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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2016

Cmo una despiadada red de idelogos superricos ricos aniquil las opciones y destruy la fe de la gente en la poltica
La victoria de Donald Trump empez a gestarse en el Reino Unido en 1975

George Monbiot
El diario


La ex primera ministra britnica Margaret Thatcher y el expresidente estadounidense Ronald Reagan, en una imagen de 1990. FIONA HANSON/ZUMA PRESS

La victoria de Donald Trump empez a gestarse en el Reino Unido en 1975. En un encuentro que tuvo lugar pocos meses despus de que Margaret Thatcher se convirtiera en la lder del Partido Conservador, uno de sus colegas, o eso es lo que cuenta la leyenda, intentaba explicar los valores que conforman la esencia del conservadurismo. Thatcher abri su bolso, sac un libro muy manoseado y lo tir encima de la mesa. "Esto es en lo que creemos", dijo. As empez una revolucin poltica que transform el mundo.

El libro en cuestin no era otro que Los fundamentos de la libertad, de Frederick Hayek. Su publicacin en 1960 propici que una ideologa que era honesta, aunque tambin extrema, se convirtiera en un absoluto fraude. A este nuevo pensamiento se le llam neoliberalismo y consideraba que la competicin es el elemento que define las relaciones humanas. El libre mercado propiciaba una jerarqua natural de ganadores y de perdedores; los humanos no podran haber diseado o planificado un sistema ms eficiente que este. Todo lo que frenara este proceso, como por ejemplo, impuestos demasiado elevados, regulaciones o la actividad de los sindicatos, era contraproducente. Los emprendedores deban gestionar sus negocios con total libertad para as crear una riqueza que nos beneficiara a todos.

Esta fue la idea inicial. Mientras Hayek escriba los ltimos captulos de Los fundamentos de la libertad, los multimillonarios daban generosas cantidades de dinero a la red de lobistas y de pensadores que l haba creado, ya que se percataron de que esta doctrina les permita defenderse de la democracia. Parece ser que no todos los elementos del programa neoliberal beneficiaban sus intereses. All estaba Hayek para solucionarlo.

El libro arranca con la descripcin ms limitada de la nocin de libertad: la ausencia de coercin. Rechaza nociones como la libertad poltica, los derechos universales, la igualdad de todos los seres humanos y la distribucin de riqueza por considerar que restringen las acciones de los ricos y poderosos y vulneran la ausencia de coercin que l propugna.

La democracia, en cambio, no es un valor absoluto o final. De hecho, para que esta libertad sea posible, es necesario evitar que la mayora decida por su cuenta el rumbo poltico o social.

Los ricos como valor social y cultural

Este razonamiento se justifica con la heroica promesa de extrema riqueza. Consigui unir la lite econmica, que gasta dinero en nuevos proyectos, con filosficos y cientficos pioneros. De la misma forma que un filsofo poltico es libre de pensar lo impensable, las personas extremadamente ricas son libres de hacer lo que quieran, al margen de la opinin pblica o de los intereses de los ciudadanos.

Los inmensamente ricos son como exploradores que se atreven con nuevos estilos de vida y que abren nuevos caminos para que el resto de la sociedad les siga. Para que la sociedad progrese, estos seres independientes tienen que poder ganar todo el dinero que deseen y hacerlo como consideren oportuno. Todo lo que es beneficioso y til tiene su origen en la desigualdad. No debe existir una conexin entre el mrito y la recompensa, ni una distincin entre los ingresos ganados con el esfuerzo y los ganados por otras vas, ni lmites a los alquileres que puedas cobrar.

La riqueza heredada tiene ms utilidad social que la ganada: los ricos ociosos no tienen que trabajar y pueden dedicar su tiempo y energa en influir sobre el pensamiento, las opiniones, los gustos y las creencias. As que incluso cuando parece que gastan con el mero propsito de presumir ante los dems, lo cierto es que lo estn haciendo para marcar tendencia.

Hayek suaviz sus crticas contra los monopolios y endureci su discurso contra los sindicatos. Arremeti contra la fiscalidad progresiva y contra los intentos de los pases por mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Insisti en el hecho de que hay muchos motivos de peso para negar una salud pblica universal y rest importancia a los esfuerzos por conservar los recursos naturales. A nadie medianamente informado debera sorprenderle el hecho de que Hayek fuera distinguido con el premio Nobel de Economa.

Los patrocinadores de la ideologa

Cuando Thatcher dej caer su libro encima de la mesa ya haba proliferado en un lado y otro del Atlntico una extensa red integrada por grupos de opinin, lobistas y acadmicos que promovan las ideas de Hayek y que estaban financiados por los hombres de negocios y las empresas ms importantes del mundo, entre los que se incluan DuPont, General Electric, la cervecera The Coors, Charles Koch, Richard Mellon Scaife, Lawrence Fertig, el fondo William Volker y la Earhart Foundation.

