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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2016

Crisis de la economa mundial, caos sistmico y la eleccin de Donald Trump

Carlos Eduardo Martins
Rebelin


La eleccin de Donald Trump no es un momento aislado de la coyuntura internacional. Debemos comprenderla como parte de un conjunto de transformaciones que se vinculan con el vaciamiento del centrismo liberal en la economa mundial, en particular en sus centros atlantistas, como Europa Occidental y Estados Unidos, pero tambin en Sudamrica, cuya principal expresin fue hasta aqu el golpe de Estado en Brasil contra el Partido de los Trabajadores. Para entender la causa del agotamiento del centrismo liberal, es necesario recurrir a las tendencias de larga duracin que estn presentes de forma especfica en la escena contempornea.

En nuestro libro Globalizacin, dependencia y neoliberalismo en Amrica Latina (2011) afirmamos que la coyuntura mundial contempornea debera ser entendida por la combinacin de tres movimientos de larga duracin: a) la revolucin cientfico-tcnica que, desde los aos 1970, impone la crisis del capitalismo como modo de produccin, al convertir el conocimiento y, por lo tanto, el aumento del valor de la fuerza de trabajo, en el elemento ms dinmico e importante de las fuerzas productivas. b) La crisis de hegemona de los Estados Unidos que, frente a la fuerte ofensiva de los trabajadores sobre las tasas de ganancia y la reduccin de los diferenciales de productividad en relacin con Europa y Japn a finales de los aos 1960, opta por la estrategia de financierizacin utilizando su poder sobre la moneda mundial para crear valor ficticio y reducir las presiones del trabajo sobre la acumulacin y sobre la competitividad intercapitalista por la apropiacin del excedente. c) La fase expansiva de un ciclo de Kondratiev, que se inicia en 1994 y debe agotarse en esta dcada, impulsada, por un lado, por la proyeccin y la integracin de China en la economa mundial y, por el otro, por la recuperacin de la tasa de ganancia en los pases centrales despus de la imposicin de una profunda derrota a la clase trabajadora a partir de la combinacin entre financierizacin y cambios radicales en la base tecnolgica y en los patrones organizacionales de las empresas y de las polticas estatales.

Si bien el neoliberalismo ms puro en los aos 1980, impulsado principalmente por las fuerzas conservadoras y neoconservadoras, expresadas en la trada Reagan, Thatcher y Kohl, fue clave para romper la resistencia sindical de los trabajadores industriales, por otro lado, el protagonismo extremo que dio al rentismo, a la reforma tributaria regresiva y a los gastos militares, gener enormes desequilibrios macroeconmicos cuya principal expresin fue la eclosin de dficits pblicos y de la deuda pblica en los pases del G-7, sumados a enormes dficits comerciales en Estados Unidos, principal articulador de este proceso.

La transferencia acelerada de competitividad internacional hacia el Este asitico, las presiones financieras del dficit pblico sobre el welfare y la derrota contundente del proletariado fordista abrieron el espacio para desplazar el eje del capitalismo atlantista y centrarlo en la tasa de ganancia por medio de un nuevo ciclo de Kondratiev. Este desplazamiento cclico en la tasa de ganancia exigi el surgimiento de nuevas fuerzas polticas que se organizaron alrededor de la reformulacin del proyecto social-demcrata con el fin de atender las exigencias del capitalismo en la etapa de la globalizacin que, Anthony Giddens intent sintetizar relanzando el concepto de "tercera va".

Sin embargo, esta "nueva tercera va" no rompi ni revirti la financierizacin, atenuando solamente sus tendencias ms agudas, ya que el perodo cclico de expansin de larga duracin que se inici no ha solucionado la tendencia al declive de los centros atlantistas en la economa mundial sino que la ha profundizado. Aument las presiones competitivas, aceler los lmites de la financierizacin y exigi paralelamente la organizacin de una base tecnolgica dinmica como instrumento de contencin del declive, lo que no impidi la deslocalizacin productiva de los centros atlantistas hacia otras regiones, en particular, a China. Esa nueva tercera va busc combinar la financierizacin y el establecimiento de un perodo de crecimiento econmico que no fuera muy significativo al punto de reestablecer el pleno empleo, pero que fuera suficiente para aumentar la recaudacin estatal y ampliar gastos sociales para focalizar las polticas en el combate a la extrema pobreza y la exclusin de los segmentos sociales ms vulnerables. En general, pese a las variaciones nacionales, se constituy un patrn de polticas pblicas que situ las tasas de inters por debajo de las tasas de crecimiento del PIB, redujo la expansin de los gastos militares, atenu los efectos ms regresivos de las reformas tributarias neoliberales, pero no impidi la ampliacin de la desigualdad, aunque esta haya sido matizada por el aumento del crecimiento econmico. Esta combinacin ha frustrado, con el pasar de los aos, la base popular de la socialdemocracia, conduciendo en mltiples ocasiones a derrotas electorales significativas, donde y cuando la combinacin entre crecimiento econmico, reduccin de la pobreza y aumento de la desigualdad fuera menos exitosa.

