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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2016

Ponencia presentada en el Panel Las ocupaciones obreras y la autogestin a lo largo de la historia vnculos con el presente.
De las colectivizaciones al 15M: 80 aos de lucha por la autogestin en Espaa

Jos Luis Carretero
Rebelin


Ponencia presentada en el Panel Las ocupaciones obreras y la autogestin a lo largo de la historia vnculos con el presente. II Encuentro Euro - Mediterrneo La Economa de los trabajadorxs - VIOME - 28/29/30 Octubre 2016. Participantes: Francesca Gabbriellini (Italia), Milos Vlaisavljevic (Croacia), Ozgur Narin (Turqua), Alan Tuckman y Tom Unterrainer (Reino Unido) y Mario Hernandez (Argentina)


Esta ponencia habla de las colectivizaciones durante la Guerra Civil espaola, y de cmo esas ideas han tenido despus su manifestacin en el movimiento 15M que apareci en el Estado espaol en el ao 2011.

Hace 80 aos, el 18 de julio de 1936, los militares fascistas inician un golpe de Estado contra la Repblica espaola. Gran parte del pas cae en sus manos en poco tiempo. Pero tienen un problema: Barcelona. En la capital de Catalua los sindicatos de la CNT, la organizacin anarquista mayoritaria en el movimiento obrero, organizan la resistencia. Los disparos y enfrentamientos se extienden a toda la localidad. Antes de que acabe el da los militares han sido derrotados y los obreros se hacen dueos de la ciudad.

Poco a poco las noticias sobre lo sucedido en Barcelona se extienden a otros sitios, aumentando las resistencias, en Madrid, Valencia, etc. En ms de la mitad del pas la resistencia al golpe triunfa comandada por las masas obreras ante la pasividad y la pusilanimidad de las autoridades republicanas que una vez ms se niegan a dar las armas a las multitudes que defienden la democracia. Los militares y fascistas han sido derrotados. Muchos empresarios y terratenientes huyen a la zona nacional, las autoridades republicanas estn escondidas, paralizadas. Los obreros son de hecho los dueos de las situaciones. Pero, qu es la democracia para los obreros? Cmo es una democracia obrera?

Antes de que el aparato estatal pueda reaccionar, los trabajadores proceden a construir un autntico poder popular, incluso en el mbito econmico. Las patrullas de control formadas por las milicias de los sindicatos se hacen dueas de los barrios obreros, un tribunal revolucionario sustituye a la justicia burguesa y gran parte de la industria y del campo queda en manos republicanas y es colectivizado en rgimen de autogestin.

El 25 de julio el sindicato CNT de las Aguas de Barcelona advierte al pueblo que la ciudad no tiene nada que temer por lo que respecta al suministro, ya que el servicio queda totalmente garantizado por el Comit revolucionario obrero que ha incautado la empresa. Lo mismo ocurre con los tranvas, los autobuses, el metro, las redes ferroviarias, la industria de la madera, las agencias martimas en las que la iniciativa de la colectivizacin viene de trabajadores sindicalizados en la UGT, el sindicato socialista, minoritario en Catalua. Tambin gran parte de las factoras de la metalurgia y la construccin.

Un ensayo curioso hoy, que se habla tanto de bienes comunes y servicios pblicos socializados, fue el de las panaderas, constituyendo un mercado diseminado por el territorio en la forma de hornos y obradores pequeos; en un ambiente insano de locales anticuados los trabajadores pusieron un gran empeo en que la produccin se realizara en el menor nmero de hornos posibles, mejorando las condiciones de seguridad e higiene y abaratando los costos. Por ejemplo, cmo se hizo la colectivizacin de los tranvas? Un grupo de obreros armados se present en las oficinas de la Compaa de tranvas de Barcelona, situada en la Ronda de San Antonio, esquina a la calle Campo Sagrado. Incautndose de la misma y del fichero social que la Compaa posea de los obreros, siendo quemado en la mitad de la calle.

Mientras tanto, las empresas de propiedad extranjera que no podan ser colectivizadas eran sometidas a mecanismos de control sindical y obrero. En la Telefnica de capital norteamericano, el control se extenda a todos los aspectos de la explotacin, conservacin, comunicaciones, construccin, incluso a las operaciones cambiarias. La compaa no poda retirar dinero de los bancos para la realizacin de pagos sin la autorizacin correspondiente del Comit de control compuesto por los delegados del CNT y dos de la UGT. Este Comit era nombrado por las asambleas de trabajadores, las atribuciones de la empresa se redujeron a la administracin de los ingresos y las salidas.

