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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2016

Masculinidad hegemnica
Hombres-Trump

Miguel Lorente Acosta
Rebelin

El autor nos hace un anlisis sobre la figura de Trump como modelo de esa masculinidad hegemnica que quiere seguir dominando en la relaciones de gnero, imponiendo su violencia y desigualdad de un gnero sobre el otro, del hombre sobre la mujer, y destaca que si no existiera una masculinidad cmplice que desde el silencio legitima la hegemnica que representa Trump, el patriarcado y la desigualdad de gnero tendran los das contados.


Donald Trump no es una excepcin ni tampoco un hombre raro, tan slo es un hombre normal que hace y dice lo que muchos hombres normales dicen y hacen en el contexto donde cada uno de ellos se relaciona. Los comentarios sexistas de Trump y su manera de presentarse ante el resto de amigos como un "hombre capaz", es la forma habitual en que muchos hombres hablan de las mujeres que estn cerca de ellos y a las que consideran en una posicin inferior por ser mujeres y por estar situadas en una estructura de relacin jerrquica donde ellos mandan: lo hacen empresarios con empleadas, directivos con secretarias, profesores con alumnas, chavales de fiesta con chavalas en las fiestas...

Cuando las circunstancias permiten a los hombres interpretar que se encuentran en una posicin de superioridad por ser hombres, por el cargo, o porque el espacio les pertenece, aunque en realidad no sea as, la idea de las mujeres como objetos que pueden usar se potencia de manera exponencial a la interaccin de esos tres elementos (hombre, jerarqua, espacio), tanto ms cuanto mayor sea ese factor objetivo de poder. Y cuando esa superioridad se construye sobre el dinero y la poltica, la sensacin de poder para hacer lo que uno quiera que refleja Donald Trump en sus palabras de vestuario de hombres es absoluta; porque dinero y poder poltico son dos elementos objetivos de poder en nuestra sociedad en cualquier circunstancia, no slo para determinados contextos.

Por eso, lo de Donald Trump no es una excepcin, todo lo contrario, es parte de la normalidad que cada hombre une a su espacio de relacin de manera diferente en razn de sus circunstancias y posibilidades. Es cierto que lo hacen con hechos distintos en cada ocasin, pero el significado en todos esos espacios es el mismo. Cuando Trump dice que si eres "rico y famoso" puedes hacer lo que quieras con una mujer, lo que est diciendo no es que puedes hacer lo que quieras con cualquier mujer, sino que siempre encontrars una mujer para hacer con ella lo que quieras. Es lo mismo que ocurre con el profesor y las alumnas, con el empresario y las empleadas o el directivo con las secretarias; no ser con cualquier alumna, empleada o secretaria, pero parten de la base de que siempre habr alguna mujer en esos espacios de relacin con la que hacer lo que ellos quieran en virtud de su posicin como hombres jerrquicamente superiores. Por eso, el machismo ha creado una cultura que permite establecer una estructura de desigualdad y complicidad desde la que poder desarrollar conductas de acoso y abuso generalizadas sobre las mujeres, hasta alcanzar objetivos particulares en una determinada mujer del grupo acosado. Y de ah, las trampas para que la cosificacin de las mujeres contine, incluso jugando para que sean ellas mismas las que decidan hacerlo, como antes lo ha hecho para aceptar la violencia y la discriminacin como algo normal.

Si no existiera esa normalidad cmplice basada en lo que la cultura machista ha interpretado como parte de la habitualidad, no sera posible que las palabras de Trump resultaran crebles ni que el acoso formara parte de la realidad como parte de esas estructuras masculinas de relacin en el trabajo. Del mismo modo que tampoco sera posible que en mitad de las calles de una sociedad machista las mujeres an tengan que soportar el hostigamiento de los piropos y el abuso de los rozamientos y tocamientos en los autobuses, el metro, las colas y en cualquier lugar donde la aglomeracin de gente permita a los hombres camuflar su intencin. El diseo resulta tan eficaz que, cuando se denuncian estas conductas, se vuelven contra las mujeres que las sufren por exageradas, por provocadoras o por mentirosas. Por eso el poder da poder, porque cuanto ms poder se tiene, y Trump tiene mucho poder - como el profesor en la universidad, el empresario en su empresa, el directivo en el consejo-, ms difcil resulta creer que el abuso se ha producido, no por la integridad del hombre con poder, sino por la cosificacin de las mujeres que la propia cultura crea junto a los estereotipos apuntados alrededor de la maldad, la provocacin, la manipulacin... El razonamiento que se hace cuando se conocen casos de abuso en estas circunstancias cuestiona su realidad, y sita la culpa en las mujeres mediante el encumbramiento del hombre.

El argumento viene a ser algo as como que "la mujer, la alumna, la trabajadora, la secretaria..." lo ha denunciado falsamente (algo propio de la perversidad de las mujeres), porque un hombre con ese poder (Trump, el profesor, el empresario, el directivo...) puede tener a cualquier mujer sin necesidad de acosar a ninguna. El diseo es perfecto porque est preparado para que el acoso, el abuso y la violencia se produzcan en contextos de relacin donde los hombres, por ser hombres, cuentan con esa superioridad cultural de entrada, a la cual se unen las estructurales del contexto y las sociales del reconocimiento que la misma cultura propicia. Si toda esa construccin no formara parte de esa estructura machista que da reconocimiento y prestigio como hombres a aquellos que llevan a cabo estas conductas, no habra necesidad de contarlo en un vestuario de hombres, en un caf con hombres, o antes de empezar una reunin de hombres; ni de hacer vdeos y difundirlos para que otros hombres los vean. Todo forma parte de la ruta masculina de reconocimiento y confirmacin que demuestra lo que algunos hombres son capaces para que otros sigan el camino trazado por ellos.

En el fondo, ese tipo de conductas no son muy diferentes a lo que cada da sucede a travs del Whatsapp por medio de mensajes referentes al sexo y a las mujeres que comparten muchos grupos de hombres. Es cierto que en esos envos y en las imgenes que muestran no son ellos los protagonistas, pero s lo son del relato que cuentan a partir de ellas. Trump no es una excepcin, quizs sera bueno recordar lo que dijo otro hombre "rico y famoso de la poltica" que se comport de manera similar. Me refiero a Silvio Berlusconi cuando descubrieron las fiestas que montaba en su finca de Villa Certosa con otros hombres ricos y famosos de la poltica. Berlusconi fue muy elocuente al decir: "En el fondo, los italianos quieren ser como yo". Lo triste es que tena razn.

Pero tambin somos muchos los hombres que no pretendemos ser como ellos y que creemos que la Igualdad nos hace mejor como hombres y, sobre todo, hace mejor a una sociedad donde la convivencia se base en el respeto, la paz y la Igualdad. Conseguirlo exige decir no al machismo y decir s a la Igualdad y al feminismo.

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/miguel-lorente/hombrestrump_b_12537324.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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