Tal patrn de polticas pblicas ultrapas los centros atlantistas inscribindose en las regiones bajo su hegemona ideolgica, en particular en los pases dependientes ms poderosos y estratgicamente articulados con la economa mundial. La ascensin de los demcratas con Bill Clinton entre 1993-2000 y Barack Obama entre 2009-16, de los laboristas britnicos con Tony Blair y Gordon Brown entre 1997-2010, de los socialdemcratas y verdes alemanes con Gerhard Schroder entre 1997-2005, de los socialistas franceses con Lionel Jospin entre 1997-2002 y Franois Hollande entre 2012-2017, del PSOE con Zapatero entre 2004-2011, y del PT con Lula y Dilma entre 2003-2016 es fiel expresin de la emergencia de un centrismo de izquierda que busca realizar una combinacin entre rentismo, estrategias de desarrollo productivo y clase trabajadora, con distintos resultados en funcin del lugar que ocupa en el sistema mundial y de los diversos contextos nacionales. Amenazada con la emergencia de una centroizquierda neoliberal que le retiraba la gestin de grandes centros de la economa mundial, la derecha neoliberal, incapaz de ofrecer alternativas a la expansin de la desigualdad que frecuentemente se articul con el aumento de la pobreza, modific su agenda: prioriz el combate al terror y al enemigo externo/interno, la guerra y la contencin de la inmigracin ilegal.

La imposicin de esta ofensiva ideolgica en el gobierno de George W. Bush y su articulacin con el complejo industrial militar llev a su incorporacin parcial por la izquierda centrista durante el gobierno de Obama. Este tom como referencia el nuevo nivel de gastos militares heredado del gobierno republicano que ms que duplic el presupuesto de defensa, incrementndolo de US$ 311 billones a 644 billones y del 2,9% al 4,2% del PIB, entre 2000-08 realizando en ellos pequeos cortes, sin alterar significativamente sus valores absolutos, pero reducindolos progresivamente al 3,3% del PIB en 2015, despus de alcanzar la mxima del 4,7% del PIB en 2010.

Por otro lado, Obama rompi records de deportacin masiva de inmigrantes, con un promedio de deportaciones aproximado de 400 mil personas por ao, cifra superior en 41% a la del gobierno de George W. Bush que, no obstante, elev la deportacin anual de 180.000 a 360 mil personas, nmero que viene aumentando constantemente desde 1982, cuando fueron 15 mil los deportados.

La crisis econmica de 2008-2010 y el agotamiento del ciclo de boom de los commodities de 2004-2011 en la periferia dependiente, incidieron fuertemente sobre la capacidad de la centroizquierda neoliberal en viabilizar la coalicin que propona. En los centros de la economa mundial, la estatizacin de la deuda privada por medio de programas de compra de ttulos podridos, el aumento de los gastos militares y la recesin impidieron que el crecimiento econmico siguiera amortiguando los efectos sociales disruptivos de la desigualdad que volvi a crecer de forma acelerada. En pases perifricos, como Brasil, los efectos negativos del ciclo de los commodities disminuyeron el crecimiento econmico, redujeron la recaudacin pblica, ampliaron la percepcin de la desigualdad, condujeron a grandes explosiones sociales y a presiones del gran capital para redistribuir recursos al rentismo e interrumpir la trayectoria rumbo al pleno empleo.

La incapacidad de restablecer tasas de crecimiento econmico tpicas de las fases expansivas del Kondratiev impone un fuerte obstculo para el centrismo de izquierda, que parece entrar en declive acelerado por la incapacidad de conciliar el inters de diversos grupos sociales, como rentistas, grandes oligopolios, pequeos y medianos industriales y trabajadores. Todo apunta a que la fase expansiva del Kondratiev en curso ya se agot en los Estados Unidos y en Europa Occidental desde la crisis de 2008, y en la economa mundial deber agotarse an en esta dcada con la desaceleracin en curso en China.

La crisis del centrismo afecta particularmente a la izquierda neoliberal, en funcin del agotamiento del crecimiento econmico acelerado que vuelve ntida su incapacidad de cumplir con las promesas de inclusin de la clase trabajadora en los procesos de globalizacin. Sin embargo, afecta tambin al bipartidismo propiciando el surgimiento de corrientes ms radicales, sea en el interior de los partidos tradicionales o fuera de ellos. Desde 1999 a 2014, el bipartidismo de centroizquierda y centroderecha redujo su participacin en el parlamento europeo de 66% a 54,8%. El vaciamiento poltico del centrismo neoliberal se evidencia en un conjunto de eventos como: la victoria del Brexit contra la orientacin del entonces primer ministro del Partido Conservador, David Cameron, y la del Partido Laborista, fortaleciendo el Partido de la Independencia del Reino Unido, de extrema derecha; la emergencia de dos candidaturas en los Estados Unidos, de Donald Trump y Bernie Sanders, que desafiaron el establishment de los partidos Republicano y Demcrata, respectivamente; el crecimiento del Frente Nacional en Francia en la elecciones presidenciales de 2012, en las elecciones europeas de 2014 y en las elecciones regionales de 2015; la cada del PP y PSOE en las votaciones en Espaa, del 72% al 55%, entre 2011 y 2016, abriendo espacio para el surgimiento de Podemos a la izquierda y de Ciudadanos, a la derecha; la cada drstica de la votacin del PASOK y de la Nueva Democracia en Grecia, desde 2012, dando lugar al protagonismo del Syriza, a la izquierda, en 2015, y a la ascensin del Amanecer Dorado, de extrema derecha; o la drstica prdida de popularidad de Dilma Rousseff del PT, en Brasil, en el primer semestre de 2015, que antecedi al golpe de Estado de 2016 que la depuso del mandato presidencial.

La crisis de los centrismos de izquierda que gestionaron la onda larga expansiva iniciada en 1994 lleva a dos tipos de desdoblamientos: de un lado, a la presin de los movimientos sociales para que las izquierdas rompan sus compromisos con el rentismo, el capital financiero y el neoliberalismo, dando prioridad al combate de la desigualdad y la profundizacin de la democracia, vinculndolos a distintos proyectos de desarrollo que promuevan la articulacin entre la soberana nacional y la cooperacin internacional. Del otro lado, a la reaccin de la derecha a los movimientos sociales contra la desigualdad que se vienen acumulando en baja intensidad durante la larga onda expansiva y que ahora amenazan cambiar su ritmo. Frente a esta posibilidad, la derecha echa mano de otra agenda donde pone la escasez como una realidad inexorable, y reivindica la desigualdad y el proteccionismo para mantener privilegios contra las presiones competitivas de la globalizacin oriundas del comercio y de la migracin. Se trata de preservar los polos de riqueza y poder contra el declive, interpretado como producto de presiones competitivas de los excluidos del mundo por la redistribucin del excedente: inmigrantes oriundos de la periferia, minoras tnicas, trabajadores, Estados o grupos que realizan polticas anti-imperiales y Estados que desplazan el eje del poder econmico mundial. De esta manera, la derecha elabora un proyecto populista y neofascista que, al mismo tiempo que la exime de ser la causante de la desigualdad, le adjudica la responsabilidad del declive del hombre europeo, blanco, heteronormativo a un presunto "enemigo externo/interno". Claro que se pueden hacer algunos ajustes y modificaciones puntuales a ese proyecto cultural, pero sin modificar su esencia anti-multiculturalista. Se trata de establecer un proteccionismo con base en la capas medias en contra de aspectos de la economa mundial, como la presin competitiva proveniente del comercio y la deslocalizacin de la produccin, preservndose, sin embargo, la desreglamentacin financiera por la cual los pases centrales del eje atlantista de poder capturan parte del capital circulante del mundo mediante la sobrevaloracin de sus monedas.
Tal proyecto neofascista se establece en funcin de condiciones nacionales especficas: en el caso brasileo, pas dependiente y perifrico, la subordinacin al imperialismo neoliberal de los centros atlantistas restringe cualquier perspectiva proteccionista, pero este se funda en la articulacin de la identidad nacional con un moralismo abstracto que asocia austeridad y rentismo y va en contra de los programas sociales, las izquierdas y los movimientos sociales, vistos como amenaza a su hegemona y dominacin. La precaria base cultural de masas conservadora vincula este proyecto a un Estado de cuarto poder que judicializa la poltica, sometiendo su control a un conjunto de intereses que articula las grandes corporaciones mediticas, el Parlamento y el Poder Judicial para expurgar adversarios y criminalizar a los movimientos sociales eliminando simultneamente la competencia poltica.
En el caso de los Estados Unidos, la eleccin de Donald Trump es el resultado de la fuerte decepcin de las clases medias con los demcratas y de la intensa movilizacin del electorado conservador para votar, en contraste con aquellos segmentos donde Hillary venci. As, segn encuestas de la CNN, mientras Hillary gan con amplio margen entre el 36% ms pobre, por 52% a 41%, Trump triunf entre el 31% siguiente que rene a las clases media baja y media, con 50% y 46% respectivamente, y con un margen ms estrecho en el 36% de los ms ricos. Los demcratas perdieron alrededor de 7 millones de votos en relacin con las elecciones de 2008 y casi 4 millones de votos en relacin con las elecciones de 2012.

