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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2016

Donald Trump y el asbesto

Francisco Bez Baquet
Rebelin


El 13 de mayo de 1984, el diario El Pas publicaba un artculo de Carlos Sols Santos, titulado Ronald Reagan, filsofo y cientfico. En l, su autor pasaba revista a diversas opiniones y afirmaciones exhibidas por el ex actor y presidente estadounidense, en una sucesin de disparates, que a veces nos podan resultar hilarantes, pero que tambin nos evidenciaban que el menos malo de los regmenes polticos la democracia-, eventualmente poda llegar a transformarse en un peligroso juego, de imprevisibles consecuencias.

Hoy nos encontramos con otro personaje de similares caractersticas, negacionista del cambio climtico (algo de lo que por aqu, en Espaa, tambin hemos tenido nuestra propia dosis presidencial), y cuyas estrambticas opiniones sobre el asbesto vamos a tener ocasin de examinar seguidamente.

Trump revel la verdad sobre el amianto, en un libro editado en 1997, bajo el ttulo de Trump: The Art of the Comeback (Trump: el Arte del Regreso):

Creo que el movimiento contra el amianto fue dirigido por la mafia, porque a menudo eran las empresas relacionadas con la mafia las que haran la remocin del amianto. Se presion mucho a los polticos, y como de costumbre, los polticos cedieron. Millones de camiones de este increble material ignfugo fueron llevados a sitios de vertido especiales y el asbesto fue reemplazado por materiales que supuestamente eran seguros pero que no podan sostener una vela al amianto, para limitar los estragos del fuego.

As es que: seores de nuestra ANEDES (Asociacin Nacional de Empresas del Desamiantado), ya ven qu opinin les merecen a este personaje, por dedicarse a una tarea tan vital como imprescindible, y en la que, a pesar de todas las precauciones adoptadas, sus trabajadores siguen sujetos a un grave riesgo, sobre todo por lo que respecta al mesotelioma, de tan tardo afloramiento, y para el que habrn bastado dosis mnimas de exposicin laboral.

Algn comentarista, con evidente irona, ha dejado caer la observacin, de que el seor Trump deba de saber muy bien de qu estaba hablando, dadas sus muy buenas relaciones con esas empresas de cuestionadas afinidades.

Cuando Trump afirm, refirindose, al parecer, a todo tipo de utilizacin del asbesto, incluso al amianto en borra, proyectado sobre superficies, para actuar como ignfugo, diciendo de l que es cien por ciento seguro, una vez aplicado, no era ciertamente la primera vez que estableca algn tipo de relacin con el mineral, ni tampoco con contratistas transgresores y con condiciones de trabajo nada seguras. Trabajadores de la construccin, emigrantes polacos, denunciaron ante el peridico New York Times, que en la construccin de la Torre Trump (la sede central de sus negocios), a menudo trabajaban asfixiados en medio de una nube de polvo de amianto, y sin equipos de proteccin. La constructora contratante de esos trabajadores los indocumentados inmigrantes polacos no registrados como asalariados-, lo haca a slo a cuatro o cinco dlares la hora de trabajo, e incluso menos a veces, y en todo caso muy por debajo de los emolumentos de un operario sindicado, que trabajara en el mismo lugar.

Vemos, por tanto, que su manifiesta hostilidad hacia los emigrantes indocumentados, ms que a una coherencia ideolgica ultraconservadora y reaccionaria, ha podido obedecer a motivos mucho ms personales de inquina, a causa de esas declaraciones publicadas, porque, a la hora de aprovecharse indirectamente de la situacin precaria de esos operarios, en situacin ilegal, bien que no tuvo remilgo alguno.

Pero Trump, adems, que haba atribuido a la mafia la iniciativa y el manejo de la campaa en favor del desamiantado, evidencia, al propio tiempo, unos estrechos vnculos con las finanzas de precisamente esa misma mafia, incluyendo tambin a su propio abogado, Roy Cohn, y asimismo a la propia empresa contratada para la edificacin de la Torre Tramp, con tan ejemplares comportamientos ticos, tanto en lo econmico como en lo relativo al manejo del amianto a instalar, como acabamos de narrar.

