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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2016

Montaje meditico-policial en Altsasua
Por la convivencia, OSPA!

Eleak


Doce personas imputadas y siete encarceladas. El renovado Cdigo Penal contempla para el delito del que se les acusa penas de entre 10 y 15 aos. Ese Cdigo Penal que entr en vigor al mismo tiempo que la Ley Mordaza, ese que fue reformado a los cuatro aos de que ETA anunciase que abandonaba definitivamente las armas. La jueza Carmen Lamela considera de justicia etiquetar aquella pelea de terrorismo y que estos jvenes penen ese largo tiempo en una celda.

Contexto: Superpoblacin estructural de policas y militares que actan bajo lgica de ocupacin y pacificacin de territorio enemigo. Escena: Una taberna de un pueblo en fiestas, altas horas de la madrugada, dos Guardias Civiles amenazando -por ensima vez- a vecinas y vecinos. Desenlace: Pelea entre los militares y varias personas.

A partir de ese momento, encadenamiento demente de lgicas y mecanismos de excepcin: ocupacin militar masiva del pueblo; linchamiento meditico; criminalizacion directa por parte de los sectores polticos ms extremistas; criminalizacin indirecta de sectores polticos que pretenden situarse en la neutralidad; salto mortal, de pelea a terrorismo y de justicia ordinaria a tribunales de excepcin; detencin meditica y de madrugada de jvenes que se haban presentado previamente y de manera voluntaria en los juzgados dispuestos a prestar declaracin; encarcelamiento preventivo por riesgo de fuga de jvenes que se haban presentado previamente y de manera voluntaria en los juzgados dispuestos a prestar declaracin; un sumario que cataloga como terrorismo actitudes provocativas, manifestaciones, concentraciones, pintadas, pancartas, carteles, vdeos y utilizacin de redes contra la Guardia Civil; peticiones de entre 10 y 15 aos de crcel sin siquiera dar opcin a la defensa de presentar sus pruebas; clsica pirueta, de la necesidad de que quien acuse pruebe el delito a la obligacin del acusado de probar su inocencia; sealamiento judicial y meditico de la reivindicacin Alde Hemendik (que se vayan); sealamiento, de paso, del medio de comunicacin Ahotsa; una puerta abierta a la ilegalizacin del movimiento Ospa!?

Han transcurrido ya cinco aos desde que las nicas violencias polticas organizadas visibles son las de los Estados o distintas administraciones. Fue entonces cuando naci el movimiento Eleak, y desde entonces no hemos dejado de repetir la misma idea: no podemos conformarnos con que no nos apliquen las herramientas de excepcin desarrolladas durante dcadas de conflicto armado, ni con su flexibilizacin. Tribunales de excepcin, leyes anti-terroristas, incomunicacin... todo eso (y ms) debe desaparecer del ordenamiento jurdico. Igual que la Guardia Civil de Euskal Herria.

Mientras no lo logremos, el mejor escenario posible ser el limitado por las libertades formales de una democracia de psima calidad. Eso s, con el miedo constante de que la espada de Damocles de la excepcionalidad nos vuelva a rebanar el cuello en cualquier momento. Sea por puro placer, por la simple dificultad de cambiar costumbres, o por que desarrollemos potencias populares capaces de poner en cuestin su modelo de sociedad (ese da, no lo dudemos, nos aplicaran masivamente medidas de excepcin).

El respeto a nuestras libertades bsicas no nos llegar del cielo. Si no de una lucha que sepa condimentar adecuadamente mltiples ingredientes. El dolor y la rabia que se nos imponen hoy, compromiso, imaginacin, ternura hacia Ainara, Aritz, Edurne, Adur, Jokin, Iaki, Oihan, Julen, Jon Ander, Aratz y las dos personas menores, firmeza ante los agresores, apoyos amplios, desobediencia, ese humor que se nos presenta hoy tan lejano y otros.

Es absurdo pretender hacer vegetariano al lobo, vano pedir al nogal otro fruto que no sean nueces, pura ensoacin tratar de mezclar agua y aceite. Sera una ensoacin absurda y vana quedarnos a la espera de que llegue el da en que los estados desactiven su gigantesco arsenal de excepcionalidad contra las disidencias por propia voluntad, a la espera de que la Guardia Civil construya una convivencia respetuosa con las vecinas y vecinos de Sakana y Altsasu. Y, al igual que en otras dimensiones, si la convivencia no parte del respeto, mejor cada cual por su lado. Ospa!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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