Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2016

Oposicin transversal o el Podemos que necesitamos

Pablo Iglesias Turrin
Pblico.es


Fernndez Daz presidir la comisin de peticiones para cobrar ms que un diputado raso, pero no presidir la de exteriores. Lo conseguimos, presionamos lo suficiente para que el PSOE se retractara. Anunciamos que presentaramos candidato alternativo y ni la vergonzante portada de El Pas al da siguiente pudo negar lo evidente: Unidos Podemos haba conseguido que el PSOE rectificara antes que quedar retratado con el PP una vez ms. Hicimos buena oposicin parlamentaria. Sin embargo Fernndez Daz, reprobado por el Congreso, presidir una comisin y podr cobrar lo que su partido le prometi cobrar. Nuestra prrica victoria demostr los lmites de ejercer la oposicin parlamentaria. Hay periodistas que nos susurran al odo que humillamos el honor de Fernndez Daz, pero no estamos en poltica para eso.

Todo el mundo sabe algo que con su lucidez habitual explicaba Enric Juliana: garrotazos de da y acuerdos estratgicos de noche. Para las cuestiones estratgicas opera la triple alianza PP-PSOE-Cs y lo volveremos a ver con los presupuestos, por mucho que traten de disfrazarlo con enmiendas pactadas. Pero incluso en el caso de que, fruto de nuestra dedicacin y esfuerzo, logremos que el Congreso tome decisiones en la buena direccin, todo el mundo debe saber que el Gobierno cuenta con mecanismos suficientes para desorlo; para empezar puede vetar cualquier decisin que afecte al presupuesto Cmo legislar en favor de las mayoras golpeadas por los recortes sin tocar el presupuesto? La actitud gubernamental respecto a la paralizacin de la LOMCE decidida en el Congreso es la prueba ms reciente de que el Parlamento, en la prctica, ni manda ni legisla.

Alguien dir y tendr razn que, cuando no se pueden tomar decisiones, lo importante en poltica se dirime en lo simblico y aqu el Congreso s es un escenario poltico que reparte roles, identidades y genera sentidos. Las preguntas al presidente y a los ministros, los debates y las comparecencias en comisiones, son ejemplos de esa actividad simblica de disputa parlamentaria en la que estamos obligados a competir y donde tenemos el desafo de destacar. Pero si algo nos han enseado estos meses es que las reglas del juego parlamentario tienen muchas trampas y estn diseadas para dificultar no slo la accin legislativa sino incluso para hacer desaparecer la verdadera poltica; aquella que tiene que ver con el poder real. Adems si hay un lugar donde la geografa ideolgica izquierda-derecha puede resultar engaosa hasta el absurdo, es en el Parlamento (no por casualidad la izquierda y la derecha son categoras de origen parlamentario). Cada da en el Congreso asistimos, entre la perplejidad y la irona, a que partidos que han entregado el gobierno al PP traten de disputar con nosotros quien representa mejor los valores de la izquierda o los valores de la regeneracin. Caer en ese juego tramposo nos obligara a la ftil tarea de repetir una y otra vez que nosotros s somos la verdadera izquierda o la verdadera regeneracin, al tiempo que los usos y formas parlamentarios transmiten a la ciudadana una imagen de la poltica como actividad propia de los polticos (un grupo social en s mismo que tiende a vestir igual, a hablar igual, a cobrar igual de bien y a vivir igual) localizada en lugar llamado Congreso donde nociones cmo acuerdo, consenso o moderacin se convierten en valores en s mismos. Hay pocas cosas ms ridculas que conjurarse para buscar el acuerdo y el consenso all donde no hay manera de tomar decisiones, porque las decisiones las toma el Gobierno. De hecho, si con alguien debe ponerse de acuerdo el Gobierno con alguien es con los poderes econmicos de dentro y de fuera de nuestro pas, no con el Parlamento.