Fue el abandono de las polticas de desarrollo econmico en favor del saneamiento del capital ficticio y de la expansin del complejo industrial militar, lo que llev a priorizar las polticas focalizadas y direccionadas al combate de la extrema pobreza en detrimento de aquellas direccionadas hacia la clase trabajadora y el mercado interno. Por otro lado, todo el esfuerzo de movilizacin manejado por Trump en relacin al electorado conservador no le dio la victoria en el voto popular y le rindi el mismo nivel de votos que obtuvo en su momento el candidato republicano, Mitt Rommey, en las elecciones presidenciales de 2012 y menos de 1 milln de votos que lo logrado por George W. Bush en 2004. Quien vot por Trump fue el electorado blanco, masculino, conservador, protestante, catlico o cristiano, de mediana edad o ms, con nivel de escolaridad inferior a la licenciatura, fuertemente contrario al Obamacare y preocupado por la prdida de empleos va migracin o competencia comercial.

No obstante, el gobierno Trump poco puede ofrecer para enfrentar el declive estadounidense y, con su programa de derecha que mezcla neoliberalismo y proteccionismo, deber profundizarlo. Si sigue los patrones republicanos, Trump debe reducir los impuestos para los ricos, elevar drsticamente los gastos militares y las tasas de inters para atraer el capital circulante, poniendo fin a las polticas de tasas de intereses reales negativas con las cuales Obama intent recuperar el crecimiento econmico en Estados Unidos. Las primeras designaciones que hizo apuntan en esta direccin. Expuesto al sistema liberal de poder competitivo, a las presiones de los grandes engranajes partidarios, Trump debe desgastarse, perder autonoma y popularidad. Mientras tanto, como antdoto, puede generar un "ambiente de excepcionalidad" que lo ponga en condiciones de reivindicar, para s mismo, el liderazgo para conducir la unidad de la nacin.

Para que ello sea posible, es necesario que ocurra una combinacin de factores: la identificacin de enemigos externos/internos y una situacin de gran conmocin popular, que provoque sensacin de miedo y vulnerabilidad, como el incendio del Reichstag o el ataque al Pentgono y a las Torres Gemelas. Para los primeros, en su campaa presidencial, Trump ya identific al islamismo militante, a los inmigrantes musulmanes y a los mexicanos, el multiculturalismo y, por supuesto, a China. El evento de conmocin podr ser construido por el fuerte aparato de inteligencia que tiene a su disposicin y por el apoyo de que dispone en el Congreso de mayora republicana y en la Suprema Corte de Justicia de la Nacin.

La eleccin de Trump puede implicar un nuevo nivel de reorganizacin de la derecha radical en el mundo. Sin embargo, si se cumple esta condicin, se profundizar el caos sistmico e impulsar la reorganizacin de la izquierda mundial con ejes cada vez menos comprometidos con el centrismo y el neoliberalismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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