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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2016

Entre el cinismo y la contemplacin: a 94 aos del 15 de noviembre de 1922

Carlos Pazmio y Carlos Martnez
Rebelin


Carlos Marx deca que la historia tiende a repetirse, dos veces o ms, primero como tragedia y luego como farsa, si aplicamos esta sentencia a los hechos ocurridos el 15 de noviembre de 1922, podramos decir que la tragedia ahora se ha convertido en una gran farsa, recordada desde el cinismo y la contemplacin de gran parte del movimiento obrero ecuatoriano y quienes legislan en materia laboral. Pero, por qu una farsa? Adems de la tergiversacin histrica, existe un empeo constante por separar las enseanzas histricas de esta fecha y la prctica diaria del movimiento obrero contemporneo. La tica militante y el proyecto revolucionario anti capitalista que predicaban los obreros organizados en la anarcosindicalista Federacin de Trabajadores Regional del Ecuador (FTRE), quien convoc a la movilizacin el da 15 de noviembre de 1922, estn peligrosamente ausentes del horizonte actual de la clase obrera ecuatoriana y sus organizaciones.

No solo se ha perdido el norte revolucionario y tico de la militancia sindical, sino que tambin el medio organizativo, el sindicato, se muestra insuficiente para canalizar la lucha obrera. Basta mirar rpidamente el estado catastrfico de grandes centrales sindicales organizadas sobre liderazgos eternos como el caso de las viejas y no tan viejas Confederacin de Trabajadores del Ecuador (CTE), Unin General de Trabajadores del Ecuador (UGTE), Confederacin Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL), Confederacin Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores (CEDOCUT), Central Unitaria de Trabajadres (CUT), el escaso recambio generacional, una tasa de sindicalizacin de aproximadamente el 3% sobre una poblacin trabajadora sobre los 7 millones de habitantes, etc.

Urge por lo tanto un proceso de crtica y autocrtica al interior de las organizaciones de trabajadores, la estructuracin de un sindicalismo revolucionario sostenido en la participacin activa de los trabajadores y trabajadoras. Los muertos del 15 de noviembre de 1922 no puede pelear la batalla que ahora deben afrontar los trabajadores ecuatorianos, pueden a lo mucho, recordarles quien contina siendo el adversario.

Qu nos ensea para hoy el 15 de noviembre de 1922?

Probablemente el relato contado por el anarquista guayaquileo Jos Alejo Capelo Cabello en su obra El 15 de noviembre de 1922. Una jornada sangrienta nos puede brindar algunas luces sobre los aciertos y errores del bautizo de sangre de clase obrera ecuatoriana: a) los trabajadores adems de su organizacin, el sindicato, carecan de organizacin poltica; rpidamente los intereses de la banca guayaquilea coparon la Gran Asamblea del Trabajo (el comit de huelga) y desplazaron a los dirigentes anarcosindicalistas, b) los trabajadores no posean medios de autodefensa para resistir el ataque del Estado, c) el movimiento espontneo del pueblo no fue suficiente para mantener el soviet de Guayaquil. Aos ms tarde Capelo dira que el anarcosindicalismo de la FTRE fracas en su intento por ser alternativa dentro del movimiento obrero ecuatoriano, se acabaron rpidamente los panfletos, hasta desaparecer en los primeros aos de la dcada de 1940.

En la actualidad los trabajadores carecen de organizacin poltica, medios de autodefensa y movilizacin, al igual que hace 94 aos, cuando los obreros guayaquileos pedan la baja de horas, la reduccin del coste de la vida y el aumento de salario. Pese a que ha transcurrido casi un siglo, la clase trabajadora sigue enfrentndose a la precarizacin y el recorte de derechos, en un contexto en el que aparentemente la legislacin laboral se sita junto a los trabajadores.

A qu se enfrentan hoy los trabajadores ecuatorianos?

La Asamblea Nacional del Ecuador en diciembre del 2015 aprob con la autorizacin de la Corte Constitucional 15 enmiendas, es decir, 15 cambios a artculos constitucionales, entre estos especficamente una referente al sector laboral. Era la primera vez desde el aparecimiento del Cdigo Laboral en 1938, por mandato Constitucional que los obreros del sector pblico dejaban de serlo y se conviertan en servidores pblicos expresamente, perdiendo incluso el derecho al contrato colectivo. A esto se suma que la Constitucin del Ecuador prohbe la paralizacin de las empresas del sector pblico.

En el pas existen registradas segn el Ministerio del Trabajo (dato del 2013), 4.000 organizaciones sindicales de estas el 80%, se encuentra en el sector pblico y el resto en el sector privado. Al haber aprobado una enmienda donde dice slo habr contratacin colectiva para el sector privado, existe un duro golpe a la estructura sindical del pas, adems que la prohibicin de huelga en el sector pblico desarma cualquier sindicato como mecanismo de lucha de los trabajadores, quedando como una mera declaracin simblica en la Constitucin de la Republica porque en la prctica se vuelve bsicamente imposible. Todo esto genera mayor debilitamiento de la organizacin poltica y gremial de los trabajadores que corre desde los aos 80 hasta nuestros das, proceso acompaado por la inconsistencia de las dirigencias sindicales, culpables del estancamiento poltico y organizativo del sindicalismo ecuatoriano.

A esto se aade la futura reforma a la LOSEP, misma que contempla una causal de destitucin en caso de suspensin del trabajo, salvo el caso de huelga declarada de conformidad con las causales, requisitos, procedimiento y las condiciones previstas en la Constitucin y esta Ley, adems que Las organizaciones de las y los servidores pblicos podrn ser disueltas, exclusivamente por sentencia judicial. Es decir, la toma de decisin de su terminacin no se emana de la voluntad de los miembros sino por la imposicin del sistema judicial; de manera legal se asegura la eliminacin del sector sindical dentro de la estructura del Estado.

Finalmente, estos perniciosos cambios en material laboral se consiguieron de forma pacfica, con una dbil o inexistente resistencia de los trabajadores mediante el poder legislativo; segn el proyecto de ley se busca aprobar el uso del llamado dialogo social (el mismo que sustituye al contrato colectivo) sobre cualquier otra medida de hecho.

Si bien la Revolucin Ciudadana ha significado un espacio de contienda diferente al del neoliberalismo duro, sus naturaleza burguesa modernizante le ha impedido romper con lgicas represivas y anti obreras, pese a contener a veces de manera ambigua y contradictoria consignas populares. Atendemos por lo tanto, a un momento crtico del sindicalismo ecuatoriano y la legislacin laboral, en el que la contemplacin cnica del 15 de noviembre no ayuda en nada a recomponer al movimiento obrero. Es por lo tanto, tarea urgente constituir un nuevo tipo de sindicalismo revolucionario que reinvente la organizacin gremial y poltica de las trabajadores y trabajadores.

Carlos Pazmio (Quito, 1987). Es comunicador y socilogo, estudioso del fenmeno anarquista, anarco sindicalista y del movimiento obrero en Ecuador. Carlos Martnez (Quito, 1988). Es abogado y socilogo, estudioso del fenmeno punitivo del estado y su estructura coercitiva. Ambos se definen como marxistas libertarios e integran el Centro de Estudios Patricio Ycaza, adems colaboraron en la Escuela Nacional Sindical del Ecuador (ENSEc).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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