Los pensadores que patrocinaron el neoliberalismo supieron utilizar de forma brillante la lingstica y la psicologa. Supieron encontrar las expresiones y los argumentos necesarios para que este canto de Hayek a la lite se convirtiera en un programa poltico con posibilidades entre la poblacin.

Thatcher y Reagan no son los arquitectos de nuevas ideologas, simplemente son dos rostros visibles del neoliberalismo. Sus recortes fiscales masivos a los ms ricos, su agresividad con los sindicatos, sus recortes de programas de acceso a viviendas sociales, la desregularizacin, la privatizacin, la subcontratacin y los concursos para la gestin de servicios pblicos son propuestas de Hayek y sus discpulos. Sin embargo, el gran logro obtenido por su red no fue conseguir el aplauso de la derecha sino convencer a sectores que representaban todo aquello que Hayek detestaba.

Bill Clinton y Tony Blair tampoco supieron elaborar un discurso propio. En vez de crear un nuevo discurso poltico, creyeron que bastaba con crear un discurso "triangular". En otras palabras, se quedaron con algunos de los argumentos que sus partidos haban defendido en el pasado, los mezclaron con algunos que defendan sus rivales y crearon as una "tercera va".

Inevitablemente, la abrasadora confianza del neoliberalismo tuvo un poder de atraccin mayor que el de la estrella agonizante de la socialdemocracia. El triunfo de Hayek es evidente en muchas de las medidas que se impulsaron: desde la decisin de Blair de dar ms alas a la financiacin privada a la derogacin por parte de Bill Clinton de la Ley Glass-Steagal, que estableca una separacin entre la banca de inversin y los bancos comerciales.

Y a pesar de su carisma y tacto, Barack Obama, que tampoco tena un discurso original (exceptuando su esperanza) tambin fue convenientemente guiado por algunas voces muy convincentes.

El peligro de la desafeccin

Ya lo advert en abril: la primera consecuencia de estas polticas es la sensacin de impotencia del ciudadano y la segunda, la desafeccin. Si la ideologa dominante no permite que el gobierno mejore la sociedad, ya no puede dar una respuesta a las necesidades de su electorado. La poltica pierde la relevancia que tena en las vidas de los votantes y se convierte en algo que solo afecta a una lite remota.

Esta desafeccin con la clase poltica puede derivar en rechazo. Los hechos y los argumentos son eclipsados por eslganes, smbolos y sentimientos. El hombre que ha impedido que Hillary Clinton llegue a la Casa Blanca no es Donald Trump sino el marido de la candidata, Bill Clinton.

Lo ms paradjico es que quien ha sabido aprovechar este rechazo contra el neoliberalismo es el tipo de hombre que Hayek admiraba. Trump, cuyas propuestas no se enmarcan en una nica ideologa poltica, no es un neoliberal clsico. S encarna al "hombre independiente" de Hayek: heredero de una fortuna, libre de ataduras morales, cuyos gustos podran convertirse en tendencias a seguir.

Los pensadores neoliberales estn al acecho para cazar a este hombre de pensamiento hueco. Trump es como un gran recipiente vaco que podra ser rellenado con las ideas de aquellos que saben lo que quieren. Lo ms probable es que termine por destruir las ltimas iniciativas que muestran nuestra decencia como seres humanos, como por ejemplo el acuerdo para frenar el calentamiento global.

Los que son capaces de crear una narrativa comn controlan el mundo. Los polticos no han sido capaces de elaborar un discurso que est a la altura. Ahora, el nuevo reto es ser capaz de explicar qu significa ser humano en el siglo XXI. Tiene que ser un discurso capaz de atraer a los votantes de Trump, a los de UKIP y a los seguidores de Clinton, Bernie Sanders o Jeremy Corbyn.

Algunos de nosotros creemos saber cmo debera empezar este discurso. Todava es demasiado pronto para avanzar acontecimientos pero, como han constatado la psicologa moderna y la neurociencia, la esencia de este discurso tiene que girar en torno al hecho de que los humanos, a diferencia de otros animales, son seres sociales y altruistas.

El neoliberalismo promueve el individualismo y un comportamiento que solo vela por los propios intereses, y es contrario a la naturaleza de los seres humanos. Hayek intent explicarnos como somos. Se equivoc. Y el primer paso para deshacer este entuerto es reivindicar nuestra humanidad.

Traduccin de Emma Reverter

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Donald-Trump-gestarse-Reino-Unido_0_580592413.HTML

 

 



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