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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2016

Masculinidad hegemnica & Trump
Trump, el hombre

Miguel Lorente Acosta
https://miguelorenteautopsia.wordpress.com

Sobre la consolidacin del modelo de Masculinidad Hegemnica tras la victoria de Donald Trump en EEUU.


Podramos decir eso de vuelve el hombre, al ms puro estilo de un anuncio de perfumes televisivo, el problema es que nunca se ha ido y que el aroma que hay en el ambiente se parece ms al de la Dinamarca de Hamlet que al afrutado olor enfrascado. El triunfo de Donald Trump en las elecciones americanas es algo ms que la victoria del candidato del Partido Republicano, significa la ratificacin y consolidacin pblica del machismo como instrumento poltico y simblico para seguir condicionando la realidad, y para remodelarla sobre el retroceso, no sobre el progreso hacia la Igualdad. No es casualidad que sus propuestas ms conocidas vayan dirigidas a deshacer lo conseguido por Barak Obama, aunque ahora intente matizarlas en el cmo y en el cundo, pero sin abandonarlas.

A Trump lo han elegido para que deshaga, no para que haga. El machismo es la esencia del poder, es la construccin de las relaciones sobre la condicin y el status de determinadas personas configurado cuando la nica referencia vlida era ser hombre o mujer. A partir de esa primera desigualdad se fueron aadiendo elementos de desigualdad y discriminacin basados en el criterio de quienes tenan el poder para hacerlo en cada contexto, que eran los hombres. Por eso la desigualdad y la jerarqua del machismo como cultura se ha hecho sobre el elemento comn del hombre, al cual se aaden otros elementos para configurar las jerarquas particulares de cada contexto social y cultural. Por ejemplo, hombre blanco sobre todas las mujeres y sobre los hombres negros o con otro color de piel; o bien, hombre blanco con una ideologa y creencias sobre todas las mujeres, los hombres negros y sobre los hombres que tengan otras ideologas y creencias Y as, se han ido uniendo referencias como la diversidad sexual, el origen, la procedencia pero siempre sobre la figura del hombre y bajo el argumento de su cultura basada en el poder dado por la condicin y el status.


La injusticia del poder construido como privilegio e instrumento de control y dominio sobre la sociedad, se ha ido confundiendo conforme la sociedad se ha hecho ms compleja y las referencias se entremezclan por escenarios complejos que desorientan sobre el significado de la realidad. Por ejemplo, la posicin de muchas mujeres blancas respecto a hombres negros puede ser superior, o la de hombres negros heterosexuales frente a hombres blancos extranjeros y homosexuales pero la diferente consideracin y reconocimiento que se pueda hacer en un momento determinado sobre esos elementos es un espejismo que hace creer que la realidad es otra, cuando su estructura de poder es la misma y basada siempre en el machismo original alimentado por las circunstancias y adaptado a cada situacin.

Todo ello viene normalizado por la propia organizacin social diseada sobre esas ideas y reforzada a travs de las leyes, las instituciones, la costumbre y las tradiciones, por eso los cambios que se han producido a lo largo de la historia son adaptativos a las nuevos tiempos, nunca transformadores sobre las viejas referencias de siempre. El avance de la Igualdad siempre se ha producido sobre la demostracin de la injusticia que suponan determinadas manifestaciones de la desigualdad, de ah su avance a trompicones, cuando no a saltos, y siempre de manera parcial. A diferencia de la Libertad, la Justicia, la Dignidad que se han considerado como valores inherentes a las personas, la Igualdad se ha entendido ms como parte del decorado en el escenario social, y slo cuando se observaba que generaba problemas se ha cambiado para ese conflicto particular. Pero sin que en ningn momento se haya tomado un clara conciencia de su significado, de su importancia y de su trascendencia, y por lo tanto, sin que en ningn periodo se haya apostado de manera decidida por alcanzarla.


Ocurri con el movimiento sufragista para lograr el voto de las mujeres, con la posibilidad de que estudiaran en la universidad, con el hecho de poder realizar determinados trabajos, con el desarrollo de normas que posibilitaran, al menos formalmente, el divorcio en igualdad de condiciones que los hombres, con el logro de la libertad sexual

Siempre ha existido una injusticia que afectaba a las mujeres debido a la desigualdad, y la respuesta ha sido corregir de manera puntual esa injusticia concreta para evitar el conflicto social que pudiera llevar a una toma de conciencia sobre el significado y origen del mismo, pero no a corregir la injusticia del machismo que afectaba a todas las mujeres y situaciones. La clara demostracin de que todo ello era una forma de respuesta adaptativa del propio sistema, es que nunca se ha utilizado como experiencia para evitar otros conflictos, porque lo que se ha querido en todo momento ha sido mantener la desigualdad, no cambiarla. Sin embargo, a pesar de su poder, el machismo no ha sido capaz de controlar a toda la sociedad, nunca ha podido lograrlo, de ah los muchos cambios que se han conseguido gracias a la incorporacin paulatina de la Igualdad, el feminismo y a la labor de las mujeres, que han ido superado lmites para cuestionar de manera directa y eficaz la esencia de la cultura machista y las identidades rgidas que genera.


Esa conciencia de final que percibe ahora el machismo, y su interpretacin como amenaza o ataque, la expresan de manera objetiva en la forma de valorar las medidas a favor de la Igualdad cuando dicen que van contra los hombres, contra la familia, contra el orden social, o cuando las consideran como ideologa de gnero y hablan de adoctrinamiento, no como avance y beneficio para toda la sociedad, al igual que lo es la Libertad, la Justicia o la Paz. En estas circunstancias surgi la estrategia del posmachismo con la finalidad de crear confusin sobre los temas de mayor actualidad y trascendencia, para mantener a la sociedad alejada de los problemas de la desigualdad. Pero a pesar de su beligerancia, de su presencia en las redes sociales, y de personas que lo han llevado hasta la poltica y algunos medios de comunicacin, en la prctica su impacto es reducido fuera de sus ambientes y su gente, de ah que el machismo necesite dar un paso ms para mantener la jerarqua en la sociedad sobre la figura de los hombres, y tratar de reordenar el desorden introducido por la Igualdad.

Y ah es donde est Donald Trump con su machismo de flequillo y su poltica ye-y. Trump ha ganado las elecciones por macho, porque serlo y mostrarlo es algo muy valorado en una sociedad machista, fundamentalmente por los hombres, pero tambin por muchas mujeres de esa cultura, slo basta recordar que un 46% de mujeres afirma que el hombre agresivo parece ms atractivo (Estudio sociolgico MIG, 2009). Y si es atractivo por agresivo, resultar ms atractivo si es agresivo y con dinero, si no que se lo pregunten a Grey y sus sombras. Y si es agresivo, con dinero y presidente de los Estados Unidos, seguro que resulta mucho ms atractivo.

El problema de Trump no es Donald Trump, sino todos los hombres que ya quieren ser como l, no slo como machistas, eso ya lo hemos comentado en Hombres Trump, sino como machistas exhibicionistas. Eso es lo que han trado estas elecciones americanas: el machismo como instrumento poltico y como referencia simblica social. Pero del mismo modo que los machistas ya tienen un nuevo dolo, quienes defendemos la Igualdad tambin tenemos una nueva referencia sobre la que continuar el trabajo de cada da.

El movimiento Not my president es una clara reaccin en ese sentido.

Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2016/11/13/trump-el-hombre/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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