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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2016

Sobre la propuesta electoral del EZLN
Algunas consideraciones crticas

Massimo Modonesi
Rebelin


Antes de criticar aspectos, formas y alcances de la propuesta del EZLN de someter a consulta, en las comunidades que adhieren al Congreso Nacional Indgena (CNI), la propuesta de conformar un Concejo indgena de gobierno e impulsar una candidata indgena en las elecciones presidenciales de 2018, hay que respetar su derecho a lanzar iniciativas polticas incluso en el terreno electoral, un mbito que haban reprobado en anteriores coyunturas. Es evidente que no se trata de un giro electoralista de los zapatistas -aunque circule esta tesis simplista- tanto porque sus posturas frente a las elecciones nunca fueron doctrinarias sino polticas, de evaluacin del contexto y de las opciones en disputa, incluida la decisin de la Otra campaa lanzada en paralelo pero con intencional timing electoral- como porque la propuesta actual, a reserva de saber ms de sus formas y contenidos, se plantea como una incursin electoral desde afuera y en contra del sistema de partidos y de las instituciones estatales. Adems del debido respeto frente a legtimas iniciativas desde abajo, hay que valorar que los zapatistas se proponen volver a impulsar acciones de organizacin y movilizacin a nivel nacional, cuando haban abandonado este terreno despus del repliegue de la Otra campaa en 2006.

Dicho esto, esta sorpresiva propuesta suscita varias interrogantes y consideraciones crticas. Es sabido, y se ha verificado desde que se hizo pblica, que el terreno pre-electoral y se presta a debates speros y generalmente de bajo nivel, as que una incursin en este terreno implica sumergirse, quirase o no, en el bajo mundo de la que Gramsci denominaba la pequea poltica. Por otra parte, la tnica de la Otra campaa en 2006, la estela que dej as como las alusiones que acompaaron la presentacin de la propuesta y los comunicados que le siguieron, apuntan a que esta Nueva Otra Campaa estar condimentada de ataques a AMLO y MORENA, con todas las consecuencias y tensiones ya mencionadas. Porque aqu reaparece el punto de la discordia del proceso electoral de 2006, cuando los ataques a AMLO el huevo de la serpiente- vulneraron la convivencia de distintas sensibilidades y orientaciones polticas en el campo popular mexicano. Porque, aun cuando MORENA sea un partido que hereda muchos vicios del PRD, con rasgos conservadores y populistas inaceptables desde una postura anticapitalista, tiene genuinas races nacional-populares, cuenta entre sus filas militantes de base, dirigentes e intelectuales honestos y comprometidos y, a pesar de su perfil intrasistmico y sus vicios internos, no deja todava de tener rasgos progresistas, nacionalistas y plebeyos que no pueden ser asimilados a las derechas mexicanas bajo el frmula de son todos iguales. Prueba de ello: varios entre sus militantes y dirigentes ha sido asesinados por razones polticas a lo largo de estos aos. En el contexto de la tendencia a la derechizacin que recorre el mundo y se asienta en nuestro norte y nuestro sur no se puede simplificar excesivamente el anlisis para fines de propaganda de corto plazo sin correr el riesgo de generar distorsiones duraderas en los procesos de educacin y formacin poltica. El carcter contradictorio constitutivo de MORENA, a la par de otros movimientos de tipo populista en Amrica latina, el desgaste relativo de la figura de AMLO y, al mismo tiempo, su indiscutible arraigo son nudos problemticos del panorama actual de la izquierda mexicana, al cual se agrega ahora el giro electoral y la propuesta de una nueva otra campaa del EZLN, configurando un escenario propicio no solo para la polarizacin, sino tambin la confusin y el extravo de sentidos polticos y de energas militantes. Eppur si muove, podramos decir, haciendo gala de optimismo de la voluntad, en un pas que parece haber tocado fondo.

A ms de un ao de distancia de los comicios, en un pas en donde los aos electorales reservan sorpresas fraudes (1988 y 2006), asesinatos de candidatos (1994), levantamientos armados (1994), movilizaciones masivas espontneas (1988, 2006 y 2012)- no queda claro si la candidatura de AMLO tendr la fuerza para competir con las de las derechas y concentrar los votos de oposicin, cuando se anuncia una candidatura del PRD (Mancera?) y pueden surgir otros candidatos independientes de distinto tipo y color. Esto es relevante en tanto muchos electores de izquierda podrn encontrarse ante la disyuntiva de otorgar un voto til, tapndose la nariz, por AMLO, si es que tiene realmente la posibilidad de ganar, o un voto identitario por una candidata indgena u otras eventuales candidaturas independientes de izquierda. A pesar de todas las limitaciones y de eventuales aspectos siniestros ya instalados en el proyecto y la estructura organizacional de MORENA, una llegada de AMLO a la Presidencia de la Repblica implicara evitar en Mxico la continuidad o la profundizacin de la derechizacin neoliberal y autoritaria, con el degrado institucional y social que la caracteriza y podra significar un cambio poltico similar al que, bien que mal, significaron los llamados gobiernos progresistas en Amrica Latina, con todas las crticas y la oposicin de izquierda que se merecieron y se merecen los que sigue en pi.

Y aqu aparece el otro punto problemtico de la propuesta zapatista. En qu medida est orientada o tiende objetivamente a fortalecer y articular un polo a la izquierda de MORENA, potenciando la izquierda antagonista y anticapitalista que tiene en Mxico expresiones difusas, ncleos militantes, cierto recambio generacional y una galaxia de organizaciones sociales y polticas de distinto tamao y espesor? Estn invitando a participar a personas y organizaciones anticapitalistas o se trata de una campaa estrictamente indgena o zapatista?Van a aceptar apoyo crtico de otros anticapitalistas no indgenas? Ojal me equivoque y se instale un circulo virtuoso alrededor de esta propuesta en trminos de configurar de un polo de una izquierda radical, con arraigo social, capacidad de movilizacin y dinmicas incluyentes. Sin embargo, el desmembramiento y la involucin sectaria de la Otra campaa desde 2006 sin duda pesan en trminos tanto de la disposicin del EZLN a impulsar iniciativas federativas en el campo anticapitalista como de su capacidad de convocatoria, que se vio mermada por aquella experiencia. Hace tiempo que el EZLN dio un giro abajo y a la izquierda, entendiendo por abajo fundamentalmente las bases zapatistas, en primer lugar las comunidades zapatistas cuya resistencia y capacidad de autodeterminacin es sin duda ejemplar- y por izquierda un anticapitalismo radicalmente adverso a la izquierda institucional tanto socialdemcrata como nacional-popular. Entonces lo que se podra festejar, el regreso del EZLN al terreno de la lucha poltica nacional, puede revelarse una incursin desde un lugar y una lgica restringida y particular, aunque no deje de tener el alcance universal que le confieren lo indgena y, ni hablar, lo femenino, como referencias identitarias pero tambin clasistas.

Una movilizacin indgena anticapitalista tiene sentido y puede fortalecer este sector tan golpeado no solo en el pasado remoto sino en la coyuntura del despojo intensivo del extractivismo que surca dramticamente el territorio mexicano. Impulsar y proyectar su organizacin por medio de una campaa electoral es una apuesta vlida an cuando hay que considerar el desgaste que esto implica. Las elecciones han sido, en la historia del movimiento socialista revolucionario, consideradas una oportunidad de agitacin y propaganda, as como de representacin subversiva al interior de las instituciones burguesas. Al mismo tiempo, la oportunidad de alcanzar una visibilidad muchas veces encubra la dificultad o incapacidad de construir e impulsar organizacin y movilizacin en tiempos normales y, por otra parte, la participacin implicaba un reconocimiento implcito de las reglas del juego de la democracia burguesa. Ambas cuestiones rondan la propuesta del EZLN, que parece esencialmente defensiva respecto de la situacin de debilidad y de agresin que viven las comunidades y el movimiento indgena -del que el CNI es solo una parte- y, por otro lado, si se enmarca en el procedimiento electoral oficial, comporta una serie de cuestiones legales que obligarn a aceptar una supervisin de las instituciones electorales, as como el ejercicio del financiamiento pblico y su fiscalizacin. No deja de asomarse en el horizonte el espectro de la circularidad propia del electoralismo, donde el huevo de la organizacin, movilizacin y fortalecimiento poltico y la gallina de los resultados electorales y la conquista de espacios de representacin se retroalimentan y se vuelven una sola cosa.

As que de las cuatro componentes de la propuesta que est siendo evaluada por las comunidades adherentes al CNI electoral, indgena, anticapitalista y femenina- la nica que no resulta problemtica es la de que la candidata sea una mujer, en el contexto de un pas donde impera la violencia de gnero y hace estragos el feminicidio: una campaa encabezada por una mujer indgena, cuyo perfil no slo tnico sino de clase marca un desafo que merece respeto y atencin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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