Portada :: Feminismos :: Masculinidades
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2016

Feminismo & concienciacin masculina
Las feministas no son responsables de educar a los hombres

Cecilia Winterfox
Alianza Antiagresiones Patriarcales

Hombres que no tienen el derecho a esperar que las feministas les eduquen. El cambio real slo ocurrir cuando los hombres acepten que la responsabilidad de la educacin recae sobre ellos y no sobre las mujeres.


Como feminista ruidosa con varios amigos varones inteligentes, me encuentro, a menudo, con indignacin cuando decido no entablar conversacin con ellos sobre feminismo. Si realmente me importara cambiar nuestra cultura de discriminacin y desigualdad, no debera, entonces, intentar educar a los hombres? No es esa la tarea de una activista? No deberan las feministas estar agradecidas cuando los hombres nos plantean preguntas, ya que eso muestra que por lo menos estn intentando comprender?.

Es a la vez agotador y causa de distraccin que se espere de una debatir cuestiones bsicas con hombres que no se han tomado antes la molestia de pensar sobre su privilegio. Hombres que no tienen el derecho a esperar que las feministas les eduquen. El cambio real slo ocurrir cuando los hombres acepten que la responsabilidad de la educacin recae sobre ellos y no sobre las mujeres.

Recientemente rechac de forma amable debatir con uno de estos amigos varones confundidos, quien sigui envindome algunos consejos bienintencionados sobre cmo ser una feminista ms efectiva. Sin antes haber pensado mucho sobre feminismo, dijo, simplemente no le pareca que mis posts en las redes sociales fueran apelativos. Demasiado gritones y acadmicos. Lo que necesitaba yo era explicar las cosas de una forma que hiciera un llamamiento a los hombres.

Considerndose a s mismo como el tipo de to que podra ser parte de la solucin, me envi amablemente el enlace de una charla Ted de doce minutos que contena, en sus palabras, un test bsico de s/no sobre misoginia, adems de una propuesta de pasos a seguir para solucionar el problema. En un gesto de arrogancia impresionante, me sugiri que la prxima vez que me pidieran que educara a un hombre que estuviera genuinamente intentando aprender sobre feminismo, le reenviara este jugoso y conciso recurso que acababa de conseguirme.

Es increble que al 50 por ciento de la poblacin se les pida tan a menudo que hagan una charla promocional para liberarse de las desventajas estructurales y la violencia sistmica.

He aqu el problema con que se espere de ti que cojas la mano de cada hombre mientras l se pelea con la posibilidad de que, a pesar de la auto-percepcin de su buena naturaleza y sinceras intenciones, es un beneficiario de la opresin estructural de las mujeres. En realidad, te hace dao. El patriarcado daa a las mujeres a diario. Pero aunque pueda ser traumtico hablar, por ejemplo, sobre la cultura de la violacin, vivimos bajo la esperanza de que si enseamos a los hombres cmo se nos daa, ellos empezarn a entender y se volvern nuestros aliados. Cuando los hombres aparentan estar interesados en el discurso feminista, ello tira de este anhelo. Mientras los hombres pueden jugar al abogado del diablo y barajar situaciones hipotticas completamente desconectadas de su realidad y luego, al final, elegir salir, para las mujeres estas discusiones suponen revelacin y vulnerabilidad. Son el compartir de nuestra experiencia vivida real.

El argumento ms comn es: Si T No Me Educas Cmo Puedo Aprender.

Normalmente funciona as. El auto-denominado To Guay interrumpe la discusin solicitando seriamente a las feministas que entren en un debate con sus opiniones personales. Habiendo hecho el esfuerzo de aparcar su enojada incomodidad con que las feministas sean amargadas, resentidas y combativas (aunque no sin antes llamar la atencin para tal sacrificio), el To Guay se queda perplejo con que sus teoras no sean inmediatamente discutidas de forma razonable y no enfadada. A pesar de los cientos de recursos sobre el tema de que podra, al igual que el resto de nosotras, echar mano y leer, el To Guay espera que las mujeres paren lo que estn haciendo para, en lugar de ello, compartir sus experiencias de opresin y contestar a sus preguntas. Irnicamente, el To Guay no es consciente de que al demandar de las mujeres que desven sus energas para satisfacer de forma inmediata sus caprichos, est reforzando las dinmicas de poder que supuestamente busca comprender. No hace falta decir que no hay nada de errado con tener preguntas bsicas sobre feminismo. Desmontar algo tan complejo e insidioso como el patriarcado, en particular cuando exige examinar tu propio privilegio, no es fcil. Se vuelve, sin embargo, problemtico cuando ests tan seguro que tus preguntas son SPER IMPORTANTES que buscas apropiarte de las discusiones feministas para que las escuchen.

Usando la analoga de otra mujer:

Es como si entraras en un seminario de posgrado de matemticas, gritando: Ey, cmo podis siquiera usar nmeros imaginarios si a fin de cuentas no son reales? Cuando alguien, ms bien furiosamente, te seala un manual de primero en un rincn, t hojeas sin ganas el primer par de pginas durante unos segundos y dices: No estoy de acuerdo con algunas de estas definiciones y, en cualquier caso, no has contestado a mi pregunta. Nadie quiere discutir conmigo?!!.


Esta incredulidad es normalmente juzgada con grave reprensin por ser sarcstica, irrazonable, ilgica, desagradecida y amargada. Ahora bien, como mujer criada bajo el patriarcado, estoy socializada para responder positivamente a las alabanzas y aprobacin de los hombres. Habiendo sufrido las consecuencias de la desaprobacin por parte de ellos, el conflicto me resulta contraintuitivo. Es tentador sucumbir al deseo de ser reconocida como buena feminista que se toma su tiempo para explicar las cosas de forma amable, divertida y pcara. Pero, aqu est la sorpresa: el feminismo amable no slo no funciona, sino que es, en realidad, contraproducente. Gastar tiempo y energa educando a los hombres a lo largo de su camino de auto-descubrimiento no es slo increblemente aburrido, sino que, en realidad, sirve para reforzar las dinmicas de poder existentes y nos aleja de colectivizar como mujeres y de promulgar el cambio real. Mi consejo a los hombres que genuinamente quieren aprender sobre feminismo es el siguiente: leed y escuchad las voces de las mujeres cuando ellas os explican cmo se siente en la piel la misoginia y como sta funciona. Nunca pidas a las mujeres que te busquen recursos. En serio, scate el carnet de la biblioteca. O internet. No interrumpas para discordar o descarrilar la discusin usando ejemplos particulares de mujeres en situaciones de poder o casos de lo que entiendes como sexismo invertido (aqu va una informacin til: la misandria no es real).


Parafraseando a Audre Lorde:


Cuando se espera que las personas de color eduquen a las personas blancas sobre su humanidad, cuando se espera que las mujeres eduquen a los hombres, a las lesbianas y a los gays se espera que eduquen al mundo heterosexual, la opresin mantiene su posicin y evade la responsabilidad por sus acciones.

Si perteneces a un grupo que tiene ventajas estructurales respecto de salarios, seguridad, salud y educacin cuando bsicamente ganaste la lotera de la vida simplemente por aparecer es tu responsabilidad educarte a ti mismo. Y, en serio, no digas a las mujeres que sean amables. Estamos enfadadas. Tenemos todas las razones para estarlo. Francamente, t deberas estarlo tambin.

Fuente:https://antiagresionespatriarcales.wordpress.com/2016/08/24/las-feministas-no-son-responsables-de-educar-a-los-hombres/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter