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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2016

Honduras
Baha de Trujillo, un despojo territorial que no tiene fin

Giorgio Trucchi
Alba Sud/Rel-UITA


Las comunidades garfunas ubicadas en la Baha de Trujillo, al noreste de Honduras, enfrentan desde hace aos un proceso de usurpacin de sus tierras comunales por la construccin de varios proyectos turstico-residenciales de capital en su mayora canadiense.

La Baha de Trujillo, situada al noreste de Honduras, es sin lugar a duda uno de los lugares ms espectaculares del litoral atlntico hondureo. Aqu desembarc Cristbal Coln en 1502 durante su cuarto y ltimo viaje. Casi tres siglos despus, en 1797, los garfunas llegaron a la isla de Roatn tras haber sido expulsados por los britnicos de la Isla de San Vicente, y comenzaron a desplazarse por el territorio costero.

No fue hasta finales del siglo antepasado (1887) e inicios del siglo pasado (1901) que los presidentes Luis Bogrn y Manuel Bonilla concedieron a los garfunas de la comunidad de Cristales y Ro Negro dos terrenos uno de cinco mil y el otro de dos mil hectreas en las afueras de la ciudad. De esta manera se les garantizaba pleno derecho sobre sus tierras ancestrales.

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Un siglo despus, la voracidad del capital transnacional ha puesto los ojos sobre el territorio garfuna. Gracias a la debilidad institucional producto del golpe de Estado de 2009 y la corrupcin galopante que ahoga y desangra al pas, varios empresarios en su mayora canadienses han iniciado un acelerado proceso de adquisicin de tierras sobre las cuales las comunidades garfunas aseguran tener un ttulo definitivo de dominio pleno. Segn la legislacin nacional y convenios internacionales ratificados por Honduras [1], esto significa que ninguna compraventa de tierras es posible dentro de un ttulo comunitario. Lamentablemente, este precepto se ha convertido en papel mojado.

Entre los inversores extranjeros que han llegado a la zona, el canadiense Randy Roy Jorgensen ha sido el ms activo. Fundador de Adult Only Video (Videos solo para adultos), la cadena de distribucin de pornografa ms grande de Canad, Jorgensen es conocido en su pas como el Rey del Porno. En Honduras parece haber encontrado el lugar ideal para invertir sus cuantiosos recursos econmicos.

A partir de 2007 comenz a tejer su estrategia para adquirir tierras donde ejecutar varios proyectos tursticos, principalmente una terminal para cruceros Panamax, con una infraestructura de 700 metros lineales de longitud y varios proyectos de viviendas vacacionales. Se crearon dos empresas en las que Jorgensen ocupa el cargo de gerente general: Grande Trujillo Autoridad S. de R.L. [2] para la construccin del proyecto de la terminal Banana Coast en la zona de Ro Negro, y Life Vision Developments, actualmente el mayor promotor inmobiliario en Trujillo con ms de 600 hectreas de tierra frente al ocano, para echar a andar la construccin de los complejos residenciales Campa Vista, Coroz Alta, Alta Vista o vender lotes. Ambos proyectos fueron respaldados financieramente por el grupo de inversin canadiense Fast Track Capital.

Acaparamiento y despojo

Tanto el proyecto Banana Coast como el de los complejos residenciales estn situados dentro de los ttulos colectivos inalienables de las comunidades garfunas, que suman casi 100 km cuadrados. Entre 2007 y 2009, con la complicidad de funcionarios pblicos municipales y nacionales y directivos comunitarios complacientes, Jorgensen logr aduearse de buena parte de las tierras necesarias para desarrollar sus proyectos en las comunidades garfunas de Cristales y Ro Negro, Santa Fe, San Antonio y Guadalupe. De manera muy expedita obtuvo tambin los permisos ambientales para iniciar a construir.

En Trujillo, la resistencia ante tan descarada violacin de las leyes fue rpidamente sofocada. Cuando habitantes de Ro Negro se negaron a vender sus tierras, la municipalidad de Trujillo declar de inters pblico el proyecto Banana Coast. Bajo la amenaza de expropiacin forzosa, los desarrolladores de la terminal de cruceros lograron adquirir las tierras que faltaban, explica la Organizacin Fraternal Negra Hondurea (Ofraneh).

Efectivamente, el 10 de diciembre de 2009, la municipalidad de Trujillo declar de necesidad y utilidad pblica el proyecto. La resolucin facultaba a la empresa Grande Trujillo Autoridad para que pagara en efectivo la indemnizacin a las personas dueas de inmuebles a expropiarse. Sin embargo no fue necesario, y la familias garfunas fueron convencidas que vender su propiedad era la mejor opcin.

Hostigaban y amenazaban a las personas para que abandonaran sus propiedades y les pagaron una miseria. Se desat una verdadera guerra psicolgica contra las familias que vivan en el lugar. Finalmente cercaron el sitio y destruyeron parte de la comunidad de Ro Negro para construir la terminal de cruceros, explic Horacio Martnez, secretario de la directiva de la comunidad de Cristales y Ro Negro, a Alba Sud.

Pero la comunidad garfuna no se dio por vencida. En 2010, los nuevos directivos de la comunidad demandaron penalmente a Jorgensen por usurpacin de tierras. Asimismo, presentaron una demanda de nulidad absoluta de varios contratos de ventas de tierras comunitarias al empresario canadiense. Tras investigar los hechos, a finales de 2011 la Fiscala Especial de Etnias y Patrimonio Cultural present requerimiento fiscal en contra del empresario canadiense, pero tuvieron que pasar casi cuatro aos para que se realizara la audiencia preliminar en el Juzgado de Letras de Trujillo.

Finalmente, el 13 de noviembre de 2015, el juez Vctor Manuel Melndez Castro dict sobreseimiento provisional para Randy Jorgensen. La sentencia fue apelada tanto por la Fiscala, como por el acusador privado representando a la comunidad de Cristales y Ro Negro. En marzo del presente ao, la Corte de Apelaciones de La Ceiba orden revocar el sobreseimiento y efectuar una nueva audiencia. El 20 de octubre de este ao, el juez orden medidas sustitutivas a la crcel para Jorgensen, entre otras, presentarse a firmar cada 15 das y no salir del pas, mientras tanto se realiza el juicio.

Es un buen resultado, aunque por el alto nivel de corrupcin e impunidad que hay en el pas nunca se sabe cmo terminan estos juicios. Estamos peleando contra un monstruo que est confabulado con autoridades municipales y nacionales corruptas. Esto nos preocupa mucho. En Honduras los pueblos indgenas y los garfunas no tenemos derechos. No hay ley que nos proteja, advirti Jos Arz, miembro de la comunidad de Cristales y Ro Negro.

Banana Coast: un fracaso

En octubre de 2014 comenzaron a llegar los cruceros. El proyecto Banana Coast consiste en unos 23.000 metros cuadrados de negocios variados y en l se invirtieron ms de 20 millones dlares. En su segunda etapa, el proyecto prev extender su rea a 50 mil metros cuadrados. No obstante, a pocos das de arrancar su tercera temporada, el puerto Banana Coast ha mostrado un fuerte descenso en las visitas de cruceristas.

De acuerdo con datos del Instituto Hondureo de Turismo (IHT), durante la nueva temporada (2016-2017) est programado que lleguen apenas siete cruceros concentrados en los meses de diciembre 2016 y enero, febrero y diciembre 2017 y un total aproximado de 3.500 pasajeros ms tripulantes. Un resultado decepcionante si consideramos que en su segunda temporada (2015-2016) llegaron 13 cruceros y 12.000 pasajeros y en la primera (2014-2015) los cruceros fueron 30 y llevaron a casi 50 mil turistas. Entre las compaas que no mostraron inters en volver a Trujillo est Norwegian Cruise Line, argumentando que la ciudad tiene una mala infraestructura, un manejo inadecuado de la basura y aguas negras, y que los cruceristas reportaron casos de acoso.

Estigmatizacin y expulsin

Siguen intentando convencer al mundo entero que esto es desarrollo, pero para quin? Llegan de otros pases, nos califican de ciudadanos y ciudadanas de segundo orden, nos marginan y se aduean de nuestras tierras para crear sus proyectos tursticos. Esto es desarrollo slo para los ricos y ms pobreza para nuestra gente, lament Arz.

El secretario de la comunidad Cristales y Ro Negro advirti que detrs de esta poltica excluyente, de esta actitud estigmatizante, hay una estrategia que pone en serio peligro el futuro del pueblo garfuna, y que es parte de un modelo depredador que arrebata territorios, saquea bienes comunes, criminaliza y judicializa las luchas y las protestas. Esta visin de turismo es parte de una estrategia de acaparamiento de nuestras tierras y territorios, de desalojo y expulsin del pueblo garfuna, de desconocimiento total de nuestros derechos. Es parte de un modelo que nos acorrala, nos persigue, nos asesina, dijo Horacio Martnez a Alba Sud.

Para la Ofraneh, el atentado contra Vidal Leiva, lder comunitario y activista del Comit de Defensa de Tierras de la comunidad de Cristales y Ro Negro, ocurrido en noviembre de 2015 pocos das despus de la audiencia preliminar contra Randy Jorgensen, no sera ms que el resultado de una estrategia estatal para la entrega del territorio garfuna a inversionistas extranjeros, en el marco de la implementacin de Zonas de Empleo y Desarrollo Econmico(ZEDE), mejor conocidas como ciudades modelo.

Creemos que el turismo puede ser un recurso importante y que nos puede beneficiar, siempre y cuando no est enmarcado en una lgica de despojo. Un turismo manejado por las comunidades, un eco-etno turismo, que no destruya el medio ambiente, que no arrebate territorios, que respete derechos, concluy Martnez.

Notas:

[1] Artculo 100 de la Ley de Propiedad y Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indgenas y Tribales

[2] Una asociacin entre la municipalidad de Trujillo, Life Vision Properties y Global Destinations Developments.


Fuente: http://www.albasud.org/blog/es/926/bah-a-de-trujillo-un-despojo-territorial-que-no-tiene-fin



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