En el campo tambin ocurra con las tierras abandonadas por los fascistas. Se establecan colectividades, organismos locales autogestionarios para realizar el trabajo en comunas. Parte de ellas tambin establecan el pago a los miembros en funcin de las necesidades familiares en lugar de las horas trabajadas, as como formas de moneda social local. Las colectividades establecan escuelas, hospitales, ateneos culturales, todos los servicios que faltaban en pueblos que haban sido sometidos durante dcadas y siglos a una situacin de atraso y miseria.

El anarcosindicalista Jos Negre indicaba en marzo de 1937, en una conferencia en Barcelona, cul era el concepto dominante en el seno del proceso colectivizador: La socializacin es un rgimen social en el cual los campos, las fbricas, talleres y todos los instrumentos de trabajo son propiedad de la sociedad, es decir, de todos en general y de nadie en particular. En el sistema de socializacin, campos, fbricas y talleres quedan en manos de los productores, como asimismo la facultad de organizar la produccin, trasporte y distribucin de los productos, pues a nadie compete dicha misin ms que a los trabajadores encuadrados en sus organismos sindicales, en sus sindicatos de industria y en las federaciones y confederaciones de los mismos. El sealar el volumen de produccin, es decir la cantidad de productos que deben producirse para cubrir las necesidades de la sociedad, a dnde deben transportarse y cmo deben distribuirse ser competencia de organismos superiores que se crearn para atender las necesidades de toda la sociedad, para coordinar la compleja vida de la relacin social, de la sociedad en su conjunto.

Estos organismos de coordinacin de conjunto se van creando, instituyendo federaciones de ramo, industria y colectividades agrarias. El ejemplo ms acabado es el llamado Consejo de Aragn, la zona donde la colectivizacin agraria es ms completa, donde se instituye un gobierno basado en la democracia directa y en la autogestin por parte de los campesinos. El Consejo de Aragn tiene su correspondencia econmica. Antonio Gambau Gil representante de la CNT de Abastos en el almacn de la Colectividad de Castel lo explica as: El sistema que tena como misin coordinar las necesidades de conjunto de las colectividades aragonesas era la Federacin regional de colectividades. Una especie de banco sin cajas fuertes ni dinero. Su labor consista en contabilizar las disponibilidades, es decir, los excedentes de produccin de las colectividades y las necesidades de las mismas. Si una colectividad tena la necesidad de ayuda, la Federacin con la disponibilidad de otras comunidades, se la presentaba sin cobrar por ello ningn crdito. Por otra parte, aquellas colectividades con excedentes tampoco perciban ningn inters por sus depsitos que en s constituan un fornido de solidaridad para los dems y hacia s mismos.

Para dar una idea de la dimensin del proceso indiquemos los datos que nos da el historiador Alejandro Rodrguez Daz de Torres para los principales espacios geogrficos implicados. Aragn: 450 colectividades mximo, integradas por ms de 300.000 personas. Catalua, colectividades agrcolas 297 mnimo, 400 mximo, 70.000 integrantes, promedio 350 colectividades a 250 personas cada una. Colectividades industriales 80% de los 700.000 obreros en empresas colectivas, 1.020.000 personas implicadas. Levante: 503 colectividades agrcolas mnimo, con unos 130.000 integrantes familiares, 30.000 personas implicadas en colectividades industriales. Solo son ejemplos, podramos dar ms. El proceso implic a toda la Espaa republicana y todos los estados econmicos, desde los pueblos vitivincolas de Castilla La Mancha hasta empresas cinematogrficas de Madrid.