Pero el pasado sbado demostramos que la oposicin puede hacerse ms all del Congreso; una oposicin social y transversal. La iniciativa Vamos! congreg a millares de personas frente a las sedes de Gas Natural Fenosa en ms de cuarenta ciudades y pueblos de nuestro pas, sealando la necesidad de que esta gran compaa deje de cortar los suministros a familias que no pueden afrontar sus abusivas tarifas y que cumpla as la normativa internacional en materia de derechos humanos, as como la ley catalana contra la pobreza energtica. Aquella movilizacin sealaba a uno de los mayores poderes de nuestro pas; el de las empresas energticas que han demostrado sobradamente su capacidad de doblegar a los gobiernos, acumulando escandalosos beneficios y retribuciones para sus directivos a costa de la gente. Aquello sealaba al poder real (poltico y econmico) y marcaba las claves transversales de una movilizacin que dibujaba una geografa ideolgica no determinada por el reparto simblico de posiciones parlamentarias, sino por la condicin social. Sealar que los ciudadanos que afrontan con dificultades las facturas de la luz y el gas no tienen los mismos intereses que las compaas que los suministran, del mismo modo que las familias desahuciadas no tienen los mismos intereses que los bancos, nos devuelve a las claves de la nueva gramtica poltica inaugurada por el 15M y el movimiento Stop desahucios. El tratamiento meditico, sorprendentemente favorable, que obtuvo a la iniciativa, a pesar de que algunos se apresuraran a llamarla escrache, revela las dificultades de nuestros adversarios para disear un marco de ataque, cuando realmente somos capaces de llevar a cabo una iniciativa transversal en un escenario transversal. La exigencia de comparecencia de Isidre Fain en el Parlamento es el mejor complemento a la iniciativa, entre otras cosas porque sirve para retratar al resto de actores polticos en una clave ideolgica mucho ms importante que el eje izquierda-derecha, a saber, la de si ests con los privilegiados o con la gente. Es obvio que los dirigentes del PSOE dirn que estn contra la pobreza energtica, pero es dudoso que aquellos que tienen a sus ex ministros y ex presidentes en los consejos de administracin de las elctricas se atrevan a movilizarse frente a ellas y apoyen que el presidente de Gas Natural se enfrente a nuestras preguntas en la sede de la soberana nacional. Es probable que los dirigentes que Ciudadanos lloren lgrimas de cocodrilo pero Alguien se imagina al partido del Ibex enfrentndose a las elctricas?

El Podemos que necesitamos es el que vimos el sbado, el que sabe combinar la accin parlamentaria con la accin social practicando la transversalidad. Necesitamos un Podemos que no se proclame a priori ganador pero que trabaje partido a partido para terminar ganando, un Podemos que no necesite proclamarse transversal sino que construya la transversalidad en los conflictos confluyendo con todos los sujetos sociales y polticos que estn del lado de las mayoras. Y es que la confluencia debe florecer en los conflictos sociales donde las diferentes militancias (de partidos y de movimientos) deben conocerse, convivir, respetarse y finalmente abrazarse. La confluencia no puede ser slo una coalicin electoral y el reparto de tiempos parlamentarios, sino que debe desarrollarse por abajo.

Hay que ser claros y dejar de disputar absurdamente la supuesta pureza de nuestros inicios: el Podemos que necesitamos no debe parecerse al Podemos que naci hace tres aos. Aquel pequeo grupo de activistas que contaba con un portavoz en los plats de televisin, sirvi para abrir el camino, aprovechando la oportunidad que unas elecciones, tan particulares como las europeas, ofrecan. Aquel grupo tuvo que construir despus una mquina comunicativa, muy centralizada y presidencialista, para afrontar una dificilsima gincana de pruebas electorales en medio de una compleja construccin organizativa como partido. Pero ese Podemos ya hace tiempo que cumpli su funcin. Necesitamos ahora una organizacin ms descentralizada que construya movimiento popular y contrapoderes sociales poniendo su peso institucional al servicio de la sociedad civil, sealando al poder y apoyando la autoorganizacin, un Podemos que entienda la poltica como actividad para ganar derechos, capaz de actuar en los parlamentos sin olvidar qu son los parlamentos, un Podemos que impulse la confluencia no desde la lgica parlamentaria del reparto y las cuotas, sino desde el impulso colectivo de espacios de empoderamiento popular, un Podemos que apoye a los gobiernos municipales que representan la prueba de nuestra capacidad de gobierno.

La definicin final de estas tareas deber ser el eje de nuestros debates en el prximo Vistalegre. En realidad no se trata tanto del Podemos que necesitamos, sino del Podemos que necesitan las gentes y pueblos de nuestro pas.

Fuente: http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/1097/oposicion-transversal-o-el-podemos-que-necesitamos/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter