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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2016

Retos actuales del marxismo: Una perspectiva desde Cuba

Felipe de J. Prez Cruz
Rebelin


La crtica al marxismo dogmtico que se enraiz entre nosotros, an carece de consenso dentro de las comunidades acadmicas cubanas. Aferrarse al viejo enfoque no slo implica una elevada dosis de ineficiente e ineficaz autoritarismo gnoseolgico, sino una prdida efectiva de la fe en la capacidad creadora de la propia teora revolucionaria. Se suma que a nivel internacional las demandas de desarrollo constructivo de la teora social, deben enfrentar las concepciones terico-metodolgicas y de naturaleza tica e ideolgica del orden neoliberal, que han logrado impactar significativamente en el pensamiento cientfico contemporneo, y generalizar una visin negativista de crisis irreversible del marxismo, en un frente que en tanto global, se manifiesta simultneamente al interior de las naciones en Cuba en lo que nos corresponde-, y en el ms amplio sistema de escenarios mundiales.

Pienso que se hace necesario abrir un debate que llegue e incorpore a todos los trabajadores, a la intelectualidad artstico y literaria, a los cientistas y acadmicos del sistema de ciencia e innovacin tecnolgica y a los profesores, en particular a los que llevan la compleja tarea de explicar qu es el marxismo, en nuestras aulas de la enseanza media y universitaria.

La llamada crisis del marxismo

Despus del derrumbe de la URSS, se produjo un aluvin triunfalista de propuestas viejas, nuevas y novsimas--, que con el slogan de la crisis del marxismo1, fluyeron a la superficie del movimiento cientfico, cultural y poltico mundial, con el propsito de desconocer, sustituir, revisar y anular, la universalidad propositiva de la teora revolucionaria fundada por Marx y Engels,

La intensa propaganda que se implement, hizo mella en amplios crculos intelectuales y en las fuerzas populares, y realmente el imperialismo a escala global, logr generalizar una matriz de rechazo visceral en algunos casos al marxismo, entendido como marxismo-leninismo. Los crticos del marxismo precisa Atilo A. Born-, y en general de cualquier propuesta de izquierda, no ahorran energas para sealar que las deformaciones cristalizadas en el marxismo-leninismo, no son sino el producto necesario de las semillas fuertemente dogmticas y autoritarias contenidas en la obra de Marx y potenciadas por el despotismo asitico que supuestamente se alojaba en la personalidad de Lenin. Para ellos, el estalinismo con todos sus horrores no es sino el remate natural del totalitarismo inherente al pensamiento de Marx y a la teorizacin y la obra prctica de Lenin. Nada ms alejado de la verdad2.

Dentro del movimiento marxista y leninista se produjo y contina- un proceso de transgresiones disciplinares crecientes, que ocasionaron colisiones, reacomodos abandonos epistemolgicos y no pocas deserciones. Es caracterstica de tal situacin una inusitada carrera por desligarse de Marx, Engels y Lenin y buscar otras paternidades para la criatura epistemolgica.

Abundan las subvaloraciones kantianas y hegelianas sobre Marx y Engels, en colosal e interesado ejercicio de desconocimiento de la obra de creacin macro terica de ambos fundadores. Se han hecho norma las autoproclamaciones gramscianas de la llamada filosofa de la praxis- o vigostskianas, en colosal intento de negacin de la filiacin marxista de Antonio Gramsci y L. S. Vigotsky, menos an reconocer que tanto uno como otro, forman parte de la etapa leninista del marxismo. Realmente el paradigma cualitativo fue muy atractivo para muchos marxistas, que decidieron reciclarse a travs otro epistema.

La confrontacin de la ofensiva liquidacionista contra el marxismo transcurre adems, en nuevas circunstancias histricas. Hoy estamos en una nueva poca de la humanidad. Lo que fue la revolucionaria matematizacin newtoniana para el capitalismo, que Marx someti a insuperable crtica histrica; se ha pluridimensionado a la luz de los desarrollos cientficos del siglo XX, con la teora de la relatividad de Einstein -Albert Einstein (1879-1955)-, el psicoanlisis de Freud, el principio de complementariedad de Heisenberg -Werner Karl Heisenberg (1901-1976)-, la ingeniera gentica, la nanotecnologa y muchos otros avances, en medio de la revoluciones cientfico-tcnicas contemporneas, y de la informatizacin de las sociedades.

