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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2016

Si los demcratas hubiesen querido ganar la eleccin, habran preparado a otro candidato

Thomas Frank
The Guardian/El Diario

Hillary Clinton no era la candidata adecuada: una tecncrata que ofreca pequeos ajustes cuando lo que quera la gente era darle con un mazo a la maquinaria. Escoger a Clinton fue un signo de que los demcratas no hablaban en serio sobre el riesgo Trump, que el oportunismo del partido tena prioridad sobre el bienestar del pas, o las dos cosas. Los partidarios de Clinton en los medios de comunicacin tampoco ayudaron demasiado.


Hace un mes intent escribir una columna en la que propona apodos crueles para el ahora presidente electo Donald Trump. Despus de los hirientes sobrenombres con que l se refera a los dems, me pareci gracioso devolverle un poco de su propia medicina. No tuve xito. Hay una oscuridad alrededor de Trump que anula ese tipo de humor: una estupidez tan desconcertante, una incompetencia tan inmensa que ningn insulto puede adentrarse en sus profundidades.

Trump ha protagonizado una de las campaas presidenciales ms patticas de la historia. No me refiero a su tan criticada forma de hacer negocios ni a sus comentarios de mal gusto sobre las mujeres. Estoy hablando desde un punto de vista estrictamente tcnico: este hombre dividi a su propio partido. Su congreso republicano fue un desastre. No tena bases desde las que hablar. La lista de celebridades, especialistas y delegados que lo acompaaron durante la campaa era extremadamente pequea. Sin necesidad, Trump insult a incontables grupos de personas: mujeres, latinos, musulmanes, personas discapacitadas, madres con bebs que lloran, la familia de Bush, conservadores del estilo de George Will... Incluso se las ingeni para perder el apoyo de Glenn Beck.

Y ahora va a ser el presidente de los Estados Unidos. La mujer que nos pintaban como la candidata mejor calificada de todos los tiempos perdi contra el candidato peor calificado de todos los tiempos. La flor y nata de la sociedad se encolumn detrs de Hillary pero no alcanz. Aquel hombre tan incompetente que hasta se haca difcil insultarlo ahora se sentar en el despacho presidencial, desde donde emitir sus veredictos de juez de concurso de belleza sobre los ilustres y sabios miembros del viejo orden.

Qu hay de positivo?

Hay un lado positivo en la victoria de Trump? Despus de todo, millones de personas de bien votaron por l. Tal vez el nuevo presidente est a la altura de esa gran estima que le tienen. Trump se ha comprometido a limpiar el pantano de la corrupcin de Washington y, tal vez, realmente emprenda esa tarea. Adems, Trump ha prometido que renegociar el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA, por sus siglas en ingls). Tal vez eso tambin ocurra. Tal vez consiga tantas victorias en nuestro nombre (como alguna vez lo predijo en un discurso de campaa) que vamos a hartarnos de tanto ganar.

Pero no nos engaemos. No vamos a ganar nada. Lo que pas el martes fue un desastre para el liberalismo y para el mundo. Todos vamos a tener razones para arrepentirnos de la llegada de Trump al trono presidencial en cuanto empiece a arreglar cuentas con sus antiguos rivales, a provocar peleas con otros pases y a largar su escuadrn especial de policas de deportacin sobre diferentes grupos de personas.

Ahora debemos concentrarnos en la pregunta obvia: Qu es lo que sali tan mal? Qu clase de insensatez se adue de nuestros lderes demcratas mientras se encaminaban a perder la que, segn nos dijeron, era la eleccin presidencial ms importante de nuestra vida?

Publican 551 nuevos correos electrnicos de Hillary Clinton, tres "secretos" Imagen de archivo de Hillary Clinton EFE Empecemos por el principio. Por qu, de entre todos los candidatos, tena que ser Hillary Clinton? S, tiene un currculum impresionante; s, trabaj muy duro en la campaa electoral. Pero precisamente Clinton no era la candidata indicada para esta coyuntura de rabia y populismo. Clinton era parte de Washington cuando el pas peda a gritos alguien ajeno a la poltica. Clinton era una tecncrata que ofreca ajustes de precisin cuando lo que el pas quera era darle con un mazo a la mquina.

Hillary fue la candidata demcrata porque era su turno y porque su victoria habra hecho subir un peldao a todos los demcratas de Washington. Las posibilidades de ganar de Hillary siempre fueron un tema secundario, algo que se daba por descontado. Si ganar la eleccin hubiera sido la principal preocupacin de los demcratas, hubiesen preparado a otros candidatos ms adecuados. Estaba Joe Biden, con su discurso poderoso, claro y sincero; y estaba Bernie Sanders, una figura inspiradora y libre de escndalos. Probablemente cualquiera de los dos hubiera derrotado a Trump, pero ninguno de ellos serva para los intereses del poder poltico de los demcratas.

As que los lderes demcratas convirtieron a Hillary en su candidata aun cuando saban de su estrecha relacin con los bancos, de su propensin a la guerra y de su punto dbil en el tema del comercio exterior. Trump se dedic a explotar al mximo cada una de esas aristas. Los lderes demcratas eligieron a Hillary a pesar de que saban del servidor privado de correos electrnicos. La eligieron a pesar de que los que saban algo sobre la Fundacin Clinton sospechaban que la suya era una candidatura dudosa.

Tratar de imponer a un candidato de esta ndole, al mismo tiempo que se grita a los cuatro vientos que el republicano es un monstruo de la derecha, es invitar a la desconfianza. Si Trump es un fascista, como a menudo dicen los liberales, los demcratas deberan haber puesto a su mejor jugador para tratar de detenerlo y no a una demcrata de poca monta, elegida porque le tocaba.

Los demcratas no tomaron en serio a Trump

Escoger a Clinton fue un signo de que los demcratas no hablaban en serio sobre el riesgo Trump, que el oportunismo del partido tena prioridad sobre el bienestar del pas, o las dos cosas.

Los partidarios de Clinton en los medios de comunicacin tampoco ayudaron demasiado. Siempre me pareci extrao que una candidata tan poco popular contara con un respaldo tan robusto y unnime en las editoriales y pginas de opinin de los peridicos, pero fue el entusiasmo de los medios lo que realmente la perjudic. Repitieron los mismos argumentos una y otra vez, hasta dos o tres veces por da, eliminando cualquier opinin o matiz en contra. Leer el peridico era como sintonizar una radio con propaganda de la Guerra Fra. Esto era lo que escriban:

Hillary prcticamente no tiene fallos. Una lder sin igual de blanco inmaculado, una sper abogada, una gran benefactora de las mujeres y los nios y una guerrera de la justicia social.

Los escndalos contra ella son todos mentira.

La economa va bien/ Estados Unidos sigue siendo grande.

La clase trabajadora no apoya a Trump

Si alguno le da su apoyo, solo es porque son seres humanos deleznables. El racismo es la nica razn posible para alinearse detrs del republicano. Por qu fall la cruzada periodstica? El cuarto poder se uni en un mismo frente con un consenso profesional indito. La prensa eligi insultar al otro bando en vez de entender qu lo mova. Transformaron las columnas de opinin en un vehculo para jactarse de los altos valores morales. Con semejante enfoque, qu pudo haber salido mal?

Si hiciramos esta misma pregunta en trminos ms generales, estaramos ante el mayor misterio de 2016. La clase profesional de Estados Unidos se pas todo el ao marchando detrs de una profesional sper competente (que al final no result tan competente) y acallando o insultando a cualquiera que no aceptara sus opiniones. Perdieron. Tal vez sea hora de pensar si no fueron esas escandalosas muestras de superioridad moral, proferidas desde una posicin de elevado status social, las que ahuyentaron a la gente.

Otro problema ms grave an es la complacencia crnica que, durante aos, se ha comido al liberalismo estadounidense desde dentro, una arrogancia que les dice a los demcratas que no deben hacer nada diferente, que no deben dar nada a nadie excepto a sus amigos a bordo del avin de Google y a esas agradables personas de Goldman Sachs.

Al resto nos tratan como si no tuviramos nada ms que ir y votar con entusiasmo dicindonos que ellos son la "ltima lnea de defensa" entre nosotros y el fin del mundo. Es el liberalismo de los ricos. Le ha fallado a la clase media. Basta ya de demcratas cmodos y de su cmodo sistema en Washington. Basta ya de Clintonismo y de su orgulloso aire de clase profesional virtuosa. Basta!

Thomas Frank es el autor de Listen, Liberal ( Escucha, liberal)

Traducido por Francisco de Zrate

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/Donald-Trump-Casa-Blanca-liberales_0_579192817.html


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