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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2016

Las delaciones del grupo Odebrecht llegan al corazn del sistema poltico
Brasil, rumbo al fin del mundo

Eric Nepomuceno
Pgina 12

El grupo que controla la mayor constructora de Amrica latina involucr en la corrupcin a al menos 130 diputados, senadores, ministros y alrededor de 20 gobernadores. Las denuncias abarcan los mandatos de Cardoso, Da Silva y Rousseff.


En la tarde del mircoles se anunci formalmente que Marcelo Odebrecht, heredero y presidente del gigante de la construccin, firm su acuerdo de delacin premiada. Adems de l, quien se encuentra detenido desde junio del ao pasado, otros 77 altos ejecutivos del grupo, que controla la que es la mayor constructora de Amrica latina, tambin empezaron a firmar acuerdos semejantes. A cambio de contar todo lo que saben del esquema de corrupcin existente no slo en la estatal de petrleo Petrobras, sino tambin en otras obras pblicas que consumieron miles de millones de dlares, podrn tener sus condenas reducidas.

Las negociaciones entre detenidos, fiscales federales y Polica Federal suelen ser largas, tensas e intrincadas, antes de que se llegue a la firma con el Ministerio Pblico. En ese trmite, ya se sabe que tanto Marcelo Odebrecht como sus antiguos directores mencionaron los nombres de por lo menos 130 diputados, senadores, ministros, adems de otros veinte gobernadores o ex gobernadores.

Corren rumores, en Brasilia, de que el nmero total podr acercarse y hasta superar la marca de los 200. Adems, ya se sabe que las denuncias no se refieren solamente a los gobiernos del PT, con Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016), sino que retroceden al ao 2000, cuando la presidencia era ocupada por Fernando Henrique Cardoso, uno de los mentores e impulsores del golpe institucional que destituy a la mandataria electa por 54 millones de votos.


Entre los nombres mencionados estn los del actual presidente de la Repblica, Michel Temer, de al menos tres de sus principales ministros (Eliseu Padilha, de la Jefatura de Gabinete; Jos Serra, de Relaciones Exteriores, y Geddel Vieira Lima, secretario de Gobierno) y de otros polticos de importancia clave para el actual gobierno. De hecho, las delaciones alcanzan, con el poder destructivo de una bomba, el corazn del actual sistema poltico brasileo.


El paso siguiente ser la homologacin, por el Supremo Tribunal Federal, de los acuerdos. Para llegar a esto, se examinarn todos los trminos de los acuerdos alcanzados, se verificar su veracidad y sern pedidas pruebas de lo que consta en las declaraciones.


Lo que se sabe hasta ahora ha sido filtrado a los medios de comunicacin, una prctica ilegal pero de largo uso cuando los mencionados eran nombres de peso del PT y sus antiguos aliados. Ahora les toca a los del gobierno nacido a raz del golpe institucional probar del mismo veneno antes destinado exclusivamente al PT de Lula da Silva, lo que provoca sacudones de pnico en Michel Temer, sus aclitos y sus paniaguados.


Tan pronto se supo de la noticia empezaron a circular, en Brasilia, rumores con buena base de credibilidad, indicando que parte de lo negociado podr implicar penas ms suaves para algunos figurazos del actual gobierno. El dao moral y sus consecuencias, sin embargo, sern inevitables.


Acosado por psimas noticias del rea econmica en 2016 todos los indicadores fueron revisados para peor, e igualmente retrocedieron las proyecciones para 2017, enfrentando fuerte resistencia en determinados nichos de la opinin pblica (hay ms de mil secundarias pblicas y un nutrido nmero de universidades nacionales ocupadas por estudiantes), sin haber alcanzado siquiera vestigios de la tan ansiada legitimidad, Michel Temer se ve cada vez ms acorralado.


Sigue discurseando por doquier, como si fuese otra la realidad vivida por el pas y por su gobierno. Pero es ntido su creciente aislamiento y la evidente falta de estatura para conducir Brasil en un momento especialmente tenso y nebuloso.


La ms reciente muestra de que Temer carece de condiciones para diluir el cerco que se aprieta cada vez ms surgi, el pasado viernes 18, dentro de su propio gobierno. En aquella ocasin Marcelo Calero, un diplomtico joven y poco expresivo, abandon intempestivamente el Ministerio de Cultura. Para justificar su abrupta renuncia, centr sus caones contra Geddel Vieira Lima, que desde hace un cuarto de siglo es ntimo amigo de Temer y uno de sus tres brazos derechos (los otros dos son Eliseu Padilha, el jefe de Gabinete, y Moreira Franco, encargado del multimillonario programa de privatizaciones).


De forma convincente, gracias principalmente a los mtodos de Geddel Vieira, Calero lo acus de haber intentado intervenir en una decisin del Instituto de Patrimonio Histrico, rgano del Ministerio de Cultura, que impeda la construccin de una torre de 30 pisos en un rea de proteccin patrimonial en Salvador, Baha. Argumentando haber comprado un piso en el edificio cuya construccin fue embargada, Geddel Vieira amenaz con recurrir directamente a Temer, en caso de que el entonces ministro de Cultura no admitiera revertir la decisin. Frente al escndalo desatado, Temer hizo exactamente lo que se podra esperar de l: salt en defensa de su viejo compinche.


Pasados tres das ya se sabe que Geddel Vieira compr no uno, sino tres departamentos en el edificio cuya construccin fue embargada.Como una especie de isla cercada por escndalos y denuncias por todos los lados, Temer sigue discurseando como si nada.

Mientras, el pas sigue a paso firme rumbo al fin del mundo. Hasta cundo?

Fuente
:
https://www.pagina12.com.ar/4898-brasil-rumbo-al-fin-del-mundo


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