en la crcel y el contexto histrico.

Otra cuestin interesante es la exploracin sobre las relaciones de afinidad y diferencia entre Althusser y Gramsci, a lo cual dedic su dossier de mitad de ao la revista de estudios althusserianos Dcalages.

Cul es tu lectura? En qu te diferencias de las principales interpretaciones?

Quizs sera un poco pretencioso hablar de mi lectura. En primer lugar porque antes de este libro algunas ideas las fuimos planteando en comn con Fernando Rosso en distintos artculos de la revista Ideas de Izquierda. Vengo escribiendo sobre estos temas desde hace algunos aos, tengo algo que decir, pero me considero nada ms que un tipo curioso que trata de explorar y exponer algunas conexiones o relaciones en las que otros no repararon con tanta atencin, o sea que la lectura sera ms una lectura atenta que extremadamente novedosa. Esto lgicamente implica algunas hiptesis, para las cuales uno se apoya tambin en los resultados de otras investigaciones. En este sentido, creo que es importante que el libro sea un disparador para que los lectores aborden tambin los textos que estn incluidos en la bibliografa, con los cuales hay un dilogo crtico implcito o explcito segn el caso, como los de Gianni Francioni, Fabio Frosini, Guido Liguori, Giuseppe Cospito, Alvaro Bianchi y Peter D. Thomas, entre otros o los trabajos de Massimo Modonesi sobre la realidad latinoamericana.

Aclarado esto, propongo en primer lugar establecer un registro en el que no se contrapongan los usos con el trabajo de tipo filolgico. Es decir que la interpretacin se sostenga desde el punto de vista de un anlisis cuidadoso del texto gramsciano. Sigue siendo una interpretacin, pero tomando ciertos recaudos como el cotejo de las fechas de redaccin de los pasajes que cito y una reconstruccin parcial de la cronologa en que son elaborados los conceptos a los que haca referencia anteriormente, adems de distinguir aquello que es predominante o principal en la argumentacin de Gramsci de aquello subordinado o secundario.

Yendo ms a los contenidos, lo que sostiene El marxismo de Gramsci es una interpretacin de problemtica de la hegemona que cuestiona la oposicin total de esta categora con la de revolucin permanente. Este es muchas veces un lugar comn compartido por tanto por gramscianos antitrotskistas como por trotskistas con una visin un poco estrecha. Por el contrario, una parte importante de este trabajo est dedicada a explorar las afinidades y los elementos en comn entre las temticas de la hegemona y la revolucin permanente. En este contexto, abordamos otros problemas relacionados, como la propuesta de una comprensin integral de la hegemona contra la idea que contrapone este concepto a la centralidad de la clase obrera. Aqu es importante destacar que esto no se plantea desde un punto de vista moral o por defecto (Gramsci luchaba por la revolucin o Gramsci nunca reneg de la centralidad de la clase obrera, cuestiones ciertas pero relativamente estriles tericamente) sino estableciendo un nexo metodolgico entre el nuevo concepto de inmanencia y el de hegemona, que por razones de espacio no vamos a explicar ac, pero que podemos sintetizar en la idea de que el rol fundamental en la actividad econmica es parte constitutiva de la hegemona y esa cuestin es planteada claramente por el propio Gramsci.

Si se quiere, las dos principales operaciones del libro son esas, que a su vez guardan relacin con los otros temas abordados, que mencion al principio, del que destacara la cuestin del Estado. De este modo, continuando el trabajo de reflexin sobre las convergencias y divergencias entre Trotsky y Gramsci que venimos realizando como corriente internacional (con los trabajos de Emilio Albamonte junto con Manolo Romano y Matas Maiello), intent establecer o mejor dicho demostrar la existencia de un rea de mayor convergencia entre ambas teoras que permita reflexionar sobre la cuestin de la revolucin permanente en la actualidad.

En ese sentido, qu contrapuntos y confluencias pods rescatar entre Gramsci, Lenin y Trotsky?