El proceso colectivizador fue derrotado. Las contradicciones y enfrentamientos en el seno de los sectores populares, el rearme y la vuelta al poder de la burguesa republicana en la zona leal apoyada por el estalinismo que entenda que primero haba que ganar la guerra y luego hacer la revolucin provocando la desmoralizacin de las masas obreras catalanas junto con la derrota militar final, llevaron a la disolucin a sangre y fuego de las colectivizaciones.
Son mltiples los testimonios de sorpresa de los antiguos patrones al volver a las instalaciones de sus fbricas y verlas mejoradas y reorganizadas de una manera ms racional por los trabajadores. Los subproductos sociales de la derrota pueden rastrearse hasta el da de hoy en la ausencia de memoria histrica, en un pas en el que los exiliados de la postguerra siguen enterrados en las cunetas de las carreteras y en las fosas comunes, sin que se les haya permitido a sus familiares darles digna sepultura. El miedo generalizado de la sociedad espaola a todo lo que suene a compromiso poltico o a subversin del orden existente, la despolitizacin social de generaciones que no conocen su propia historia y que no saben que el actual monarca es hijo del que el dictador puso al final en Espaa.

Esta experiencia colectivista desapareci al hilo de la derrota de la Repblica y la brutal represin del franquismo. Ochenta aos despus, sin embargo, la autogestin se extiende en el sentido amplio, sigue siendo un elemento que acta como un importante referente para amplias capas de la sociedad cuando se moviliza, como fue en el caso del llamado movimiento 15M que ha generado en gran medida la actual situacin poltica espaola.

Tras la toma de la Puerta del Sol por las multitudes el 15 de mayo de 2011, tras el ciclo de movilizaciones sociales que se desat inmediatamente despus, iniciado por la emergencia de centenares de asambleas en pueblos y barrios de toda Espaa, los conceptos de democracia directa, una democracia real, y la autogestin actuaron como catalizadores de muchas de las experiencias desarrolladas en las luchas sociales subsiguientes.

Las asambleas populares organizaron bancos de tiempo, monedas locales, cooperativas locales, grupos de consumo agroecolgico, intercambios de conocimientos, proyectos de transformacin de ndole autogestionaria como la Cooperativa Integral catalana o el Mercado Social de Madrid, centros sociales autogestionados como el EKO o la Enredadera en Madrid, bancos de alimentos comunales como el Banco Bueno de la barriada degradada de Palma Palmilla en Mlaga. Hay iniciativas de este tipo en toda la Pennsula y son mucho ms populares y conocidas que hace aos atrs.

La llegada al poder municipal de los llamados ayuntamientos del cambio dirigidos por un sector puesto por el llamado asalto institucional asocindose para ello con partidos polticos nuevos y viejos ha abierto la posibilidad del debate para las posibilidades de la remunicipalizacin de los servicios pblicos privatizados en las dcadas anteriores.

Ante esta oportunidad un amplio conjunto de trabajadores activistas y vecinos que apoyan dichas reivindicaciones estn planteando que las mismas se hagan de una manera que permita la construccin de instituciones del comn, es decir, autogestionadas por los trabajadores y usuarios. Generando un nuevo tipo de propiedad, ni privada ni estatal burocrtica, sino comunal comunitaria.

En este escenario es que hay que entender la nueva propuesta de remunicipalizacin cooperativa del servicio pblico de limpieza de la ciudad de Madrid presentada por el Instituto de Ciencias Econmicas y de la Autogestin (ICEA) y que tiene como objetivo abrir este debate y que ser presentada en este mismo encuentro maana.

Desde Solidaridad Obrera, desde una organizacin de trabajadores que se reclama heredera de la iniciativa de las colectivizaciones, entendemos que estos procesos tienen que ser profundizados, desarrollados y fortalecidos y que nuestro pueblo y nuestra clase tienen que empoderarse cada vez ms para que conociendo el pasado podamos edificar la sociedad del futuro. Como deca en 1937 Alardo Prats y Beltrn de los colectivizadores de Aragn: Todas estas muchedumbres de hombres, mujeres y jvenes tienen en su memoria an grabado de qu se trata un rgimen de opresin y atraso y ante la realidad actual el contraste surge poderoso como argumento que aniquila toda una poca para siempre derrumbada. Cualquier sombra de recelo por el porvenir est lejos de su espritu. Da la impresin de que trabajan para la eternidad, tal es su seguridad en las decisiones que toman, tal es su ahnco en la perfeccin de los sistemas de trabajo y produccin, tal es su fe en la victoria.

Jos Luis Carretero (Solidaridad Obrera, Espaa).
Edicin: Mario Hernandez
Desgravacin: Ana Laura Xiques


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