Asistimos a un momento histrico en que la imagen filosfica de la relacin hombre-mundo, concretada con la relacin sujetoobjeto, se ve por un prisma ms universal y multifactico, aportado por el desarrollo del pensamiento humano en su penetracin de la realidad y en primer lugar por el conocimiento cientfico, que produce con una rapidez cada vez ms inusitada, nuevas aristas. Tambin vivimos en un mundo donde la irracionalidad y la anticultura han puesto como nunca antes, en grave peligro a todo el gnero humano. En tal contexto se han ensanchado los tradicionales y contradictorios enfoques materialistas e idealistas, su interpretacin mecanicista o dialctica, y sus posibles herramientas de lo cognoscible en la eterna bsqueda de la verdad. Asistimos en el pasado Siglo XX y en esta compleja aurora del XXI, a la emergencia y re-emergencia de viejas y nuevas tesis, escuelas, corrientes y paradigmas: positivismo, constructivismo, neopositivismo, pragmatismo, neokantismo, neotomismo, existencialismo, fenomenologa, y por supuesto la investigacin cualitativa... Una gama de trminos y conceptualizaciones cada da ms amplia y retadora, con la introduccin de formalizaciones procedentes de la Epistemologa, la Lgica, la Matemtica y la Ciberntica. En este punto ha emergido el paradigma de Complejidad3.

El paradigma de Complejidad

Bajo el liderazgo del ex marxista francs Edgar Morn (1921- )4, la teora de la complejidad propone entre otros interesantes puntos, el estudio de lo que se denomina salto cualitativo, y como a la luz de esta nueva categora, se siente la necesidad de cuestionar la conocida frase de que el desarrollo de la sociedad se mueve en zigzag. Sin embargo no est suficientemente clara en la propuesta de la complejidad, cmo incorporar la investigacin social. Tambin tendr que dilucidarse el significado del fractal cuando se trata de la sociedad.

El marxismo no es un contendiente de la teora de la complejidad, por razones de esencia: El marxismo es por naturaleza pensamiento complejo. De lo que se trata es que la complejidad nos propone un cambio de nomenclatura cientfica que a no pocos marxistas nada esencialmente nuevo nos dice. Tampoco el mtodo resulta una novedad. El denominado Triple modo de anlisis del sistema realidad-conocimiento: a) Socio-psicoanlisis del sujeto investigador sobre s mismo, b) sobre el objeto/sujeto de la investigacin y 3) sobre las condiciones de posibilidad del proceso investigativo, constituye una recreacin de la propuesta marxista5.

Abrirse a todo lo progresivo

Frente a quienes han decretado ms que la muerte de Carlos Marx, la de la historia, esta nueva hora precisa la evaluacin y el anlisis sin exclusiones, con una visin amplia, profundamente crtica, que sea, a la vez, tolerante, articuladora y sobre todo, propositiva. Que manifieste en definitiva, la relacin orgnica entre la explicacin "cientfica" y la prctica de la transformacin revolucionaria. "El marxismo -afirmaba Wenceslao Roces-, tiene que interesarse por todo, abrirse a todo y con una gran generosidad, con un gran entusiasmo"6.

Si la actividad prctica y transformadora del hombre, es la base del conocimiento y criterio de la verdad, y en tanto sustento de la axiologa revolucionaria, tal enfoque debe prevalecer en ciencia, tica y poltica, para juzgar la prctica investigativa de quienes no parten de los presupuestos marxistas, incluso de los que se declaran contrarios al paradigma fundado por Marx.

Tanto en ciencia como en poltica, estamos abocados a ratificar las esencias de los clsicos, y desde las praxis del hacer comprometido, sistematizar e incorporar los nuevos conocimientos y enfoques. Precisamos de una teora que no pretenda tener un nico punto de vista, sino unos mismos principios y valores. Y tal como Marx y Engels lo hicieron, buscar las nuevas fuentes del marxismo y el leninismo, del socialismo en el Siglo XXI.