De l escribi el reportero de investigacin, David Cay Johnston, que Ningn otro candidato a la Casa Blanca este ao, tiene algo cercano al rcord de Trump, de repetidos tratos sociales y de negocios con mafiosos, estafadores y otros ladrones, afirmacin de la que cabra deducir, que, aunque, atenuados, otros candidatos tambin podran exhibir similares vnculos.

Trump estima que las empresas que han expuesto a sus empleados, a sus clientes, y/o a terceros, a los efectos del amianto, no deben ser considerados responsables, vindose obligadas por los tribunales, a establecer fondos fiduciarios, de los que estn obligadas a indemnizar a las vctimas del mesotelioma o de las dems enfermedades graves, vinculadas a la exposicin al asbesto, o a hacer asentamientos, o a ser obligadas en los juicios, a pagar indemnizaciones, a los pacientes o a sus familiares.

Como ferviente partidario de un amplio esquema de modificaciones legislativas, conocida en los Estados Unidos como reforma de la responsabilidad civil, l proyecta limitar la cantidad de dinero que las vctimas de las enfermedades derivadas del uso industrial del amianto puedan recibir, por conceptos tales como la compensacin por sus gastos mdicos, por la prdida de sus ingresos, o por otros costes, como son los derivados de tener que pasar por toda una batera de pruebas, hasta poder haber alcanzado el diagnstico verdadero y definitivo.

En los Estados Unidos no existe una verdadera prohibicin general del uso del asbesto, y en su defecto, lo que s ha existido hasta el presente, ha sido un sacrosanto temor de sus empresarios a las disuasorias indemnizaciones que se han venido obligados a satisfacer, cuando sus empresas han sido condenadas en los litigios por amianto.

Si desaparece ese freno, nada se opondr a un retroceso hacia pasadas situaciones, en las que el empleo del asbesto goz de una prctica impunidad, porque lo que est fuera de toda duda, es de que bajo la presidencia de Donald Trump jams se llegar a producir esa verdadera prohibicin general, a la que aludamos antes.

Acerca de la peculiar situacin de la nacin norteamericana, en lo relativo a la permisividad legal con el amianto, vase, en primer lugar, a:

Barry I Castleman Asbestos is not banned in North America European Journal of Oncology. 2006; 11 (2): 85-88 http://www.mirg.org/mesothelioma-articles/pdf/asbestos-not-banned-in-north-america.pdf  

y tambin nuestro trabajo conjunto:

Francisco Bez, Paco Puche y ngel Crcoba Amianto: quin mueve ficha? Rebelin, 19-12-2012 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=161012

En otra de sus estrafalarias apreciaciones, Trump considera que la estructura las Torres Gemelas neoyorquinas no habran cedido ante el impacto de los aviones usados en el atentado terrorista, si las mismas hubieran sido ntegramente ignifugadas con el asbesto, en lugar de haberlo estado slo parcialmente. A despecho de lo concluido en diversos informes tcnicos elaborados por los expertos, con explicaciones razonadas, as lo manifest, sin ninguna suerte de pruebas, ante los senadores de un subcomit del Comit de Seguridad Nacional y de Asuntos Gubernamentales, del Senado, en el ao 2005.

As pues, su apuesta es doble: por una parte, niega o desdea, minimizndolos, los letales efectos del amianto, y por otra, le atribuye propiedades protectoras, que van mucho ms all de lo que permiten la ms elementales leyes de la Fsica newtoniana.

Invoquemos la necesidad y conveniencia de una prxima visita del Papa Francisco a los Estados Unidos, a ver si pudiera conseguir frenar al menos los efectos colaterales ms nocivos y universales de una presidencia estadounidense que se barrunta como ms txica que al propio asbesto, tan ensalzado por Trump, su ferviente valedor.

 

 Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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