Lenin es para Gramsci la referencia principal para pensar el problema de la hegemona, por lo que considero infundadas las interpretaciones que dicen que en los Cuadernos de la crcel Gramsci rompi con el marco terico y estratgico de Lenin. Con Trotsky la relacin es ms problemtica. Me parece que hay una confluencia clara en el anlisis de la reconfiguracin de las formas estatales durante el perodo de entreguerras, que Gramsci relaciona con la cuestin del Estado integral y Trotsky con la de la estatizacin de los sindicatos. A su vez, la reflexin gramsciana sobre la lucha por la hegemona contra las alternativas burguesas que denomina de revolucin pasiva, es decir, procesos en los que se refuerza la autoridad estatal asumiendo algunas demandas que vienen desde abajo pero vaciando su potencial revolucionario, tiene notables puntos de contacto con lo que sera la mecnica de la revolucin permanente en Occidente. Hay un punto de confluencia tambin en la importancia de las relaciones de fuerzas militares, pero con diferencias de nfasis no menores. Ambos coincidiran en lneas generales en distinguir la lucha de clases legal, la guerra civil y la insurreccin. Pero Gramsci de algn modo subsume la cuestin insurreccional en un proceso de ms largo aliento, centrado en la preparacin poltica primero y en la guerra civil despus. Trotsky, por su parte, hace mucho ms hincapi en la insurreccin como momento especfico clave de toda revolucin. Por ltimo, en el anlisis de la relacin entre poltica nacional e internacionalismo y la cuestin del socialismo en un solo pas hay un punto de divergencia fundamental. Todos estos temas estn abordados en el libro, aunque est centrado en los planteos de Gramsci y los puntos de vista de Trotsky se exponen slo en la medida en que no se puede darlos por supuestos.

Cul te parece que es la actualidad de estos debates?

Para decirlo resumidamente, la descomposicin de la democracia burguesa y los fenmenos aberrantes de las derechas populistas como Trump permiten pensar que estamos viviendo un momento de crisis orgnica en algunas de las principales potencias y tambin en algunos pases latinoamericanos. Este fue un debate que se dio en la ltima Conferencia de la Fraccin Trotskista Cuarta Internacional, de la que forma parte el PTS. Es decir que la propia realidad internacional vuelve a plantear la vigencia de muchas categoras y anlisis de Gramsci. Por otra parte, asistimos en los ltimos aos a las experiencias de formaciones de tipo neorreformistas como Syriza o Podemos, que buscaron reeditar una lectura eurocomunista de Gramsci, que lima el alcance revolucionario de sus ideas y polticamente da lugar a prcticas contrarias a la lucha consecuente de la clase obrera y los sectores populares. Ambas circunstancias plantean que la recuperacin de su pensamiento es parte de una batalla terico-poltica que tenemos que dar de manera urgente, aqu y ahora, en el terreno de las ideas y como parte de la lucha por unir a la clase trabajadora con el marxismo revolucionario.

La situacin de la clase trabajadora es muy heterognea. Incluye desde un obrero norteamericano clsico que vota a Trump como forma de rechazo a la degradacin de sus condiciones de vida, como al trabajador inmigrante de cualquier pas africano que trabaja en condiciones precarias en las ciudades europeas. Una concepcin de la hegemona en los trminos de lucha cultural gradual es totalmente impotente frente a un cuadro como ste. Pero por otra parte, se demuestra que la dinmica objetiva de la crisis, no necesariamente produce procesos revolucionarios, porque no hay una correspondencia mecnica entre los procesos econmicos y los polticos. En este sentido, frente a la crisis del movimiento obrero tradicional agrupado en los sindicatos burocratizados e integrados al Estado, y contra cierta izquierda quejumbrosa que centra sus crticas en el atraso de la clase obrera sin cuestionar su propia prctica, es necesario plantear una estrategia marxista que contemple tanto la cuestin de la hegemona, es decir que la clase obrera levante las demandas de todos los sectores oprimidos, en lugar de actuar como un sector corporativo, como la de la revolucin permanente, es decir, no buscar salidas intermedias sino el desarrollo hasta el final de las luchas que comienzan por demandas democrticas o parciales, y si no se dirigen hacia el objetivo del poder de la clase trabajadora son derrotadas, como pas en Egipto y a otro nivel en Grecia. Es decir, se plantea en toda su vigencia dramtica la cuestin de la hegemona obrera como central para pensar la actualidad de la revolucin permanente.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Recuperar-el-pensamiento-de-Gramsci-es-una-batalla-teorico-politica-urgente



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