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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2016

Resea de Disidentes (Alberto Garca-Teresa, 2015, Ediciones Laovejaroja)
Pobre de aquel que mire y vea claro

Ral Molina Gil
Rebelin


Es cierto que habitamos tiempos sombros. En muchos aspectos, por supuesto: qu decir de organismos transnacionales, de tratados de libre comercio, de trfico de personas, de cierres de fronteras, de vallas con concertinas, de recortes en sanidad, en educacin, de etctera, etctera, etctera. Y entre esa niebla espesa, deambulando quizs a tientas, como aprendiendo a caminar entre lo oscuro, la poesa. No en vano, deca Pierre Bourdieu que en la nueva manera de hacer poltica que est por inventar, los poetas deben tener un papel insustituible, pues deben ser los encargados de dar fuerza simblica a travs del arte a las consecuencias, todava invisibles, pero cientficamente previsibles, de las medidas polticas inspiradas en el neoliberalismo. Y de momento, dadas las condiciones de oscuridad, la poesa (o al menos parte de ella) slo puede conseguir lo que Bourdieu pronosticaba aprendiendo a moverse en las tinieblas, como los espectros, cuyas huellas (recordemos) nunca se borran. Pues al fin y al cabo, el mejor lugar para ver quin o qu deambula bajo los potentes focos del poder es un espacio externo, donde las luces todava permanecen apagadas, por voluntad propia o ajena, es indiferente, pero apagadas. As, la poesa (esa fraccin de la poesa) no grita ni arma escndalo, no hace ruido ni aspavientos, ms bien susurra, que hoy en da es lo mismo que decir que no tiene espacios televisivos propios, que no ocupa debates en medios de masas, que no se expone en las cristaleras de las grandes superficies, que no aparece en grandes vallas publicitarias en las avenidas de las ciudades, y ese tipo de cosas. Donde el mundo avanza y se reproduce sin poesa, muy probablemente, esta aprende a ofrecerse como poesa sin mundo. Esto es: poesa que no participa de esa manera concreta de funcionamiento del mundo, que huye de los cauces simblicos de expresin habituales, que reniega del lenguaje del poder, pero no del poder del lenguaje. Y entonces, consciente de sus posibilidades y desde la tranquilidad de saberse invisible, asesta el golpe (simblico, por supuesto), es decir, se ofrece a empujar (tambin simblicamente, o no).

La seleccin de Alberto Garca-Teresa en Disidentes transita estos siempre afilados bordes de la discrepancia, acogindose a ese presupuesto guevariano de sentir en lo ms hondo toda injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Esta es la antologa que recoge, como bien queda sealado en las breves palabras preliminares, todas las voces que de manera central, constante o bien e tramos amplios de su trayectoria, han hecho en su prctica potica del verso una expresin de disidencia y de antagonismo, es decir, una crtica a la estructura socioeconmica, poltica y cultural actual. Ochenta escritores que han entendido la poesa como espacio de confrontacin, de denuncia, de respiracin, de indagacin en la construccin de lo real y en la consciencia colectiva, de escape y que tambin, a la vez, han intentado (y conseguido en mucho casos) abrir miras hacia un horizonte que, con Galeano (y junto a tantos otros), sirve para caminar: Pues / saber que no suceder / no interrumpe el deseo / lo espolea, dice un poema del antologado Mndez Rubio.

Disidentes no hace Canon, al menos no en maysculas. Disidentes ensancha los mrgenes y seala a quienes los habitan junto a ella, como diciendo aqu estamos y aqu nos vamos a quedar, desde aqu hablamos y desde aqu vamos a seguir hablando, como revelando, con Olalla Castro Hernndez, que Fuimos brujas. Amantes. Compaeras. / Y ardimos juntas, mientras ellos temblaban, como asegurando, con ngel Petisme, Mirad, es imposible cambiarnos con el can de un tanque, como recordando, con David Gonzlez, que Mi otro abuelo / estuvo preso en Oviedo. / En la crcel provincial. / Despus de la guerra, como asegurando, con Paz Cornejo, que Hay un lugar donde circunvalacin / sustituye a horizonte, / donde se amasa tiempo / en transportes pblicos, como preguntndonos, con Antonio Orihuela, Cmo se puede pensar en el futuro si es de los bancos, / en el presente si es de los polticos, / en el pasado si es de los criminales o como llegando a la certeza, con Riechmann, de que Hacemos / como que no pasa / nada, y lo que est pasando / es la demolicin / del mundo (137). Entretejida, esta red de discursos reclama un detalle que a veces es olvidado: la voluntad crtica en poesa no se manifiesta siguiendo una opcin esttica determinada (realista, por as decir el pensamiento prototpico en este sentido), sino de formas muy diferentes: no es anloga la potica de Isabel Prez Montalbn a la de Arturo Borra, la de Gss Bonilla a la de Mara ngeles Maeso, la de Begoa Abad a las de Juan Carlos Mestre o Jess Ge. No. Y es que, al fin y al cabo, como dijera Enrique Falcn (tambin antologado), Un poema poltico no tiene por qu ser transparente. / No es necesariamente en lo transparente donde siempre acaece una comunicacin. / No siempre en lo ya conocido se producen los encuentros. / Y no necesariamente en la claridad, el abrazo y la protesta.

Disidentes es la antologa de la resistencia frente a un orden social injusto que expulsa de su funcionamiento todo discurso que choca frontalmente, e incluso tangencialmente, con sus presupuestos, la antologa que reclama nuevas poticas y nuevas polticas, en definitiva, la antologa de unos tiempos sombros en que no hay peor noticia que mirar el mundo y verlo claro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.






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