No cabe dudas de que Julio Antonio Mella, Antonio Gramsci y Jos Carlos Maritegui tienen su lugar en este esfuerzo, que desde la historia contempornea del socialismo en el Sur aparecen aportes inobjetables en Mao Zedong, Ho Chi Min, Amlcar Cabral, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro. Pero como lo hicieron Marx y Engels en su poca, nuestra mirada debe ser mucho ms abarcadora: Podr tambin ser uno de ellos Max Weber (1864-1920) en su crtica infructuosa, pero incisiva del marxismo? Sigmund Freud? Thomas Samuel Kuhn?....

Hay que sistematizar el presente y a la vez, volver al pasado con una mirada cada vez ms descolonizadora. Para los latinoamericanos y caribeos, el reto de bsqueda y reencuentro con lo mejor de la cultura cientfica Occidental y mundial, no puede, por dems, seguir postergando el estudio de la historia de la ciencia en nuestra tierra, lo que heredamos de las grandes culturas americanas, lo que lleg desde Europa y definitivamente pas a ser sangre e inteligencia de este nuevo y pluricualitativo ente social del que somos parte. Hay que comprender y sistematizar las creativas formas en que los ismos europeos fueron asumidos, repensados, reformulados y definitivamente transculturados. Este metabolismo conceptual7 -como lo define Alcira Argumedo- y su praxis renovadora, constituye una clave histrica que tiene mucho que decirnos an.

Pensar o no como marxista, es una opcin librrima de cada persona, y el marxismo si bien es el ms certero de los paradigmas cienciolgicos contemporneos, no excluye el avance de la investigacin, el conocimiento y el hacer comprometido con la dignificacin humana, a partir de otras teoras y concepciones. Lenin siempre critic como uno de los principales males, el engreimiento de los comunistas, y es que quermoslo o no, siempre habr una cuota de vanidad y petulancia, cuando nos comunicamos con quien no sabe, quien duda, o tiene otro punto de vista, desde una afirmacin rampante sobre la cientificidad y la superioridad del marxismo. Los marxistas si contendemos con el oportunismo y el engao de utilizar a sabiendas del marxismo, en negacin de renuncia, en actos de plagio, vulgarizacin y/o ocultamiento.

Para los marxista, la posicin que refiero, la asuncin creativa y el estmulo de lo universal positivo, debe tener como eje de articulacin, el dominio del sistema cienciolgico, epistemolgico y valorativo de Marx, Engels, Lenin y sus ms genuinos seguidores. La defensa de lo que Pablo Guadarrama llama los ncleos duros de nuestra teora revolucionaria es una condicin de partida.

Si del amplio paradigma cualitativo se trata, es tan importante no ceder terreno ante los presupuestos que cuestionan las esencias del marxismo, como buscar qu se aport de novedoso, que podemos incorporar, y sobre todo qu nos une cada da a las mejores opciones de pensamiento con enfoques renovadores, de bsquedas objetivas de la verdad.

Los retos cubanos

La perplejidad y el caos que cre el desmoronamiento de la URSS en el seno del movimiento revolucionario y progresista mundial, en medio de la violenta ofensiva ideolgica del capitalismo que le sigui y de los colosales recursos propagandsticos puestos en funcin de la campaa antisocialista, incentivaron la renuncia al marxismo, la satanizacin del leninismo y la aceptacin del paradigma demoliberal, motivaron la desorientacin ideolgica y filosfica junto a toda suerte de eclecticismos estriles, pero tambin condujo a ratificaciones y nuevas bsquedas creativas. Los marxistas cubanos nos colocamos en esta ltima posicin. Para quienes vivamos en un pas cercado, a punto de ser invadido por la potencia imperialista ms poderosa de la historia, el problema del socialismo no slo solo representaba opcin de ciencia, era y hoy lo es tambin- una opcin de vida. La resistencia cubana se explica entre otros factores, por el papel que en Cuba han jugado las ideas, hechas movimiento y conciencia de las masas.

