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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2016

Tnez sabr escuchar la voz de sus vctimas?

Olfa Belhassine
Justice.info

Traducido del francs para Rebelin por Rosa Carazo y Francisco Fernndez Caparrs


Despus de varios aplazamientos, la Instancia Verdad y Dignidad (IVD) [1], oficialmente instituida el 9 de junio de 2014, por fin va a celebrar este viernes, 18 de noviembre, su primera audiencia pblica de las vctimas. Este momento clave del proceso de justicia transicional tunecino est expuesto, sin embargo, a tres grandes riesgos.

El acto del 18 de noviembre ser retransmitido en directo por las televisiones tunecinas. Ser la propia IVD la que proporcionar la seal a aquellos canales que deseen emitirlo. Las vctimas y los testigos, despus de haber sido preparados por los equipos de la Instancia, hablarn a cara descubierta de las distintas violaciones que han visto y sufrido. Sus palabras y sus verdades sern de gran valor para dar a conocer una parte oculta de la historia de Tnez y para abrir un debate en la sociedad -elemento necesario en un proceso de reconciliacin-. La sesin inaugural contar con la presencia de varias personalidades extranjeras tales como Kofi Annan, ex secretario general de Naciones Unidas, o Pablo de Greiff, relator especial de Naciones Unidas para la promocin de la verdad, la justicia, la reparacin y las garantas de no repeticin. Los tres presidentes tunecinos, a saber, el jefe del Estado, el presidente del Gobierno y el presidente del Parlamento, ya han sido invitados, as como miembros de algunas de las 43 comisiones de la verdad que han precedido a la de Tnez en la experiencia de interrogacin, de sacar a la luz y de rememoracin de un largo pasado de violencia. Sin embargo, el acontecimiento, muy esperado por organizaciones humanitarias y asociaciones de vctimas, se produce en un clima de tensin. Desde hace varias semanas Sihem Bensedrine, presidenta de la IVD, es objeto de constantes ataques por parte de medios de comunicacin locales despus de la destitucin de los comisarios Lilia Bouguira y Mustapha Baazaoui del consejo de la IVD debido a sus frecuentes e injustificadas ausencias de las reuniones del consejo, segn las palabras de la IVD. La instancia, que funciona desde entonces con 9 miembros de los 15 iniciales -antes dimitieron otros tres comisarios-, est lejos de contar con el beneplcito de los lderes polticos. Especialmente aquellos que son cercanos al presidente de la Repblica, Bji Caid Essebsi, autor de la iniciativa legislativa relativa a la reconciliacin econmica y financiera [2], y quien adems podra hacer frente a las acusaciones de fraude electoral durante los aos 80 y compadecer por tortura durante el tiempo en que ocup un alto cargo en el Ministerio del Interior durante los aos 50 y 60.

Por todas estas razones, se dibujan tres posibles escenarios que podran reducir el impacto de las audiciones pblicas y el papel que desempearan como instrumento para desvelar la verdad de un pasado oscuro.

Puede suceder que la palabra de las vctimas sea demonizada y puesta en duda por los detractores del proceso de justicia transicional, quienes son legin en el primer pas de la primavera rabe. Son aquellos que se inscriben en la trama poltico-financiera fiel al antiguo rgimen y que controlan el capital de los medios de comunicacin privados. Mediante sus ejrcitos de editorialistas, probablemente pregonarn que las vctimas que exhiben sus historias en la televisin, la mayor parte atravesadas por la violencia sistemtica y metdica del Estado (tortura, violaciones, arrestos arbitrarios, privaciones econmicas, control administrativo, divorcios forzados), mienten, exageran, inventan.

Solo mostraremos los casos ms representativos de violaciones, aquellos que ya hemos escuchado durante las audiciones privadas y sobre los que antes hemos investigado minuciosamente la concordancia entre los testimonios y la documentacin respectiva, asegura Oula Ben Nejma, quien dirige la comisin de estudio e investigacin de la IVD.

