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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2016

Obama: ltima chance

Atilio A. Boron
Rebelin


Mrate al espejo y pregntate que has hecho desde ese cargo que has detentado los ltimos ocho aos, el ms poderoso del mundo. Se entiende que hayas encanecido rpidamente, porque la verdad es que has sido la gran decepcin de los ltimos tiempos. Siempre pens que la Obamamana que se desat con tu eleccin era una soberana estupidez, producto del colonialismo mental que afecta a intelectuales, acadmicos, comunicadores sociales y polticos de casi todo el mundo. Pero nunca llegu a pensar que en la Casa Blanca te ira tan mal.

Tus reformas (la financiera, de la salud, la migratoria, para hablar de las principales) fueron una tras otra un fracaso. No slo por culpa de los homnidos que pueblan el Congreso de Estados Unidos sino porque, como gobernante, careciste de las agallas para pelear por lo que creas era justo. Tal vez estuvieras amenazado por la mafia derechosa de tu pas, es posible; pero igual deberas haber librado combate, y no lo hiciste. Y en materia de poltica exterior, siendo un inmerecido Premio Nobel de la Paz no dejaste de librar guerras un solo da de tu mandato, y cada martes, rutinariamente, marcabas con un tilde el nombre de alguien que tus cobardes muchachos desde un refugio en Utah o Nevada, mataban con sus drones sobrevolando Paquistn, Afganistn o cualquier otro pas del mundo en donde se ocultaron los que los imbciles que te rodean e informan califican como terroristas. Asesinaban impunemente, con los consabidos daos colaterales, por supuesto. Tus generales de opereta, intiles que -como deca Jorge Luis Borges- jams haban sentido silbar una bala muy cerca de su cabeza, te metieron a fondo en cuanta guerra se librase en el planeta. Te limitaste a deplorar que en los ltimos tiempos policas racistas se ensaaran con tus hermanos de raza, cuando deberas haberles proporcionado un escarmiento ejemplar a esos canallas que siguen pensando que todos los afroamericanos y los hispanos son criminales, como luego lo dira, sin tantas vueltas, Donald Trump.

Con la ayuda de Hillary Clinton diste vida al monstruoso Estado Islmico, causante de una crisis humanitaria de proporciones desconocidas desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Tu ex Secretaria de Estado se limit a decir que nos equivocamos al elegir a nuestros amigos, cuando mereceran, tanto ella como t, ser enviados a la Corte Penal Internacional por tan criminal eleccin de amistades polticas. Destruiste Libia, mentiste por aos al acusar a Irn de tener un programa nuclear destinado a producir armas de destruccin masiva cuando tu bien sabas que el nico pas que tiene ese tipo de armamento en la regin es Israel, y que lo tiene porque tus predecesores se lo otorgaron y t no hiciste nada para revertir esa situacin. No slo eso: toleraste que el fascista de Netanyahu fuera a hablar en contra de tu decisin de restablecer el dilogo con Irn nada menos que ante el Congreso de tu pas, cuando podras haber hecho que las autoridades migratorias impidieran el ingreso de ese energmeno a Estados Unidos. No contento con destruir Libia e incendiar Siria, Irak y casi todo el Medio Oriente, para debilitar los apoyos de Irn en la regin, no dudaste en orquestar un golpe de estado en Ucrania, elevando al rango de combatientes por la libertad a una execrable banda de neonazis a los cuales tus funcionarios del Departamento de Estado alimentaban con panecillos en frente a la casa de gobierno en Kiev.

Ni hablar de lo que has hecho en Amrica Latina: amparaste los golpes de estado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), e intentaste tumbar a Correa en el 2010. Hostigaste sin cesar a Venezuela con una guerra econmica, diplomtica y meditica muchsimo peor que la que el bandido de Richard Nixon (que por serlo tuvo que renunciar a su cargo) decretara en contra del Chile de Salvador Allende. Y fomentaste con tus lugartenientes locales una brutal ofensiva destituyente en contra de Cristina Fernndez en la Argentina y el golpe blando, otra de tus aportaciones a la poltica contempornea, en contra de Dilma Rousseff. Lejos de colaborar con la paz en Colombia has continuado apoyando al paramilitarismo de lvaro Uribe, y apoyando a gobiernos que criminalizan la protesta social y matan a lderes como Berta Cceres en Honduras. Tambin, tienes el record en materia de deportacin de hispanos (dos millones y medio nada menos!) y la masacre de los 43 jvenes de Ayotzinapa no te ha movido un pelo.

No sigo porque el listado de tus tropelas y crmenes, aqu y en el resto del mundo, sera interminable. Tuviste un gesto de estadista al poner fin al horrible cautiverio sufrido, injustamente, por los cinco hroes cubanos. Pero pese a tu visita a Cuba y a la reanudacin de las relaciones diplomticas con ese pas el bloqueo sigue su curso, con toda su ferocidad. Y no puedes culpar de ello a los desvergonzados millonarios que ocupan sus curules en la Cmara de Representantes y en el Senado de tu pas. Tu bien sabes que mientras los millonarios constituyen el 1 por ciento de la poblacin de Estados Unidos son el 52 por ciento en el Senado y el 44 por ciento en la Cmara de Representantes. Sabes que eso de la democracia norteamericana es una burla sangrienta y que tanto los representantes como los senadores no toleran la existencia de una Cuba socialista a 100 millas de la Florida. Pero hay muchas cosas que t podras hacer si no para derogar las leyes del bloqueo al menos para atenuar algunas de sus ms graves consecuencias. Y eso est en las atribuciones presidenciales, que no has ejercido sino por cuenta gotas y en asuntos marginales.

Por eso, ya al final de tu mandato y antes de que pases a la historia, y no entrando por la puerta grande precisamente!, podras tener un gesto de grandeza y desmontar gran parte de la infame telaraa del bloqueo cubano, que ha sometido a este pueblo a ms de medio siglo de privaciones y castigos por el slo hecho de rechazar vivir de rodillas frente a tu pas. Y jams logrars, ni t ni tu sucesor, que tal cosa vaya a ocurrir. Porque si hay un pueblo digno y valiente en el mundo ese es el cubano. De modo que, hazte un favor a ti mismo y acaba ya con todo lo que est a tu alcance para poner fin a una poltica que ha dejado a tu pas como un paria internacional, como un estado canalla, objeto de la repulsa universal en Naciones Unidas. Y, de paso, indultar al combatiente colombiano Simn Trinidad, sometido a condiciones absolutamente inhumanas de detencin, y al patriota puertorriqueo Oscar Lpez Rivera, prisionero poltico de tu pas por luchar por las mismas causas por las que lucharon Washington, Jefferson y los padres fundadores de los Estados Unidos. Oscar es el preso poltico que Estados Unidos ha mantenido por ms aos tras las rejas, en condiciones inhumanas. Tu inaccin frente al bloqueo y el ensaamiento contra estos prisioneros slo ha servido para consolidar an ms el repudio al imperialismo en Amrica Latina y el Caribe.

Demuestra que an tienes agallas y acaba ya con tanta infamia. Es tu ltima oportunidad. No la dejes pasar. Tus hijas, de las cuales ests tan orgulloso, te lo agradecern.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 




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