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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2016

Fidel, las ideas y el pueblo

Juan Manuel Karg
Rebelin


Hay dcadas donde nada pasa, y semanas donde pasan dcadas" dijo alguna vez Vladimir Lenin. Este fin de ao de 2016, marcado por la eleccin de Donald Trump en EEUU y el fallecimiento de Fidel Castro Ruz en Cuba, bien podra enmarcarse en la segunda parte de esta frase del principal artfice de la revolucin rusa.

Qu era Cuba antes de Fidel Castro? Aquella pregunta, corta y contudente, deber ser la que ordene cualquier debate en relacin a su legado poltico, tanto para la isla como para Amrica Latina en su conjunto. Sin embargo, el objetivo de este artculo es otro: preguntarse como ser la isla tras su partida, que no por previsible deja de impactar de lleno en millones de cubanos y latinoamericanos que le rendirn homenaje durante las prximas dos semanas.

El tema de los relevos es siempre bien complejo para todos los procesos polticos nacional-populares, progresistas y de la izquierda continental. Hay algunos ejemplos bien recientes que pueden dar cuenta de ello. Con Cuba ha sido diferente por un factor clave: hace ya ms de diez aos el propio Fidel Castro haba delegado en Ral los cargos de Presidente del pas, primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, tras una gravsima enfermedad a su vuelta de un viaje a la Argentina.

Se trat de su ltima gran decisin como estratega de la poltica cubana, lo que implic una nueva etapa de la revolucin, que siempre enfrent con hidalgua los problemas planteados. La Cuba post Fidel encuentra dilemas y complejidades: cmo funcionar ahora el intento de normalizacin diplomtica con EEUU, tras esta noticia y el propio triunfo de Trump? intentar el presidente electo de la principal potencia del mundo paralizar todos los esfuerzos logrados durante los ltimos dos aos? Si bien son preguntas abiertas, que no tendrn resolucin a corto plazo, todo hace pensar que asistiremos a un amesetamiento de los esfuerzos hasta aqu desplegados, sobre todo de parte de Washington (quien, vale la pena decir, an no ces el criminal bloqueo impuesto hace ms de cincuenta aos).

Como sea, Cuba se ha preparado durante la ltima dcada para esta noticia, que llega a exactos sesenta aos de la partida del yate Granma del puerto de Tuxpan, Mxico. Su pueblo, siempre alegre, lo llorar durante das en el memorial de Jos Mart en La Habana. Llenar nuevamente la Plaza de la Revolucin, aunque esta vez no para escucharlo, como tantas otras veces lo ha hecho. Lo acompaar hasta Santiago, su morada final. Y tomar su ejemplo de cara a los prximos desafos, tal como el propio Fidel lo hizo cuando el mundo le dio la espalda luego de la cada de la Unin Sovitica -cuando Cuba se haba convertido en una mala palabra en el mbito de las relaciones internacionales, situacin que se invirti largamente en los ltimos dos lustros-.

A fin de cuentas, la fortaleza de la Cuba post Fidel se afinca en una frase que el propio lder de la Revolucin Cubana le dijo a Ignacio Ramonet, en su libro Biografa a dos voces: La Revolucin se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo. Ah est el triunfo ms vital del histrico dirigente, que ahora pasa definitivamente a la historia grande de nuestro continente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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