Para la comisaria Ibtihel Abdellatif, demonizar a las vctimas de las audiciones pblicas equivale a hacerles pasar por un nuevo trauma a quienes durante aos se les ha considerado como parias de la Repblica; cuando los amigos o las personas ms cercanas fueron disuadidas por la polica para que no les ofrecieran ayuda o, incluso, para que no les dirigieran la palabra. Desde hace mucho tiempo estas personas esperan el reconocimiento de sus vivencias, la recuperacin de su dignidad perdida.

Las experiencias comparables son instructivas en lo que respecta a este peligro. El periodista sudafricano Max du Preez, conocido por su lucha por los derechos humanos en la poca del apartheid y por ser, a finales de los noventa, el responsable de la programacin televisiva de las audiencias pblicas en Sudfrica, fue invitado hace unas semanas a un seminario sobre las audiciones pblicas y la proteccin de las vctimas, organizado en Tnez por el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la IVD. Max du Preez afirma que: Cuando en 1996 se llevaron a cabo las primeras tribunas pblicas dedicadas a las vctimas, el rgimen del apartheid que domin Sudfrica durante 60 aos empez a difamar a las vctimas asegurando que eran comunistas, terroristas y enemigas del Estado. Sin embargo, la fuerza de las palabras de remordimiento y arrepentimiento de sus verdugos, derrumbndose en plena sesin y reconociendo sus crmenes, desminti rpidamente todas las acusaciones. Asimismo, temamos la reaccin de los sudafricanos [refirindose a los que no crecieron en el rgimen del apartheid], aquellas generaciones posteriores a las tesis negacionistas y revisionistas. Hoy en da, creo que el impacto de las 2000 audiciones pblicas quedar grabado en nuestra mente durante mucho tiempo.

Puede suceder que los medios de comunicacin de masas no se interesen realmente en el asunto y que los periodistas se limiten simplemente a dar cuenta de las audiencias pblicas que se emiten en el telediario. De nuevo, la experiencia de Sudfrica resulta muy instructiva en cuanto al tratamiento meditico de una materia desbordante de humanidad, de todo tipo de imgenes y de un amplio espectro de emociones. Max du Preez cuenta cmo los magnates de los medios de comunicacin expresaron en sus editoriales posiciones que ponan en duda los testimonios de las vctimas mientras que sus periodistas prefirieron cubrir el evento de una manera profesional y equilibrada. Del mismo modo, aconseja que es preferible no poner a principiantes a cargo de las audiciones pblicas. En su lugar hay que dar prioridad a periodistas experimentados, que cuentan con cierta sensibilidad hacia el proceso y, sobre todo, con memoria. En un primer momento, en la televisin pblica donde trabajaba Max du Preez, se retransmitan las sesiones tal y como eran. Pero rpidamente se dieron cuenta de que los telespectadores no conseguan entender el contexto en el que se desarrollaban los testimonios, los detalles de los sucesos, ni podan seguir el hilo de los relatos, a menudo interrumpidos por el dolor y las lgrimas.

Decidimos pues, junto al equipo de periodistas que me acompaaba, optar por un special report para emitirlo en domingo a una hora de mxima audiencia. Lejos de cualquier discurso ideolgico o poltico, restituimos la dignidad de las vctimas, contamos historias de hroes annimos y presentamos casos sobre distintas temticas, como la tortura, los escuadrones de la muerte o las desapariciones forzadas. Nuestras investigaciones otorgaron an ms fuerza a los 2000 testimonios pblicos de las vctimas. Este programa semanal tuvo rcord de audiencia en Sudfrica, superando a las telenovelas americanas tan populares en ese momento, apunta Max du Preez.

Puede suceder que que las vctimas y los testigos asuman como consigna no nombrar a los torturadores. Hay que recordar que la Instancia Verdad y Dignidad an no ha tomado una decisin respecto a esta delicada cuestin. La IVD todava est meditando, comparando experiencias y, sobre todo, sopesando los riesgos y peligros. Sumida en una tormenta poltico-meditica, probablemente la Instancia teme ser an ms atacada, incluso linchada por una coalicin unida, mediatizada, sindicada y de largo alcance: una fusin de todos los cuerpos de seguridad tunecinos. Desde la antigua polica poltica, a la polica judicial, a las brigadas de investigacin de la Guardia Nacional, a los agentes de los servicios penitenciarios sobre varios de estos cuerpos pesan graves acusaciones de maltrato y tortura. Igualmente, puede que se citen nombres muy polmicos: los polticos que an ocupan un cargo y que dieron la orden de humillar, castigar, deshumanizar. Polticos que participaron en la institucionalizacin de la tortura. Durante el gobierno de la Troika (desde diciembre de 2011 hasta enero de 2014) [3], se perpetraron asesinatos polticos que atribuyen, segn los numerosos documentos filtrados del Ministerio del Interior tunecino, responsabilidad directa a polticos islamistas cuyo partido ahora forma parte del gobierno.