La Revolucin Cubana no fue ajena a los impactos y avatares negativos del modelo de marxismo dogmtico8. Repercuti esta situacin en el dominio terico-filosfico y metodolgico del marxismo en la formacin universitaria y en la investigacin social. Debilit el estudio de la tradicin nacional y fractur el dilogo con los pensadores y especialistas que en Amrica Latina y el mundo, no compartan los posicionamientos soviticos. Nos salv a plazo histrico, la fortuna de contar con el acervo extraordinario del pensamiento de Jos Mart un extraordinario dialctico9-, la impronta antidogmtica con que naci el marxismo cubano10 y la excepcionalidad del liderazgo terico-prctico de los dos marxistas -y leninistas- ms sobresalientes de la segunda mitad del Siglo XX y principios del XXI: De Ernesto Che Guevara y Fidel Castro Ruz.

No fue casualidad que en la Tesis del Primer Congreso del PCC Sobre los estudios del marxismo-leninismo en nuestro pas, seale que el fin, el propsito y el contenido de trabajo del investigador marxista-leninista consiste entre otras cosas en adelantar los resultados de su estudio al criterio oficial para servirle de apoyo y base orientadora o presentarlos a posteriori del establecimiento del criterio oficial para ofrecerle sustentacin terica a ste o para aportar juicios, argumentos y conclusiones que pudieran contribuir a modificaciones o rectificaciones necesarias. El nico criterio rector que debe guiar la actividad del investigador marxista-leninista -subrayaba la Tesis- es el de la bsqueda y el encuentro de la verdad objetiva, de la esencia y las leyes del problema objeto de estudio11.

El contradictorio epistemolgico entre la utilizacin de la categora consensual marxismo-leninismo, y el contenido terico y praxiolgico-valorativo que a tal concepto le otorg el Partido Comunista de Cuba y el lder de la Revolucin, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, recuper por las esencias, el enfoque del partidismo objetivo leninista, y nos abri la posibilidad de avanzar en relecturas ms certeras. No poda ser de otra forma dado que la tendencia prevaleciente, marcada por el liderazgo de Fidel, Che Guevara y Ral Castro, ha sido la inconformidad, la autocrtica y la bsqueda constante de nuevos espacios de realizacin revolucionaria12. Creacin heroica, vaticin Jos Carlos Maritegui para el hacer socialista en Amrica13, y los cubanos y las cubanas, ms all de incorporaciones mimticas, hemos sido consecuentes con este fundamental presupuesto revolucionario.

Tampoco fue casual, que un proceso de rectificacin de errores y tendencias negativas, que llevaba en su seno una profunda revolucin conceptual, fortaleci en Cuba el camino socialista a partir de 1985-1986, cuando ya se anunciaba el proceso de renuncias y traiciones, en que poco despus devino la llamada perestroika sovitica. Un momento definitorio, para la recuperacin de la tradicin ms autctona del socialismo cubano lo fue, ya abocados a la crisis econmica y al doble bloqueo del periodo especial, la realizacin del IV Congreso del PCC en 199114. Reverdeci entonces el debate nunca abandonado sobre la temprana articulacin del pensamiento nacional revolucionario cubano, del pensamiento martiano, el marxismo y el leninismo15, frente a las incorporaciones acrticas del marxismo-leninismo de matriz estalinista.

Las bsquedas y rectificaciones en las que hemos estado enfrascados en los ltimos lustros, para cambiar todo lo que deba ser cambiado, por nosotros mismos, con nuestros propios esfuerzos; en desafo a poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del mbito social y nacional16, han sido condicin y resultado de debates intensos y profundos al interior de la sociedad y el movimiento revolucionario cubano. El hecho de que los delegados al VII Congreso del PCC (abril del 2016), hayan aprobado ratificar la autoctona del socialismo cubano, con el abandono del trmino de marxismo-leninismo, marca un momento importante de madurez del Partido en el liderazgo del proceso de profundizacin y actualizacin socialista, que resuelve a nivel terico el contrasentido histrico de afirmarnos en un concepto que no reflejaba nuestra tradicin y praxis revolucionaria17.

El desarrollo epistemolgico que encierra el acuerdo de referencia del VII Congreso, no resuelve por su sola proclamacin el triunfo del enfoque ms progresivo. He podido constatar que existe entre no pocos colegas cubanos, una notable resistencia al cambio epistemolgico. Nuestros compaeros no entienden an, que el debate y la construccin epistemolgica como asuntos eminentemente cientficos, se resuelven desde el partidismo objetivo leninista, con los mtodos de ciencia. Dado que las categoras expresan un conocimiento de lo esencial, de la esencia ms profunda del objeto, el problema central de la epistemologa ha sido siempre y hoy no deja de serlo-, el del aumento del conocimiento cientfico, y en tanto el logro de la ms exacta correspondencia del conocimiento con su objeto. Precisamente la epistemologa permite pasar de un conocimiento menos verdadero a un conocimiento ms verdadero, a travs del descubrimiento de la lgica del posible error, para hallar la verdad objetiva y as exponer los resultados y mtodos de la ciencia a las correcciones que se precise. Lenin con razn declaraba que hay que hay que considerar "el infinito proceso de profundizacin del conocimiento de las cosas por el hombre, que va de la apariencia a la esencia y de la esencia menos profunda a la ms profunda 18.

La mejor metdica para entender el cambio epistemolgico est el estudio histrico del propio proceso de construccin del conocimiento, en medio de las circunstancias que se configuran en las interconexiones del movimiento cientfico y el movimiento ideolgico y poltico. Y junto con la investigacin se impone un espacio pedaggico de explicacin y formacin. Sacudirnos del lastre del marxismo dogmtico resulta una tarea fundamental, pero no dejan de percibirse otros retos no menos importantes.

Al debilitamiento del dominio terico-filosfico y metodolgico del marxismo, que incubamos y que la rectificacin de los ochenta no tuvo tiempo para resolver19-, se aadi la influencia en el pas de la eclosin de propuestas fabricadas en y alrededor de la cienciologa burguesa contempornea. Entre otros males asistimos a nuevos mimetismos acrticos, ahora bajo el signo de la ideologa capitalista, el conservadurismo neoliberal y el reformismo impregnado en sectores de izquierda.

Como afirma Miguel Limia, la sociedad cubana es penetrada sistemticamente por la ideologa liberal, no como un panfleto poltico, sino a partir de la cultura de la imagen, de la cultura del placer, de la recreacin; a travs de smbolos que empujan a conductas hedonistas, consumistas, centradas en la satisfaccin del placer. Esa orientacin es una va para transformarse en persona del mercado, para permanecer prisionero de la red del mercado, para la inactividad social por descomprometimiento con lo pblico, para el aislamiento individual y la degradacin personal20.

El entusiasmo por las novedades de la modernidad, encandil a no pocos estudiosos y tesistas, en un acrtico transvertismo de paradigmas, lo que puede constatarse en no pocas de las menciones que aparecen en las tesis de maestra y doctorado aprobadas en nuestros tribunales, y que citan a los autores y sistemas categoriales de moda en las plataformas de la UNESCO, la Secretaria de la Organizacin de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Banco Mundial. Mientras eclecticismo y pretendidos enfoques mixtos, nos dan la medida del punto de desencuentro terico en que se encuentran un grupo de colegas, que pugnan con honestidad por avanzar desde una insuficiente comprensin del universo terico metodolgico marxista y leninista, tambin martiano y fidelista.

Precisamente en la cienciologa marxista la articulacin se debe producir por las esencias, en el proceso interno, por la negacin dialctica que forja lo viejo-nuevo como conquista histrica, que permite profundizar y renovar las principales direcciones cognoscitivas y praxiolgico valorativas. Se trata entonces de una obra de creacin junto a nuestros padres tericos, compartiendo sus sueos y compromisos ticos con la ciencia y por lo tanto con las praxis de redencin humana.

Notas:

1 Hago referencia al mbito de la propaganda anticomunista. El debate sobre la crisis del marxismo es una propuesta de inters acadmico.

2 Atilio A. Boron: Actualidad del Qu hacer? Estudio Introductorio a la edicin argentina del Qu hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento de Lenin. Ver: Estudio introductorio: La actualidad del Qu hacer? En: Qu hacer?, Editorial Luxemburg, Buenos Aires, 2004, http://juventud.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2009/05/actualidad-que-hacer-atilio-boron.pdf

3 Ver: Edgar Morn: Introduccin al pensamiento complejo, Editorial Gedisa, Madrid, 2001; Repensar la reforma, reformar el pensamiento, Cuadernos de Pedagoga. No. 342 enero, 2005.

4 Morn milit en el Partido Comunista Francs hasta que por sus discrepancias con la lnea estalinista fue expulsado en 1951, lo que no le impidi continuar con una activa militancia de izquierda. Ver: Biografa autorizada de Edgar Morn y su obra, pensamiento complejo, http://www.edgarmorin.org/biografia-edgar-morin.html

5 El marxismo no es un contendiente de la teora de la complejidad, por razones de esencia: El marxismo es por naturaleza pensamiento complejo.

6 Gabriel Vargas Lozano: Qu hacer con la filosofa en Amrica Latina?, Mxico, DF, Casa abierta al tiempo, UAM, Traxcala, 1990, p. 219-220.

7 Ver: Alcira Argumedo, Los silencios y las voces en Amrica Latina. Notas sobre el pensamiento nacional y popular, Ediciones del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1992.

8 Ver: Thala Fung Rivern: "Problemas de la apropiacin del marxismo despus del 59. El marxismo en Cuba. Una bsqueda". En: Filosofa, teologa, literatura: Aportes cubanos en los ltimos 50 aos . Edicin de Ral Fornet Betancourt. Aachen: Wissenschaftsverlag Mainz (Concordia Serie Monografas, tomo 25), 1999,  http://www.ensayistas.org/filosofos/; Miguel Limia David: Hacia un nuevo episteme de la transicin socialista en Cuba, Instituto de Filosofa, La Habana, Junio de 2006 (indito).

9 En su concepcin, el hombre, como sujeto socio-cultural, reproduce de forma compendiada la totalidad del Universo. El hombre en Mart es por sobre todas las cosas, un ser activo, hacedor de historia y cultura y condicionado socio-histricamente, pues "nada es un hombre en s, y lo que es, lo pone en l su pueblo". Ver: Jos Mart: Henry Ward Beecher. En: Obras Completas (Tomo13), Editora Nacional de Cuba, La Habana, 1964, p. 34

10 Del autor: Julio Antonio Mella y los fundamentos del marxismo en Cuba. Contracorriente. La Habana, enero febrero marzo 1997, Ao 3, nmero 7, p 27- 55.

11 Partido Comunista de Cuba: Tesis y resoluciones. En Memorias. Primer Congreso del PCC, Editado por el DOR-CC del PCC, La Habana, 1976, t. 2, p. 283

12 Ver del autor: Cuba: Utopas, realidades y posibilidades. En: Jimnez M., Carolina y Aaron Tauss (Eds.): Pensar el fin del capitalismo?, Universidad Nacional de Bogot, Facultad de Derecho, Ciencias Polticas y Sociales, Bogot, 2015

13 Jos Carlos Maritegui: Aniversario y Balance. En Ideologa poltica, Editora Amauta. Lima, p. 287-268.

14 Ver: IV Congreso del Partido Comunista de Cuba. Discurso y documentos, Editora Poltica, la Habana, 1991.

15 Ver: Olivia Miranda, Tradiciones nacionales revolucionarias, marxismo y leninismo en el pensamiento revolucionario cubano. Editorial Pueblo y Educacin, La Habana, 2005; Caridad Massn Sena (Comp.): Comunismo, socialismo y nacionalismo en Cuba (1920-1958); Instituto Cubano de Investigacin Cultural Juan Marinello, La Habana, 2015.

16 Fidel Castro Ruz: Concepto de Revolucin. En: Discurso pronunciado el 1. de mayo del 2001. Granma, 2 de mayo de 2001, p.4.

17 A partir del VII Congreso el Partido asume como componentes tericos: el legado martiano, el marxismo y el leninismo, el pensamiento y la accin de nuestro lder histrico, la obra del Partido Comunista de Cuba y la Revolucin. Ver: Partido Comunista de Cuba: Conceptualizacin del modelo econmico social cubano de desarrollo socialista, Congreso PCC Plegable, Talleres Poligrficos Granma, La Habana, 2016, p 6

18 En: V. I: Lenin: Cuadernos filosficos, Editora Poltica. La Habana. 1979, p 251-252, 311, 213-214.

19 Gilberto Valds Gutirrez: Ideologa y ciencias. Nota para un debate actual. Cuba Socialista La Habana. Ao IX No.3 (39). Mayo-junio 1989.

20 De Miguel Limia David: Fidel Castro y la irreversibilidad del socialismo (indito).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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