En Marruecos, la Instancia Igualdad y Reconciliacin pidi a las vctimas y a los testigos, en el ao 2004, que no desvelaran la identidad de los torturadores durante las audiciones pblicas, aunque algunos de los antiguos presos de conciencia no estuvieran de acuerdo con este principio. Mustapha Iznasni ha formado parte de esta comisin, y explica el protocolo escogido: Nuestro temor consista en generar inestabilidad en el Estado, una fitna (discordia) en la sociedad y un deseo de venganza. La experiencia de Marruecos es particular. A menudo, los procesos de justicia transicional se llevan a cabo en pases que salen de guerras civiles o de revoluciones, sin embargo, en nuestro caso, el nuevo regente -Mohamed VI-, aunque defenda el mismo rgimen que el de su padre, deseaba una monarqua constitucional ms democrtica y libre de las prcticas degradantes del pasado.

Mustapha Iznasni fue periodista y hoy da es miembro del Consejo Nacional de los Derechos Humanos de Marruecos. Iznasni no descarta que en Marruecos pueda ocurrir un da lo mismo que pas en Argentina veinte aos despus de la decisin poltica de archivar los casos de los altos dignatarios de la dictadura militar. En la primera dcada del 2000, y bajo la presin de distintas organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo, con su lucha contra la impunidad, se reabrieron los casos de las desapariciones forzadas. Entonces, Argentina se dio cuenta de que no haba escuchado a sus vctimas lo suficiente.

Aunque el hecho de no desvelar la identidad de los torturadores no signifique automticamente concederles la amnista, este protocolo puede constituir un freno ante la infiltracin en las instituciones de agentes reconocidos como responsables de graves violaciones de los derechos humanos, como por ejemplo la tortura, que hoy en da se lleva a cabo con total impunidad en los centros de detencin tunecinos. Adems de que el pasado no le habr rendido del todo cuentas al presente.

A la pregunta Se ha acabado con la tortura en Marruecos diez aos despus de la clausura de los trabajos de la comisin de la verdad?, Mustapha Iznasni ofrece una respuesta sibilina: La mejor garanta contra la tortura es la instauracin de una cultura de los derechos humanos. Hara falta que esta cultura se integre en las agendas de todos aquellos que se encarguen de aplicar la ley.


Notas

[1] La Instancia Verdad y Dignidad (IVD) fue creada el 15 de diciembre de 2013, dos aos despus del inicio de la conocida como primavera rabe . Dicha institucin tiene la tarea de dirigir un proceso de justicia transicional destinado a reparar los crmenes cometidos por autoridades estatales desde el 1 de diciembre de 1955 hasta el 31 de diciembre de 2013 [N.d.T.].

[2] El proyecto de ley para la reconciliacin nacional relativa a los delitos econmicos y financieros fue aprobado el 14 de julio de 2015. Apenas unos das despus de la proposicin de este proyecto de ley, Tnez vivi una fuerte movilizacin contra la aprobacin de la misma. El texto, despus de haber sufrido varias modificaciones e invalidado por la Instancia provisional para el control de la constitucionalidad de los proyectos de ley, an no ha sido aprobado [N.d.T.].

[3] Esa fue la denominacin que se dio al gobierno de coalicin formado por los partidos Ennahdha, Congreso de la Repblica y Ettakatol [N.d.T.].


Fuente: http://www.justiceinfo.net/fr/component/k2/la-tunisie-saura-t-elle-%C3%A9couter-la-voix-de-ses-victimes.html?Itemid=102



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